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ESPAÑA: PRENSA DEGRADADA
Iosu
Madrid |España
Como nadie lo remedie, en pocos meses la prensa será
gratuita o no será. Dentro de nada la información
escrita que reciban los ciudadanos vendrá envuelta en
páginas basura que, entre anuncio y anuncio, insertarán
alguna noticia de titular pretendidamente agresivo y de
contenido muy corto. Y todo gratis total.
Ahora es el Grupo Recoletos el que anuncia un diario
gratuito del que pretende repartir nada más y nada menos
que un millón de copias en 15 ciudades del Estado. Pues
nada, la ausencia de análisis y la banalización de la
información será la marca de la casa y así, todos
contentos con un bagaje informativo de fondo acrítico
con los poderes y antiperiodístico en sus formas. Y
caminaremos hacia el aborregamiento generalizado tan
apreciado por los que piensan ―muchos― que la democracia
es otra forma, algo complicada eso sí, de tener
controlado al rebaño.
Degradada la llamada "prensa seria" por los compromisos
de sangre firmados entre ellos y los centros de decisión
política, económica y social, nos encontramos con un
panorama informativo-analítico desolador, huérfano de
perspectivas y absolutamente manipulado desde diferentes
sectores sociales.
El diario El País, emblema (?) del periodismo
serio desde su fundación en 1976, ha terminado por
convertirse en un catálogo que ofrece información y
análisis de la misma perfectamente controlada. Es decir,
este diario está cercado por su propia dinámica de
acuerdos espúreos con fuerzas que lo controlan,
manipulan y dirigen. De independiente, como pomposamente
exhibe en su cabecera, no queda más que la sensación de
sarcasmo que produce su lectura.
En esa línea, El País defiende sin el mínimo
pudor la estrategia del Partido Socialista y apoya su
consolidación en el poder para facilitar, entre otras
cosas, los negocios de Jesús Polanco y de su camarilla.
Por ello, hay días en los que algunas significativas
ausencias informativas producen arcadas y, a la vez, los
alardes editoriales desproporcionados con respecto a
otras te provocan directamente el vómito. Ya ni se forma
ni se informa. Simplemente se utiliza un medio
informativo como arma contra los enemigos y como
instrumento a favor de los amigos. A los lectores...que
les den.
Prueba de ello es lo que le dijo recientemente a este
escribidor un más que alto directivo de uno de los
principales bancos españoles quien, después de
despreciar ―son basura―, a periódicos y periodistas
dijo: además, con financiarlos convenientemente hacemos
lo que queremos con ellos..., la frase es de un cinismo
galopante, pero demuestra el estado real de unos medios
de comunicación hundidos en la corrupción.
De los demás, igual de lo mismo. Destaca el otro
'referente' de la prensa española: El Mundo,
dominado por la personalidad megalomaníaca de su
director, Pedro J. Ramírez. Así como en El País
es el medio el que supera a los que lo hacen, en el caso
de El Mundo es al revés: es el director el que
destaca sobre el medio.
Defensor ardiente de, por este orden, Adolfo Suárez,
Felipe González y José María Aznar, Ramírez ha
construido un modelo de prensa adicta, a sí mismo. Ha
adaptado el contenido de su diario a sus personales
intereses. Es, como se dice, periódico de autor..., y el
autor ha decidido abanderar mediáticamente la vuelta de
José María Aznar a la palestra política. Hay mucho
dinero en la operación y mucho poder..., para el
periodista.
Sus páginas no son soporte de información, sino vehículo
de intereses políticos y, por tanto, económicos. La
última aportación del panfleto de Ramírez a la limpieza
informativa ha sido la filtración interesada ―para el PP
claro―, de un documento pretendidamente secreto de los
servicios de inteligencia españoles en el que se
reconocía que estos espían sin pudor y, por lo visto,
sin miedo a castigo a dirigentes políticos de la
oposición nacionalista vasca y catalana. Y todo para
expandir una cortina de humo sobre la Comisión de
Investigación del 11-M que estaba llegando demasiado
lejos en los graves errores, mentiras y manipulaciones
del Partido Popular en los días posteriores a aquella
tragedia.
