Año III
La Habana
Semana 8 - 14
ENERO
de 2005

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Roa y Pablo:
Amigo y hermano de entonces y de siempre
Selección de cartas cruzadas


Fue en aquel mismo bufete (de Fernando Ortiz) donde conoció a Pablo este hombre que guardó a través del tiempo sus papeles inéditos, sus cartas; este amigo y hermano de entonces y de siempre: Raúl Roa, quien en interminables conversaciones --salpicadas de serpenteantes digresiones sobre aquella y esta época, de las que ha sido protagonista activo y nervioso testigo-- ha revivido tanto momento importante, tanta anécdota y tanto análisis, que ahora están aquí, con el filo de la hoja, perfilando certeramente la vida y el tiempo de que habla este libro. 

La contribución del compañero Roa a la realización de la película y del libro, es inestimable. El aliento constante al proyecto de realizarlos; la confianza depositada al entregarnos tantos valiosísimos papeles de Pablo --entre ellos, su formidable correspondencia-- del último exilio, sus cartas cruzadas--;  y, sobre todo, la experiencia insustituible que ha significado asistir, en su palabra zigzagueante, a muchos de aquellos acontecimientos, han constituido un fecundo privilegio, cargado de nuevos compromisos, en nuestra vida revolucionaria. 

Víctor Casaus: Prólogo a Pablo: con el filo de la hoja 


LA MAS LIMPIA, ALEGRE Y HONDA AMISTAD DE MI VIDA 

Conocí a Pablo en el estío de 1930.  Hacía una semana que andaba, a toda hora, con un libro suyo bajo el sobaco.  Ni que agregar tengo que aludo a Batey, una colección de cuentos cubanos, escritos una mitad por él y la otra por su fraterno amigo Gonzalo Mazas Garbayo.  Inquirí la manera de encontrarlo.  Me había asombrado su imaginación fabulosa, su estilo desenfadado, su pupila afiebrada, su afán de servicio, su corazón trepidante y su generoso amor a los que sufren, sueñan y pelean.  Una tarde le fui presentado en el bufete de don Fernando Ortiz, donde trabajaba como secretario suyo.  Era un mocetón alto, de musculatura atlética, pelo oscuro, frente dilatada, voz grave, mentón altivo, sonrisa franca, mirada diáfana y jocundo talante.  De vez en cuando lanzaba una carcajada estruendosa que estremecía los cristales de las ventanas.  Le hablé de su libro y me habló de Rubén Martínez Villena, el pálido poeta de pulido temple.

(...)

Nos despedimos con un vigoroso apretón de manos.  Anochecía.  La ciudad se enguirnaldaba lentamente de ascuas. Yo iba silbando de júbilo.  Había conocido a un hombre entero y verdadero. Y había anudado, también, la más limpia, alegre y honda amistad de mi vida.

Roa: Los últimos días de PTB


RAUL ROA ES UN HOMBRE

El día siguiente amaneció lleno de bostezos homéricos.  Pero ya las pupilas de Jesús Menocal estaban dilatándose.  Raúl Roa se levantó y parecía, con su gran melena alborotada, una corbeta dando bandazos en alta mar.

(,,,)

Pero la realidad nos demostró que no en vano se asoma la muerte a la ventana.  El espíritu estaba caído.  Pero allí quedaron firmes, por arriba de todo, Mongo Miyar, que empalidecía rápidamente y hacía cuentos de Breá; Rubén de León, con los ojos dilatándoseles hasta ocuparte toda la cara, y con fiebre constante; Carlos Prío, sintiendo los estragos que el hambre y la debilidad iban haciendo en su figura de estudiante fusilado; Quintana, con unas ojeras de cupletista, a pesar de que le llevaban doce horas de ventaja; Feito, lleno de grasa como una lata de mantequilla y atendiendo a todo el mundo; y, por sobre todos, Raúl Roa, enfermo desde la mañana antes de iniciarse la huelga, convertido en una línea horizontal rodeada de pellejo y llena de un pelo tumultuoso en la cabeza, que demostró tener el espíritu más firme que pudiera imaginarse.  Raúl Roa es un hombre.

PTB:
105 días preso
 


TU ERES EL PRIMER ESCRITOR DE CUBA

Ah carajo, olvidaba decirte que he leído tu libro (Bufa subversiva), que me parece estupendo y que es una lástima que no se pueda leer en Cuba.  Lo mejor del libro es que se parece a ti, desordenado, brillante, inquieto.  Tiene cosas magníficas y cosas maravillosas.  La instantánea campesina, aunque no lo hicieras con ese ánimo, en realidad es un cuento estupendo.  Las páginas universitarias, un gran recordatorio.  Y Agis el Espartano y la interviú profética dos de los mejores capítulos.  Me gusta todo.  Leonardo piensa que tú eres el primer escritor de Cuba.  Yo pienso lo mismo (...) 

