La Jiribilla | Nro. 182
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Si no hago esto,
no podría vivir tranquilo
 
Rosario sintió un dolor profundo en el pecho y las lágrimas se escaparon de sus ojos. Jamás lo había tenido cerca, solo lo había visto en las manifestaciones de apoyo a la Revolución, pero quería a Camilo, admiraba a ese Comandante sencillo y natural, risueño, simpático y sobre todo, tan valiente, que desde la Sierra Maestra se había convertido en una leyenda.


María de las Nieves Galá| La Habana


La noticia era impactante, apenas podía creerlo. Rosario Gómez alzó un poco más el volumen de su viejo radio y escuchó con atención.

Se hace saber por este medio a la opinión pública, que en el día de ayer, 28 de octubre, a las 6:01 p.m. salió del aeropuerto de Camagüey, el avión bimotor de las FAR, marca CESSNA 310 No. 53 de cinco plazas, rumbo a La Habana, conduciendo al Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, Comandante, Camilo Cienfuegos quien iba acompañado por el piloto de dicho avión, 1er Tte. Luciano Fariñas Rodríguez y el soldado rebelde Félix Rodríguez, los que desgraciadamente, no han llegado a su destino.

Las búsquedas efectuadas hasta ahora, han resultado infructuosas, las que se reanudaron hoy en toda el área comprendida entre La Habana y Camagüey. La existencia de turbonadas a esa hora entre Ciego de Ávila y Matanzas, pueden haber ocasionado algún accidente, estimándose que haya ocurrido en un punto norte de la provincia de Camagüey, Las Villas o Matanzas.

Las FAR, auxiliadas por la aviación civil y unidades del Ejército Rebelde, realizaron un esfuerzo en el día de hoy, por encontrar el avión desaparecido.

Rosario sintió un dolor profundo en el pecho y las lágrimas se escaparon de sus ojos. Jamás lo había tenido cerca, solo lo había visto en las manifestaciones de apoyo a la Revolución, pero quería a Camilo, admiraba a ese Comandante sencillo y natural, risueño, simpático y sobre todo, tan valiente, que desde la Sierra Maestra se había convertido en una leyenda.

Sin peinarse siquiera salió a la calle. Ya toda la cuadra estaba llena. Había confusión. Alguien aseguraba que no podía ser verdad, que ese hombre no podía morirse así como así, y a lo mejor dentro de un rato la noticia era otra.

No lo pensó dos veces. Junto a su amiga Juana María fue para el Malecón. Era el pedazo de mar más cercano que tenía. Quería ser testigo del retorno. Allí estuvo, oteando hacia el horizonte hasta que la noche y las estrellas se hicieron dueñas del tiempo.

Sucedieron horas de angustias, de esperanzas contenidas. El periódico Revolución informaba cada día los esfuerzos que se hacían por hallar al querido Comandante: el propio Fidel dirigía la infructuosa búsqueda.

LAWTON LO VIO CRECER

En la humilde casa de la calle Pocito número 71 en Lawton, en la barriada de Jesús del Monte, en La Habana se respiraba alegría. Un hermoso niño había llegado a la familia de Emilia y Ramón ese 6 de febrero de 1932. No sospechaba la amorosa madre que entre sus brazos acariciaba, quien años más tarde se convertiría en un entrañable héroe de la Patria.

Pronto el intranquilo niño de pelo rubio le haría sus primeras trastadas a Doña Emilia. Tenía apenas dos años cuando se les perdió. No aparecía por ninguna parte. Ya estaban dispuestos a avisar a la policía, cuando de detrás de una puerta salió el pequeño, que había permanecido escondido, oyendo el ir y venir de sus padres y hermanos.

Creció dándose a querer, sin admitir injusticias. Humberto Cienfuegos, recordaría: Estaba en la escuela pública 1105 y un grandulón cometió una injusticia con uno más pequeño y Camilo nos llamó a Osmany, a Ivo, a Tato, a Giralt y a mí para esperar al abusador y formamos una bronca de altura. Después nos respetaban. Él era el valiente en defensa de los más débiles.

Al terminar octavo grado, Camilo decidió ingresar en la escuela de San Alejandro, con el fin de convertirse en escultor, pero dejó los estudios para trabajar en la tienda El Arte: Camilo se brindó muy decidido y hacía la limpieza y mojaba las telas para los trajes. Ahora, yo no sé cómo se las arregló para hacerse una tarjetica con el siguiente texto: Camilo Cienfuegos, dependiente, Sastrería el Arte. Se la dio a cuanta persona conocía, la repartió por dondequiera, con esa gracia innata e invitaba a hacer los pedidos. Los amigos llegaban a la tienda y pedían que el dependiente Camilo Cienfuegos los atendiera y hasta gente de buena posición pidió verlo, así que los gerentes decidieron pasarlo a ese cargo.- recordó su hermano.

