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HUMOR SESENTA
Para los artistas del humor cubano fue un reto lograr un
arte nuevo acorde con los momentos de gloria de aquellos
días difíciles y felices de trabajo creador,
responsabilidad nada fácil que requería de la creación
un amor y una vehemencia nunca antes vivida en esta Isla.
René de la
Nuez |
La Habana
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Galería de imágenes del humor en los 60
La muerte de Liborio sucedió en los inicios de la década
del 60 en el pasado siglo cubano, como hecho fundamental
de una nueva caricatura.
El cubano era representado hasta ese preciso instante
por ese guajiro manso, aguantón, guanajo burlado, sobre
el que caían todas las desgracias de aquella república
de atrezo que zozobraba a la boca del golfo para
disfrute y placer de nuestros amos y vecinos. Desgracia
y miseria de un país llamado paradójicamente y por
malvada ironía la azucarera del mundo.
Con la muerte de aquel Liborio nació El Barbudo, genuino
símbolo del cubano, con barba nacida en la Sierra
Maestra, con fusil al hombro, dueño absoluto de su
destino: sin amo, libre y soberano.
El Barbudo tuvo su antecedente, su punto de partida en
aquel barbudo que conducía la ruta 30 en las viñetas de
"el loquito".
El Barbudo realizado con el cabo del pincel para mostrar
también su rebeldía desde la concepción misma de su
imagen plástica representó un hecho cumbre en la gráfica
para un nuevo enfoque en todo el quehacer creativo de
nuestra caricatura política. Hijo de la Revolución de
Fidel Castro, el barbudo es el signo mayor en su género
de una nueva cultura, de un pensamiento propio como
paradigma de tan difícil arte para encabezar todas las
batallas posteriores, por la dignidad y vergüenza de un
pueblo que comenzaba el escabroso camino de pensar con
cabeza propia.
En las páginas de Revolución y Granma, en
cuanta publicación de aquella época y en el libro
CUBA SÍ de ediciones de 1962 apareció su figura que
rápidamente traspasó las fronteras llegando con su
mensaje renovador a todos los continentes, gracias a la
simpatía e impacto de la Revolución cubana.
El frescor del Barbudo, en su Isla de palmas y helechos,
frente al mar, frente al norte está todavía hoy vigente
con plena energía y madurez.
Al fundarse "El Pitirre" en 1960, integrado por la
vanguardia del dibujo humorístico cubano, cuajaba un
movimiento que tuvo al triunfo del cincuenta y nueve su
máxima posibilidad de desarrollo estético.
Por primera vez la línea y la experimentación de un
humor más tierno humano y sicológico triunfan sobre el
chiste chabacano, vulgar y facilista que abundaba en la
prensa con honrosas excepciones.
El Pitirre tenía su propia filosofía, su propia ética.
No era una publicación para todos los humoristas solo
publicaban los unidos por un mismo pensamiento estético
y transformador en relación a la manera de hacer y
pensar el humor.
Esa década estremecedora del pensamiento como fuente de
cambios en todo el mundo desde la política hasta el arte
y la cultura, desde la liberación del sexo hasta la
revolución del cuerpo fue llamada posteriormente, por
obra y gracia de la nostalgia, la década prodigiosa. Con
aciertos y desaciertos no fueron, en realidad, años
homogéneos, fueron desde muchos puntos de vista
contradictorios y polémicos, con altas y bajas, avances
y retrocesos.
El experimento de "El Pitirre" duró poco, pero dejó una
huella para el humor posterior. "El Pitirre", cuyo lema
era "por mucho que el aura vuele siempre el pitirre la
pica", refrán campesino de criollísima sabiduría popular
visionario de lo que significa nuestra lucha de pueblo
pequeño y aguerrido frente a la rapacidad y rapiña de
grandes y poderosos.
