La Jiribilla | Nro. 185
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

LA HABANA:
485 AÑOS A LA VERA DE UNA CEIBA
 
Cuando indagas entre los protagonistas de la revitalización de La Habana todos coinciden en que el aniversario de la villa es la tradición más importante, pero no es motivo para grandes inauguraciones oficiales.  Más bien se le regala día a día, durante todo el año, con cada sitio rehabilitado.


Melvis Sarduy Castellanos | La Habana


Es una noche de fiesta para los habitantes de La Habana. Los extranjeros se acercan curiosos a la alegría folclórica del cubano, que baila, canta y ríe en las plazas y calles adoquinadas de la añeja ciudad, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982, y que hoy está salvada gracias al proceso restaurador que se inició en sus predios hace ya diez años.

Esta parte de intramuros recuerda a cada paso su ocupación colonial, que duró varios siglos —interferida por una efímera toma inglesa— y un tránsito doloroso por la seudorrepública. El esplendor o la decadencia de cada época no solo se guarda en archivos, también lo atestiguan las tradiciones y la arquitectura, que en ocasiones no se salvó de la malsana tendencia de sustituir lo viejo por lo nuevo, dejando hasta hoy vacíos irrecuperables o “moles de concreto” entre refinados estilos arquitectónicos.  

En el olvido moría la capital cuando la máxima dirección de la Revolución se detuvo ante tanta desidia y le otorgó al patrimonio ese valor que hoy defienden la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, en la persona  de Eusebio Leal Spengler y un equipo de trabajadores consagrados a su salvaguarda.

Cuando indagas entre los protagonistas de la revitalización de La Habana —constructores, albañiles, restauradores, proyectistas, hasta los propios habitantes— todos coinciden en que el aniversario de la villa es la tradición más importante, pero no es motivo para grandes inauguraciones oficiales.  Más bien se le regala día a día, durante todo el año, con cada sitio rehabilitado.


Salvar La  Habana Vieja para sus habitantes

Más de 100 000 habitantes pernoctan en unos 33 000 inmuebles de esta comarca —incluidas edificaciones de los siglos XVI y XVII. En sus calles estrechas y bulliciosas se desarrolla un proyecto singular, donde “cada manzana tiene una obra social de envergadura”, a decir de Eusebio Leal en sus andares mañaneros por la ciudad.

Aunque el 33 % del territorio ya está recuperado, y esto incide en la vida de la población, no hay descanso en la atención a los grupos más vulnerables: niños, gestantes, discapacitados, ancianos y mujeres, tienen hoy un futuro mejor gracias a ese empeño que nació en 1993, cuando se activaron nuevos mecanismos económicos que han permitido al Centro Histórico un despegue en todos los sentidos.

La generación de empleos que incide en el incremento de los ingresos personales es otro beneficio recibido por la población residente en el territorio y en los municipios aledaños, principalmente. Eso, junto a la rehabilitación puesta en función del bienestar social son ejemplos concretos que tienen nombre: hogar materno, clínica de rehabilitación infantil, centro geriátrico, residencias protegidas para adultos mayores, escuelas y círculos infantiles.

La escuela taller Gaspar Melchor de Jovellanos forma a jóvenes en los oficios de la restauración, lo que garantiza la fuente de trabajo para las empresas de la Oficina del Historiador. El Centro Estudiantil José de la Luz y Caballero da la posibilidad a niños y jóvenes de sumarse a Círculos de Interés de las diferentes especialidades artísticas donde desarrollan sus capacidades e inquietudes.

Las personas más necesitadas no deambulan por las calles, tienen su protección y surgen también hermandades y asociaciones para rescatar tradiciones y oficios antiguos como tejedoras y bordadoras, zapateros, carpinteros, plateros, al tiempo que enseñan a los jóvenes en círculos de interés.