EL DEBER PRIMERO

El 21 de septiembre de 1956 Camilo llega a México procedente de Estados Unidos, país en el cual trabajó algún tiempo con el fin de mejorar su situación económica. En tierra azteca su fin es uno: incorporarse al grupo de revolucionarios que allí se preparaba. Inmediatamente hizo contacto con Reynaldo Benítez: Fui a ver a Fidel y le planteé la decisión de Camilo de venir junto a nosotros. Fidel se negó a que ingresara en el movimiento, alegando que ya todo estaba terminado y que solo faltaba arrancar. No me desilusioné, sino que fui a ver a Raúl y le insistí en la cosa, pero también se negó a aceptar un nuevo hombre. Camilo permaneció varios días en casa. … Pese a lo reiterado de la negativa, continúe haciendo esfuerzos y volví a hablar con Fidel. Hablamos largo rato, hasta que accedió y me dieron la dirección de un campo de entrenamiento para él.

En carta a un amigo Camilo confesaría: Desde el mismo momento de pasar la frontera sentí una gran tranquilidad que significa ir a cumplir con lo que yo considero es hoy el deber primero, el deber para con la Patria, créeme, que si no hago esto no podía vivir tranquilo más nunca…

Después del desembarco de los expedicionarios del yate Granma, Camilo demostraría su capacidad como guerrillero. Camilo fue imponiendo sus condiciones hasta convertirse en el teniente de la vanguardia de nuestra única y querida columna, que luego sería la Columna número 1 José Martí, comandada personalmente por Fidel ―escribió el Che, quien más adelante comentó en un artículo publicado en la revista Verde Olivo, cómo Camilo pasó a capitán de su columna. Inició allí su nueva carrera de proezas, con una actividad infatigable y un celo extraordinario: se movilizaba una y otra vez en todos los sentidos cazando guardias.

Una vez mató al soldado de la vanguardia enemiga y el fusil que este llevaba lo recibió en el aire sin que tocara el suelo, tan cerca estaba de él…Ya Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer.

En el segundo ataque a Pino del Agua, Fidel ordenó al Che que se quedará con él y dejara a Camilo la responsabilidad del ataque por uno de los flancos.

La idea era sencilla ―diría Che― Camilo debía atacar y tomar un extremo del campamento y después sitiarlos, pero llegó el huracán y él y sus soldados tomaron la posta y siguieron avanzando, metiéndose en el poblado. Fueron conquistando casa por casa, hasta que al final se organizó la resistencia del enemigo y una lluvia de plomo empezó a mermar en nuestras filas en la que grandes compañeros como Noda y Capote dejaron allí sus vidas.

El ametralladorista iba avanzando con la tropa, pero en un momento dado se encontró en medio del huracán de fuego y con sus sirvientes muertos, dejando la ametralladora. Ya era de día, el ataque se había iniciado de noche. Camilo se precipitó sobre la ametralladora para defenderla y salvarla, dos balas le dieron, una le atravesó el muslo izquierdo y la otra le perforó el abdomen; después celebrábamos su suerte, pues la bala había entrado y salido por el abdomen sin interesar los intestinos ni ningún órgano vital.

Su osadía fue reconocida y con justeza ganó los grados de Comandante que traería durante la invasión a Occidente al frente de una columna. El 19 de septiembre de 1959, durante un vuelo de La Habana a Camagüey, Camilo declararía que entre los momentos más complejos estuvo el desembarco del Granma: “Donde nos vimos dispersos y casi nuestras fuerzas fueron totalmente destruidas por el ejército de Batista y después también una de las más difíciles fue la Invasión esa de la que le hablo, ya que la situación era sumamente difícil para nosotros que, con un número de cien hombres, teníamos que avanzara campo descubierto por más de 500 kilómetros, desde la Sierra Maestra hasta Las Villas, perseguidos por cientos de soldados mercenarios de Bastista y al mismo tiempo atacados día y noche por la aviación, los tanques y todos los efectivos que movilizó el ejército de la dictadura para impedir que las columnas invasoras que habían salido de la Sierra Maestra, llegaran al punto fijado.

DESPUÉS, LA TRISTE VERDAD

Quienes lo esperaban en el aeropuerto de Ciudad Libertad se extrañaron de la tardanza del Cessna donde viajaba Camilo, en el cual había partido a las seis y cinco pasado meridiano desde Camagüey. Según recoge en su libro Camilo, Señor de la Vanguardia, William Gálvez, luego de algunas horas de espera, el capitán Manolo Espinosa Díaz decidió llamar al capitán Osmany Cienfuegos, quien permanecía como ayudante ejecutivo de Camilo. En un principio no hubo mucha preocupación, pues comenta el escritor que se realizaban viajes sin informar itinerarios ni el tiempo de duración. La orden fue, esperar hasta las primeras horas del día siguiente...

El legendario Comandante no aparecía y la preocupación creció. Luego vendría la búsqueda desesperada. No quedó un rincón de la Isla por donde no pasaran los ojos de la gente, en océanos, ríos, montes y llanos. Entre ellos estuvo Rosario, insomne, sin perder la esperanza, pendiente de las noticias de la radio. Así anduvo mucho tiempo hasta que llegó la certeza de la muerte. Desde entonces, cada octubre se tornó en flores que sin deshojarse van hacia el lecho del Héroe.
 

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600