Los Pitirres dedicados a la alfabetización, la CIA, el
terrorismo, la prensa reaccionaria, las milicias fueron
un aporte del nuevo humor gráfico contra la política
imperial de los EE.UU., sus amenazas y ataques a la
incipiente revolución.
Durante estos años surgieron dos personajes dignos de un
estudio aparte, profundo y medular por su indiscutible
contribución al humor cubano y universal: Sabino y
Salomón.
Sabino: hombre de negro atrapado en las contradicciones
de su entorno incomprensible y hostil. Personaje tímido
sostenido solo por el amor representado quizás en un
ramo de flores. Agredido siempre por pajarracos
provocadores, perseguido por sus angustias soñando con
la luna inalcanzable de sus deseos y esperanzas.
Salomón: La historieta filosófica, la historieta que
cambio el sentido del tiempo en el género. Salomón, el
pensador encerrado, encajonado en cuadros que son
hábitat y celda. Salomón, el erótico, el provocador, el
escandaloso para mentes superficiales. El hombre ante su
yo, múltiple y polifacético, el sexo frente a las
incógnitas del universo. Salomón fue rechazado por la
incomprensión como todo adelantado a su época, no
obstante tuvo Salomón manos amigas que lo defendieron y
apoyaron. Salomón es un personaje todavía de hoy. Por
ser universal es imperecedero. Algunas de sus tiras se
recogieron en un libro clave del humor cubano de los 60.
El Humor Otro.
Palante
se fundo en octubre de 1961 aglutinando a otro grupo
importante de humoristas.
Palante
nunca se pareció a "El Pitirre". Misterios de su
nacimiento. Misterios del ADN.
Palante
pasó en ese tiempo por diferentes etapas y fue perdiendo
su nombre inicial de palante y palante originado por una
consigna política de aquellos años y se quedó en
palante. Al nacer este semanario fue dirigido por un
humorista venezolano que había tenido éxito en su país
con la publicación del periódico satírico Dominguito.
Palante
ha llegado hasta nuestros días con su humor tradicional.
Dentro de los logros que surgen en este semanario están
algunos personajes característicos que se destacan por
sus códigos de comunicación rápida y efectiva.
Las Criollitas: Su más emblemática y popular creación.
Son mujeres en constante transformación acorde con su
momento y su concientización. Son mujeres hermosas que
al responder a su contrafigura masculina y machista por
lo general superficial que mira solamente su
exhuberancia y redondeces exteriores han ido expresando
el desarrollo social y personal alcanzado por ellas.
Libres y orgullosas de su papel cada vez mas alto en la
nueva sociedad. Las Criollitas también reflejan los
avatares de la moda y las expresiones y dicharachos del
habla popular en constante renovación de nuestro idioma.
Crisanto Buena Gente: personaje blandengue, tolerante y
justificativo ante lo mal hecho que alcanzó popularidad
en las páginas de Palante realizado con factura
moderna y profesionalismo. En forma de tira siempre con
un desenlace que encerraba de manera ágil una moraleja
laboral.
¡Ay, Vecino! Tira cómica con nombre de mambo que se hizo
popular al expresar de manera simple no simplista las
contradicciones y travesuras entre vecinos de un mismo
edificio con balcones a la calle buscando el resorte
humorístico en un humor de pareja, figura y contrafigura
logrando su efectividad por el contraste extraído de lo
mejor de la comedia humana.
Subdesarrollo Pérez: Encarnación de lo pueril, del
kitsch criollo y sabrosón para desenmascarar con
habilidad y gracia manifestaciones populistas y de doble
moral que aún perduran en nuestro comportamiento social.
Personaje de dibujo suelto y gracioso que representa esa
bichería cubana que debemos matar dentro de nosotros
mismos.
Palante
tuvo cambios en su diseño y presentación según los
directores sucesivos de esa época, también momentos de
esplendor en números tan delicados por su temática que
alcanzaron hacer humor. No chiste. El chiste siempre
encierra una burla, el humor una reflexión. El
Palante dedicado a los 100 años del inicio de las
Guerras de Independencia y el dedicado a la caída en
combate del Che, en Bolivia son ejemplos de sensibilidad
y agudeza.
