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LOS EMBUSTEROS
Luego de algún tiempo de “búsqueda” destructiva, y como el que no quiere las
cosas, la Administración Bush ha declarado públicamente lo que ya sabía el
mundo entero: la guerra contra Iraq ha sido por la fortuna.
El empeño en la reconstrucción del país, la convocatoria a multinacionales
con el propósito de saquear las riquezas iraquíes, fue solo una parte de la
ofensiva norteamericana para mantener su economía. Esta semana la actual
Administración de la Casa Blanca ha hecho público que “hace ya dos meses,
sus equipos especiales en Iraq dejaron de buscar armas de destrucción masiva
―biológicas, químicas y nucleares―, en la convicción de que estas no existen
en aquel territorio”, como si este fuera el nuevo descubrimiento del mundo.
No les bastó con la renuncia de David Kay, jefe de la comisión inspectora de
EE.UU. sobre armas de destrucción masivas (ADM), quien desde enero del año
recién terminado promulgó la inexistencia de dichas armas. Ahora, la CIA (Agencia
Central de Inteligencia) está “construyendo” una nueva fachada sobre Iraq,
ciudad para el reencuentro de terroristas.
La credibilidad de esta agencia, si se piensa que parte de los informes
presentados como pruebas para hacer efectivo el ataque al país fueron
“descubrimientos” acuñados por ella, está más o menos a la misma altura que
la del Presidente, quien pretende montar una farsa de elecciones
democráticas el 30 de enero. Parece que ambos pertenecen a la misma familia,
la de los embusteros. |