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¡CULPABLES!:
LOS PROTAGONISTAS DEL TERRORISMO
CONTRA CUBA EN AGOSTO
Percy
Francisco Alvarado Godoy
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La Habana
Los tristes agostos
que han padecido familias cubanas tienen siempre un
culpable a quien señalar. Casi siempre han sido agentes
financiados por los EE.UU., entrenados por la CIA y
adiestrados en matar sin piedad. Se les puede ver aún
hoy deambular por Miami y New Jersey, proclamando con
total impunidad los repugnantes hechos cometidos. Para
ellos, es cierto, no hay temor ni preocupación porque la
justicia los pueda atrapar. Son protegidos del gobierno
y de su criminal política anticubana, quienes no los
conciben como los terroristas que son y reciben a
cambio, por parte de su tutelar amo y cómplice, la
denominación de "luchadores por la libertad".
Muchos han sido los
nombres tristemente recordados en Cuba, culpables de
abrir espacios de dolor y luto en la felicidad de las
familias cubanas. Ellos fueron los instrumentos
encargados de hacer pagar con tristeza el legítimo
derecho de los cubanos de soñar con un mundo más pleno y
más equitativo. Orlando Bosch Ávila, Luis Posada
Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Luis Zúñiga Rey, por
citar a algunos, cargan sobre sus conciencias la
responsabilidad de tanto crimen, la culpa de cientos de
heridos y lisiados y, para qué negarlo, de cuantiosos
daños materiales provocados por sus agresiones
frecuentes.
Agosto los ha visto
llegar, escondidos en las sombras y protegidos por la
sorpresa, para cometer sus crímenes. No importa que sea
una infiltración en nuestras costas de criminales cuyo
objetivo es colocar bombas en objetivos económicos y
escuelas para asesinar inocentes. No importa que el odio
que los mueve los haya hecho volar naves cargadas de
pasajeros civiles o tirotear embarcaciones pacíficas. No
importa que en sórdidas reuniones hayan planeado
asesinar al hombre que abrió para los cubanos un destino
más promisorio. Ellos han usado a agosto para matar,
para herir y destruir arteramente. Ellos han sido, sin
lugar a dudas, culpables del dolor que aún permanece en
las sensibles heridas de madres, hermanos e hijos de los
cubanos.
Bastaría un breve
recuento de lo acaecido en los tristes agosto de estas
últimas cuatro décadas para descubrirlo. Los hechos son
estos y los culpables son fáciles de identificar:
El 24 de agosto de
1962 fueron cañoneadas distintas zonas del litoral
habanero, afectando el hotel Sierra Maestra, Antiguo
"Rosita de Hornedo, 9 cuyas habitaciones recibieron
impactos directos; el teatro "Chaplin" y algunas
residencias estudiantiles ubicadas en la zona en que
confluyen los barrios de Miramar y El Vedado. Con total
impunidad, la criminal acción fue reivindicada por los
terroristas de origen cubano Isidro Borjas, Juan Manuel
Salvat y Leslie Nóbregas En dos naves artilladas,
salidas de puertos norteamericanos, llegaron con su
carga de muerte.
Según el Archivo
número 109-584-3387 del HQ de FBI; NARA RIF Número
124-10279-10032, perteneciente al FBI, el
contrarrevolucionario Leslie Nóbregas Heria integraba en
esos momentos la Agrupación Montecristi, en cuya
dirección se encontraba Justo Carrillo, su fundador y
coordinador general hasta septiembre de ese mismo año y
que dimitió para trabajar con la Alianza para el
Progreso. No sería absurdo preguntarse si este no fue un
justo premio del gobierno yanqui para Carrillo por las
andanzas criminales de su socio Nóbregas.
Fue una de las
primeras organizaciones contrarrevolucionarias en
fundarse, siguiendo en orden temporal a la "Rosa
Blanca", organización creada en New York, el 28 de enero
de 1959, por Rafael Díaz-Balart, conocido abogado
vinculado al gobierno de Batista y padre de los
furibundos enemigos de Cuba Lincoln y Mario Díaz Balart.