Ahora estoy leyendo el libro de tu tío.  Francamente, no te pongas bravo, pero es el gran cabrón.  Se trata de un libro asqueroso, escrito por un hombre inteligente, de estilo atrayente, porque tiene imaginación.  Pero con esa tesis, no digo yo si le publican el libro en inglés, francés y español.  Si yo hubiera conocido ese libro en Cuba, nadie hubiera impedido que en el periódico "Ahora" le hubiera mandado el gran leñazo.  Tiene talento tu tío. Y por eso mismo se me ha aproximado más al fusilamiento.  Sin duda tiene más lectura que muchos sabios y eruditos de Cuba.  En ese sentido no es tan bluff como lo pintan. En cambio, sin duda, es más sinvergüenza de lo que se asegura. Y no te pongas bravo.           

Carta de PTB a Roa
Dic. 9 de 1935


En cuanto a las apreciaciones tuyas sobre mi libraco, no las acepto.  Son excesivamente excesivas. Siempre te las agradeceré por aquello de que vienen de un viejo erudito y experto en achaques literarios... En cambio, suscribo con dolor infinito tu juicio sobre el libro de mi tío y su autor.  Fue el mismo que mío al concluir su lectura.

Roa: carta a PTB, Tampa, Dic. 19 de 1935


YA TENEMOS EL NOMBRE DEL PERIÓDICO

Porque tienes que saber, viejo decrépito --torre desmantelada por la tempestad, titán vencido por el reumatismo, sueño de roca desvanecido--, que ORCA se fortalece por días.  Gustavo y yo hemos dado mítines en cada esquina.  La ciudad entera se ha estremecido a nuestro paso.  Y eso tiene hasta su explicación histórica, Filadelfia --por si no lo sabes-- es la cuna de la libertad americana.  El Bayamo yanqui.  Pero una mierda al lado del Bayamo de Saumell.  Díselo para que le dé un viva al padre de la patria...

(...)

Creo que ya tenemos el nombre del periódico. El Gordo (Gustavo Aldereguía) lo sacó de las obras completas de Ortega y Gasset.  Es tan simbólico como ORCA y tiene relación estrecha con la misma: Guásima.  A mí me parece estupendo.

Roa: carta a PTB, Filadelfia, agosto 6 de 1935


No me gustan elogios totalitarios.  Eso de que el periódico está estupendo no me interesa.  Por bueno que quede, siempre hay que ver las mejorías a introducir.  Ahora, con este material que me mandas estoy entusiasmado, porque tendrán nerviosismo, variedad, imparcialidad y agresividad.  Todo eso hay que darle siempre, además de optimismo revolucionario hasta que se pueda.  Y para ello, la nota vibrante, el insulto de vez en cuando, la ironía feroz y hasta la burla cruel y hasta popular (...) son necesarias. Con todo ello quiero decirte que me viene muy bien todo ese material que me envías; que voy a llenar de títulos el periódico, de vivacidad, de juventud revolucionaria que es lo que le falta a casi todos los almacenes de manifiestos en que se están convirtiendo los órganos revolucionarios. Y a otro asunto, carajo.

Carta de PTB a Roa
Dic. 21 de 1935
 


VAYA, COÑO, AL FIN PARISTE!

Viejo Pablo:

Salgo de mi prolongado silencio, y te grito en pleno rostro: ya parió la gorda Ada!  Ya cantaron los pajaritos y florecieron los rosales!  Ya soy padre!  El más frenético, jubiloso y desconcertado de todos los padres!  Y de un machito, monstruo asqueroso. De un machito, tan machito, que hubo necesidad de sacarlos a la fuerza, ya que se resistía a asomar el hocico, mi propio hocico.  Ya ves: rebelde antes de nacer.  Como yo, como tú como todos los hombres excelsos que en el mundo han sido.

