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Los pilares del sistema político cubano:
Independencia, Unidad, Participación y poder popular, No
discriminación y Justicia Social.
El sistema político y electoral cubano
El
cuestionamiento al sistema político y electoral cubano,
constituye uno de los pilares fundamentales de la
campaña anticubana que lidera Estados Unidos en materia
de democracia y derechos humanos.
En
esta campaña, Estados Unidos cuenta con el apoyo de
otros países capitalistas industrializados, en su
mayoría antiguas metrópolis coloniales, también
interesados en imponer a los países en desarrollo un
modelo de organización política que les permita
continuar controlándolos y sometiéndolos a su
dominación.
Los personeros de Washington pretenden demostrar la
supuesta incompatibilidad del sistema político que
establece la Constitución de la República de Cuba con
las normas internacionalmente aceptadas en materia de
democracia y derechos humanos, fabricando una falsa
imagen de una sociedad intolerante e inmovilista, que no
permite la pluralidad y la participación política.
Los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos
reconocen que “todos los pueblos tienen el derecho de
libre determinación, en virtud del cual establecen
libremente su condición política y proveen asimismo su
desarrollo económico, social y cultural”.
En
la Declaración y Programa de Acción adoptados en la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos que tuvo lugar
en Viena, en 1993, se estableció asimismo que: “la
democracia se basa en la voluntad del pueblo, libremente
expresada, para determinar su propio régimen político,
económico, social y cultural, y en su plena
participación en todos los aspectos de la vida”.
El
sistema político cubano es genuinamente auténtico y
autóctono, está fundado en las experiencias heredadas de
su rica historia de lucha por la igualdad y solidaridad
entre los hombres y mujeres, la independencia, la
soberanía, la no discriminación, la unidad, la
participación, el poder popular y la justicia social.
Lo
primero que habría que subrayar para explicar el
sistema político cubano, es que nuestro modelo no es
importado, nunca fue una copia del modelo soviético ni
del existente en los entonces países socialistas de
Europa Oriental, como quieren hacer ver los enemigos de
la Revolución.
Con la aprobación en referéndum popular en 1976 de la
Constitución socialista, se avanzó un importante proceso
de institucionalización del país, creándose, entre
otros, los Órganos del Poder Popular, tales como la
Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y el Consejo de
Estado.
En
el año 1992, se llevó a cabo una importante reforma
constitucional y del sistema electoral cubano, para
posibilitar entre otras cuestiones, que la elección de
los Diputados a la Asamblea Nacional y de los delegados
a las Asambleas Provinciales, se realizara también, como
ya era el caso para los Delegados a las Asambleas
Municipales, mediante el voto directo y secreto de los
electores.
Características del sistema político y electoral cubano:
1-
Organización periódica, por sufragio universal e igual y
por voto secreto de las elecciones.
2-
Inscripción universal, de oficio y gratuita en el
registro de electores de todos los ciudadanos con
derecho al voto, a partir de los 16 años de edad.
3-
Postulación directa de los candidatos a delegados a las
Asambleas Municipales por los propios electores en
asambleas públicas, en los que deben nominarse no menos
de 2 y no más de 8 candidatos (en muchos países son las
cúpulas de los partidos políticos las que nominan a los
candidatos).
En
el proceso de nominación de candidatos para las
Asambleas Municipales, para 14,949 puestos a ser
elegidos en octubre del 2002, fueron nominados 32,585
candidatos, en 39,981 asambleas de base, con la
asistencia del 81.7% del electorado.
4-
Las asambleas municipales postulan los candidatos a
delegados a las 14 Asambleas Provinciales y a Diputados
a la Asamblea Nacional, aprobando o rechazando, las
propuestas de las Comisiones de candidaturas, integradas
por los representantes de organizaciones sindicales,
sociales, estudiantiles, campesinas, de mujeres y otras.
Al final, la última palabra la tiene el pueblo, mediante
su voto directo y secreto en las urnas.
Para las últimas elecciones generales de enero del 2003,
se desarrollaron 860 plenos de esas organizaciones, con
una asistencia promedio superior al 87%. Estos
realizaron 57,340 propuestas para delegados a las
Asambleas provinciales y para diputados a la Asamblea
Nacional, que fueron consideradas por las Comisiones de
candidaturas.
Se
realizaron consultas para las candidaturas a delegados a
las Asambleas provinciales y diputados a la Asamblea
Nacional, sobre las propuestas a Presidentes y
Vicepresidentes a las Asambleas Municipales y
Provinciales, así como para los cargos de Presidente,
Vicepresidente, Secretario y para el resto de los
integrantes del Consejo de Estado. En estas consultas
en centros de trabajo, estudio, sector cooperativo y
campesino, unidades militares, comunidades, etc.,
participaron 3,068, 878 personas.
Se
efectuaron también 11,102 encuentros de presentación de
los candidatos en centros de trabajo y estudio, unidades
militares, comunidades urbanas y rurales, con la
participación de 2,161,159 personas.
Como parte del ejercicio democrático, en el proceso de
postulaciones de candidatos en las elecciones generales
de 2003, fue necesario que las Comisiones de
Candidaturas en dos municipios del país hicieran nuevas
propuestas de sendos candidatos a la Asamblea Nacional y
a la Asamblea Provincial, al no ser aprobadas sus
propuestas iniciales por las Asambleas municipales
correspondientes.