Rutas y Andares se nombra el programa a través de la cual miles de familias cubanas han podido constatar in situ cada verano, la riqueza del proyecto revitalizador. A tales efectos se abren al público los gabinetes de restauración y arqueología, las oficinas de proyectos, obras en construcción, museos temáticos, entre otras ofertas que han permitido descubrir una Habana rica en tradición y cultura.

Y la gente lo sabe, lo siente… reconoce el mérito de esta obra esencialmente humanista que se gesta en el Centro Histórico de La Habana. Por eso los cubanos todos buscan “la otra ciudad que se levanta”  y consideran suyos los monumentos rehabilitados, las calles, las casas, y comienzan a mirar con respeto esta zona que estuvo prácticamente apuntalada y que hoy es orgullo de la nación.


Vocación por la revitalización

La centenaria ceiba del Templete reconoce al 2004 como un año de logros.  Antiguas y emblemáticas edificaciones como el Convento San Felipe Neri, dedicado al arte lírico y operático recobró el esplendor de antaño. El Museo Numismático en la calle Obispo que atesora una importante colección temática abrió nuevamente al público y se ganó un espacio abierto en la calle Amargura como sede del Grupo de Teatro Retazos.

Renace un edificio de la Plazuela de Belén para la escuela de baile español Lizt Alfonso y el museo de la farmacia habanera La Reunión, en la manzana 148, queda terminado primorosamente. 

Pero sobresalen las viviendas terminadas en el edificio de la Cruz Verde, cuya planta baja acoge el Museo del Chocolate, y otras que se construyen en viejas casonas coloniales.

Próximamente quedarán expuestos para el reconocimiento y el estudio del edificio en sí, por los grandes valores arquitectónicos que contienen, las casas de Arango y Parreño en Amargura 65 y la de Prat Puig en Aguiar y Teniente Rey. 

La Oficina del Historiador enaltece y revive con su obra de rehabilitación integral la vocación cultural del Centro Histórico de La Habana, esa vocación que siempre la ha caracterizado y que constituye su principal pilar.


Hotelería colonial, una modalidad con perspectiva

En todo el proyecto de revitalización sobresale la llamada "hotelería colonial " esa red de hostales y hoteles con un sello distintivo que ha proliferado en los últimos años. A la usanza de los albergues al estilo español, la hostería sirve de complemento perfecto a la industria del ocio, con ese toque de intimidad y sencillez que los coloca rápidamente en la preferencia de los visitantes.

“Somos del criterio de que la hotelería llamada a triunfar, ahora y en el futuro, es la que logre dar atención personalizada a los individuos. Los grandes hoteles serán necesarios en otros espacios urbanos, pero quienes vienen a los centros históricos, quieren exactamente lo que nosotros mostramos: belleza, memoria, confort, pureza y seguridad”, explica Eusebio Leal al referirse al tema.

Y es cierto, muchos de los turistas que transitan por La Habana Vieja se sienten encantados de hospedarse en las silenciosas hosterías que antes fueron convento o habitaciones de condes y duquesas, a la vez que están a “un paso” del  genuino cubano de a pie, dispuesto siempre a una atención con el visitante.

La misión de la Oficina del Historiador es también protegerse frente al impacto de la avalancha turística y conservar los rasgos de identidad,  al tiempo que propicia un ambiente donde las familias, los jóvenes, los profesionales y la población se relacionen de forma natural con los visitantes.

“De esa manera, frente a uno de los más prestigiosos hoteles está el hogar materno infantil, frente a la preciosa inmobiliaria está la más bella escuela, frente a la más bella escuela, el espléndido hotel, y cerca de todos las instituciones culturales, esa es la doctrina”, explica el fundador de tantas ideas, para explicar más adelante que “Si hubiésemos hecho lo contrario habría sido fácil construir una Disneylandia en La Habana Vieja, un parque temático donde se habrían distribuido uniformes y disfrazado a la gente del barrio, cantando falsos pregones por las esquinas y vendiendo recuerdos. Todo eso habría sido fácil. El desafío verdadero está en salvar el patrimonio de la humanidad, y el principal patrimonio es la humanidad misma”.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600