La Jiribilla | Nro. 185
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Noam Chomsky habla en Nueva York sobre el poder de Washington y sus consecuencias mundiales
"EE.UU. es un Estado terrorista,
según su propia definición"

David Brooks y Jim Cason| México

El gobierno de EE.UU. es, por su propia definición, terrorista y bajo las leyes —nacional e internacional— el presidente George W. Bush y sus asociados enfrentan la pena de muerte por sus acciones, pero también es obvio que esto jamás será tomado en serio, ya que se ha comprobado que los gobernantes de este país nunca operan sujetos a las leyes, afirmó Noam Chomsky.

Durante una presentación anoche en un auditorio repleto —decenas de jóvenes debieron permanecer afuera por falta de cupo— en la universidad de Nueva York, Chomsky ofreció una vez más una amplia y profunda crítica del poder estadounidense y sus consecuencias mundiales. Hablando con su usual tono mesurado, destruye la versión oficial de la historia.

Hay verdades muy simples, dice, y están completamente a la vista, no hay nada complicado en reconocer que "los que están en el poder establecen las reglas". Siempre, añade, ha sido el caso: "las normas (del comportamiento internacional) se establecen por los poderosos y son legitimizadas por los intelectuales".

Destaca que las normas establecidas para crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Nuremberg fueron, desde su origen, definidas como "un crimen es un crimen llevado a cabo por otro y no yo". Recuerda que prisioneros alemanes fueron exonerados cuando podían demostrar que los aliados habían cometido el mismo tipo de crimen de guerra.

Lo diferente ahora —una posición expresada por el nuevo procurador general de EE.UU. — es que ha llegado la hora de anular las Convenciones de Ginebra por completo para evitar que los estadounidenses sean sujetos a sus reglas en esta nueva "guerra contra el terror".

Toma las noticias de ayer sobre Fallujah como ejemplo. Chomsky cita la Convención de Ginebra según la cual los hospitales no pueden ser atacados ni ser objetivos militares, y señala que los estadounidenses atacaron el Hospital General de Fallujah, tomaron presos a los médicos y pacientes, y afirmaron que el hospital representaba "un arma mayor de propaganda", ya que de ahí salían los informes sobre bajas civiles en la guerra.

Esta acción, reportada por el New York Times y otros medios, fue grabada en fotos de los militares estadounidenses dentro del hospital. Fue una violación clara y comprobable de la Convención de Ginebra. Según la Ley de Crímenes de Guerra de 1996, que forma parte del código federal de EE.UU., este tipo de violación a la Convención por estadounidenses puede ser castigada con la cárcel y, si hay muertos como resultado, con la pena de muerte para los responsables.

"El presidente y sus asociados deberán enfrentar la pena de muerte bajo la ley", afirmó Chomsky, y agregó que a la vez "es ridículo entretener la idea de que líderes estadounidenses son sujetos a la ley de la nación". Claro, añadió, nadie lo considera como propuesta seria pero precisamente esto revela algo fundamental: el concepto de la universalidad del derecho internacional claramente no es aplicable a EE.UU., de hecho, jamás lo ha sido.

Chomsky argumenta que este es un punto básico y hace el recuento de varios ejemplos, incluido el rechazo al fallo contra Washington de la Corte Mundial que proclamó esencialmente que EE.UU. estaba cometiendo actos de terrorismo contra Nicaragua en los 80, el apoyo clandestino a fuerzas terroristas en el sur de África en la misma década, y otros más.

Para Chomsky, el nombramiento de John Negroponte como embajador estadounidense a Iraq es más revelador, ya que este "pro cónsul" de Honduras fue el encargado de coordinar las actividades terroristas en Nicaragua. O la reciente visita del secretario de Defensa Donald Rumsfeld a El Salvador, otro "Estado cliente" de EE.UU., para elogiar la democracia y recordar la defensa del país centroamericano contra la "insurgencia", sin mencionar que costó 70 mil vidas. O Colombia, donde también se apoya directamente actividades terroristas del Estado y sus aliados.

"No es coincidencia que Colombia es a la vez el país con el peor récord de derechos humanos y el mayor receptor de asistencia estadounidense en el hemisferio", afirma Chomsky. "Eso es un patrón casi siempre presente en varias regiones del mundo", y menciona a Turquía como otro ejemplo.

Subrayó que según las definiciones oficiales de Washington sobre el terrorismo, tanto el que es patrocinado por estados como los países que albergan terroristas (recordó a los terroristas cubanos anticastristas como Orlando Bosch y sus aliados, y los haitianos que viven en este país), EE.UU. es un Estado terrorista.

Así, la definición "no es utilizable", ya que "la definición de terrorismo es virtualmente la misma que la política oficial de EE.UU.... aunque aquí se le llama antiterrorismo. Claramente, EE.UU. está comprometido con el terrorismo. Eso es fácilmente comprobable".

Si uno sigue la lógica de la definición oficial del terrorismo y la doctrina de Bush del derecho a un ataque preventivo contra esas fuerzas y los Estados que las patrocinan, sostuvo, se puede argumentar que "Cuba, Nicaragua y otros tienen el derecho de bombardear EE.UU.".

Chomsky reiteró que EE.UU. —como todo poder y vencedor en la historia— establece cuál es la excepción al concepto de la universalidad en torno al derecho internacional. Peor aún, los medios y gran parte de los intelectuales y políticos no solo no cuestionan esto, sino que lo toman como punto de partida.

"Esto no es nada nuevo", aunque sí hay algunos elementos diferentes hoy día, señala. Uno es que la capacidad destructiva de fuerzas terroristas, sean extremistas fundamentalistas o Washington, es mayor que nunca (y advierte que es solo cuestión de tiempo antes de que armas de destrucción masiva y terrorismo se mezclen), y emplear ejércitos privados o paramilitares en lugares como Iraq y Colombia. "Esa es buena política neoliberal, privatizar las atrocidades", dice.

Chomsky finaliza, empapando a su público con información extensa, sí, pero más que nada, desmantelando engaños y enormes mentiras para revelar verdades potencialmente peligrosas, esas que podrían desatar pensamiento y, quién sabe, hasta rebeldía.

No es por nada que haya sido presentado como "el disidente más prominente de EE.UU.".

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600