5-
Inexistencia de campañas electorales con costos
millonarios y con el recurso a la ofensa, la difamación
y la manipulación. Todos los candidatos reciben igual
tratamiento. La única propaganda aceptada es la
publicación oficial de la biografía con los méritos y
condiciones de todos los candidatos.
6-
Total limpieza y transparencia en las elecciones. Las
urnas son custodiadas por niños y jóvenes pioneros, se
sellan en presencia de la población, y el conteo de los
votos se hace de manera pública, pudiendo participar
todos los interesados, incluida la prensa nacional y
extranjera, diplomáticos, turistas y aquel que así lo
desee.
7-
Obligación de que todos los elegidos lo sean por
mayoría. El candidato sólo es electo si obtiene más del
50% de los votos válidos emitidos. En el caso de los
delegados a las Asambleas Municipales, si este resultado
no es alcanzado en la primera vuelta, irán a la segunda
los dos que más votos obtuvieron. En el caso de los
delegados a las Asambleas provinciales y Diputados a la
Asamblea Nacional, si un candidato no es electo, se debe
nominar un nuevo candidato para una segunda vuelta
electoral.
En
la primera vuelta de las elecciones a delegados de las
Asambleas Municipales el 20 de octubre del 2002, fueron
elegidos un total de 13 576 delegados, el 90.8 % de los
cargos a elegir, al obtener la mitad más uno de los
votos emitidos. Por ese motivo se efectuó, el 27 de
octubre, una segunda vuelta electoral en 1370
circunscripciones, donde obtuvieron la mayoría requerida
todos los cargos a elegir, excepto 3, que fueron
elegidos en una tercera vuelta en las 3
circunscripciones correspondientes.
8-
El voto es libre, igual y secreto. Todos los ciudadanos
cubanos tienen el derecho a elegir y ser elegidos. Como
no hay lista de partidos, se vota directamente por el
candidato que se desee. En los casos de la elección de
los delegados a las Asambleas provinciales y de los
diputados a la Asamblea Nacional se puede votar por uno,
por varios, por todos, o por ninguno de los candidatos.
9-Todos los órganos representativos del Poder del Estado
son elegidos y renovables.
En
las elecciones para Diputados de enero del 2003, se
renovó el 62% de los miembros de la Asamblea Nacional.
De los 31 miembros del Consejo de Estado, que tienen que
ser elegidos por la Asamblea Nacional, 21 fueron
reelectos y 10 renovados.
En
el caso de las 14 Asambleas Provinciales, en el 2003
fueron reelegidos 8 Presidentes y 6 Vicepresidentes y
elegidos 6 nuevos Presidentes y 8 Vicepresidentes.
En
las 169 Asambleas Municipales, fueron reelegidos en
octubre del 2002, 95 Presidentes y 72 Vicepresidentes,
para un 43.8% y un 57.3% de renovación, respectivamente.
10-Todos los elegidos tienen que rendir cuenta de su
actuación a sus electores.
11- Todos los elegidos pueden ser revocadospor sus
electores en cualquier momento de su mandato.
12- Los diputados y delegados no son profesionales, por
tanto no cobran salario por el desempeño de esa
responsabilidad.
13- Alta participación del pueblo en las elecciones. En
todos los procesos electorales que se han celebrado
desde el año 1976, ha participado más del 95% de los
electores.
En
las elecciones para delegados a las Asambleas
Provinciales y para Diputados a la Asamblea Nacional de
enero del 2003, votó un 97.64% de los electores. De las
boletas para la elección de Diputados resultaron
válidas el 96.14%, fueron anuladas el 3% de las boletas
y depositadas en blanco sólo el 0.86%.
14- La integración del Parlamento es representativa de
los más disímiles sectores de la sociedad cubana.
De
609 Diputados a la Asamblea Nacional, 219 son mujeres,
lo que representa el 35.96 % y ocho puntos porcentuales
más que en la anterior legislatura del Parlamento; el
99 % son graduados universitarios o de la enseñanza
media superior; solo 5 tienen nivel de secundaria
básica y uno posee estudios primarios; el 32.84 %, es
decir 4 puntos porcentuales más que en la anterior
Asamblea Nacional, son negros y mestizos y casi una
cuarta parte son trabajadores directos de la producción
y de los servicios.
15- Se elige un diputado por cada 20,000 habitantes, o
fracción mayor de 10,000. Todos los territorios
municipales están representados en la Asamblea Nacional.
Cada municipio elige como mínimo a dos diputados, y a
partir de esa cifra, se elegirán proporcionalmente
tantos diputados como habitantes existan. Hasta el 50 %
de los diputados tienen que haber sido elegidos como
delegados de las circunscripciones electorales,
asegurando por tanto, el haber sido nominados
directamente por los propios electores y vivir en el
territorio por el que se le postula.
