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Coloquio Internacional
José Martí por una cultura de la naturaleza
Con la adarga al brazo
Odal Palma|
La Habana
El
Hotel Nacional de Cuba, con su historia de auténtica
cubanía, abrió sus puertas al Coloquio Internacional
José Martí por una cultura de la naturaleza, donde más
de trescientos participantes de 33 países se reunieron
para debatir los problemas que afectan la conservación
de la naturaleza y el medio ambiente. El programa
científico del evento que se celebró desde el 25 hasta
el día 27 octubre contó con el desarrollo de
conferencias magistrales, intervenciones especiales,
mesas redondas y numerosas ponencias con diversidad de
enfoques y unidad de propósitos: salvar al planeta.
Principal reto para los hombres y mujeres del siglo XXI
y muy especialmente para los jóvenes, sobre cuyos
hombros descansa en buena medida el destino de la
humanidad.
Así lo
confirman las reflexiones que hicieron en exclusiva para
La Jiribilla Natalí Landeta, Gabriela León y
Paola Ponce, tres entusiastas jóvenes que, venciendo
todos los obstáculos y con recursos financieros reunidos
por ellas mismas, encabezaron una delegación de
estudiantes ecuatorianos que asistió al Coloquio y
todavía permanecen en nuestro país.
“Somos
de la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Es la
primera vez que venimos a Cuba y algunos de nuestros
compañeros es la primera vez que salen de Ecuador”,
afirmaron las muchachas.
Interrogadas acerca de cómo surgió la idea de venir a
nuestro país aseguraron: “estamos muy preocupados por lo
que está sucediendo en el mundo. Sabemos que se está
produciendo un calentamiento global y la humanidad no
sobrevivirá durante mucho tiempo más si no tomamos
medidas desde ahora mismo. Entonces nosotros, los
jóvenes, ya no somos el futuro somos el presente y
tenemos que aprender a actuar. Esa enseñanza solo es
posible obtenerla aquí en Cuba y en particular en el
Coloquio que acaba de finalizar.
“Por
eso nosotros, decididos, trabajamos juntos durante
algunos meses para conseguir el dinero y pagarnos
nuestros pasajes y nuestros gastos durante la estancia
en Cuba. Llegamos a este país con grandes expectativas
para aprender más acerca del medio ambiente y apoyar las
soluciones que se acuerden acá para contribuir a detener
la destrucción despiadada de la naturaleza”.
Natalí,
Gabriela y Paola son dirigentes de la Federación de
Estudiantes Ecuatorianos y cuando regresen a su país
“trasmitiremos a los compañeros de nuestra organización
todo lo visto y aprendido en este Coloquio. Todas las
experiencias vividas, todo el calor humano que hemos
recibido de este extraordinario pueblo. Al reunirnos con
nuestros compañeros en nuestra tierra y al expresarles
nuestras experiencias nos estaremos convirtiendo en un
efecto multiplicador.
“Y
para expandir nuestras experiencias hemos acordado crear
una comisión, de la cual ya de hecho somos sus
dirigentes. Esa comisión será la Federación
representativa de los jóvenes de Sudamérica, ese será el
primer paso. Como federación ya tenemos creada una base
de datos de todas las federaciones representantes de las
universidades de nuestro país, por el momento. Con los
jóvenes de las demás naciones nos comunicaremos vía
INTERNET. Por esta vía les daremos a conocer nuestros
propósitos y los exhortaremos a la unidad. Esos
propósitos ya son conocidos por la mayoría de los
estudiantes universitarios cubanos, quienes de inmediato
nos ofrecieron su ayuda, su apoyo incondicional”.
Las
jóvenes ecuatorianas aseguraron que “no son pocos los
jóvenes que están preocupados por la situación actual
del mundo. En la última Cumbre de las Américas que se
realizó en Quito este año, a la cual también asistimos,
conversamos con muchos jóvenes y supimos de su
preocupación. Allí también establecimos varios contactos
que nos conducirán, sin lugar a duda, al logro de
nuestros propósitos más temprano que tarde”.
Acerca
de los provechos de su estancia en la mayor de las
Antillas refirieron: “En Cuba y particularmente en el
marco del Coloquio adquirimos una visión general del
estado en que se encuentra el mundo actualmente. Hemos
adquirido un banco de ideas de lo que está sucediendo en
el mundo. Antes de venir a Cuba, por el contrario, solo
conocíamos lo que estaba sucediendo en nuestro país,
ahora la visión es mucho más amplia y por consiguiente
mayores tendrán que ser los esfuerzos a realizar por
nosotros mismos y por nuestra organización. Esa visión
global es muy importante, porque no debemos pensar
solamente en nuestra nación, sino en el mundo entero
aunque actuemos localmente.”
Paralelamente a su participación en el Coloquio, los
jóvenes ecuatorianos sostuvieron encuentros con
estudiantes de la Universidad de La Habana, además de
realizar recorridos por distintos sitios de nuestra
capital, donde pudieron constatar que la realidad cubana
es muy distinta a la que se divulga en el mundo.
“En
Cuba, es muy cierto, existen necesidades, hay
carencias. Sin embargo, el origen de ninguna de ellas
está en la falta de esfuerzos del pueblo cubano, sino a
causa del bloqueo que apenas le permite un respiro a
este país, pequeño geográficamente pero inmenso en su
laboriosidad y en su amor por otros pueblos del mundo.
“Estados Unidos oprime a muchos pueblos
latinoamericanos y esos pueblos, al igual que Cuba,
podrían estar muchísimo mejor, si no fuera por ese
bochornoso bloqueo. Si todos los países de Latinoamérica
nos uniéramos, si otros jóvenes del mundo también
pudieran venir a Cuba, aprenderían a amarla como hemos
aprendido nosotros y defenderían sus ideales, sus
principios y comprenderían mejor la justeza de su lucha.
Y, por supuesto, también se sumarían a la lucha del
pueblo cubano contra esa brutal medida, con la cual más
que bloquear a Cuba, se bloquean los propios
norteamericanos. No retiran el bloqueo porque le temen a
Cuba, porque temen que la verdad cubana salga a la luz.
Temen que se conozca en el mundo los logros cubanos en
la medicina, en la educación y hacen ingentes esfuerzos
por mantener a este país aislado del resto del mundo e
ignorado también por ese mismo mundo”.
Imbuidos ya de las enseñanzas de nuestro Apóstol y de
otros próceres de la independencia de la América
nuestra, Natalí, Gabriela y Paola, afirmaron finalmente:
“No tememos a la represión. Decidimos emprender este
camino y lo andaremos unidos hasta el fin con dignidad.
No nos dejaremos vencer por nada ni por nadie. Amamos la
vida, al mundo pero sin contaminación, sin guerras, sin
opresiones. Luchamos por nuestros ideales que son los
ideales de los jóvenes progresistas de la Tierra. De los
jóvenes que aman a Martí y a la Revolución cubana”.
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