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Fue en
aquel mismo bufete (de Fernando Ortiz) donde conoció a
Pablo este hombre que guardó a través del tiempo sus
papeles inéditos, sus cartas; este amigo y hermano de
entonces y de siempre: Raúl Roa, quien en interminables
conversaciones --salpicadas de serpenteantes digresiones
sobre aquella y esta época, de las que ha sido
protagonista activo y nervioso testigo-- ha revivido
tanto momento importante, tanta anécdota y tanto
análisis, que ahora están aquí, con el filo de la
hoja, perfilando certeramente la vida y el tiempo de
que habla este libro.
La
contribución del compañero Roa a la realización de la
película y del libro, es inestimable. El aliento
constante al proyecto de realizarlos; la confianza
depositada al entregarnos tantos valiosísimos papeles de
Pablo --entre ellos, su formidable correspondencia-- del
último exilio, sus cartas cruzadas--; y, sobre todo, la
experiencia insustituible que ha significado asistir, en
su palabra zigzagueante, a muchos de aquellos
acontecimientos, han constituido un fecundo privilegio,
cargado de nuevos compromisos, en nuestra vida
revolucionaria.
Víctor Casaus: Prólogo a
Pablo: con el filo de la hoja
LA
MAS LIMPIA, ALEGRE Y HONDA AMISTAD DE MI VIDA
Conocí
a Pablo en el estío de 1930. Hacía una semana que
andaba, a toda hora, con un libro suyo bajo el sobaco.
Ni que agregar tengo que aludo a Batey, una
colección de cuentos cubanos, escritos una mitad por él
y la otra por su fraterno amigo Gonzalo Mazas Garbayo.
Inquirí la manera de encontrarlo. Me había asombrado su
imaginación fabulosa, su estilo desenfadado, su pupila
afiebrada, su afán de servicio, su corazón trepidante y
su generoso amor a los que sufren, sueñan y pelean. Una
tarde le fui presentado en el bufete de don Fernando
Ortiz, donde trabajaba como secretario suyo. Era un
mocetón alto, de musculatura atlética, pelo oscuro,
frente dilatada, voz grave, mentón altivo, sonrisa
franca, mirada diáfana y jocundo talante. De vez en
cuando lanzaba una carcajada estruendosa que estremecía
los cristales de las ventanas. Le hablé de su libro y
me habló de Rubén Martínez Villena, el pálido poeta de
pulido temple.
(...)
Nos
despedimos con un vigoroso apretón de manos.
Anochecía. La ciudad se enguirnaldaba lentamente de
ascuas. Yo iba silbando de júbilo. Había conocido a un
hombre entero y verdadero. Y había anudado, también, la
más limpia, alegre y honda amistad de mi vida.
Roa: Los últimos días de PTB
RAUL ROA ES UN HOMBRE
El día
siguiente amaneció lleno de bostezos homéricos. Pero ya
las pupilas de Jesús Menocal estaban dilatándose. Raúl
Roa se levantó y parecía, con su gran melena alborotada,
una corbeta dando bandazos en alta mar.
(,,,)
Pero
la realidad nos demostró que no en vano se asoma la
muerte a la ventana. El espíritu estaba caído. Pero
allí quedaron firmes, por arriba de todo, Mongo Miyar,
que empalidecía rápidamente y hacía cuentos de Breá;
Rubén de León, con los ojos dilatándoseles hasta
ocuparte toda la cara, y con fiebre constante; Carlos
Prío, sintiendo los estragos que el hambre y la
debilidad iban haciendo en su figura de estudiante
fusilado; Quintana, con unas ojeras de cupletista, a
pesar de que le llevaban doce horas de ventaja; Feito,
lleno de grasa como una lata de mantequilla y atendiendo
a todo el mundo; y, por sobre todos, Raúl Roa, enfermo
desde la mañana antes de iniciarse la huelga, convertido
en una línea horizontal rodeada de pellejo y llena de un
pelo tumultuoso en la cabeza, que demostró tener el
espíritu más firme que pudiera imaginarse. Raúl Roa es
un
hombre.
PTB: 105 días preso
TU ERES EL PRIMER ESCRITOR DE CUBA
Ah
carajo, olvidaba decirte que he leído tu libro (Bufa
subversiva), que me parece estupendo y que es una
lástima que no se pueda leer en Cuba. Lo mejor del
libro es que se parece a ti, desordenado, brillante,
inquieto. Tiene cosas magníficas y cosas maravillosas.
