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RECRUDECIMIENTO DE LA AGRESIVIDAD EN LA
POLÍTICA ANTICUBANA DE ESTADOS UNIDOS BAJO LA
ADMINISTRACIÓN DE GEORGE W. BUSH.
Capítulo V: El
recrudecimiento de la política de hostilidad de la
Administración Bush contra Cuba. Se incrementa el
peligro de una agresión militar.
En la historia de los
45 años de la Revolución Cubana, las amenazas,
declaraciones y acciones agresivas de sucesivos
gobiernos de los EE.UU. contra Cuba, con el objetivo de
aniquilar el proceso revolucionario emprendido por el
pueblo cubano, ha sido una constante.
Las acciones de la
Administración Bush en estos tres años ratifican que el
objetivo de la política de Estados Unidos hacia Cuba es
derrocar al Gobierno cubano. La utilización del
eufemismo de “promover la transición hacia la democracia
y el respeto de los derechos humanos”, añade a este
objetivo un plazo temporal de urgencia, al declarar sus
personeros que esto debía ser logrado rápidamente.
La llamada transición
rápida hacia la “democracia” en Cuba se ha convertido
en la directiva principal en la toma de decisiones para
las distintas estructuras gubernamentales
estadounidenses que intervienen en la formulación y
aplicación de la política hacia Cuba. En fecha reciente,
el Secretario Asistente de Estado para Asuntos del
Hemisferio Occidental, Roger Noriega, llegaría a
plantear que “el Presidente Bush está comprometido a ver
el fin del régimen de Castro... y nos estamos moviendo
rápida e inexorablemente hacia ese fin”.
La posibilidad de una
agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba es
hoy tan real como en el período en que se produjo la
invasión mercenaria de Playa Girón, Bahía de Cochinos.
Al respecto, bastaría con analizar el incremento y
recrudecimiento de las acciones agresivas de los
EE.UU. contra Cuba en los más variados ámbitos, en
particular las declaraciones amenazantes que se realizan
tanto en Washington como en Miami, todo ello en una
coyuntura marcada por una agresividad a escala global
sin precedentes de los sectores que detentan el poder en
los Estados Unidos. El carácter imperialista de las
concepciones y proyecciones plasmadas en la estrategia
de Seguridad Nacional de los EE.UU., presentada
oficialmente el 17 de septiembre del 2002, no deja
margen a la duda.
Dicha Estrategia
expresa claramente que es hora de reafirmar el papel
esencial de la fortaleza militar de los EE.UU. y
resalta, a niveles sin precedentes, el papel del uso de
la fuerza. El derecho de la superpotencia de recurrir de
manera unilateral a la llamada guerra preventiva, se ha
consolidado en la retórica de sus más altos
representantes y, más aún, en sus decisiones ejecutivas,
como lo demuestra de manera fehaciente la guerra de
conquista contra Iraq.
La Estrategia de
Seguridad Nacional de los EE.UU. señala sin ambages,
que ese país “al tiempo que se esforzará
constantemente por buscar el apoyo de la comunidad
internacional, no vacilará en actuar solo, si ello
resultara necesario para ejercer su derecho a la
autodefensa, mediante la actuación preventiva....”
Es decir, Estados
Unidos recurrirá a las Naciones Unidas y a otros foros
del sistema internacional, sólo cuando estos sean útiles
para respaldar sus proyectos de dominación hegemónica a
escala planetaria, en franco desprecio al
multilateralismo.
El concepto de
“ataques preventivos” no es nuevo, pero por primera vez
se eleva peligrosamente al rango de principio
doctrinario en la Estrategia de Seguridad Nacional de la
única superpotencia.
