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CONTRA FIDEL NI EN UN JUEGO DE PELOTA
La
conocida frase del Comandante Camilo Cienfuegos, que
simboliza su lealtad hacia el líder de la Revolución y,
por extensión, hacia el carácter de las profundas
transformaciones que comenzaban a operarse en la
sociedad cubana, fue dicha en la noche del viernes 24 de
julio de 1959.
Pedro de
La Hoz|
La Habana
"Yo no estoy contra
Fidel ni en un juego de pelota". La conocida frase del
Comandante Camilo Cienfuegos, que simboliza su lealtad
hacia el líder de la Revolución y, por extensión, hacia
el carácter de las profundas transformaciones que
comenzaban a operarse en la sociedad cubana, fue dicha
en la noche del viernes 24 de julio de 1959.
Sobre la grama del
Estadio del Cerro, después rebautizado como
Latinoamericano, se enfrentaban dos novenas: Barbudos
versus Policía Nacional Revolucionaria.
La iniciativa formaba
parte del programa de apoyo a la implementación de la
Ley de Reforma Agraria, firmada en La Plata el 17 de
mayo de aquel año.
Se requerían fondos
para facilitar los recursos necesarios que permitirían
potenciar las producciones agropecuarias de los nuevos y
legítimos dueños de la tierra, campesinos y aparceros
que hasta entonces habían sido explotados y marginados
por terratenientes foráneos y domésticos. La recaudación
de las entradas nutrirían los fondos de la Reforma
Agraria.
Por esos días, La
Habana acogía a cerca de medio millón de hombres y
mujeres de tierra adentro, procedentes de los más
remotos parajes de la Isla, convocados a la gigantesca
conmemoración del asalto al Moncada, por primera vez en
la Cuba liberada.
El poeta Roberto
Fernández Retamar, en una crónica nacida al calor de
aquellas jornadas, recordaba cómo "a partir del Primero
de Enero comenzó el país a verse mutuamente sus dos
caras, y de modo especial la desacostumbrada Habana que
vio esas barbazas vegetales crecidas en las lomas".
En medio de la
efervescencia épica dominante, el anuncio del partido de
béisbol generó grandes expectativas, más aún cuando por
el elenco de los Barbudos lanzaría Fidel, mientras que
por la Policía lo haría Camilo.
Pero cuando salieron
al terreno, los aficionados advirtieron que Fidel y
Camilo no solo militaban en el mismo equipo, sino que
formarían la batería (lanzador y receptor,
respectivamente) de los Barbudos.
No era la primera vez
que el público los veía de tal modo. El 14 de abril de
aquel 1959, ambos habían inaugurado el campeonato de
béisbol de la Liga Internacional, Fidel como lanzador y
Camilo como receptor. Ese día Fidel, entrevistado por
los medios que dieron cobertura al evento, había
declarado: "Estamos trabajando para desarrollar el
deporte en toda la República, para que de esa cantera
surjan jugadores que nos hagan potentes en todos los
deportes''.
El juego del 24 de
julio, más bien simbólico, se extendió a dos entradas.
Fidel ponchó al primer bateador y, en general, hizo gala
de un apreciable control. Camilo recibió todo lo que
tiró el Comandante en Jefe. Esa mañana había entrenado
duramente para estar en forma.
Más de 33 000
personas asistieron al encuentro. Quedaban atrás las
marcas de concurrencia al coloso del Cerro: las 29 917
que presenciaron el primero de agosto de 1955 el choque
internacional entre los Cubans y el Colombus, y las 32
619 del juego entre Habana y Almendares del 15 de
febrero de 1951.
La prensa recogió
declaraciones de Fidel: "Estos muchachos tomaron en
serio este juego. Se me pusieron a esperar que la pasara
por ahí (refiriéndose al home). Pero con la ayuda de
Maestri todo se resolvió".
Amado Maestri fungió
como árbitro principal. Fidel le dio la mano antes de
comenzar el encuentro. Más que cortesía era el
reconocimiento a un hombre de honor que poco tiempo
atrás había enfrentado con rectitud y valentía a las
hordas batistianas ávidas por reprimir a los estudiantes
universitarios que se lanzaron al terreno del Estadio
para denunciar a la tiranía.
Al retirarse al
banco, la prensa acosó a Camilo. "¿Qué sucedió? ¿Usted
no iba a lanzar por la Policía?" El Héroe de Yaguajay
respondió firme y radiante: "Yo no estoy contra Fidel ni
en un juego de pelota".
(Tomado de Granma) |