|
Polémica en EE.UU. por el nombramiento de Alberto
Gonzáles como procurador general
David Brooks
•
La Jornada
Las justificaciones
para evadir o violar la Convención de Ginebra y
prohibiciones sobre tortura
—como
también la negación de derechos internacionales de
mexicanos y otros extranjeros en este país—,
son temas que han generado intenso debate en torno a la
designación del nuevo procurador general de EE.UU. Hoy, un grupo de
generales y almirantes retirados, y por separado ayer
una organización de abogados que representan a detenidos
de la "guerra contra el terrorismo", cuestionaron el
nombramiento de Alberto Gonzáles como próximo procurador
general por su justificación de violaciones del derecho
internacional en su papel de abogado del presidente
George W. Bush.
Gonzáles, nombrado
procurador general en noviembre por Bush, es conocido en
el mundo como el abogado de la Casa Blanca que calificó
de "pintorescas" u "obsoletas" algunas normas de la
Convención de Ginebra y participó en la elaboración de
documentos oficiales que justifican la tortura en la
"guerra antiterrorista", y es acusado de contribuir a
las justificaciones legales para decisiones ejecutivas
que resultaron en el escándalo de Abu Ghraib.
Menos conocido es su
papel para justificar el incumplimiento de otra ley
internacional, que resultó en la muerte de por lo menos
un mexicano. Abogado de Bush cuando este fue gobernador
de Texas, tuvo entre sus responsabilidades presentar
argumentos de clemencia como último recurso antes de la
ejecución de los condenados a muerte.
En el caso del
mexicano Irineo Tristán Montoya, Gonzales determinó
oficialmente que los derechos del inculpado garantizados
por la Convención de Viena, suscrita por EE.UU., no eran
relevantes en el caso ya que el estado de Texas no había
suscrito esa ley internacional, argumento inválido bajo
la Constitución de EE.UU.
Gonzáles será el
primero de los nuevos secretarios nominados por Bush en
comparecer ante el Senado para su ratificación en el
cargo. Casi todos pronostican que será aprobado y así se
convertirá en el primer procurador general de origen
latino.
Pero las audiencias
ante el Comité Judicial del Senado, programadas para
este jueves, ofrecerán un foro para un debate intenso
sobre el papel de Gonzáles en provocar lo que sigue
siendo una profunda disputa sobre las obligaciones
legales del gobierno de Bush, tanto en su política
interna como en la exterior en la era pos 11-S.
Este martes, 12
generales y almirantes retirados expresaron su "grave
preocupación" por el nombramiento de Gonzáles y su
participación en las justificaciones legales para la
tortura, la negación de derechos de prisioneros de
guerra a detenidos en la guerra en Afganistán y otras
aparentes violaciones de la Convención de Ginebra y
leyes estadounidenses en la materia.
En carta enviada por
los ex altos oficiales
—entre
ellos el general John M. Shalikashvili, ex jefe del
estado mayor—
al Comité Judicial, anoche, se cuestiona si el papel de
Gonzáles de justificar prácticas violatorias del derecho
internacional lo descalifica para asumir el puesto e
insta a los senadores a interrogarlo sobre su posición
específica en la aplicación e interpretación de estas
leyes.
La carta también
declara, según el New York Times, que las
acciones de Gonzáles "nutrieron mayor animosidad contra
EE.UU., minó nuestros esfuerzos de recaudación de
inteligencia y agregó más peligro a los riesgos que
enfrentan nuestras tropas alrededor del mundo".
En conferencia de
prensa, hoy en Washington, organizada por Human Rights
First, el general James Cullen, ex juez en jefe del
Tribunal de Apelaciones Criminales del Ejército, dijo
que se opone al nombramiento de Gonzáles por su
"pavorosa falta de buen juicio". El general Joseph Hoar
comentó que aún no se saben las dimensiones plenas de su
papel de endosar el uso de la tortura.
Por otra parte, el
Centro por Derechos Constitucionales, agrupación que ha
encabezado la defensa de algunos de los detenidos
torturados en Abu Ghraib, Guantánamo y EE.UU., que
recientemente presentó una demanda en Alemania contra el
secretario de Defensa Donald Rumsfeld por crímenes de
guerra, instó a los senadores a rechazar el nombramiento
de Gonzáles.
El centro acusó que
"consciente y voluntariamente ofreció consejo y abogó
por políticas calculadas para evadir leyes nacionales e
internacionales que prohíben el uso de tortura y
tratamiento inhumano para extraer información de
soldados o detenidos en poder de EE.UU.".
Dejar a Gonzáles de
procurador general sería una falsa, declaró Michael
Ratner, presidente del Centro por Derechos
Constitucionales. "Implicaría tomar a uno de los
arquitectos legales de una política ilegal e inmoral e
instalarlo de funcionario encargado de proteger nuestros
derechos constitucionales. El memorando de Gonzáles
pavimentó el camino a Abu Ghraib".
Biografía oficial
A su vez, la Casa
Blanca y sus aliados en el Senado pintaran otra imagen
de Gonzales, un producto del “sueño americano”.
Enfatizarán el hecho de que es uno de ocho hijos de
padres mexicanos inmigrantes criados en la pobreza en
San Antonio y Houston sin agua caliente o teléfono en
casa. Al salir de la preparatoria, primero estudió en la
Academia de la Fuerza Aérea y después se trasladó a la
Universidad Rice, en Houston.