En su discurso ante
los cadetes de la academia militar de West Point, el 1ro
de junio del 2002, el Presidente Bush proclamó
públicamente su determinación de subordinar a todos los
países del mundo a la voluntad de su gobierno al
señalar: “cualquier nación, en cualquier lugar, tiene
ahora que tomar una decisión: o está con nosotros o está
con el terrorismo”
La decisión
inquebrantable del pueblo cubano de ejercer en toda su
plenitud su derecho a la libre determinación,
constituye un claro escollo a los planes imperiales de
los círculos de poder estadounidenses, no por la
capacidad económica o militar de Cuba, sino por el
desafío político y moral que representa la actitud de un
pequeño país en el tradicional “traspatio” de los
Estados Unidos. Es por ello que numerosos documentos
norteamericanos producidos en fecha reciente en materia
de seguridad nacional han incluido nuevamente la
referencia a Cuba como una supuesta “amenaza”.
La tesis de la
supuesta “amenaza” de Cuba a la seguridad de los Estados
Unidos, ha sido fabricada a partir de falsos pretextos
que esgrimen repetidamente en sus intervenciones algunos
altos funcionarios de la actual administración de los
EE.UU., entre ellos: supuestos vínculos de Cuba con el
terrorismo y el narcotráfico; "existencia de programas
cubanos para el desarrollo de armas biológicas de
exterminio en masa”; y eventualidad de un éxodo
migratorio masivo hacia el Estado de La Florida. Cada
una de estas falsas alegaciones ha sido refutada y
desarticulada públicamente por el Gobierno cubano, con
pruebas que EE.UU. no ha podido desmentir.
A continuación, en un
orden cronológico, se presentan sólo algunos ejemplos
que demuestran la escalada agresiva contra Cuba del
Gobierno de los EE.UU.:
Año 2001
- Varios funcionarios
de alto rango de la Administración Bush ratificaron que
no habría cambios en la política de bloqueo y
aislamiento contra Cuba.
- EE.UU. declaró como
alta prioridad la promoción de una resolución anticubana
en el 57 período de sesiones de la Comisión de Derechos
Humanos y decidió incluir nuevamente a Cuba en la lista
de Estados que supuestamente promueven el terrorismo
(utilizando como fundamentación “la residencia en Cuba
de fugitivos norteamericanos y de exmilitantes de ETA,
la presencia en Cuba de representantes del ELN y las
FARC colombianas y los vínculos con otros Estados
terroristas, elementos que fueron todos esclarecidos de
modo irrefutable por Cuba”.
- Designación de Otto
Reich y de otros personeros de origen cubano, como
Mauricio Tamargo y Josefina Carbonell, todos enemigos
declarados de la Revolución Cubana, para altos cargos
ejecutivos. Muchos de ellos habían estado involucrados
en operaciones terroristas o planes de subversión y
agresión contra Cuba.
- Negativas
reiteradas de visas a funcionarios cubanos,
argumentándose la supuesta amenaza que pudieran
representar para la seguridad nacional de Estados
Unidos.
- El Presidente Bush
anunció, en julio del 2001, que se aplicarían más
estrictamente las regulaciones del bloqueo en lo
referido a los viajes y las remesas, prometió ampliar la
ayuda para sus grupos mercenarios en Cuba y otras
acciones que sirvieran al fomento de la subversión
interna del país, e instruyó buscar vías para
contrarrestar las interferencias a las transmisiones de
radio y televisión ilegales hacia Cuba.
- La Administración
Bush aprovecha la coyuntura de profundo sentimiento
antiterrorista en el pueblo norteamericano tras las
acciones del 11 de septiembre, para escalar sus planes
anticubanos. Se promueve una estrategia de propaganda
dirigida a consolidar la falsa imagen de una implicación
de Cuba en el fomento del terrorismo, acción facilitada
por la injusta e inaceptable inclusión de la Isla en la
“lista de países terroristas” que elabora
unilateralmente la superpotencia. Esto se expresó en las
siguientes acciones:
…Declaraciones
públicas de miembros del gobierno tergiversando,
ocultando y desestimando la verdadera posición de Cuba
respecto al terrorismo. No se reconocieron las
expresiones de condolencia y los ofrecimientos de ayuda
(uso de los aeropuertos cubanos, tratamiento
hospitalario en Cuba, sangre para los heridos,
antibióticos, kits para detectar ántrax) que el gobierno
cubano trasladó oficialmente a las autoridades
norteamericanas a raíz de los sucesos del 11 de
septiembre. Incluso mintieron al expresar que Cuba fue
el único país del hemisferio que no se sumó a las
manifestaciones de solidaridad y apoyo a Estados Unidos.