La instantánea campesina, aunque no lo hicieras con ese
ánimo, en realidad es un cuento estupendo. Las páginas
universitarias, un gran recordatorio. Y Agis el
Espartano y la interviú profética dos de los mejores
capítulos. Me gusta todo. Leonardo piensa que tú eres
el primer escritor de Cuba. Yo pienso lo mismo (...)
Ahora
estoy leyendo el libro de tu tío. Francamente, no te
pongas bravo, pero es el gran cabrón. Se trata de un
libro asqueroso, escrito por un hombre inteligente, de
estilo atrayente, porque tiene imaginación. Pero con
esa tesis, no digo yo si le publican el libro en inglés,
francés y español. Si yo hubiera conocido ese libro en
Cuba, nadie hubiera impedido que en el periódico "Ahora"
le hubiera mandado el gran leñazo. Tiene talento tu
tío. Y por eso mismo se me ha aproximado más al
fusilamiento. Sin duda tiene más lectura que muchos
sabios y eruditos de Cuba. En ese sentido no es tan
bluff como lo pintan. En cambio, sin duda, es más
sinvergüenza de lo que se asegura. Y no te pongas
bravo.
Carta de PTB a Roa
Dic. 9 de 1935
En
cuanto a las apreciaciones tuyas sobre mi libraco, no
las acepto. Son excesivamente excesivas. Siempre te las
agradeceré por aquello de que vienen de un viejo erudito
y experto en achaques literarios... En cambio, suscribo
con dolor infinito tu juicio sobre el libro de mi tío y
su autor. Fue el mismo que mío al concluir su lectura.
Roa: carta a PTB, Tampa, Dic. 19 de 1935
YA TENEMOS EL NOMBRE DEL PERIÓDICO
Porque
tienes que saber, viejo decrépito --torre desmantelada
por la tempestad, titán vencido por el reumatismo, sueño
de roca desvanecido--, que ORCA se fortalece por días.
Gustavo y yo hemos dado mítines en cada esquina. La
ciudad entera se ha estremecido a nuestro paso. Y eso
tiene hasta su explicación histórica, Filadelfia --por
si no lo sabes-- es la cuna de la libertad americana.
El Bayamo yanqui. Pero una mierda al lado del Bayamo de
Saumell. Díselo para que le dé un viva al padre de la
patria...
(...)
Creo
que ya tenemos el nombre del periódico. El Gordo
(Gustavo Aldereguía) lo sacó de las obras completas de
Ortega y Gasset. Es tan simbólico como ORCA y tiene
relación estrecha con la misma: Guásima. A mí me parece
estupendo.
Roa: carta a PTB, Filadelfia, agosto 6 de
1935
No me
gustan elogios totalitarios. Eso de que el periódico
está estupendo no me interesa. Por bueno que quede,
siempre hay que ver las mejorías a introducir. Ahora,
con este material que me mandas estoy entusiasmado,
porque tendrán nerviosismo, variedad, imparcialidad y
agresividad. Todo eso hay que darle siempre, además de
optimismo revolucionario hasta que se pueda. Y para
ello, la nota vibrante, el insulto de vez en cuando, la
ironía feroz y hasta la burla cruel y hasta popular
(...) son necesarias. Con todo ello quiero decirte que
me viene muy bien todo ese material que me envías; que
voy a llenar de títulos el periódico, de vivacidad, de
juventud revolucionaria que es lo que le falta a casi
todos los almacenes de manifiestos en que se están
convirtiendo los órganos revolucionarios. Y a otro
asunto, carajo.
Carta de PTB a Roa
Dic. 21 de 1935
VAYA, COÑO, AL FIN PARISTE!
Viejo
Pablo:
Salgo
de mi prolongado silencio, y te grito en pleno rostro:
ya parió la gorda Ada! Ya cantaron los pajaritos y
florecieron los rosales! Ya soy padre! El más
frenético, jubiloso y desconcertado de todos los
padres! Y de un machito, monstruo asqueroso. De un
machito, tan machito, que hubo necesidad de sacarlos a
la fuerza, ya que se resistía a asomar el hocico, mi
propio hocico. Ya ves: rebelde antes de nacer. Como
yo, como tú como todos los hombres excelsos que en el
mundo han sido.
Nació
anoche, entre sombras, pero irradiando luz. No se
incubó en el vientre de la gorda Ada, que es todo luz?
Por eso, aunque igualito que yo, según me refieren de
allá los abuelos enternecidos, trajo sus ojos grandones
y amanecidos. Nació ayer mismo, mientras yo dormía.