16- La Asamblea Nacional elige de entre sus Diputados,
al Consejo de Estado y al Presidente del mismo, por voto
libre, directo y secreto. El Presidente del Consejo de
Estado es Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El Jefe de
Estado y Gobierno cubanos tiene que someterse a dos
procesos electorales: primero tiene que ser elegido por
más de la mitad de los electores como Diputado por la
población de su circunscripción electoral, por el voto
libre, directo y secreto, y después por la Asamblea
Nacional, también por el voto libre, directo y secreto.
17- Al ser la Asamblea Nacional el Órgano Supremo del
Poder del Estado y estarle subordinada a ella las
funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, el Jefe
de Estado y de Gobierno no puede disolverla.
18- La iniciativa legislativa es patrimonio de múltiples
actores de la sociedad, no sólo de los diputados, del
Tribunal Supremo y la Fiscalía General, sino también de
las organizaciones sindicales, estudiantiles, de
mujeres, sociales y de los propios ciudadanos,
requiriéndose en este caso que ejerciten la iniciativa
legislativa 10,000 ciudadanos como mínimo que tengan la
condición de electores.
19- Las leyes se someten al voto mayoritario de los
Diputados. Lo específico del método cubano es que una
ley no se lleva a la discusión del Plenario de la
Asamblea Nacional hasta tanto, mediante consultas
reiteradas a los diputados y teniendo en cuenta las
propuestas que han hecho, quede claramente demostrado
que existe el consentimiento mayoritario para su
discusión y aprobación.
¿Por qué existe un único partido político en Cuba?
La
Constitución de la República de Cuba, por elección y
decisión soberana de su pueblo, reconoce la existencia
de un solo partido político en el país, el Partido
Comunista de Cuba (PCC). Este no es un partido político
a la usanza tradicional de la llamada democracia liberal
burguesa. No es un partido electoral. Por las
restricciones que impone la Ley, y por el hecho mismo de
que el PCC no es un Partido electoral, no propone ni
elige a ningún candidato. No participa en los procesos
de elección de los diputados a la Asamblea Nacional del
Poder Popular (órgano supremo del Estado cubano), de los
miembros del Tribunal Supremo Popular, ni del Presidente
del Consejo de Estado.
Corresponde al PCC un papel de orientación, supervisión
y garante de la democracia participativa y de un
desarrollo sostenible con equidad y justicia social en
la sociedad socialista cubana.
El
Partido desarrolla su labor mediante la persuasión, el
convencimiento y en estrecha y permanente vinculación
con los ciudadanos. Sus filas la integran destacados
obreros, campesinos, intelectuales, artistas,
científicos, elegidos por sus méritos personales y
compromiso con el bienestar común. Las decisiones que
adopta son de obligatorio cumplimiento únicamente para
sus militantes.Esta concepción y práctica, garantizan
que en un sistema donde existe un solo partido, se
potencie y prevalezca la más amplia pluralidad de
opiniones.
El
PCC es el partido de la unidad e independencia de todo
el pueblo cubano. Es el heredero y la continuidad
histórica del Partido Revolucionario Cubano, fundado por
nuestro Héroe Nacional, José Martí, también como partido
único de todos los cubanos para llevar adelante su
Revolución.
Aquellos objetivos que dieron origen a dicho Partido:
liberar a Cuba, impedir su anexión a los Estados Unidos
y unir a todos los sectores y fuerzas independentistas
en una sola organización política, teniendo en cuenta
que la división fue causa fundamental del fracaso de las
guerras precedentes por la independencia, son los mismos
objetivos que están presentes hoy, cuando el pueblo
cubano enfrenta un férreo bloqueo económico, comercial y
financiero y otras acciones agresivas de EE.UU. que
tienen como objetivo dividirlo, deponer el gobierno y
destruir el sistema instaurado en el país por decisión
soberana de todos los cubanos.
El
Partido es fruto de la integración y la unión voluntaria
de los revolucionarios cubanos de distintas
organizaciones que enfrentaron la dictadura y el sistema
neocolonial impuesto al pueblo cubano por los Estados
Unidos. Distintas fuerzas revolucionarias se agruparon
seis años después del triunfo revolucionario de 1959 en
el Partido Comunista de Cuba bajo una meta común: la
unidad, para hacer posible un proyecto de democracia,
solidaridad, independencia y desarrollo de la nación
cubana, cuyo objetivo es la construcción del socialismo
en Cuba.
El
pueblo cubano conoce perfectamente las características y
“bondades” del sistema pluripartidista que tanto
promueve Estados Unidos; lo conoció en carne propia
durante media centuria. Lo paradójico es que la
superpotencia trata de imponer a los demás lo que ella
misma no ha realizado. En Estados Unidos existe en la
práctica un sistema de partido único, el partido del
capital y las transnacionales, que cambiando
periódicamente su disfraz, se las ha arreglado para
mantenerse en el poder por más de 200 años.
Estados Unidos empujó el aniquilamiento del Partido
Revolucionario Cubano e impuso al pueblo cubano en 1902,
como herramienta de división y control neocolonial, un
sistema político de varios partidos, que sólo sirvió
para profundizar la pobreza, la corrupción y la entrega
de las riquezas nacionales a los capitales
estadounidenses. Esos partidos políticos fomentados por
la metrópoli neocolonial, demostraron su incapacidad y
falta de voluntad para enfrentar la sangrienta dictadura
batistiana; por el contrario, muchos de ellos recibieron
y lucraron con las migajas que le entregaba el brutal
dictador.
