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JOSÉ RAMÓN NEYRA
ENTRE EL LIBRETO Y LA COOPERACIÓN
Tan
versado en Historia de la Danza, como sociable y
servicial, viaja de Verona a la Luna y, de allí, cargado
con un chal, una flauta y un saco de frutas, aterriza en
la Plaza Vieja de La Habana.
Hilario
Rosete Silva |
La Habana
Fotos: Nancy Reyes
José Ramón Neyra (La Habana, 1960), jefe de redacción de
la revista Cuba en el Ballet y cercano
colaborador de los asistentes del montaje coreográfico
de La flauta mágica, primicia del Ballet Nacional
de Cuba (BNC) en el 19no. Festival Internacional de
Ballet de La Habana, forcejeó con La Jiribilla
para que lo presentáramos así, con la mayor naturalidad,
cual simple y sencillo redactor.
Tan versado en Historia de la Danza, como sociable y
servicial, fue libretista de Un viaje a la Luna y
de Shakespeare y sus máscaras, ballets estrenados
en esta capital en abril de 2002 y diciembre de 2003,
respectivamente, por lo que, fuera del departamento de
Prensa y Publicidad, es uno de los expertos del BNC más
solicitados por quienes andamos a la caza de la
información.
Un libreto de
ballet —explicó— parte de una idea dramática, de una
historia concreta. La adaptación de la historia, su
“conversión” en ballet, exige el cumplimiento de
determinados códigos, pero estos no encadenan la
imaginación.
En el proceso de adaptación para el ballet de una
historia bien acreditada, con principio, núcleo y
desenlace harto conocidos, es preciso tomar, para el
libreto, sus elementos esenciales, y precisar todo lo
que pueda ser representado mediante la mímica o la
danza.
En el caso de Shakespeare y sus máscaras, cuyo
estreno en la Plaza Vieja de La Habana se produjo el
pasado lunes 1ro. de noviembre, enfrentamos la famosa
tragedia de Romeo y Julieta, drama que, desde su
creación original (1594), ha sido puesto en danza muchas
veces.
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Viengsay Valdés y Romel Frómeta en Shakespeare y sus
máscaras,
en la Plaza Vieja |
En la
adaptación de Romeo y Julieta, obra de Shakespeare, al
libreto del ballet, ¿cuáles “esencias” usted tuvo en
cuenta?
Primero, la historia de amor de los dos jóvenes de
Verona, y, segundo, el enfrentamiento entre los Montesco
y los Capuleto por alcanzar el poder. Tanto la pasión
amorosa como la intolerancia interfamiliar, aún del modo
más sintético y dinámico, recorren el ballet. No
obstante, la versión coreográfica de Alicia Alonso es
deudora del montaje cinematográfico moderno y, por su
engarce interno, constituye una rápida sucesión de
acciones que obliga al espectador a una atención
constante. Todo el tiempo se está planteando la
estructura clásica del ballet, léase pas de deux
y variaciones, y todo el tiempo se está violentando esa
estructura.
¿Y en el caso de La flauta mágica?
De su coreografía original, creación del ruso Liev
Ivanov, no quedaba nada. El trabajo coreográfico de la
Alonso se basó en el conocimiento del estilo, de la
época y de la lógica dramatúrgica, así como del libreto
y la música.
La flauta mágica
fue estrenada (en 1893) entre Cascanueces y El
lago de los cisnes. Alicia sabe cómo Ivanov
trabajaba, conoce qué se hacía en esa época en Rusia, en
los núcleos centrales de desarrollo del ballet, en San
Petersburgo y en Moscú. Por eso, supo reconstruir la
historia con una coreografía nueva y original, que no
reniega de los logros técnicos de nuestra época.
¿Podría decirse que Alicia, riendo, enmendó costumbres
de 111 años atrás, sin traicionar el espíritu de la
época?
No emplearía el vocablo enmendar. Mejor sería decir que
rescató una obra extraviada y la actualizó. Es el mismo
caso de Dido abandonada. La coreografía de
Dido... igual se había perdido, y Alicia rehizo el
ballet, la coreografía original, con elementos del
pasado y logros técnicos presentes.
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La flauta mágica |
Antes de finalizar, acerquémonos a ciertos “útiles” de
la obra. ¿Qué importancia encierra la manzana?
No tiene un significado relevante, no es, por ejemplo,
la manzana de Adán y Eva, es un simple recurso, un
producto, una fruta típica francesa, común en La
Provenza, región donde transcurre la acción. En La
flauta... asistimos a una fiesta de cosecheros. Si
hubiese sido en Cuba, habría aparecido la caña de
azúcar.
Pero el hecho de que Lucas comparta una manzana con el
supuesto mendigo, desencadena los acontecimientos. De no
ser por ese gesto de buena voluntad...
Es cierto.
Oberón, genio del bosque vestido de mendigo, se percata
de que Lucas es un muchacho bueno, y decide ayudarlo.
Recuérdese que los seres extraterrenos, los genios, las
hadas, ayudan a la gente de buena. Pero, en esa misma
perspectiva, si importante fue que Lucas compartiera con
el falso mendigo una manzana, aún más notorio fue el
hecho de que el joven aldeano lo ayudara a levantarse
luego de que el supuesto vagabundo fuera maltratado por
el granjero, el padre de Elisa. En lugar de la manzana,
Lucas podría haberle dado a Oberón una uva o una pera.
De cualquier modo el genio del bosque habría
descubierto, tanto por ese gesto como por otras
actitudes, la calidad humana del campesino.
¿Y el chal, qué función desempeña?
Es otro recurso de desarrollo dramático. Se supone que
si el Marqués pretende a la muchacha, busque la manera
de ganársela, y para esto la táctica del regalo es un
medio antiquísimo. Pero, ¿qué regalo puede hacérsele a
una joven danzarina? Si se le obsequia un sombrero que
no tenga con qué sujetarse, se le puede caer. Y un par
de zapatos no podría ponérselos por encima de las
zapatillas. Pero un chal la muchacha se lo pone y se lo
quita, y baila o no con él, y está divina, es una prenda
práctica, un verdadero útil que sugiere la idea del
Marqués de comprar a su pretendida.
Sin embargo, la flauta, ¿tendría más valor significante?
¿La flauta? La
flauta es el elemento mágico de la obra, pero ni ella,
ni el chal, ni la manzana, son algo más de lo que son.
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