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Hace muy pocos días se nos ha muerto Walfrido
Guevara, uno de esos músicos cubanos de larga y
fecunda trayectoria, que a fuerza de sencillez
entregó un sinnúmero de obras valiosas, que ahora
muchos pueden consumir, sin saber siquiera que él es
su autor.
Nació en 1916 en Santiago de Cuba, el 9 de diciembre
de 1916. Creció en el hervidero trovadoresco y
sonero de esa ciudad, y aún en las puertas de su
juventud, ya era él mismo protagonista de las
cotidianas canturías y uno de los puntuales
protagonistas de las legendarias serenatas.
Por allá por los años treinta del siglo pasado hace
dúo con Raúl Barbarú y logra imponer en los
principales escenarios de la región oriental sus
boleros, montunos y guarachas, hasta que en 1940 se
trasladan a la capital cubana., en la cual se
destaca la actuación del Dúo Guevara-Barbarú en la
Mil Diez, la importante emisora del Partido
Socialista Popular. En La Habana no duró mucho su
unión con Barbarú. Entonces, Walfrido tuvo dúos de
muy fugaz vida con José Antonio Valentino, Santiago
Fulleda y Juvenal Quesada.
En
los últimos años cuarenta, después de transitar
también con brevedad, calidad de vocalista, algunas
agrupaciones de la época, funda su propia
agrupación, la Orquesta Supercolosal., presentándose
en sociedades de recreo y también en la radio. En la
década del sesenta funda con su esposa Ida la
Guardia un importante dúo, Los Idaido, —acompañados
de la guitarra de Antonio Rodríguez —, que no solo
defendió por muchos años el amplio catálogo de
Walfrido, en el cual aparecen los más importantes
géneros de nuestra música. También se ocupó de
mantener en la memoria de los demás cubanos,
importantes piezas del repertorio tradicional. Otro
de los grandes aportes del dúo Los Idaido al acervo
cultural del país, fue la musicalización e
interpretación de la poesía de Nicolás Guillén, que
dejaron registrada en una grabación que se produjo
el 8 de enero de 1981, bajo la dirección de Enrique
Jorrín, en los estudios de la EGREM.
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La
sola obra de Walfrido Guevara como compositor y su
desempeño como cantante solista o como integrante de
numerosos dúos —sin duda, el tipo de formato que más
le cautivó— es suficiente para que se le considere
como uno de los nombres importantes de la cultura
cubana. Sin embargo, hay más motivos. La
trascendencia de su obra está refrendada por haberla
acogido en su repertorio, varios de los más famosos
y entrañables cantantes cubanos: Benny Moré, Cheo
Marqueti, Tito Gómez, Francisco Felove…
Walfrido Guevara, que hasta sus últimos días estuvo
atento a la contribución al mejor desarrollo de la
música cubana, se enseñoreó en la sencillez de los
hombres comunes, para cada día hacer el recuento
memorioso de las canciones, donde queda para siempre
el testimonio de un artista donde alientan las
necesidades espirituales de quienes andaban por los
caminos en sus días. Y qué duda cabe, que también de
aquellos que ahora mismo están abriendo los ojos a
los desafíos de la vida. |