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RADIO CUBANA
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Josefina Ortega La Habana

El martes 16 de julio de 1940,  se iniciaba en las emisoras radiales COCO y CMCK un programa que apenas unos días después desataba fuertes polémicas.

Con el título de Jurado del Pueblo y como parte de la revista radiofónica La Llave del Aire, el programa reunía a varias personalidades  en torno a la discusión de un tema caliente en la sociedad cubana.

Uno de los primeros temas y que durante varios meses ―de junio a septiembre, martes, jueves y sábado, de 8:15 p.m. a nueve de la noche― fue acerca de la Ley sobre el Certificado Médico Prenupcial Obligatorio, que se había propuesto al senado de la nación, y que promovían varias condicionantes antes de poder efectuar casamiento.

Una de las modificaciones proponía que personas discapacitadas no pudieran casarse o tener descendencia, además de  la habilitación de  Casas Higiénicas para pobres o desempleados, entres otras ideas.

El jurado estaba compuesto por médicos, cirujanos, pedagogos, periodistas, abogados y políticos, y estaba dirigido por el director del programa. Contaba además con un defensor y un “abogado del diablo”.

La audiencia despertó vivo interés de toda Cuba.

¿Quién era la persona que además de dirigir un programa tan conflictivo presidía un jurado de tal calibre?

Era,  nada más y nada menos, un graduado de Diplomacia, de  Contaduría, y procedente de una familia dominicana de reconocidos artistas de las artes escénicas, nacido en Santiago de los Caballeros el 15 de diciembre de 1900.

El mismo lo explicaba de este modo: “De niño asistía, espectador alerta con los ojos sin párpados, a las representaciones de aquella compañía dramática que llevó el apellido Martínez Casado por todos los pueblos de habla castellana”.

Se trataba de Luis Manuel Martínez Casado, quien con diez años veía a su madre interpretar distintos personajes, bien  de damita joven o de anciana venerable.

Llegado a Cuba en la infancia,  aprendió de sus padres ―Manuel Martínez y Celia Adams―  el amor por el teatro, y aunque de mayor estudiaría diplomacia y contaduría en la Universidad de La Habana, siempre mostró inclinación por la lírica y la cuentística, géneros en los cuales escribió ―y publicó― varias obras en Cuba y en España. Pero sería en la radio cubana donde alcanzaría mayor resonancia.

En 1930 comenzó en la  CMJA,  de Camagüey,  sus amores por la radiodifusión.

En 1936 se traslada para la capital cubana, a trabajar en la CMBC del Progreso Cubano, donde se ocuparía del cuadro de comedias de la emisora con su hermana Martha.

En 1938 en la COCO estaba ya dirigiendo las famosas aventuras de Chan Li Po ―una de los programas más famosos en Cuba y cuyo personaje principal lo interpretaba Oscar Luis López―, además de la revista La Calve del Amor.

“En el teatro ―decía― no basta poseer facultades, hay que saberlas administrar (...) aprendí que en el teatro todo ha de ser disciplina: disciplina de conjunto, que armonice los factores todos que concurren y se aúnan en la representación; disciplina individual que faculta al actor para dar lo preciso en el momento preciso.

Pero además de director, él mismo fue actor ―y tanto que era uno de los mejores pagados en las nóminas de entonces― y podía asumir cualquier papel que se le presentara.

Muchos recuerdan el Ali Yabor, el Consejero del Príncipe, que interpretara en la serie de aventuras Tamakún, o cuando ya jubilado y anciano ― en la segunda mitad del siglo XX, asumió un pequeño pero brillante papel de un viejo demente en  un seriado sobre la lucha Contra Bandidos, filmado  en las serranías del Escambray.

Pero en 1940 fue tal el impacto de aquel Jurado del Pueblo que Sabatés S. A., filial cubana del monopolio jabonero Procter & Gamble, y su patrocinador principal, un año después tuvieron miedo de que se convirtiera en una tribuna política y cancelaron el programa.

Se inició una dura etapa en que cambió de equipo de realización, transitó por  un largo camino por la RHC Cadena Azul y Unión Radio y cambios de nombre como “Asamblea del Pueblo” o “Audiencia Pública” hasta que desapareció del dial de la radio cubana.

Pero la mayoría coincide que como la etapa de Luis Manuel Martínez Casado, nunca más.

Considerado como uno de los cinco pilares de  la radiodifusión cubana, el legendario actor fue una de las primeras personalidades artísticas que después de 1959 se unió a la colectividad que se fue a la Sierra Maestra, en la zona de San Lorenzo, a organizar el primer grupo de maestros primarios para la educación cubana.
 

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