Al
triunfar la Revolución Cubana, una de las primeras
demandas populares fue la de poner fin a la politiquería
y a la corruptela de los partidos políticos
tradicionales. El clamor unánime fue el de Unidad. Los
partidos tradicionales existentes se auto-disolvieron y
sus cúpulas dirigentes abandonaron el país con destino a
Miami.
La
sociedad civil cubana
El
proceso de transformaciones revolucionarias emprendido
por el pueblo cubano desde su propio triunfo en el año
1959, potenció una sólida, amplia, representativa y
pujante participación ciudadana.
La
sociedad civil cubana posibilita, garantiza y viabiliza
la participación directa de los cubanos y las cubanas en
el debate, presentación de propuestas y adopción de
decisiones sobre todos los asuntos de interés de la
nación cubana: su vida política, su desarrollo
económico, su defensa, su identidad y desarrollo
cultural, sus relaciones exteriores, la distribución de
su riqueza y la protección de su patrimonio material e
inmaterial, etc.
Además de las numerosas organizaciones sociales y de
masas, profesionales, científicas, culturales e incluso
religiosas que han sido creadas en las últimas cuatro
décadas, a las organizaciones que fueron establecidas
antes de 1959 y que no participaron o apoyaron los
desmanes y crímenes del régimen dictatorial de Fulgencio
Batista, le fueron respetados todos sus derechos y la
mayoría de ellas continúa operando activamente en la
Isla.
La
sociedad civil en Cuba, está integrada por más de 2200
organizaciones, entre las que destacan las
organizaciones sociales y de masas y las organizaciones
o asociaciones científicas o técnicas, culturales y
artísticas, deportivas, de amistad y solidaridad y
cualesquiera otras que funcionan en virtud de la Ley de
Asociaciones (Ley 54).
Las organizaciones de masas y sociales agrupan a cientos
de miles y algunas a millones de miembros y por su
importancia, son reconocidas incluso en el texto de la
Constitución cubana, en particular, en su artículo 7.
Por su amplia membresía, representatividad y capacidad
de movilización, el sistema político cubano garantiza a
estas organizaciones no gubernamentales amplios poderes
y capacidad propositiva, de consulta y opinión, e
incluso de decisión, en el ejercicio de la democracia
participativa instituida por el orden constitucional
vigente.
En
su artículo 103, la Carta Magna cubana establece que los
órganos de gobierno territorial actúan en estrecha
coordinación con las organizaciones de masas y sociales.
Estas tienen reconocida constitucionalmente su capacidad
de iniciativa legislativa.
Más allá de lo antes expuesto, debe señalarse que la
última reforma constitucional que tuvo lugar en el año
2002 declarando, frente a las amenazas del Presidente
Bush, el carácter irrevocable el sistema político y
social socialista y prohibiendo negociar acuerdos bajo
agresión, amenaza, o coerción de una potencia
extranjera, fue promovida por una solicitud conjunta de
varias organizaciones sociales y de masas, respaldada
por la firma voluntaria de más de 8 millones de
ciudadanos registrados como electores, es decir, más del
98 % del electorado cubano.
En
virtud de la Ley Electoral, las comisiones que proponen
los candidatos a integrar las Asambleas Municipales,
Provinciales y la Nacional del Poder Popular se integran
por representantes de la Central de Trabajadores de Cuba
(CTC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la
Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) y de la Federación de
Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), designados
–según el caso– por las direcciones municipales,
provinciales y nacionales de esas organizaciones.
Entre las organizaciones sociales y de masas aparecen
algunas de larga trayectoria, como la Central de
Trabajadores de Cuba (creada en 1939 y que agrupa a 19
sindicatos) y la Federación de Estudiantes
Universitarios (fundada en 1922). Varias otras surgieron
al calor del triunfo revolucionario y por la necesidad
de brindar a amplios sectores de la población la
posibilidad de convertirse en actores directos del
proceso de cambios. Ese fue el caso por ejemplo, de la
Federación de Mujeres Cubanas (más del 50% de los
cubanos son mujeres), la Unión Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba, la Unión Nacional de Juristas de Cuba
y la Unión de Periodistas de Cuba.
Como se expresara, existe otro tipo de organizaciones o
asociaciones no gubernamentales en Cuba, con una
membresía por lo general mucho más pequeña, de
naturaleza científica o técnica, cultural y artística,
deportiva, de amistad y solidaridad, etc, entre ellas
culinarias, médicas, de técnicos azucareros, de
arquitectos e ingenieros, de técnicos agrícolas y
forestales, medio ambientalistas, de filósofos,
historiadores y profesionales de las ciencias sociales y
políticas, de protección de la naturaleza, de miembros o
descendientes de diferentes nacionalidades.
Actualmente existen en Cuba 2221 organizaciones o
asociaciones no gubernamentales de este tipo, de ellas
1101 fraternales, 175 científicas, 142 de amistad, 52
culturales, 395 deportivas y 356 de interés social.
