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Gana Espacios en el Malecón
"Incentivamos el hecho de que La Habana es una ciudad
cultural. Sabemos el potencial artístico de que
disponemos, sin embargo, la ciudad ha cambiado poco en
muchos años. Además, esa visualidad no tiene muchos
rasgos de cubanía. Y esa es una de las cosas que
tratamos de propiciar con este tipo de trabajo en el que
intervienen el diseño, la arquitectura y el arte". Entrevista con Vilma
Bartolomé, directora del proyecto Espacios.
Mario
Jorge Muñoz|
La Habana
En medio de las
celebraciones por el aniversario 485 de la villa de San
Cristóbal de La Habana, por estos días una exposición
sui generis se abre a la vista del público en el
Convento de San Francisco de Asís, en el Casco
Histórico de la ciudad. Se trata de las maquetas de
nuevas construcciones que se levantarán en cinco
espacios del Malecón habanero, realizadas por el
Proyecto Espacios.
Conocido por su
relevante trabajo de diseño y ambientación de interiores
de los hoteles Novotel Miramar, Panorama y Barceló Cayo
Largo, y por su obra “Mover las Cosas”, durante la
Octava Bienal de Artes Plásticas de La Habana, el grupo
(arquitectos Vilma Bartolomé e Inger Ponce de León, y
los diseñadores Maikel Sánchez y Raidán Valdés) pretende
darles mayor belleza y utilidad a lugares de esa tan
importante ciudad, donde antes hubo edificios que
cayeron por el deterioro, y que han sido ocupados por
disímiles centros de consumo.
Según Vilma
Bartolomé, al frente de Espacios, se trata de
“devolver la sensación de continuidad que tiene el
Malecón —lo más importante, ya que no tiene edificios
relevantes aislados—, completar toda esa imagen urbana a
partir de lo que consideramos arquitectura efímera. O
sea, bajo el principio de que no siempre tendrás que
levantar construcciones que duren 50 ó 100 años, se
pueden construir que sean más baratas, más económicas, y
que cuando recuperen su inversión inicial las puedes
desmontar y hacer otras.
“Un poco incentivamos
el hecho de que La Habana es una ciudad cultural.
Sabemos el potencial artístico de que disponemos, sin
embargo, la ciudad ha cambiado poco en muchos años.
Además, esa visualidad no tiene muchos rasgos de cubanía.
Y esa es una de las cosas que tratamos de propiciar con
este tipo de trabajo en el que intervienen el diseño, la
arquitectura y el arte.
“Para este proyecto
les pedimos a Los Carpinteros la “Ciudad Transportable”,
una pieza que ellos presentaron en la séptima Bienal de
Artes Plásticas de La Habana, que es como una maqueta de
una ciudad en la que hay muchos edificios de lona y
metal muy interesantes.
“Trabajamos con ellos
para llevar su obra a escala de la arquitectura. Así que
intervinimos juntos en estos espacios, donde hicimos
cinco edificios imaginarios, pero construibles, con
metal y lona, que tienen que ver con su “Ciudad
Transportable”. Es como si hiciéramos cinco esculturas
de Los Carpinteros a la escala de la ciudad. Y en cada
uno de esos espacios trabajamos la apropiación de un
artista diferente de la plástica cubana, acercándonos al
tema de los consumos.
“Por ejemplo, está el
caso de Fabelo, el exterior de la construcción es su
caracola, algo que lo representa, y el interior tiene
que ver con su “Mar Interior”, una pieza de su última
exposición en Bellas Artes, Un poco de mí. El
lugar estaría dedicado a la venta de platos preparados
con productos del mar, con una calidad estética. Así
diseñamos las sillas: son cazuelas, cosas de hierro
toscas, las mesas son cazuelones, con elementos de
vidrio, caracoles, todo inspirado en su obra.
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Propuesta de Fabelo.
Exterior. |
“Otra de las
construcciones tiene que ver con el trabajo plástico de
Arturo Montoto. Es una construcción más clásica, una
pieza muy arquitectónica. Para mí su obra transmite un
gran desconcierto. Porque tienes una pintura muy clásica
y de pronto te encuentras un elemento que aparentemente
no debe estar ahí. Puede ser una mazorca de maíz, un
pedazo de melón. Son ambientes muy arquitectónicos y
dentro de eso un elemento medio escultórico que es un
asiento, el cual también causa cierto desconcierto,
porque es distinto a los demás, en forma o color. Por
supuesto, estaría dedicado a comida vegetariana y
frutas.
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Propuesta de
Arturo Montoto.
interior. |
“La obra de Ángel
Ramírez fue otra de las que utilizamos para estos
espacios. Él trabaja mucho el tema del medioevo, el
choteo con esa época. Así que propusimos la imagen de
una catedral, donde incluso la manera de comer va a ser
diferente: son grandes mesas de unos diez metros, en las
que todos comeremos juntos, pero no revueltos. Hemos
diseñado una especie de bancos, tipo confesionarios, que
abres, cierras, tienen bisagras, se mueven, tienen
ruedas, como si fueran chivichanas. En los muebles hay
una búsqueda de temas muy afines al cubano típico,
tratando de acercarnos a la realidad. Y ahí puedes hacer
tu comida privada, pero en la misma mesa donde estamos
comiendo todos. Es una actitud más conventual de la
comida. Es un bar de tapas. Y tienes para picar desde un
pan con aceite.
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Propuesta de Ángel Ramírez.
Exterior |
“Pensamos en el
trabajo de Sosabravo para hacer una heladería donde
también se ofertarán dulces. Su obra es de mucho
colorido, y eso tiene que ver con el mundo infantil de
alguna manera. Hay asientos distintos con muchos
colores, para niños, para adultos. La instalación
abarcaría dos calles.
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Propuesta de Sosabravo
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Interior |
“En la última Bienal
de Artes Plásticas de La Habana, Esterio Segura presentó
una obra que se llamó “Todos quisimos volar”. Era un
auto con alas. Esterio siempre ha reflexionado sobre el
tema de la migración. También trabaja mucho con los
híbridos, la mezcla de cosas que no tienen por qué
estar. Por ejemplo, un carro no tiene por qué tener
alas. Así diseñamos para este lugar de comida rápida
(perros calientes, hamburguesas), en un ambiente más
juvenil, un ala de avión, que también tiene que ver con
la estética de Los Carpinteros. Además le incorporamos
toda una serie de elementos que son parte de nuestro
propio híbrido: los asientos tienen ruedas de bicicleta,
término tan común para el cubano.
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Propuesta de Esterio Segura
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Exterior |
“¿Cuál es la
aspiración que tenemos con eso? Llamar la atención sobre
el hecho de que se pueden hacer muchas cosas. El nuestro
es un camino, no quiere decir que sea el único, a
nosotros nos ha interesado la relación con las artes
plásticas. Estamos trabajando en una serie de cinco
parques infantiles, de esos que están hecho talco en
cualquier esquina, con cinco artistas, a partir de los
textos de cinco cuentos de José Martí.
“Y después queremos
trabajar con las paradas de ómnibus y otras cosas que se
pueden ir haciendo para ir convirtiendo a La Habana en
una ciudad cultural sin tener que apropiarnos de modelos
que no son cubanos y que no nos dicen nada. De alguna
manera estamos enseñando a la gente la obra de nuestros
artistas. Porque masificar la cultura no puede ser que
todo el mundo tenga una serigrafía, eso es muy bonito,
pero no es todo.”
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