…Intensificación de
la campaña dirigida a vincular a Cuba con el terrorismo;
se le acusa de oponerse a los esfuerzos de EE.UU contra
el terrorismo.
…Reducción en 7 veces
del área de libre movimiento de los funcionarios
diplomáticos de la Sección de Intereses de Cuba en
Washington (de 5000 kilómetros cuadrados a 706)
Año
2002
- Consolidación de
los planes de fabricación de “argumentos” asociados al
terrorismo para hacer “creíble” la supuesta amenaza
cubana, a partir de la manipulación de los avances en el
desarrollo de la industria biotecnológica cubana. El
potencial involucramiento de Cuba en el bioterrorismo,
difundiendo falsas alegaciones de supuestos programas de
desarrollo de armas biológicas en Cuba, se convirtió en
el argumento anticubano de mayor avance y gravedad
empleado por el Gobierno estadounidense en el período
con el objetivo de justificar su hostilidad contra Cuba,
mantener y recrudecer el bloqueo e intentar neutralizar
y revertir el avance que en los Estados Unidos habían
logrado las fuerzas a favor de un cambio de política
hacia Cuba. En esta línea de acción se enmarcan las
declaraciones de John Bolton y Carl Ford de que Cuba
estaba llevando a cabo un esfuerzo ofensivo de
investigación y desarrollo de armas biológicas. Se
ratificó a Cuba dentro de la “lista terrorista”,
argumentando falsamente que Cuba no se había incorporado
a la guerra global contra el terrorismo liderada por la
Administración Bush.
- Aumento del número
y agravamiento en el tono de las declaraciones de
varios de los principales voceros del Gobierno
estadounidense ante la prensa y el Congreso rechazando
cualquier flexibilización de la política hacia Cuba y
repitiendo las falsas acusaciones acerca de supuestos
vínculos de Cuba con el terrorismo, así como las
denuncias de supuestas violaciones a los derechos
humanos.
- Nominación de más
de 34 individuos de origen cubano o que habían tenido un
alto perfil en la política anticubana para cargos de
importancia en el Ejecutivo (Melquiades Martínez, Otto
Reich, Dan Fisk).
- Imposición el 11 de
enero de Otto Reich como Secretario de Estado Asistente
para Asuntos del Hemisferio Occidental. Se deteriora el
clima de intercambios bilaterales en virtud de las
posiciones agresivas del Departamento de Estado y la
Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana
(SINA).
- Fortalecimiento y
elevación del nivel de las gestiones
político-diplomáticas para imponer una nueva resolución
de condena a Cuba en la CDH en Ginebra.
- Aumento de las
negativas de visas a altos funcionarios y especialistas
cubanos de distintos sectores que planeaban viajar a los
Estados Unidos (aproximadamente 200 negativas a
funcionarios, artistas, investigadores y científicos).
- Acciones
sistemáticas de la Administración norteamericana para
neutralizar y obstaculizar las acciones de los
agricultores norteamericanos favorables al comercio con
Cuba y, para impedir las operaciones de compra de
alimentos por Cuba, las cuales están sujetas a
estrictas restricciones. La Administración se opuso a
cualquier forma de financiamiento norteamericano,
incluido el privado, para las compras cubanas y amenazó
públicamente con vetar la Ley del Tesoro si incluía
cualquier disposición en ese sentido.
- Rechazo a las
propuestas cubanas de cooperación en las esferas de
lucha contra el terrorismo, del combate al tráfico de
drogas, así como para el fortalecimiento de la
cooperación bilateral en el tema migratorio.
- Incremento del
hostigamiento y sanciones contra los ciudadanos
norteamericanos decididos a ejercer su derecho a viajar
a Cuba (centenares de cartas de advertencia por viajar a
Cuba, incremento de las multas a individuos y compañías,
revisión de licencias).