La "Rosa Blanca", sin embargo, tuvo una vida efímera. Le
precedería también la "Legión Anticomunista del Caribe",
organizada en República Dominicana por elementos
batistianos, bajo el auspicio del dictador Leónidas
Trujillo. Entre las más conocidas de las organizaciones
que coexistieron con la Agrupación Montecristi se
destacaron el "Movimiento de Recuperación
Revolucionaria" (MRR), presidido por Manuel Artime;
"Rescate Revolucionario" (RR), dirigido por Antonio
(Tony) Varona; el "Movimiento Demócrata Cristiano", bajo
la jefatura de José Ignacio Rasco; el "Movimiento 30 de
noviembre" (M-30-11), de Jesús Fernández; y el
"Movimiento 20 de mayo" (M-20-5), de Andrés Vargas
Gómez. Este grupo de organizaciones originaron el Frente
Democrático Revolucionario (FDR) e integraron la Brigada
2506. Nóbregas Heria fue uno de los tantos mercenarios
derrotados por el pueblo cubano en las arenas de Playa
Larga y Playa Girón.
Por su parte, 19 de
agosto de 1963, dos lanchas procedentes de un buque
madre, situado frente a la boca del estero de Santa
Lucía, en Pinar del Río, penetraron hasta aproximarse a
la planta de sulfometales, atacando a la misma y a
viviendas de trabajadores con ametralladoras calibre 30
y bazucas. El grupo, salido de un buque madre de la CIA
e integrado por miembros de los "Comandos Mambises", no
vaciló en repetir durante esos años sus criminales
agresiones:
1ro de octubre de
1963: Fue atacado Cayo Güín, en Oriente, por un barco de
la organización terrorista "Comandos Mambises". Varias
personas resultaron heridas y el aserrío quedó
destruido.
27 de diciembre de
1963: Tres marineros fueron asesinados y 18 heridos al
ser dinamitada por terroristas de la organización
"Comandos Mambises", la lancha LT-85 de la Marina de
Guerra Revolucionaria, atracada en un muelle de la Bahía
de Siguanea, en la Isla de Pinos.
13 de mayo de 1964:
Resultaron heridas una niña de 8 años y una ciudadana
cuando un buque de la organización terrorista "Comandos
Mambises", atacó el central azucarero "Luis E. Carracedo",
en el municipio de Pilón, provincia de Oriente. Como
consecuencia del incendio provocado y del ataque se
perdieron 70 mil sacos de azúcar.
2 de febrero de 1965:
Fueron atacados los tanques de combustible próximos a la
playa Ancón, en Trinidad, Sancti Spíritus, por una
lancha dotada de una ametralladora calibre 50 y un cañón
57 mm, perteneciente también a la organización
terrorista "Comandos Mambises" perforando además un
tanque de agua e impactando el almacén de azúcar y
varias viviendas de la zona. El costo es de 132,847.00
pesos.
Hoy se conoce con
claridad de pruebas que este grupo fue creado y
entrenado por la CIA, la que les dotó de sofisticados
medios militares y marítimos. Uno de los oficiales CIA,
a cargo del buque madre REX fue Alfredo Domingo Otero,
quien en los años noventa fungiría como Jefe de
Operaciones Especiales del Frente Nacional Cubano, el
brazo armado de la FNCA y que estaría a cargo de mi
preparación como agente de este grupo terrorista cuando
yo me encontraba infiltrado dentro del mismo. Otero
dirigió estas criminales acciones.
Dos hechos dados a
conocer posteriormente, sacarían a la palestra pública
otra vez el fatídico nombre de los "Comandos Mambises".
El primero de ellos, una información confidencial del
Ministerio del Interior de la República de Cuba con
fecha de agosto de 1997, desclasificado después en
agosto de 1998, indicaba que Luis Posada Carriles fungía
en ese entonces como jefe de los "Comandos Mambises". La
otra información fue una noticia publicada el 14 de
agosto de 1997 por el Nuevo Herald en la que,
luego de especular sobre quiénes serían los responsables
de los atentados terroristas contra hoteles en Cuba, da
a conocer que "Comandos Mambises" reclamaba la autoría
de los mismos. Al respecto se señaló en el libelo de la
mafia miamense:
Según informes, tres grupos han reclamado
responsabilidad por los atentados, aunque ninguna de las
reclamaciones se considera creíble, y Cuba no ha dado
pruebas que apoyen su afirmación de que las personas y
los materiales usados en las explosiones “vinieron de
EE.UU.”.