En este sentido destaca una anécdota que ha pasado
convenientemente desapercibida: el diario electrónico
Periodista Digital comenzó a publicar por capítulos
una extensa entrevista con Exuperancia Rapú Muebake, la
famosa mujer que aparecía junto a Pedro J. Ramírez en el
no menos famoso video de alto contenido sexual con las
aficiones de cama del director de El Mundo. Pues
bien, sin ninguna explicación el serial en el que esa
mujer contaba su versión del asunto se interrumpió de
golpe y no se ha dado ninguna explicación. Muy
probablemente, las duras presiones de Pedro J. Ramírez
sobre David Rojo, director de Periodista Digital,
dieron fruto. Y no eran amenazas de juicios y juzgados,
no. Las cosas iban por otro lado.
No extraña por tanto que en España los niveles de
lectura de periódicos sean patéticos y, si obviamos a
los deportivos, tercermundista. Otra cosa es la
gigantesca mentira tejida alrededor de sus pretendidas
cifras de facturación y de circulación. Mienten como
bellacos y se han hecho expertos en provocar nubes de
humo que desdibujen convenientemente la realidad de su
difusión.
Los principales diarios del mercado falsean sus cifras
de venta al alza e incluyen en las mismas los ejemplares
que regalan o que venden a precios ridículos, lo que
llaman venta por bloque, con tal de que el contador de
la rotativa no decaiga. ¿Cuántos ejemplares venden
realmente El País, El Mundo, ABC,
La
Vanguardia...,
en los kioscos? ¿Será verdad que El País y El
Mundo 'regalan' más de 100 000 ejemplares todos los
días o que
La
Vanguardia
vende en realidad 50 000 copias en los kioscos o que
La
Razón,
a pesar de sus promociones ―te venden un patinete
eléctrico y te regalan un periódico―, está prácticamente
en quiebra mientras alardea de que vende 150 000 copias?
O que ABC disfrace su más que precaria situación
económica.
También los gestores de los grandes diarios españoles
pusieron en marcha un invento, GEDEPRENSA, que pretendía
cobrar por los resúmenes que de sus medios se hacen en
distintos soportes. No solo la manipulación y el
sometimiento de la libertad de prensa a sus propios
intereses son característicos de estos aprendices de
Ciudadano Kane. La voracidad recaudatoria y el monopolio
del negocio pasan por encima de cualquier atisbo de
honradez profesional.
Veamos algunos ejemplos, solo unos pocos, de lo que nos
cuenta esta prensa “limpia”, “objetiva” e
“independiente”: ¿Por qué El País obvia el caso
Alierta de utilización de información privilegiada por
parte del Presidente de "Telefónica" y de su familia y
El Mundo le dedica sus primeras páginas día a día
también? ¿Por qué el diario de Jesús Polanco ha empleado
montañas de sus páginas para señalar las mentiras del PP
tras el 11-M, mientras El Mundo dedica otra
montaña de las suyas para demostrar lo contrario?..., y
¿por qué ninguno de esos dos diarios concede una sola
línea al caso de los empresarios Alcocer y Cortina ―los
Albertos―, y a su escandalosa impunidad total a la hora
de cumplir sentencias firmes de prisión por delitos
económicos?
¿Por qué pasan de puntillas o silencian descaradamente
los problemas judiciales de Emilio Botín del
todopoderoso Banco Santander Central Hispano y el diario
Cinco Días (Polanco) dedica una ingente cantidad
de páginas y de comentarios elogiosos a la compra del
Abbey National Bank por parte el BCH...?
¿Y qué decir de las denuncias por malos tratos y
torturas en las cárceles españolas a presos vascos...?
Ni una sola línea. Nada. Los diarios “de referencia”
están vendiendo mercancía averiada y hacen cómplices a
sus desprevenidos lectores de sus guerras particulares o
de sus compromisos con empresas, bancos, lobys de
presión o, directamente, con el poder político.
Nunca que se recuerde el mal olor de la prensa corrupta
está impregnando la sociedad de la comunicación hasta el
extremo actual. Y más que nunca también se necesita una
profunda regeneración de la prensa y de los periodistas.
Y no vale para ello la formación de tribunales de ética
o de comités de sabios o de códigos deontológicos que se
incumplen sistemáticamente. Basta con la puesta en
marcha de medios de comunicación limpios, honestos,
independientes y profesionales. Su aparición en los
kioscos conseguirá ser el revulsivo para una sociedad
adormecida por unos medios de información que se dedican
a otra cosa muy distinta de la que tienen asignada.
Tomado de Rebelión
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