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Artesanía mexicana
sinónimo de belleza y calidad
Odal Palma|
La Habana
Fotos: Diego
Quienes han tenido la
dicha de visitar la tierra de Juárez, o quienes hacen
uso cada año del privilegio que tenemos los cubanos de
asistir a la Feria Internacional de Artesanía, habrán
podido apreciar que la artesanía mexicana está avalada
por una tradición de muchísimos años y que en ella se
concentra el quehacer de una buena parte de la sociedad
azteca. No es entonces casual que resulte impresionante
la calidad de sus productos, ni tampoco que la décima
edición de FIART estuviera dedicada a México.
Es conocido que el
hermano pueblo ha estado representado en las anteriores
ediciones de FIART, pero en esta, con más razón, acudió
al encuentro de La Habana una numerosa delegación
representativa de los estados de Guerrero, Michoacán y
Chiapas, que junto al nutrido grupo de artesanos de la
capital mexicana, pusieron a disposición del pueblo
cubano una amplia gama de artículos que mostraban en
cada una de sus piezas cuanto amor y cuanta imaginación
pusieron en su elaboración sus creadores. Así pudieron
ser admirados por los asistentes a la Fortaleza de San
Carlos de la Cabaña —sede de la Feria— una cifra
incalculable de objetos confeccionados en plata, tejidos
de llamativos colores, magistralmente creados por manos
femeninas con la utilización de diferentes técnicas, y
cestos confeccionados en diversos materiales y para los
más disímiles usos, entre otros productos.
Junto a los
artesanos, se dieron cita también en la capital cubana
algunos funcionarios de este hermano país, entre los
cuales se encontraba la licenciada Rosa María Rojas
Navarrete, quien se desempeña como presidenta del Fondo
Nacional de Artesanías mexicanas (FONART).
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Esta institución, que
fue creada hace 30 años por el gobierno mexicano con el
propósito de aglutinar y apoyar la labor de los
artesanos y para contribuir a mejorar sus niveles de
vida, ha redundado en una mayor preservación de los
valores culturales tradicionales del pueblo azteca.
“México es un país que cuenta con una cultura artesanal
desde sus propios orígenes prehispánicos hasta la
modernidad. En el contexto de esta cultura hemos ido
innovando, creando y actualizando lo que nosotros
consideramos es nuestro acervo cultural”, destacó Rosa
María Rojas en una conferencia de prensa celebrada el
pasado 13 de diciembre, como parte del programa teórico
de la Feria Internacional de Artesanía, evento que abrió
sus puertas el día 12 y que se extendió por siete días.
En otra parte de su
exposición la Presidenta de la Institución afirmó:
“FONART apoya a los artesanos a través de diferentes
programas sociales, como la adquisición de artesanías
para posteriormente comercializarlas en nuestras
tiendas, el otorgamiento de créditos a artesanos para
la adquisición de insumos, la realización de concursos
de Arte Popular que incentivan la producción y,
finalmente, la capacitación de los artistas”, todo lo
cual conduce al mejoramiento de los productos.
“FONART compra a los
artesanos sus artículos y abre nuevos canales para su
venta. Los precios se establecen teniendo en cuenta la
demanda, la calidad y el costo de los objetos creados”.
Igualmente significó
que la inmensa mayoría de los artesanos mexicanos son,
al propio tiempo, campesinos agricultores, los cuales en
algún momento del año, cuando no están cosechando, se
dedican a estas labores creativas.
Rojas llamó la
atención además acerca de que “la producción artesanal
debe adaptarse a las necesidades del consumidor. Se
producen artesanías para que alguien las consuma,
entonces tenemos que adaptarnos a lo que la gente está
deseando, a lo que la gente exige. La artesanía mexicana
no es solamente una pieza decorativa, es también una
pieza utilitaria”.
Reseñó de igual modo
que en el país azteca “existe una amplia gama de
mujeres, residentes fundamentalmente en las zonas
rurales, que se dedican a producir textiles, pues la
mayoría de ellas saben bordar. Los textiles son
representativos de nuestra artesanía y es algo que está
muy desarrollado entre las mujeres”.
En los últimos
tiempos, el Fondo Nacional de Artesanías mexicanas ha
incorporado a sus propósitos la ayuda a personas de la
tercera edad y a los discapacitados incorporándolos a
la cadena productiva. “Los productos que elaboran estas
personas tienen gran demanda en el mercado porque la
población reconoce que vienen de personas de capacidades
diferentes a las nuestras, pero que requieren de una
forma de vida”.
De este modo “en el
2002, a través de FONART se beneficiaban 33 500
artesanos”, mientras que en el 2004 la cifra de
beneficiados se ha elevado a 100 000. “Cantidad que
aspiramos a aumentar a 110 000 en lo que resta de año”,
dijo finalmente la Presidenta del Fondo Nacional de
Artesanías mexicanas, a quien los cubanos agradecemos no
solamente las buenas nuevas referentes al incremento del
número de creadores en su país, sino también su
presencia y la de los artesanos de la tierra de Juárez
en la décima edición de la Feria de La Habana. Ellos nos
permitieron, además de apreciar de cerca lo bello,
aprender una vez más de sus creaciones, las cuales
efectivamente pueden ser otras muchas cosas, pero sobre
todo sinónimo de imaginación y de buen gusto.
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