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EL NUEVO HERALD,
TRES NOTICIAS... Y UN FUNERAL
Ernesto
Pérez Castillo|
La Habana
Una noticia publicada en El Nuevo Herald, el viernes 10
de diciembre, me hizo reír. A carcajadas. Este era su
titular: Disidentes cubanos, diplomáticos EEUU entierran
cofre de deseos. La fuente era AP, y comentaba que: «Un
grupo de disidentes, encabezados por el jefe de la
Sección de Intereses de Estados Unidos, James Cason,
celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos
enterrando un cofre en el cual pusieron desde sus deseos
para una Cuba pluripartidista hasta un discurso del
presidente George Bush.»
O sea, que si hace unos apenas un mes los “disidentes”
acudieron a la misma casona de Cason –el 2 de noviembre,
mientras se celebraban las elecciones en EE.UU.– y
votaron por mayoría para escoger a su presidente, George
W. Bush, ahora vuelven a la misma escena a cometer otro
disparate. Con lo que queda demostrado que Julio
Iglesias no es el único animal que tropieza dos veces
con la misma piedra...
Sí, porque, ¿a quién se le ocurre enterrar sus deseos?
Hasta las más ridículas canciones de amor exhortan a
echar los deseos a volar, soltarlos al viento... qué sé
yo... pero ¿enterrarlos? ¡Por Dios! ¡Si hasta mi abuela
tenia prohibido terminantemente y sin excusas abrir
huecos en la tierra del patio de la casa, pues eso traía
mala suerte!
Durante el funeral, Cason reveló a los asistentes
utilísimas informaciones, seguramente avalada por los
mismos servicios de inteligencia que le asesoraron en la
preparación del funeral de los sueños de la “disidencia
cubana”: «No creo que Castro dure otros 60 años». Cason,
evidentemente es un tipo muy inteligente, y habrá sacado
sus cuentas, si Fidel tiene 78 años, sumados 60 serían
138... es poco probable que Fidel viva tantos años,
¡mira tú, cómo es que nadie se había dado cuenta!
Luego del postrer adiós de Cason, «uno a uno, los
activistas introdujeron sus papeles escritos en un cofre
negro»... ¡¡¡solavaya!!! ¡¡¡¿¿¿y encima han escogido un
cofre negro???!!!
Lo que sigue es delicioso: «cerrada con tornillos, la
caja, fue enterrada en el patio de la residencia de
Cason, tapada con una lápida y cubierta por tierra.»
Nótese que en la cita anterior, ya no se menciona más un
“cofre”, sino una “caja”. Eso, una caja de muerto. Un
ataúd. Con su lápida, y su tierrita encima.
En la foto que acompaña al artículo, Osvaldo Payá
aparece en el momento en que le tocó el turno de echar
tierra sobre sus sueños. Y aquí hay que detenerse un
segundo, para preguntarse: ¿de la presencia luctuosa de
Payá, deberemos deducir que enterró el proyecto Varela?
Situación trágica por excelencia: si lo hizo, tendríamos
un nuevo titular, que podría decir “Entierra Payá el
proyecto Varela”. Si no lo hizo, reconoce que no es su
sueño, cosa que todo el mundo sabe, o debería saber,
pues el padre de la criatura no es otro que Carlos
Alberto Montaner, que Paya es apenas quien le aguanta la
pata a la vaca.
La foto es muy ilustrativa de lo ocurrido, pues muestra
el montoncito de tierra, y las pequeñas palitas con que
cada uno de ellos vertió la tierrita. Un entierro
perfecto. Solo falta saber si estaban vestidos de luto.
No solo los sabios, también El Nuevo Herald rectifica
Pero la cosa no se queda ahí. El domingo 12 El Nuevo
Herald retoma el asunto, ahora dando como fuente a
Reuters. Al parecer, alguien cayó en la cuenta de que el
titular del viernes (Disidentes cubanos, diplomáticos
EEUU entierran cofre de deseos) era una estupidez
mayúscula. El nuevo titular reza: Disidentes realizan
acto en casa de diplomático de EEUU. Ya no entierran,
ahora “realizan acto”.
El reporte es más específico esta vez. Si, según lo
publicado el viernes, se había dado sepultura a «un
discurso de Bush sobre Cuba y hasta una radio portátil a
manera de simbolismo», el domingo nos enteramos que el
radio era ««una radio de onda corta similar a las miles
que los diplomáticos estadounidenses distribuyeron entre
los cubanos», lo cual aclara cuan diplomática es la
actividad de esos diplomáticos. Y nos amplía también que
el «discurso de Bush sobre Cuba» no es otro que el que
«pronunció el 20 de mayo del 2002, en el que anunció una
mayor presión estadounidense para que se produzcan
cambios políticos en Cuba.»
A estas alturas, cualquiera sospecharía que en todo esto
hay gato encerrado, por eso busqué el reporte original
de Reuters, y en Yahoo noticias lo conseguí. Y... vaya
sorpresa, en el original el título no era Disidentes
realizan acto en casa de diplomático de EEUU, sino uno
mucho menos ambiguo: EEUU entierra cofre con deseos de
disidentes cubanos.
Mas, no solo suplantaron el titular. Pues si en el
segundo párrafo de lo publicado por El Nuevo Herald se
lee: «La ceremonia se llevó a cabo el viernes por la
noche», cuando revisamos lo reportado por Reuters
advertimos que se han omitido seis palabras, pues allí
decía: «La ceremonia, que incluyó el encendido de velas,
se llevó a cabo el viernes por la noche». ¿Por qué
omitió El Nuevo Herald las velas encendidas? ¿Le olía ya
demasiado a fúnebre la «ceremonia»? Pues claro, con caja
negra, entierro, y encima velones encendidos, ¿a qué
otra cosa iba a oler?
Resulta que el sepelio de los deseos de los “disidentes”
«fue planeada por el jefe de la misión diplomática de
Estados Unidos en Cuba, James Cason». ¿A nadie allí se
le ocurrió advertirle a este señor que su Gran Idea era
una Gran Idiotez? Seguramente a alguno se le tiene que
haber ocurrido, porque tan burros no deben ser, no nos
llamemos a engaño. Precisamente porque no son nada
burros, no se lo advirtieron: implicaría decirle también
con ello a Cason: usted es un Idiota. Y ninguno de los
“disidentes” se iba a atrever a tanto. No, hombre, no.
Hay demasiado billete en la jugada.
Coda
En un aparte con la prensa, uno de los “disidentes”
«rechazó que la actividad fuera una provocación al
gobierno cubano». No obstante, pese a la declaración, el
entierro en la casona de Cason sí constituye una
provocación. Es una provocación al gobierno cubano, al
pueblo de Cuba, y a toda persona sensata en este
mundo... pero es una provocación a morirse de la risa...
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