Uno, que reclama responsabilidad por los ataques del 12
de julio en los hoteles Nacional y Capri, es el hasta
ahora desconocido Ejército de Resistencia Interna, que
se autodescribe como grupo de jóvenes anticastristas
renegados del ejército y las fuerzas de seguridad.
La segunda reclamación vino en una nota entregada el
miércoles a El Nuevo Herald, en que un grupo que se hace
llamar Comandos Mambises reclama la responsabilidad por
las bombas en el Cohíba y el atentado a Havanatur en las
Bahamas.
“Los Comandos Mambises, no solo combaten la tiranía [de
Castro] en su propio territorio sino también han ido al
exterior'', dice la nota.
El tercer grupo que se ha dicho responsable es Alpha 66,
con sede en Miami, que aboga por la lucha armada contra
Castro. Alpha informó primero que una de sus “células''
en Cuba había reclamado la responsabilidad por los
atentados del Nacional y el Capri, pero luego se
retractó, diciendo que solo había aportado “la
inspiración intelectual general'' de los atentados.
La verdad se supo
después por la opinión pública internacional, aunque
tanto yo, en mi condición de agente infiltrado dentro de
la FNCA, así como mis oficiales, disponíamos de pruebas
sobre la autoría intelectual de Posada Carriles y la
FNCA en tales acciones.
El primero de agosto
de 1974 fueron capturados por fuerzas de la Marina de
Guerra Revolucionaria, en aguas próximas a Boca Ciega,
norte de Ciudad de la Habana, los terroristas Luis
Manuel de la Caridad Zúñiga Rey (FNCA), Miguel Sales
Figueroa y Rodolfo Juan Verdecia, quienes a bordo de la
lancha rápida "Malú", del tipo Thunderboat y con
matrícula de la Florida Nro. 8722, pretendían
infiltrarse en Cuba. Cargados de varios fusiles AR 15 y
medios explosivos e incendiarios, pretendían atentar
contra importantes objetivos económicos y civiles dentro
de Cuba.
Lo sorprendente de
este acontecimiento es que en esta fallida infiltración
terrorista se hallaba Luis de la Caridad Zúñiga Rey,
quien se ha ufanado en las sesiones de la CDH, en
Ginebra, de ser un luchador por los derechos humanos y
no un hombre de armas. Este connotado terrorista fue
quien en noviembre de 1993 me reclutó para realizar
acciones violentas dentro de la Isla a nombre de la
Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Quien quiera
ampliar sobre su historial terrorista puede acceder a la
web
www.Cubadebate.cu y buscar allí el artículo de mi
autoría titulado "Luis Zúñiga Rey: el terrorista que yo
conocí". Igualmente puede hallar información en mi libro
"Confesiones de Fraile", publicado en Cuba por la
Editorial Capitán San Luis en el 2002 y en venta por
Internet.
Hoy Zúñiga Rey es
Director Ejecutivo del Consejo por la Libertad de Cuba (CLC),
desde donde se dedica a reclutar a potenciales
terroristas, tal como lo hizo conmigo y con los cubanos
Manuel Inda Ramos y Orfiris Cabrera en 1993, así como un
año antes con un canadiense de apellido Trepanier.
Ya en el 21 de agosto
de 1996, fue detenido en Cuba el ciudadano de
nacionalidad norteamericana Walter Kelsey Van Der Veer,
quien intentó introducir ilegalmente varios medios
militares y propaganda contrarrevolucionaria. Este
turista, devenido potencial terrorista, planeaba la
realización de acciones violentas dentro del territorio
cubano. Al ser descubierto en el propio aeropuerto
internacional José Martí de la Habana, declaró
pertenecer a la organización terrorista "Comandos L" y
al "Frente de Liberación Nacional de Cuba" (FLNC),
dirigida esta última por Guillermo "Willy" Chávez.
La historia criminal
de los Comandos L explica no solo la calaña de sus
integrantes sino su propia esencia criminal. Formada a
inicios de los 60 por algunos fundadores de "ALPHA 66".
El principal cabecilla desde su creación fue Antonio
Cuesta del Valle, conocido como Tony. Luego de su
fallecimiento, el 3 de diciembre de 1992, ocupó la
jefatura del grupo otro connotado terrorista, Anthony
Grarnet Bryan, quien se mantuvo al frente de la misma
hasta su muerte ocurrida algunos años.
