La Jiribilla | Nro. 182
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

CAMILO Y LA LEYENDA DEL DRAGÓN
 
Una tercera incursión sin mayores contratiempos entre el 28 o el 29 de diciembre y no harían falta más; Yaguajay se rendía el 31, Camilo salía otra vez victorioso y con él, volaba nuevamente su leyenda, ahora sobre un Dragón rojo que lanzaba llamas por la boca.


Juan Antonio Borrego | La Habana

 

El Dragón siempre trabajó de noche para que la aviación no lo pudiera detectar, dormía debajo de unos árboles en el pueblo, que ya estaba en manos de los rebeldes, y aparecía como un fantasma por la madrugada, cuando menos lo esperaba el enemigo. Aquí, en el batey, nos dábamos cuenta por el tiroteo que se armaba, eran cientos de soldados disparándole a la vez, el cuartel parecía una parranda.

Después de la rendición, mucha de la gente que estaba allí sitiada confesó que lo más tenso de la batalla fueron las noches del Dragón, cuando aquella mole blindada, de color rojo, se acercaba lanzando llamas sin que nadie pudiera detenerlo. Yo creo que Camilo enseguida se dio cuenta de que el Dragón no servía para incendiar el cuartel, pero sí para asustar a los cercados.

José Quintero Amador, Naná Quintero para todos sus conocidos, un viejo colaborador de la Columna No. 2, va desgranando los recuerdos mientras camina por la periferia del central Narcisa, actual Obdulio Morales, devenido retaguardia de los revolucionarios en aquellos días de diciembre de 1958. Allí armaron el Dragón ―dice―, por aquí reparábamos los fusiles, allá se tiraba Camilo a descansar. ¡Caramba, qué hombre para resistir!, nunca lo vi acostarse a dormir en su hamaca...

EL NACIMIENTO DEL DRAGÓN

Cercado el cuartel y tomada la cabecera municipal, Camilo y sus hombres advierten lo difícil que sería el acceso a la fortaleza militar, ubicada en una extensa llanura, con alambradas y previamente fortificada, en cuyo interior se concentraba una tropa numerosa y bien armada.

Es entonces que el héroe aprueba la idea del Dragón, una especie de blindado criollo, concebido a partir de un buldózer, que podría aproximarse al enclave militar sin afectar a su tripulación, para desde él incendiar el edificio y lograr la rendición sin necesidad de arriesgar hombres o prolongar una batalla, que de por sí a la postre resultaría la más extensa de la contienda villareña y devendría aporte decisivo en la derrota de la tiranía.

Y cuando picadores, paileros, soldadores, torneros y ayudantes del central tuvieron listo el equipo, alguien comentó que parecía un Dragón, recuerda Naná por aquel entonces, jefe del Departamento Eléctrico en el ingenio, y Camilo enseguida precisó:

“Vamos a ponerle Dragón I, porque a lo mejor hay que seguir haciendo dragones.”

Cuentan los testigos que en un lugar cercano, Camilo mismo lo ubicó y le tiró primero con una San Cristóbal y un M-1, y después con un Springfield y un Garand y al ver que este último podía perforar el blindado, mandó a reforzarlo con más chapa y con sacos de arena para que ninguno de sus tripulantes corriera el menor riesgo.

EL DRAGÓN A ESCENA

Entre el 25 y el 26 de diciembre ―rememora Naná― el artefacto tuvo su primera aparición, provocando gran revuelo entre la soldadesca batistiana, que hizo cuanto pudo para inutilizarlo. La impotencia y a la vez el pánico crecían entre las filas del régimen.

En su segunda salida, una pieza antitanque, situada en el techo del cuartel, logra impactar al Dragón en el costado derecho, se rompe el múltiple, el motor comienza a fallar y la máquina de guerra, en ese momento tripulada por Ernesto Guevara (Tétiro), Miguel Sotolongo y Horacio González, tiene dificultades para iniciar la retirada, cuando ya se encontraba prácticamente en las proximidades del cuartel.

ESO QUEDA PARA LA HISTORIA

En el momento en que estaban luchando para que no se apagara el motor ―ha contado en Yaguajay Miguelito Sotolongo― los tripulantes sienten unas voces por detrás. Creíamos que eran los soldados que habían salido por nosotros y resultó ser Camilo, quien en medio de la oscuridad y bajo aquella balacera, exponiendo su vida, había llegado hasta el Dragón para indagar por la rotura y darnos ánimo. Camilo se retira por donde vino sin ser descubierto y finalmente la pericia de Tétiro, el conductor, salva la situación.

El Dragón, herido como estaba, es trasladado otra vez a Narcisa para ser reparado y cuando ya está en el taller alguien habla de cambiar la chapa averiada ―cuenta Naná―, pero Camilo advierte:

―No, de eso nada, déjenlo así para la historia.

Después vendría una tercera incursión sin mayores contratiempos entre el 28 o el 29 de diciembre y no harían falta más; Yaguajay se rendía el 31, Camilo salía otra vez victorioso y con él, volaba nuevamente su leyenda, ahora sobre un Dragón rojo que lanzaba llamas por la boca.

DIEZ DÍAS DE COMBATE

―Antes de la toma de Yaguajay, las fuerzas del Frente Norte de Las Villas habían combatido victoriosamente en Iguará (15 de diciembre), Meneses (17), Mayajigua (20) y Zulueta (22). También habían liberado sin mayores contratiempos a los poblados de Jarahueca y General Carrillo y de manera cooperada con la Columna No. 8 a Caibarién, Camajuaní y Placetas.

―La batalla de Yaguajay duró desde el 21 hasta el 31 de diciembre y en ella el Ejército Rebelde tuvo una sola baja, el joven Joaquín Paneca, quien cayó el día 24, justamente la fecha en que cumplía 17 años.

―Las tropas batistianas, en total unos 380 hombres, estaban inicialmente dirigidas por el Mayor Roger Rojas Lavernia, quien se retiró del escenario por vía aérea con el pretexto de una hernia estrangulada, motivo por el cual el Capitán Alfredo Abón Lee asumió la jefatura del cuartel.

―Abón Lee había perseguido de manera infructuosa a las columnas revolucionarias desde su partida de Oriente y recientemente había sido derrotado en Mayajigua por fuerzas al mando de los Comandantes Félix Torres y William Gálvez.

―Durante la batalla Camilo recibió en tres oportunidades la visita del Che: los días 23, 25 y 30 de diciembre.

―La foto de Camilo, con la mirada hacia el cuartel, una mano en la pistola y la otra sujetando el fusil, que sirviera de inspiración a la escultora Thelvia Marín para crear la estatua que hoy se levanta en el lugar de los hechos, le fue tomada a la salida del pueblo el día 31 de diciembre horas después de la rendición.

―La caída del cuartel fue anunciada por Camilo al Guerrillero Heroico en un brevísimo parte de guerra: “(6 y 30 p.m.) Dic. 31-1958. Che: se rindió Yaguajay, estoy contando las armas, son más de 350 fusiles, 3 trípodes, 1 mortero 81, una bazooka y equipo, te veo mañana, Camilo”.

Periódico Escambray

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600