- Incremento del
apoyo financiero y material al fomento de las
actividades subversivas en Cuba, destacándose de forma
pública las acciones de la agencia oficial de
cooperación (USAID) y de la SINA (introducción de
materiales impresos y de vídeo de contenido subversivo,
distribución de radios con dispositivos especiales para
garantizar las operaciones subversivas, etc.).
Año
2003
En el 2003 se
profundizó la política de hostilidad de los Estados
Unidos contra Cuba en todas las esferas. La
Administración Bush condujo una escalada de acciones
contra Cuba favoreciendo un curso de acción más agresivo
y provocador.
Entre estas acciones
podrían citarse el incremento de las violaciones a los
Acuerdos Migratorios y del aliento, tolerancia e
impunidad de la migración ilegal
A diferencia de años
anteriores, Estados Unidos otorgó entre el 1ro de
octubre del 2002 y el 28 de febrero del 2003, sólo 505
visas de migrantes a cubanos, lo que representa el 2.5
% del total de visas estipuladas por los Acuerdos
Migratorios bilaterales. Esta tendencia decreciente en
el otorgamiento de visas auguraba el incumplimiento de
la cuota prevista en esos acuerdos, todo lo cual fue
denunciado por las autoridades cubanas.
Entre el 19 de marzo
y el día 10 de abril del 2003, mientras Estados Unidos
llevaba supuestamente a cabo una guerra contra el
terrorismo, fueron secuestrados y desviados hacia los
EE.UU. dos aviones de pasajeros, con el mismo modus
operandi utilizado para el secuestro de los aviones
estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York.
Los dos aviones,
secuestrados por la fuerza, fueron confiscados
arbitrariamente por las autoridades del Gobierno de los
EE.UU. Las autoridades de los EE.UU. se negaron a
extraditar a los criminales responsables
En contraste, los
ciudadanos cubanos utilizados como rehenes en estos
actos terroristas y que expresaron su voluntad en
regresar a Cuba, fueron esposados, cacheados, detenidos
por varios días, conminados a permanecer en los EE.UU. y
hasta vestidos con uniformes de presos, en violación de
sus más elementales derechos humanos.
La política
norteamericana de tolerancia e impunidad frente a hechos
de esta naturaleza ha servido de aliento sostenido a
nuevas acciones. En el período apuntado se fraguaron en
Cuba, según investigaron y comprobaron las autoridades
cubanas, 29 planes de secuestros a embarcaciones y
aeronaves por la fuerza. Los autores eran lumpens y
otras personas con un amplio historial de actividades
delictivas, a muchos de los cuales las autoridades de
los EE.UU. les habían negado anteriormente la visa para
visitar a sus familiares en ese país, o para emigrar
definitivamente por los canales legales.
Cuba, por el
contrario, ha cumplido estrictamente sus obligaciones en
el combate al terrorismo y secuestro de aeronaves. Entre
1968 y 1984, un total de 71 aviones fueron secuestrados
en Estados Unidos y desviados hacia Cuba. Un total de 69
responsables de esas acciones fueron sancionados y
cumplieron condenas en Cuba y la inmensa mayoría de
ellos abandonó el país después de cumplir su sanción.
La práctica consecuente de Cuba permitió eliminar de
raíz los secuestros y desvíos de aviones desde Estados
Unidos hacia su territorio. Debe destacarse que después
de advertir reiteradamente que actuaría de esa forma, el
18 de septiembre de 1980 Cuba procedió incluso a la
entrega a la justicia norteamericana de los dos
secuestradores de una aeronave de ese país (Ver
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de
la República de Cuba de 2 de mayo de 2003).