En la actualidad,
Comandos L prácticamente no funciona, aunque algunos de
los terroristas que la formaron mantienen su hostilidad
contra nuestro país y se dedican a planificar acciones
violentas contra la Isla.
Entre las principales
acciones terroristas efectuadas por esta organización se
encuentran:
-
El 26 de marzo de
1963 atacaron en Caibarién, antigua provincia de Las
Villas, al buque de bandera soviética "Bakú", cargado
de azúcar cubana. El barco recibió numerosos impactos
de cañón de 20 mm. y de ametralladoras calibres 30 y
50 mm. Como consecuencia de la explosión de una mina
magnética colocada en su estructura, se le produjo una
grieta de cuatro metros de largo por medio metro de
ancho.
-
El 13 de noviembre
de 1965 resultó herida en un pie la ciudadana Rosa
Reyes Almaguer, como resultado del ataque perpetrado
por una lancha pirata que ametralló la zona del
litoral habanero de Miramar con proyectiles de 30 y 50
mm. Dicha acción fue realizada por un comando
terrorista conjunto de las organizaciones "Comandos
L", "Movimiento 30 de Noviembre" (M-30-11) y
Recuperación Cubana en el Exilio (Rece).
-
El 29 de mayo de
1966 se produjo un intento de infiltración por Monte
Barreto, costa norte de La Habana, de un grupo
terrorista perteneciente a los "Comandos L" Al ser
descubiertos y enfrentados por las fuerzas
revolucionarias, fue capturado herido Antonio Cuesta
del Valle, alias "Tony Cuesta".
-
El 7 de octubre de
1992 fue atacado el Hotel "Meliá Varadero", ubicado en
Varadero, Matanzas, por una embarcación pirata
perteneciente a "Comandos L". Obviando el peligro que
corrían turistas y cubanos inocentes, la acción causó
importantes daños en la instalación.
Estos no serían, sin
embargo, los únicos agostos tristes para los cubanos.
Los enemigos de la Revolución, en su obcecado odio
contra la misma, e imbuidos en el propósito de
derrocarla, se dedicaron a atentar contra diversas
instalaciones hoteleras sin preocuparles la suerte de
sus víctimas ni su país de procedencia.
En agosto de 1997 dos
hechos conmocionarían a los cubanos: la explosión de una
bomba en las oficinas de Havanatur, en Nassau, el 3 de
agosto; la explosión de otro artefacto en el hotel
habanero "Meliá Cohíba", el 4 de agosto; y otra
explosión terrorista en el hotel "Sol Palmeras" de
Varadero, ocurrida el 22 de ese propio mes.
Hoy se conoce la
completa verdad sobre quiénes fueron los autores
materiales e intelectuales de tales hechos.
La explosión en las
oficinas de Havanatur fue provocada por mercenarios de
origen cubano pagados por la FNCA, mientras que la
explosión ocurrida en el hotel "Meliá Cohíba" fue
provocada por el mercenario salvadoreño Otto René
Rodríguez Llerena, quien recibió de inmediato una
felicitación de Ignacio Medina (Luis Posada Carriles)
junto a varios miles de dólares. Por su parte, el
artefacto explosivo colocado en el hotel "Sol Palmeras"
fue colocado por los guatemaltecos Marlon Antonio
González Estrada y Jorge Venancio Ruiz. Ambos lograron
escapar de la justicia.
Sin embargo, una cosa
está clara: todas estas acciones fueron organizadas por
la FNCA desde territorio norteamericano y sus
principales directivos aportaron grandes sumas de dinero
para financiarlas. Posada Carriles, por su parte, se
encargó de buscar y adiestrar a los autores materiales.
Por aquel entonces,
la FNCA realizó una de sus más detestables hipocresías.
Mientras se encargaba de organizar dichos atentados,
públicamente se dedicaba a "felicitar a los cubanos de
la Isla que los realizaban como muestra de descontento
hacia el gobierno", en un MENSAJE DE LA JUNTA DE
DIRECTORES DE LA FUNDACION NACIONAL CUBANOAMERICANA.
