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Elecciones en EE.UU.
GANADOR DE HALLOWEeN,
SEGURO PRESIDENTE
 
Paquita Armas Fonseca| La Habana


Hasta hace unos años en EE.UU. la noche de las brujas, Halloween, era una celebración para niños y niñas. Pero los adultos han entrado en el juego de las máscaras como si quisieran darse un permiso por un día para comportarse como pequeños.

Así, por veinte dólares se compra una máscara con el rostro de George W Bush, igual cantidad le sirve para una de John Kerry, William Clinton, Laura Bush o Papá Bush.

Las caretas de Kerry y Bush, hijo, son las más populares, especialmente las del segundo. Esas máscaras se compran en broma, pero cuidado: el candidato más ridiculizado es casi siempre el más popular y... el ganador de los comicios. Por lo menos así ocurrió en el 2000 (fraude mediante) con Bush y en 1996 con Clinton frente a Bob Dole.

A propósito de Clinton, apenas recuperado de una intervención quirúrgica en su corazón, se incorporó a la campaña por Kerry. Ha hecho discursos y visitado diferentes estados, lo que, sin duda, ayuda al senador por Massachusetts. Clinton es todo lo contrario a Kerry, un hombre simpático, bien parecido y buen orador, así que los indecisos que topen con él, bien pueden inclinarse por el demócrata.

Kerry cuenta también en esta recta final con algunos famosos de Hollywood: Bruce Springsteen, con quien compartió el escenario en Madison, la capital de Wisconsin, mientras John Edwards, el aspirante a vicepresidente, podrá ser acompañado en una u otra ocasión por el actor Leonardo Di Caprio y el rockero Jon Bon Jovi.

Bush, pobre en el círculo de estrellas hollywoodenses, contaba con Arnold Schwarzenegger, actual gobernador de California, y uno de los actores más cotizados de los últimos tiempos. Pero Arnold ha dejado su recorrido con el mandatario: "Para mí es un equilibrio, porque si no hago campaña por el presidente Bush, los republicanos se enfadan. Pero si hago campaña por él, los demócratas se enfadan", aseguró a una emisora de radio de Sacramento. Mister Músculo considera que hay un "feliz punto intermedio" y que su trabajo "está en California", por lo que no recorrerá el país con Bush en lo que resta de campaña. Hay quien dice que la verdadera razón está en su esposa, Maria Shriver, sobrina del asesinado presidente John F. Kennedy. Tras la Convención republicana y la destacada participación de Schwarzenegger ante los furibundos republicanos, María se declaró "en huelga de sexo" por dos semanas. Tal vez la huelga fue más allá y llegó a las arcas de una integrante del clan demócrata más fuerte y... uno de los más ricos de EE.UU.

A estas alturas, cuando faltan pocas horas para los comicios electorales, Kerry cuenta con el apoyo de la gran prensa: The New York Times, The Washington Post, The Financial Times y hasta la prestigiosa revista británica The Economist, que le diera su apoyo en el 2000 a Bush. Está en su contra un complejo de 62 cadenas de televisión.

Puntos más, puntos menos, a pesar de ganar los tres debates y contar con el apoyo de los medios de prensa más influyentes, Kerry sigue por debajo en la intención de voto según los sondeos, hoy muy cuestionados por esa diáfana contradicción. Y para asombro de nosotras las mujeres: el mayor porcentaje de las encuestadas en EE.UU. prefiere a Bush (¡qué pésimo gusto!) porque ese señor es tan torpe que a la hora de decir bésame, es capaz de susurrar escúpeme, o ¡sabe Dios qué otra barbaridad!

Barbaridad (de carácter planetario, no en la cama) también es "Sorpresa de Octubre", un plan que Wayne Madsen ha filtrado a Global Research. Según esta información obtenida de los círculos más íntimos de la Casa Blanca, al conocer los sondeos que ponen en duda la reelección de Bush, se decidió atacar a Irán en un plan conjunto con Israel. Todavía puede pasar. Irán (¿alguien no lo sabe?) es otra mina de petróleo.

Por lógica, los últimos días de la campaña están matizados por ataques punzantes, nada novedosos, entre los contendientes, en especial acerca del robo de explosivos en Iraq. Y a partir de ese hecho tanto uno como otro apela al miedo en el electorado: "Ciudadanos: este es el mismo tipo de explosivos que el usado en el atentado contra el vuelo 103 de Pan Am", dijo Kerry en Las Vegas, en referencia al atentado de 1988 sobre la localidad escocesa de Lockerbie. "Este es el tipo de explosivos que destrozó el (destructor) Cole. Y hay aquí suficientes explosivos para dañar a EE.UU.".

A su vez, Bush advierte: "Deseo recordar a los estadounidenses que si el senador Kerry se sale con la suya, seguiríamos rindiendo nuestro examen global, Saddam Hussein seguiría en el poder, controlaría todas estas armas y explosivos, y podría haberlos compartido con nuestros enemigos terroristas".

Pero, ¿qué cambiaría en EE.UU. con Kerry como presidente? Ha declarado que tiene intención de añadir dos divisiones enteras al Ejército estadounidense, más que la suma total de todas las tropas de intervención de la Europa continental. Mientras Bush dice "derrotar al terrorismo", él hasta ahora senador es categórico "matar a los terroristas". ¿Con Cuba? El demócrata ha sido claro: acabar con el sistema social imperante en la Isla.

De todas formas, a pesar de que la diferencia es mínima, cualquier cosa menos Bush. El botón rojo de ataque nuclear no puede estar en manos de alguien que con oler un poco de champán pierde la perspectiva.

"Una victoria de Bush sería una de las inolvidables ironías de nuestro país", afirma el prestigioso escritor Norman Mailer en su comentario ¿Quiénes somos?

Desde el análisis lógico más elemental, Bush debe perder: en los últimos cuatro años ha fracasado su política de guerra en Afganistán e Iraq, la situación económica es crítica por su déficit fiscal y las perspectivas del estado de bienestar han disminuido en su mandato. Entonces, ¿por qué una buena parte del electorado se inclina por él? ¿Solo por miedo? ¿ O es que tanto ha dado la propaganda sobre los estadounidenses que se creen realmente dueños del mundo y encuban el fascismo? Es evidente que algo muy serio (y dañino) está pasando en la democracia americana. Y ese algo, por desgracia, afecta no solo al país más poderoso del mundo económicamente, sino al mundo: una equivocación en la Casa Blanca y la Tierra devendrá polvo de estrella, y no enamorado precisamente.

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