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ENTRE CUBA Y ARGENTINA
UN CORSARIO TARTAMUDO
Baches técnicos contra profesionalismo. Un público de
primer mundo, y dos bailarines de armas tomar.
Rossete S. |
La Habana
Fotos: Nancy Reyes
Con vestuario de Salvador Fernández y coreografía de
Alicia Alonso, sobre la original de Petipa, la bailarina
cubana Alihaydée Carreño (Ballet Nacional de Cuba), y el
bailarín argentino Leonardo Reale (Ballet Estable del
Teatro Colón), salieron a interpretar El corsario
en la sala García Lorca del Gran Teatro de la capital,
durante la tercera noche, sábado 30 de octubre, del
19no. Festival Internacional de Ballet de La Habana.
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Alihaydée Carreño
y
Leonardo Reale
en El Corsario |
No más aparecieron sobre la escena, comenzaron a
producirse baches en el audio. La primera reacción
lógica del público fue la alarma, la resistencia mental
a lo que estaba sucediendo. Pero los bailarines,
mostrando su profesionalismo, siguieron bailando.
Continuaron los baches técnicos, y el público, repuesto
de su asombro, se lanzó a respaldar a la pareja. Se
produjo una reacción en cadena. Bajo los aplausos del
“respetable”, a pesar de los baches, los danzantes igual
vencieron el factor sorpresa, y con mayores bríos
atacaron sus roles.
Los aplausos crecían de hito en hito, y llegaron al
paroxismo cuando, aún sin música, cada miembro de la
pareja, en duelo mortal, ejecutó sus variaciones.
Juzgamos la
reacción de los presentes tan fuera de serie como
solidaria. A propósito, la actual directora del Ballet
del Teatro Municipal de Santiago de Chile, la brasileña
Marcia Haydée, reconoció que los cubanos aventajan a
otros amantes del ballet en el mundo:
“Cuando (hace
años) yo bailé aquí y el escenario se abrió —rememoró—
sentí que todos estaban conmigo. Esa es la capacidad que
ustedes tienen y que el bailarín descubre y siente:
ustedes bailan con él... Lo que pasó en este teatro con
la interpretación del pas de deux de El
corsario es una prueba. Ustedes, como público,
querían saltar al escenario y cantarles la música (a los
bailarines), y ayudarlos, para que llegaran hasta el
final.”
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Alihaydée Carreño
y
Leonardo Reale
en El Corsario |
Ignoramos con
cuál otro momento difícil o alegre de su vida
compararían Alihaydée Carreño y Leonardo Reale lo que
les sucedió esta noche. Desconocemos de quién partió la
decisión de seguir bailando sin música, si de él o de
ella, y cuáles sentimientos mezclados los embargarían en
esos minutos sobre la escena, tanto en los momentos en
que comenzó a fallar el sonido, como cuando ya
decidieron bailar sin él, pero los “benditos
desperfectos” del audio propiciaron el lucimiento de la
pareja: este corsario, negro y tartamudo, merecedor de
una medalla al profesionalismo, recibiría una de las más
largas y fuertes ovaciones del Festival.
Dicho sea de paso, el ballet El corsario se
estrenó en la Ópera de París en 1856, con coreografía de
Joseph Mazilier inspirada en el poema de Lord Byron.
Aunque la partitura de la obra pertenece a Adolphe Adam,
el presente pas de deux, añadido por Marius
Petipa en 1899, utiliza música de Riccardo Drigo.
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