Este segundo grupo de organizaciones o asociaciones
operan en virtud de la Ley No. 54 de 1985, Ley de
Asociaciones y su Reglamento, que establece los
requisitos para su creación, registro y funcionamiento.
Las restricciones planteadas al registro de
organizaciones no gubernamentales en Cuba son las mismas
que existen en la mayoría de los países del mundo: deben
tener un fin no lucrativo, sus finanzas deben ser
transparentes y estar disponibles a la auditoría de la
entidad gubernamental de vínculo, deben tener un número
mínimo de 30 miembros, sus actividades no deben resultar
lesivas al bienestar público o al de otros individuos y
entidades privadas, deben respetar el orden
constitucional y la legalidad y no deben oponerse a los
principios de humanismo, independencia, solidaridad, no
discriminación, equidad y justicia social que rigen a la
sociedad cubana.
Uno de los requisitos esenciales para la integración de
todas las organizaciones de la sociedad civil cubana,
incluidas las sociales y de masas, es la afiliación
voluntaria de sus miembros.
Otra de sus características distintivas es su estructura
y normas de funcionamiento democráticas. Todos sus
dirigentes en las distintas instancias están sujetos a
elección. Celebran reuniones de afiliados
periódicamente, que permiten debatir y tomar decisiones
sobre cualquier cuestión de interés para la
organización. La mayoría tienen previsto en sus actas
constitutivas o estatutos la celebración periódica, cada
4 o 5 años, de Asambleas de sus miembros en los niveles
de base, municipal y provincial, así como Congresos, a
nivel nacional.
Estos tienen por fines la elección democrática por voto
directo y secreto de sus dirigentes, la rendición de
cuenta de estos y la evaluación del trabajo de la
organización en el período de mandato precedente, así
como la discusión, formulación y aprobación de sus
programas, tareas y planes de acción para el período
siguiente.
Las falsas alegaciones de Washington acerca de la
inexistencia de una sociedad civil independiente en Cuba
no resisten el debate. El propio Consejo Económico y
Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), ha conferido la
entidad consultiva a más de 10 organizaciones no
gubernamentales cubanas, las cuales contribuyen
regularmente a los trabajos de sus órganos
subsidiarios.
Los requisitos y la información para el registro legal y
el escrutinio de las organizaciones no gubernamentales
cubanas son coherentes con los que exige el Comité de
Organizaciones No Gubernamentales del ECOSOC, en virtud
de la Resolución 1996/31 del Consejo, para el
otorgamiento de la entidad consultiva y el seguimiento
de las actividades de las ONGs.
Entre las organizaciones no gubernamentales cubanas con
categoría consultiva pueden ser citadas: Asociación
Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), Asociación
Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC),
Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC),
Centro de Estudios Europeos (CEE), Centro de Estudios
sobre la Juventud (CESJ), Sociedad Cultural José Martí,
Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Movimiento Cubano
por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, Unión Nacional
de Juristas de Cuba (UNJC), Centro Félix Varela y Centro
de Estudios sobre Asia y Oceanía.
Existen otras organizaciones internacionales con sede en
La Habana que también han recibido la entidad consultiva
del Consejo, entre ellas: Organización de Solidaridad
con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL)
y Organización Continental Latinoamericana de
Estudiantes (OCLAE).
La
independencia en el funcionamiento de las ONGs cubanas
está garantizada por Ley. El Gobierno cubano no
interfiere en modo alguno su funcionamiento; tampoco
financia sus gastos administrativos. El Gobierno sólo
apoya financieramente determinados proyectos que éstas
ejecutan en interés social y comunitario. Ellas también
participan en la canalización y ejecución de una parte
importante de la ayuda financiera que recibe el país
como asistencia extranjera al desarrollo.
Por otra parte, Cuba tiene relaciones y contactos
sistemáticos de cooperación con más de 344 ONGs de 19
países, de ellas 134 de América del Norte y 210 de
Europa. Al menos 147 ONGs de varios países ejecutan
acciones de cooperación y 52 cooperantes extranjeros
residen de forma temporal en nuestro país en el marco de
proyectos de cooperación.
Todas las organizaciones no gubernamentales en Cuba,
tienen personalidad jurídica, así como patrimonio
propio. La legislación establece que su patrimonio se
integra a partir de las cuotas de contribución de los
asociados, donativos y otros ingresos económicos
autorizados, como la venta de publicaciones, la
organización de eventos, etc.
El
Gobierno recibe de las organizaciones de la sociedad
civil cubana apoyo, pero también opiniones, propuestas y
críticas, que no siempre son favorables a los proyectos,
medidas y acciones diseñadas y concebidas por las
entidades gubernamentales.
Sin embargo, esas organizaciones no necesitan recurrir a
la confrontación para alcanzar sus objetivos; el
Gobierno, en todos los niveles, las consulta
permanentemente y respeta sus amplias potestades como
partícipes en la formulación y decisión de políticas y
programas. Esto fue cierto incluso, en momentos y sobre
asuntos tan complejos, como la adopción y aplicación de
las medidas de reestructuración económica que el país se
vio obligado a asumir para enfrentar el período especial
a partir de 1990.