Cuando supe la nueva, por poco estallo. Sentí por
dentro algo que hasta ahora jamás había sentido: un
desgajamiento primero y un deslumbramiento después. Y
me cargó el gordo Gustavo. Y yo reí y no sé qué más,
mientras Pimpín atronaba el aire con estos o parecidos
oriflamas: Sábana! Agua de lluvia! Mangos frescos!...
Pero faltabas tú: tus gritos, y tu abrazo selvático. Y
faltaban Teté, Gladys y Alberto, faltaba lo mejor de
ORCA. Será la próxima. Porque yo, hombre creador, si
los hay, volveré más tarde o más temprano por la
picada. Tengo, sin duda, una verga generadora de vida,
florecedora, eternamente vital. En suma, una verga que
dialéctica y humanamente es la pura negación de mi
mismo.
Roa: carta a PTB, Miami, julio 10 de 1936
Querido Raúl:
Vaya,
coño, al fin pariste! Y al fin fue macho el muy
cabroncito! Te aseguro que ya nos tenías medio
angustiados a todos ese parto tan demorado de Ada que
llegó a parecernos de quince meses. Teté se puso
contenta como si hubiera sido ella la parturienta.
(...) Mándale a la vieja Ada un abrazo suave de todos y
nuestra alegría común. Aunque eso de la paternidad está
fuera de todos mis proyectos, comprendo que ha de ser
magnífico y loco ese día de ser papá; de recomenzar
nuestra infancia en otro yo; de comprender cómo éramos
cuando no recordamos lo que éramos. Sin duda, es una
bella y noble aventura la de tener un hijo. Pero la
vida es dura --aunque yo sea alegre y fuerte-- y yo
tengo el duro complejo de los recuerdos de infancia y la
cruda realidad de hoy, sin horizontes claros por de
pronto. Y a lo mejor nunca tendré un hijo. Bien, en
todo caso seré tío del tuyo. O de los tuyos porque como
bien dices, siguiendo el refrán, el que hizo un cesto
hará ciento. Y, desde luego, de tener uno, tenerlos
todos, porque un árbol solo no es tan bello como un
bosque. Dime tú, un bosque de muchachos, de gritos, de
vida.
PTB: carta a Roa, julio 15 de 1936
ESPAÑA HOY VALE TODO
Viejo
Pablo:
Aunque
te joda, y hasta cumplas tu siniestra amenaza de
devolverme la carta, no me queda más remedio que
escribirte a pluma. No tengo maquinita, y las que
habían se las llevaron sus dueños. Por consiguiente, a
jugar letra de pluma.
Tú
hacías falta de todos modos en Cuba, ahora precisamente
en que la faena de construir un partido se ha puesto en
la orden del día. Pero creo también que España vale hoy
todo. Hasta el sacrificio de la propia vida. Yo he
soñado en estos días, con todo eso que hay allá. Y me
ha dolido el encadenamiento fatal a la realidad
cotidiana. Tienes no sólo la oportunidad de hacer un
libro único sino la oportunidad de dar tu capacidad y tu
entusiasmo a la revolucíón española. Yo he pensado
hondamente en la perspectiva ésta: si en Cuba no hay
efectivas posibilidades de trabajo, pitar con Ada y mi
chiquito para España.
No
pierdas el contacto conmigo de ninguna manera. Si
pierdes tu “atribulada” existencia en medio del combate
español, cuenta con mi fervor necrológico. Yo a mi vez
doy por descontado el tuyo en caso de que sea yo el
afortunado. A lo mejor nos encontramos en la Habana
comiendo espaguettis, o arroz con frijoles mientras el
viejo Kourí se caga en Platón.
Roa: carta a PTB, Miami, agosto 7 de 1936
Uds.
me han confundido un poco con un organizador o algo por
el estilo. Muy lejos estoy de ello, a mi más profundo y
sincero juicio. A España tal vez vaya en busca de todas
las enseñanzas que me faltan para ese papel, si es que
alguna vez puedo dar de mí algo más que un agitador de
prensa. Y no me arrastra ninguna aspiración de
mosquetero. Voy simplemente a aprender para lo nuestro
algún día. Si algo más sale al paso, es porque así son
las cosas de la revolución. Como si me vuelve cojo una
granada.
No
vayas a creer tampoco que estoy encabronado.
Sencillamente, trato de darte a comprender el secreto de
mi impulso hacia allá. Y hay, como siempre en mí, la
emoción del impulso que me dice que allá está mi lugar
ahora. Porque mis ojos se han hecho para ver las cosas
extraordinarias. Y mi maquinita para contarlas. Y eso
es todo.
Carta de PTB a Roa, agosto 18 de 1936
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