Baste recordar aquel
comunicado dado a conocer por la FNCA el 11 de agosto de
1997 para comprobar su desfachatez. En dicho comunicado
se expresaba: "no consideramos esas acciones terroristas
y cualquier acción contra Castro es legítima".
En un alarde de
consumada desvergüenza, también declaraba en uno de sus
párrafos:
"la Fundación
Nacional Cubano Americana, consciente de su
responsabilidad para con el pueblo cubano, respalda sin
ambages ni reparos cuanta denuncia, enfrentamiento o
acto de rebeldía interna vaya encaminado a la expulsión
de Fidel y Raúl Castro del poder y, por ende, a la
obtención de la paz y el bienestar de nuestro pueblo."
Y añade más adelante: "...los cubanos del exilio, que
por voluntad propia hemos escogido permanecer como parte
integral de la nacionalidad cubana, tenemos la
obligación ineludible de acudir en su ayuda sin reparos
ni limitaciones. Los hombres y mujeres de la FNCA,
siempre atentos al clamor de libertad de nuestro pueblo,
también en esta ocasión sabremos cumplir con nuestro
deber".
Agosto de 1998
traería también su sello de terror. Previo a la
anunciada asistencia del presidente Fidel Castro a
República Dominicana, en ocasión de celebrarse allí la
Cumbre de Jefes de Estado del Caribe, elementos
terroristas de origen cubano planearon realizar un
atentado contra él entre el 20 y 25 de agosto.
Para organizar el
atentado, Luis Posada Carriles se reunió en el Hotel
Holiday Inn de Ciudad de Guatemala, en varias
oportunidades, entre el 10 y el 21 de julio, con los
terroristas Enrique Bassas, Ramón Font y Luis Orlando
Rodríguez.
El primero de ellos
cuenta con vasta experiencia como financiador de
actividades terroristas. El segundo, Ramón Font, ha sido
un activo terrorista dentro de Comandos L y fue
entrenado como experto en explosivos por la CIA.
Participó, por ejemplo, en el ataque al barco soviético
Bakú en marzo de 1963 y en el ataque al faro de la Bahía
de Cádiz en 1964. El tercero, Luis Orlando Rodríguez,
agente de la CIA y ex oficial del Army norteamericano,
contaba con vasta experiencia en operaciones especiales.
Este peligroso team
de terroristas planificó asesinar a Fidel en uno de los
tres planes de atentado que se preparaban
simultáneamente para ejecutar en esta oportunidad
durante su estancia en Santo Domingo.
El plan preparado por ellos consistía en usar explosivos
y dos lanzacohetes para atentar contra Fidel. Con ese
propósito, Posada Carriles viajó a Nicaragua el 26 de
marzo de 1998, ingresando a este país por el Aeropuerto
Internacional "Augusto César Sandino", en Managua, y
haciendo uso del pasaporte salvadoreño Nro. 143258, a
nombre de Franco Rodríguez Mena. Allí contactaría a
varios contrarrevolucionarios cubanos radicados en
Estelí, a los que encargó la compra de varios kilogramos
de explosivo plástico del tipo C-4 y dos lanzacohetes
RPG. Para tal fin, Posada contaba con 10 000 que le
fueron entregados directamente por Arnaldo Monzón
Plasencia, director de la FNCA y uno de mis jefes dentro
de la misma.
Regresó a Nicaragua
el 7 de mayo de ese mismo año con vistas a agilizar la
obtención de los explosivos y los lanzacohetes. Esta vez
no usó la vía aérea para llegar a este país, sino lo
hizo a través del paso de Las Manos, en la frontera
hondureña y nicaragüense.
A pesar de los
esfuerzos de Posada Carriles y sus cómplices por
eliminar a Fidel, tampoco esta vez sus planes tuvieron
suerte, como tampoco la tendrían años después en Panamá.
Este ha sido, amigo lector, un pequeño recuadro que le
permitirá conocer, luego de leer la primera parte de
este trabajo sobre el terrorismo contra Cuba en agosto,
quiénes han sido los culpables y ejecutores del
terrorismo más continuado que haya sufrido pueblo
alguno. Los culpables hállelos usted al Norte, allá
donde hoy se proclama una guerra contra el terrorismo
que, como usted apreciará, es totalmente parcializada y
oportunista.
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