La
sociedad civil en Cuba existe como complemento y no en
contraposición del Estado; este último institucionaliza
y representa el poder de las amplias mayorías del pueblo
cubano: de los obreros, campesinos, y todos los
trabajadores, intelectuales, artistas e investigadores
en los ámbitos de la educación, la salud, la ciencia y
los servicios, entre otros.
Esta relación de armonía no favorece los intereses de
Estados Unidos, que necesita para favorecer los
objetivos de su política imperialista promover la
división y desintegración de la sociedad cubana. Sin
embargo, ¿dónde está escrito o dicho que las
organizaciones de la sociedad civil para ser
independientes deben confrontar u oponerse al gobierno
de su país? Eso es necesario sí, en el caso de
sociedades plutocráticas, como la estadounidense, pero
no en el marco de una democracia popular y participativa
como la cubana.
El
ejercicio del derecho de sindicación
En
Cuba, la legislación vigente y la práctica cotidiana en
todos los centros de actividad laboral en el país,
garantizan el pleno ejercicio de la actividad sindical y
el más amplio disfrute del derecho de sindicación. Lo
anterior queda corroborado en la existencia de 19
sindicatos nacionales, 5 426 buroes sindicales con
50,356 dirigentes sindicales territoriales, y 109,522
secciones sindicales de base con 714,593 dirigentes.
La
existencia en Cuba de una central sindical unitaria, que
reúne a los 19 sindicatos nacionales, no ha sido una
imposición del Gobierno, ni responde a disposición
alguna que no sea la voluntad soberana de los
trabajadores cubanos. La lucha por la unidad del
movimiento sindical en Cuba tiene una profunda y larga
tradición. Fue en 1938 - mucho antes del triunfo de la
Revolución Cubana — que se constituyó, por la libre y
propia decisión de los trabajadores cubanos de la época,
la Confederación de Trabajadores de Cuba, que se
convirtió al año siguiente en Central de Trabajadores de
Cuba.
La
unidad del movimiento obrero en Cuba ha sido decisiva en
el éxito de su lucha y reivindicaciones y en la defensa
de su actual ejercicio del poder.
La
dictadura sangrienta de Fulgencio Batista (1952-1958),
estableció como una de las prioridades de su régimen
tiránico, la destrucción de la unidad del movimiento
sindical alcanzada con la CTC. Nunca tuvo éxito. A pesar
de la creación artificial de sindicatos amarillos
dirigidos por delincuentes pagados por el tirano y las
empresas de la metrópoli neocolonial, los trabajadores
cubanos nunca se dejaron engañar y permanecieron unidos
en su central única.
Ni
el Código de Trabajo vigente en Cuba, ni la legislación
complementaria, establecen restricciones para la
creación de sindicatos. Todos los trabajadores cubanos,
tienen el derecho de afiliarse libremente y de
constituir organizaciones sindicales, sin necesidad de
autorización previa.
En
nuestro país todos los sindicatos y la Central de
Trabajadores de Cuba llevan adelante sus actividades y
programas con total independencia. Los sindicatos
redactan y aprueban sus estatutos y reglamentos, adoptan
la estructura de sus organizaciones, sus métodos y
estilos de trabajo propios.
Los trabajadores afiliados a cada sindicato, proponen y
eligen a sus dirigentes en los distintos niveles, desde
las asambleas de trabajadores en la base, hasta los
respectivos congresos que celebran periódicamente, con
absoluto respeto a la más estricta democracia sindical.
Los representantes sindicales democráticamente elegidos
por los trabajadores, participan con amplias potestades
en los Consejos de Dirección donde se toman las
decisiones que los afectan, tanto en los niveles básicos
empresariales, como en los propios organismos e
instituciones de la Administración Central del Estado.
El
Código de Trabajo establece las garantías necesarias
para el ejercicio pleno de la actividad sindical en
todos los centros de trabajo del país y para la más
amplia participación de los trabajadores y sus
representantes en el proceso de adopción de todas las
decisiones que atañen a sus más variados intereses.
Un
objetivo prioritario de los trabajadores de todo el
mundo, como el del pleno empleo, se ha hecho realidad
para los cubanos en el decursar del 2004.
Los medios de difusión y la prensa
Cuba concede la mayor importancia no sólo a la
protección sino a la promoción del derecho a la libertad
de opinión y de expresión, que tienen rango
constitucional y han sido desarrollados en su
ordenamiento jurídico.
La
Revolución cubana desde sus primeros días, incorporó
como una de las prioridades en el desarrollo de sus
políticas y programas, la superación de los obstáculos
estructurales e institucionales al pleno disfrute de
este derecho en el país. Una de las primeras acciones
revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo.
Por otra parte, se propició y estimuló el desarrollo de
numerosas organizaciones populares y sociales, que han
demostrado su eficacia en el libre flujo e intercambio
de ideas.
Las transformaciones revolucionarias permitieron al
pueblo cubano tomar en sus manos el control de los
medios de información y comunicaciones, al llevarse a
cabo la nacionalización de los mismos. Todos los
cubanos tienen garantizado un acceso amplio a la
información más diversa. A pesar de las limitaciones de
recursos y oportunidades de acceso que impone el bloqueo
de Estados Unidos, son numerosos los medios de difusión
masiva y de prensa al servicio del pueblo cubano, los
que tienen una clara función pública en la Isla.