Nació anoche, entre sombras, pero irradiando luz.  No se incubó en el vientre de la gorda Ada, que es todo luz?  Por eso, aunque igualito que yo, según me refieren de allá los abuelos enternecidos, trajo sus ojos grandones y amanecidos.  Nació ayer mismo, mientras yo dormía.  Cuando supe la nueva, por poco estallo.  Sentí por dentro algo que hasta ahora jamás había sentido: un desgajamiento primero y un deslumbramiento después.  Y me cargó el gordo Gustavo.  Y yo reí y no sé qué más, mientras Pimpín atronaba el aire con estos o parecidos oriflamas: Sábana! Agua de lluvia! Mangos frescos!... Pero faltabas tú: tus gritos, y tu abrazo selvático.  Y faltaban Teté, Gladys y Alberto, faltaba lo mejor de ORCA.  Será la próxima.  Porque yo, hombre creador, si los hay, volveré más tarde o más temprano por la picada.  Tengo, sin duda, una verga generadora de vida, florecedora, eternamente vital.  En suma, una verga que dialéctica y humanamente es la pura negación de mi mismo.

Roa: carta a PTB, Miami, julio 10 de 1936


Querido Raúl:

Vaya, coño, al fin pariste!  Y al fin fue macho el muy cabroncito!  Te aseguro que ya nos tenías medio angustiados a todos ese parto tan demorado de Ada que llegó a parecernos de quince meses.  Teté se puso contenta como si hubiera sido ella la parturienta.  (...) Mándale a la vieja Ada un abrazo suave de todos y nuestra alegría común.  Aunque eso de la paternidad está fuera de todos mis proyectos, comprendo que ha de ser magnífico y loco ese día de ser papá; de recomenzar nuestra infancia en otro yo; de comprender cómo éramos cuando no recordamos lo que éramos.  Sin duda, es una bella y noble aventura la de tener un hijo.  Pero la vida es dura --aunque yo sea alegre y fuerte-- y yo tengo el duro complejo de los recuerdos de infancia y la cruda realidad de hoy, sin horizontes claros por de pronto.  Y a lo mejor nunca tendré un hijo.  Bien, en todo caso seré tío del tuyo.  O de los tuyos porque como bien dices, siguiendo el refrán, el que hizo un cesto hará ciento.  Y, desde luego, de tener uno, tenerlos todos, porque un árbol solo no es tan bello como un bosque.  Dime tú, un bosque de muchachos, de gritos, de vida.

PTB: carta a Roa, julio 15 de 1936


ESPAÑA HOY VALE TODO 

Viejo Pablo: 

Aunque te joda, y hasta cumplas tu siniestra amenaza de devolverme la carta, no me queda más remedio que escribirte a pluma.  No tengo maquinita, y las que habían se las llevaron sus dueños.  Por consiguiente, a jugar letra de pluma. 

Tú hacías falta de todos modos en Cuba, ahora precisamente en que la faena de construir un partido se ha puesto en la orden del día.  Pero creo también que España vale hoy todo.  Hasta el sacrificio de la propia vida.  Yo he soñado en estos días, con todo eso que hay allá.  Y me ha dolido el encadenamiento fatal a la realidad cotidiana.  Tienes no sólo la oportunidad de hacer un libro único sino la oportunidad de dar tu capacidad y tu entusiasmo a la revolucíón española.  Yo he pensado hondamente en la perspectiva ésta: si en Cuba no hay efectivas posibilidades de trabajo, pitar con Ada y mi chiquito para España. 

No pierdas el contacto conmigo de ninguna manera.  Si pierdes tu “atribulada” existencia en medio del combate español, cuenta con mi fervor necrológico.  Yo a mi vez doy por descontado el tuyo en caso de que sea yo el afortunado.  A lo mejor nos encontramos en la Habana comiendo espaguettis, o arroz con frijoles mientras el viejo Kourí se caga en Platón. 

Roa: carta a PTB, Miami, agosto 7 de 1936


Uds. me han confundido un poco con un organizador o algo por el estilo.  Muy lejos estoy de ello, a mi más profundo y sincero juicio.  A España tal vez vaya en busca de todas las enseñanzas que me faltan para ese papel, si es que alguna vez puedo dar de mí algo más que un agitador de prensa.  Y no me arrastra ninguna aspiración de mosquetero.  Voy simplemente a aprender para lo nuestro algún día. Si algo más sale al paso, es porque así son las cosas de la revolución.  Como si me vuelve cojo una granada. 

No vayas a creer tampoco que estoy encabronado. Sencillamente, trato de darte a comprender el secreto de mi impulso hacia allá. Y hay, como siempre en mí, la emoción del impulso que me dice que allá está mi lugar ahora. Porque mis ojos se han hecho para ver las cosas extraordinarias. Y mi maquinita para contarlas.  Y eso es todo.          

Carta de PTB a Roa, agosto 18 de 1936
 

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