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CAMILO Y LA LEYENDA DEL DRAGÓN
Una
tercera incursión sin mayores contratiempos entre el 28
o el 29 de diciembre y no harían falta más; Yaguajay se
rendía el 31, Camilo salía otra vez victorioso y con él,
volaba nuevamente su leyenda, ahora sobre un Dragón rojo
que lanzaba llamas por la boca.
Juan
Antonio Borrego |
La Habana
El
Dragón siempre trabajó de noche para que la aviación no
lo pudiera detectar, dormía debajo de unos árboles en el
pueblo, que ya estaba en manos de los rebeldes, y
aparecía como un fantasma por la madrugada, cuando menos
lo esperaba el enemigo. Aquí, en el batey, nos dábamos
cuenta por el tiroteo que se armaba, eran cientos de
soldados disparándole a la vez, el cuartel parecía una
parranda.
Después de la rendición, mucha de la gente que estaba
allí sitiada confesó que lo más tenso de la batalla
fueron las noches del Dragón, cuando aquella mole
blindada, de color rojo, se acercaba lanzando llamas sin
que nadie pudiera detenerlo. Yo creo que Camilo
enseguida se dio cuenta de que el Dragón no servía para
incendiar el cuartel, pero sí para asustar a los
cercados.
José Quintero Amador, Naná Quintero para todos sus
conocidos, un viejo colaborador de la Columna No. 2, va
desgranando los recuerdos mientras camina por la
periferia del central Narcisa, actual Obdulio Morales,
devenido retaguardia de los revolucionarios en aquellos
días de diciembre de 1958. Allí armaron el Dragón
―dice―, por aquí reparábamos los fusiles, allá se tiraba
Camilo a descansar. ¡Caramba, qué hombre para resistir!,
nunca lo vi acostarse a dormir en su hamaca...
EL NACIMIENTO DEL DRAGÓN
Cercado el cuartel y tomada la cabecera municipal,
Camilo y sus hombres advierten lo difícil que sería el
acceso a la fortaleza militar, ubicada en una extensa
llanura, con alambradas y previamente fortificada, en
cuyo interior se concentraba una tropa numerosa y bien
armada.
Es
entonces que el héroe aprueba la idea del Dragón, una
especie de blindado criollo, concebido a partir de un
buldózer, que podría aproximarse al enclave militar sin
afectar a su tripulación, para desde él incendiar el
edificio y lograr la rendición sin necesidad de
arriesgar hombres o prolongar una batalla, que de por sí
a la postre resultaría la más extensa de la contienda
villareña y devendría aporte decisivo en la derrota de
la tiranía.
Y
cuando picadores, paileros, soldadores, torneros y
ayudantes del central tuvieron listo el equipo, alguien
comentó que parecía un Dragón, recuerda Naná por aquel
entonces, jefe del Departamento Eléctrico en el ingenio,
y Camilo enseguida precisó:
“Vamos a ponerle Dragón I, porque a lo mejor hay que
seguir haciendo dragones.”
Cuentan los testigos que en un lugar cercano, Camilo
mismo lo ubicó y le tiró primero con una San Cristóbal y
un M-1, y después con un Springfield y un Garand y al
ver que este último podía perforar el blindado, mandó a
reforzarlo con más chapa y con sacos de arena para que
ninguno de sus tripulantes corriera el menor riesgo.
EL DRAGÓN A ESCENA
Entre el 25 y el 26 de diciembre ―rememora Naná― el
artefacto tuvo su primera aparición, provocando gran
revuelo entre la soldadesca batistiana, que hizo cuanto
pudo para inutilizarlo. La impotencia y a la vez el
pánico crecían entre las filas del régimen.
En
su segunda salida, una pieza antitanque, situada en el
techo del cuartel, logra impactar al Dragón en el
costado derecho, se rompe el múltiple, el motor comienza
a fallar y la máquina de guerra, en ese momento
tripulada por Ernesto Guevara (Tétiro), Miguel Sotolongo
y Horacio González, tiene dificultades para iniciar la
retirada, cuando ya se encontraba prácticamente en las
proximidades del cuartel.
ESO QUEDA PARA LA HISTORIA
En
el momento en que estaban luchando para que no se
apagara el motor ―ha contado en Yaguajay Miguelito
Sotolongo― los tripulantes sienten unas voces por
detrás. Creíamos que eran los soldados que habían salido
por nosotros y resultó ser Camilo, quien en medio de la
oscuridad y bajo aquella balacera, exponiendo su vida,
había llegado hasta el Dragón para indagar por la rotura
y darnos ánimo. Camilo se retira por donde vino sin ser
descubierto y finalmente la pericia de Tétiro, el
conductor, salva la situación.
El
Dragón, herido como estaba, es trasladado otra vez a
Narcisa para ser reparado y cuando ya está en el taller
alguien habla de cambiar la chapa averiada ―cuenta Naná―,
pero Camilo advierte:
―No, de eso nada, déjenlo así para la historia.
Después vendría una tercera incursión sin mayores
contratiempos entre el 28 o el 29 de diciembre y no
harían falta más; Yaguajay se rendía el 31, Camilo salía
otra vez victorioso y con él, volaba nuevamente su
leyenda, ahora sobre un Dragón rojo que lanzaba llamas
por la boca.
DIEZ DÍAS DE COMBATE
―Antes de la toma de Yaguajay, las fuerzas del Frente
Norte de Las Villas habían combatido victoriosamente en
Iguará (15 de diciembre), Meneses (17), Mayajigua (20) y
Zulueta (22). También habían liberado sin mayores
contratiempos a los poblados de Jarahueca y General
Carrillo y de manera cooperada con la Columna No. 8 a
Caibarién, Camajuaní y Placetas.
―La batalla de Yaguajay duró desde el 21 hasta el 31 de
diciembre y en ella el Ejército Rebelde tuvo una sola
baja, el joven Joaquín Paneca, quien cayó el día 24,
justamente la fecha en que cumplía 17 años.
―Las tropas batistianas, en total unos 380 hombres,
estaban inicialmente dirigidas por el Mayor Roger Rojas
Lavernia, quien se retiró del escenario por vía aérea
con el pretexto de una hernia estrangulada, motivo por
el cual el Capitán Alfredo Abón Lee asumió la jefatura
del cuartel.
―Abón
Lee había perseguido de manera infructuosa a las
columnas revolucionarias desde su partida de Oriente y
recientemente había sido derrotado en Mayajigua por
fuerzas al mando de los Comandantes Félix Torres y
William Gálvez.
―Durante la batalla Camilo recibió en tres oportunidades
la visita del Che: los días 23, 25 y 30 de diciembre.
―La foto de Camilo, con la mirada hacia el cuartel, una
mano en la pistola y la otra sujetando el fusil, que
sirviera de inspiración a la escultora Thelvia Marín
para crear la estatua que hoy se levanta en el lugar de
los hechos, le fue tomada a la salida del pueblo el día
31 de diciembre horas después de la rendición.
―La caída del cuartel fue anunciada por Camilo al
Guerrillero Heroico en un brevísimo parte de guerra: “(6
y 30 p.m.) Dic. 31-1958. Che: se rindió Yaguajay, estoy
contando las armas, son más de 350 fusiles, 3 trípodes,
1 mortero 81, una bazooka y equipo, te veo mañana,
Camilo”.
Periódico Escambray |