Están prohibidos por ley los monopolios privados,
nacionales o transnacionales, de la información y las
comunicaciones. No se permite el uso de estos medios
para la propaganda comercial o la incitación al odio
racial, la pornografía, la incitación a la violencia y
otros tantos males que aquejan a estos medios en el
mundo Occidental.
Los cubanos tienen la posibilidad tanto de recibir, como
de ser sujetos en la elaboración de la programación y el
contenido que se transmite por los medios de difusión
masiva y la prensa, lo que garantiza la más amplia
pluralidad. Estos medios son utilizados para propiciar
el debate y la crítica ciudadana, para diseminar
información y para educar a los niños y jóvenes en un
espíritu de justicia social, libertad, igualdad y
solidaridad humana.
Sin embargo, no puede obviarse una realidad que afecta a
Cuba, país sometido a una política de hostilidad y
guerra no declarada por una potencia extranjera. Bajo
estas condiciones, la desinformación y la manipulación
de noticias se convierten en herramientas de agresión.
El escrutinio de la legitimidad de la fuente y la
veracidad de la información se transforma en una
necesidad de seguridad nacional. La sanción a los
responsables de acciones de propaganda enemiga deviene
perentorio recurso de legítima defensa.
En
los modelos de sociedades neoliberales que se pretende
imponer a todos los pueblos del mundo, el acceso a los
medios de información y comunicaciones, y la divulgación
de opiniones, quedan supeditados a los recursos
económicos del particular o grupo de particulares
interesados en ejercer ese derecho.
El
modelo cubano de desarrollo tiene como premisa esencial
el acceso universal a los servicios sociales básicos y
de satisfacción de las necesidades elementales de los
seres humanos, entre ellos los servicios de información
y comunicaciones. En Cuba las tecnologías de la
información y las comunicaciones constituyen bienes al
servicio de todo el pueblo. El entrenamiento y la
capacitación en su uso son gratuitos. Su explotación y
el acceso a sus servicios, se rigen por claras políticas
y se benefician de programas dirigidos a potenciar su
uso por todos los cubanos y cubanas.
Las prioridades en cuanto a la conexión a esos
servicios, incluido Internet, están determinadas por la
máxima de que los escasos recursos disponibles deben
beneficiar al mayor número posible de individuos. Es por
ello que se facilita y prioriza el acceso a través de
puntos de interés social y comunitario, tales como
escuelas, universidades, centros hospitalarios y de
salud, bibliotecas, centros de investigación, unidades
de la administración local, provincial y nacional,
centros culturales y de arte. En el orden individual,
se privilegia en la distribución de las capacidades de
conexión a médicos, intelectuales, investigadores y
académicos, entre otros.
Se
extiende el empleo masivo de equipos de computación para
impartir conocimientos a adultos, adolescentes y niños
desde la enseñanza pre-escolar. La totalidad de las
escuelas del país, 93 de las cuales tienen un solo niño,
han iniciado el presente curso escolar con 46 290
computadoras al servicio de todos sus estudiantes, lo
que beneficia al 100% de la matrícula de las escuelas
primarias, secundarias y el preescolar. Los Joven Club
de Computación y Electrónica han capacitado en la
explotación de estas tecnologías a más de medio millón
de cubanos.
El
país cuenta hoy con un estimado de 270 000 computadoras,
el 65 por ciento de ellas conectadas en red; existen 1
100 dominios punto cu, más de 750 sitios en Internet y
más de 480 000 cuentas de correo electrónico.
Cientos de miles de personas acceden en Cuba a Internet,
y cada día serán más las que lo hagan, según las
condiciones económicas del país lo permitan. Solo a
través de INFOMED, el servicio de Internet de la Salud
Pública, acceden personalmente cerca de 30 000
profesionales, médicos y paramédicos. En la Educación
Superior prácticamente todos los profesores y la gran
mayoría de los estudiantes se comunican con Internet,
con restricciones vinculadas solo al tiempo de máquina
disponible y a las velocidades que permiten nuestras
redes.
En
las condiciones de un país en desarrollo bloqueado, y
ante la imposibilidad de destinar mayores recursos al
desarrollo de la televisión, la radiodifusión sigue
desempeñando un papel vital en la participación
ciudadana en la Isla. Existen 76 emisoras radiales que
transmiten básicamente en onda media y frecuencia
modulada. De ellas 8 son de cobertura nacional, 16
provinciales y 51 municipales y comunitarias, a las que
se añade 1 con transmisiones internacionales en onda
corta.
Son 3 los canales nacionales de televisión, a los que se
añadirá otro en los próximos meses. Existen 15 centros
de televisión provinciales, entre ellos uno en el
Municipio Especial de la Isla de la Juventud y un
telecentro para la población que vive en las montañas y
serranías.
La
programación televisiva incluye documentales,
telenovelas, seriados, filmes y materiales educativos,
científicos e informativos de factura extranjera.
Aproximadamente el 20% de la programación que se
televisa no es producida en Cuba.