Esta década pródiga en el surgimiento de un humor nuevo
recibió también la impronta de los mas jóvenes que se
aglutinaron alrededor de Juventud Rebelde, órgano
de la juventud cubana, que tenía sus raíces en el
semanario Mella donde había hecho sus travesuras
antimperialistas el personaje prototipo de la lucha
clandestina, el personaje de los jóvenes que combatían
en las mas difíciles condiciones: el perro Pucho.
Con suplementos como La Chicharra, El Sable y, por
ultimo, el DDT sus jóvenes humoristas rebeldes y osados
trajeron tinta fresca e ideas nuevas al dibujo cubano,
jóvenes artistas que alcanzarían rápidamente estatura
universal ganando los primeros premios en casi todos los
concursos del orbe y en los salones nacionales de
humorismo que también por esta época renacieron con
nuevos aires logrando cambios sensibles y mayor
masividad en este arte de la línea y el pensamiento.
A finales de los 60 brotó en Las Villas un grupo de
jóvenes humoristas que publicaron un sumplemento del
periódico provincial llamado El Melaíto por su
vinculación a la zafra azucarera. Muy pronto esta
publicación dejó la tutela de Palante y comenzó
un fructífero camino en solitario aportando artistas de
logros no solo nacionales que publican con sello propio
en muchas publicaciones cubanas y extranjeras. El
Melaíto como centro de creación ha formado nuevos
exponentes de nuestro arte con una calidad y estilos
inconfundibles. El Melaíto continúa hoy haciendo
de las suyas en el centro de la Isla para goce de sus
lectores.
No solo existía el humor gráfico en las publicaciones
especializadas como nunca antes se abrieron los espacios
de la prensa para acoger la expresión de humor y sátira
de las plumas y pinceles de nuestros mejores exponentes.
La caricatura personal que siempre contó en Cuba con
excelentes maestros amplio su horizonte creativo
lográndose una gran variedad y calidad de estilos. No
obstante, un comienzo marcado por alguna que otra
incomprensión para éste complejo ejercicio que conlleva
un estudio sicológico del personaje caricaturizado.
La caricatura personal tuvo logros y aportes
estilísticos en revistas culturales como El Caimán
Barbudo, Revolución y Cultura, Cuba y,
por supuesto, en Bohemia, pionera en la tradición
de esta modalidad artística.
Indudablemente, en la década del 60 tuvo lugar una
explosión de la expresión y la impresión del humor
gráfico que se sitúo por mérito propio en la vanguardia
estética cubana de aquellos primeros años junto al
diseño gráfico y el cartel.
El departamento de dibujos animados del recién fundado
ICAIC alcanzó desde sus primeros cortos un estilo y
visión propias de nuestra idiosincrasia buscando a
través de diseños con un nuevo concepto estético alejado
del edulcorado cartón con temas manidos y escapistas
manipuladores tan a la usanza en las grandes compañías
de Hollywood. Estos nuevos personajes más cubanos por su
temática, su banda sonora y su ingeniosidad expresividad
para enunciar un novedoso lenguaje cinematográfico
marcaron su unidad con todo el movimiento cultural que
florecía impulsado por la más grande creación: La
Revolución cubana.
Cortometrajes como el Tiburón y la sardina o
El Maná son ejemplos del rompimiento gráfico con el
pasado signo de esta época renovadora y transgresora.
Época de pasión y creación.
Para los artistas del humor cubano esta década fue un
reto lograr un arte nuevo acorde con los momentos de
gloria de aquellos días difíciles y felices de trabajo
creador responsabilidad nada fácil que requería de la
creación un amor y una vehemencia nunca antes vivida en
esta Isla de palmeras, helechos y esperanza donde con su
fusil al hombro y ojo atento vigila frente al mar el
barbudo de la estrella en la frente.
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