De ahí emigró a la
Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, regresó a
trabajar en el despacho de abogados más poderoso de
Texas, y cuando Bush en 1994 fue electo gobernador, fue
nombrado su abogado, después secretario de estado y en
1999 juez de la Suprema Corte de Texas. Con la
instalación de Bush en la Casa Blanca accedió al puesto
de abogado del Presidente.
Como abogado del
gobernador, Gonzáles estaba encargado de preparar los
memorandos de Bush para otorgar o no clemencia en casos
de pena de muerte. Durante el mandato de Bush en la
gobernación, Texas ejecutó a más presos, 152, que
cualquier otro estado. Fue en este período en que el
caso de un mexicano pasó por las manos del abogado
mexicano-estadounidense.
El caso Tristán
Montoya
En ninguno de los 57
casos en que Gonzáles fue el último árbitro antes de
aplicarse la pena de muerte, buscó suspender o aconsejar
una alternativa a Bush. De hecho, según el experto legal
Alan Berlow, "repetidamente falló en alertar al
gobernador de los temas cruciales de los casos: abogados
ineficaces, conflictos de interés, pruebas mitigantes y
pruebas actuales de inocencia".
Entre estos casos tal
vez el más notable fue el del mexicano Montoya, ya que
tanto el gobierno mexicano como Amnistía Internacional,
y otros, instaron al gobierno estatal de Bush a revisar
el caso por violación de la Convención de Viena,
suscrita por EE.UU., que entre otras cosas establece que
un extranjero detenido tiene que ser informado de su
derecho a establecer contacto y buscar apoyo del
consulado de su país.
El 16 de junio de
1997, Gonzáles envió una carta al Departamento de Estado
donde argumentó la justificación del caso de Montoya:
"Ya que el estado de Texas no es firmante de la
Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, creemos
que es inapropiado solicitar que Texas determine si
ocurrió una violación en torno al arresto y condena" de
Montoya, recuerda Berlow en el Slate y en el
Atlantic Monthly.
O sea, dice Berlow,
argumentó que la ley internacional simplemente no es
aplicable en Texas, en clara violación de la
Constitución de EE.UU. Montoya fue ejecutado dos días
después que se envió la carta, e insistió hasta el final
en que era inocente.
Ante la protesta
formal de México y de Amnistía Internacional y otros
grupos al gobierno estatal por violación de la
Convención de Viena, la oficina del gobernador emitió un
comunicado en que declaró que "Bush asegura al pueblo de
México que el señor Tristán gozó de un juicio imparcial,
oportunidad amplia para ser escuchado y las protecciones
plenas de la Constitución y las leyes de EE.UU. de
América".
Pero el año pasado la
Corte Internacional de La Haya expresó su desacuerdo con
este y otros casos y declaró que EE.UU. violó los
derechos otorgados por la Convención de Viena de 52
mexicanos bajo pena de muerte, incluyendo 15 en Texas, y
ordenó una revisión de los casos (demasiado tarde para
algunos, como Montoya).
Para críticos como
Berlow, estos antecedentes son preocupantes ya que "está
en riesgo si la interpretación de la Constitución y del
derecho internacional de Gonzales es permitido
enraizarse en una guerra contra el terrorismo vagamente
definida".
No está solo en esta
corriente legal
El veterano
periodista Jim Lobe reportó que casi todos los
funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de
Justicia, el Pentágono y la oficina del vicepresidente
responsables por los memorandos más controvertidos sobre
tortura, Poder Ejecutivo e interpretaciones del derecho
internacional son miembros de la ultraconservadora
Federalist Society, dedicada a oponerse a la ideología
liberal en la profesión legal y a la aplicación del
derecho internacional en el país.
Lobe informó que el
equipo de abogados de Gonzales está dominado por
miembros de esta agrupación, entre los que se cuenta el
procurador general saliente, John Ashcroft.
¿Mejor que Ashcroft?
Sin embargo, algunos
senadores y analistas señalan que Gonzáles es menos
"ideológico" y más moderado que Ashcroft, por tanto será
menos polarizante. Políticos que conocieron
personalmente a Gonzáles en Texas, comentaron a La
Jornada que ha tenido posiciones moderadas sobre
aborto y los derechos de las mujeres y de las minorías.
Estas percepciones
encontradas explican en cierto grado por qué los
primeros dos grupos que dieron la bienvenida al
nombramiento fueron la ultraconservadora Coalición
Cristiana y el Consejo Nacional de la Raza, la
organización latina más grande del país. La primera
señaló que espera que Gonzáles continuará con las
políticas de Ashcroft en defensa del país contra el
terrorismo, y la segunda por lo obvio: respaldar a un
latino en uno de los puestos más elevados.
Aunque algunos
esperan que su comparecencia en el Senado y el debate
sobre su nombramiento intensifiquen el tono de la
discusión, casi todos esperan que Gonzáles sea
ratificado. Es secreto abierto que su carrera podría no
terminar ahí, ya que según las circunstancias podría
llegar a ser el primer latino en la Suprema Corte.
Pero con ello
continuará una de las grandes dudas sobre si EE.UU. está
bajo o sobre la ley en el ámbito internacional. |