Tuvo especial impacto en el incremento de las vías para
el libre flujo de información y opiniones la puesta en
funcionamiento de un canal televisivo dedicado
esencialmente a la educación, que logra una cobertura de
más del 85% de la población y que transmite más de 15
horas diarias como promedio. El cuarto canal cumplirá
propósitos similares.
Cuba emite hacia el mundo las señales de Cubavisión
Internacional.
En
cuanto a los diarios y las publicaciones seriadas,
existe un total de 577 publicaciones en el país.
Destacan entre ellas 26 periódicos, de los cuales 3 son
de alcance nacional (entre ellos el periódico de los
sindicatos: “Trabajadores”), 14 provinciales y 8
territoriales, así como uno internacional.
Entre el resto de las publicaciones seriadas,
principalmente revistas, 335 son de carácter público,
entre las cuales 37 dedicadas a las artes y la
literatura, 21 al cine, 76 a la medicina y a la salud
pública, 30 a la agroindustria azucarera, 23 a las
tecnologías y las construcciones, 15 a las ciencias
sociales, 17 a la economía y a las finanzas, 15 a la
educación y a la pedagogía, 17 a las ciencias biológicas
y a la biotecnología, 22 a la normalización y la
propiedad intelectual, 12 a la industria y al
transporte, etc.
Otras publicaciones seriadas incluyen 32 pertenecientes
a instituciones religiosas, 11 a entidades privadas, 9 a
organizaciones sociales y de masas y 63 a otras
organizaciones no gubernamentales, así como 17 a las
organizaciones políticas.
Destacan 78 publicaciones seriadas que además de
aparecer en formato plano lo hacen en versión digital,
mientras 127 lo hacen sólo en formato digital.
Con tanta variedad de editores, productores, periodistas
y reporteros, con tantas posibilidades y garantías para
la participación directa de los ciudadanos en la
programación y transmisiones de los medios públicos de
difusión, con un número tan significativo para un
pequeño país de emisoras radiales, sitios de Internet,
revistas y periódicos, ¿quién podría sostener seria y
objetivamente el criterio de que en Cuba no existe
pluralidad en los medios de difusión y prensa?. Y por
cierto, si no existen más, es básicamente por las
limitaciones de papel y en la capacidad de emisiones
radiales y televisivas a consecuencia del subdesarrollo
y el bloqueo estadounidense.
El derecho de petición y la defensa de los derechos
humanos frente a eventuales actos violatorios.
En
virtud del artículo 63 de la Ley Fundamental de la
República, todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas
y peticiones a las autoridades y a recibir la atención o
respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a
la ley.
Estos enunciados tienen su corolario en la legislación
de la Administración Central del Estado que recoge y
desarrolla este derecho, estableciendo las formas y
procedimientos que los organismos que la integran deben
seguir para responder los planteamientos que reciban de
la población directamente, o los que esta les haga
llegar por intermedio de sus representantes elegidos.
Cada cubano o cubana o sus representantes pueden
presentar quejas o denuncias de violaciones a sus
derechos y exigir respuesta de instancias tales como:
-
Fiscalía General de la República y en particular, su
Dirección de Protección de los Derechos Ciudadanos. La
Fiscalía, mediante el artículo 8, inciso c), de la Ley
No. 83 de 1997, recibió la encomienda de atender las
reclamaciones que presentaran los ciudadanos sobre
presuntas violaciones de sus derechos y se le atribuyó
por el artículo 24 de la propia Ley, en su inciso 2), la
de disponer mediante resolución emitida por el fiscal,
que se restableciera la legalidad.
-
Organizaciones Sociales y de Masas.
-
Policía Nacional Revolucionaria y en particular, sus
mecanismos de atención a la población.
-
Entidades de atención a la población en la Secretaría
del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y en cada
uno de los Organismos de la Administración Central del
Estado.
-
Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular
y Consejos de la Administración Municipales y
Provinciales, así como las propias estructuras
permanentes de la Asamblea Nacional.
-
Consejo de Estado
-
Comités Municipales, Provinciales y Central del Partido
Comunista de Cuba.
En
Cuba existen las garantías jurídicas para que cualquier
persona - sea ciudadano cubano o sea extranjero - pueda
hacer valer sus derechos ante los tribunales o las
autoridades facultadas, en procura de defensa ante actos
violatorios de los mismos.
El
pueblo cubano sigue adelante con un proceso
revolucionario de permanentes transformaciones para la
profundización de la democracia y participación popular.
Los cambios han sido y seguirán siendo muchos; todos sin
embargo, en el marco del orden constitucional socialista
cuya irrevocabilidad ha decidido una abrumadora mayoría
de la nación cubana. No se pretende demostrar
unanimidad; por el contrario, existe una amplia y
variada diversidad de opiniones y vías para
canalizarlas.
Sólo con un Gobierno del pueblo, con el pueblo y para
el pueblo, con una democracia permanente, verdadera y
participativa, ha podido la nación cubana resistir los
desafíos de la abrupta desaparición del campo socialista
en Europa Oriental y la desintegración de la Unión
Soviética - con los cuales mantenía justas relaciones
económicas de intercambio -, que ha concomitado con el
recrudecimiento de la política de hostilidad y bloqueo
de los EE.UU..
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