Debe reconocerse que
el pasado 11 de diciembre, en una corte federal de Key
West, Florida, concluyó el juicio contra los
responsables del secuestro en pleno vuelo del avión
cubano DC-3 perteneciente a la compañía Aerotaxi,
cometido el 19 de marzo de 2003. Los seis acusados
fueron encontrados culpables del cargo de piratería
aérea, así como de otros cargos asociados a ese grave
delito y se encuentran en espera de que se dicte
sentencias. El gobierno cubano declaró oficialmente
al respecto que “considera que la condena a estos
secuestradores constituye un hecho positivo, que
contribuye a la lucha contra la comisión de actos
violentos para intentar emigrar” del país (Ver
Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de
la República de Cuba de 14 de diciembre de 2003)
La emigración ilegal
hacia Estados Unidos se ha visto alentada por otras
medidas aplicadas por las autoridades norteamericanas,
entre ellas: la dramática reducción de visas para
ciudadanos cubanos que desean visitar a familiares en
los Estados Unidos, la no devolución a Cuba de algunos
de los emigrantes ilegales que son interceptados en alta
mar (según establecen los acuerdos migratorios
bilaterales) y por la falta de una acción decisiva
contra los traficantes de emigrantes ilegales, entre
otros.
Como colofón a todo
lo anterior, el 5 de enero de 2004, 3 días antes de la
fecha propuesta por Cuba para una nueva ronda de
conversaciones migratorias bilaterales, funcionarios de
los Estados Unidos comunicaron a la parte cubana que no
consideraban posible la celebración de estas
conversaciones: "hasta que las autoridades cubanas no
mostrasen un verdadero interés en abordar seriamente
aspectos `muy importantes' para el logro de un flujo
migratorio ordenado, legal y seguro entre ambos países".
(Ver Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores
de la República de Cuba de 5 de enero de 2004)
Los elementos
aludidos por la parte norteamericana, aunque realmente
secundarios y sin la menor trascendencia para la marcha
de los acuerdos migratorios, han sido debatidos con
amplitud y profundidad en las rondas migratorias
precedentes. Los halcones de la ultraderecha
guerrerista en la Administración Bush y varios
personeros de la mafia terrorista cubano-americana que
han logrado escalar importantes posiciones en ese
Gobierno, apuestan al fracaso de los acuerdos
migratorios y, con ello, provocar una crisis que pueda
facilitar el recurso a la agresión militar a la Isla. No
se puede exigir concesiones unilaterales a Cuba cuando
EE.UU. ha dado numerosas evidencias de falta de seriedad
y compromiso con la letra y el espíritu de los acuerdos.
En el contexto de
enormes desafíos y retos, Cuba continúa avanzando y
haciendo más fluidas sus comunicaciones con los cubanos
residentes en el exterior. El 27 de septiembre del 2003,
en el marco de una reunión con alrededor de trescientos
cubanos residentes en los Estados Unidos, en Nueva
York, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba,
compañero Felipe Pérez Roque, anunció la celebración, en
mayo del año 2004, en La Habana, de la III Conferencia
“La Nación y la Emigración”, así como la simplificación
de los trámites de entrada a Cuba para los cubanos
residentes en el exterior.
Esta última decisión,
que fue informada también por las Embajadas y Consulados
de Cuba a los cubanos residentes en el exterior, en la
práctica significa que desaparecerá la figura del
Permiso de Entrada, pues cuando entre en vigor esta
medida, después del primer trimestre del 2004, todo
cubano poseedor de un pasaporte cubano vigente y
habilitado podrá entrar a Cuba.
El Permiso de Entrada
para los cubanos residentes en el exterior, fue
establecido en el pasado a partir de la imperiosa
necesidad de proteger al pueblo cubano frente a las
actividades terroristas que por más de 40 años han
llevado a cabo en el interior de la Isla, individuos y
grupos terroristas que han recibido entrenamiento,
financiamiento y apoyo logístico en el territorio de los
Estados Unidos, donde han disfrutado de un clima de
impunidad.
La anulación del
Permiso de Entrada constituye una importante decisión
del Gobierno de Cuba, dirigida a facilitar los contactos
de los cubanos que viven en el exterior con su Patria y
sus familiares y ratifica la política mantenida por Cuba
hacia sus emigrados, a pesar de haberse agravado la
hostilidad de los EE.UU. contra Cuba y continuar latente
el peligro de acciones terroristas de la extrema derecha
de Miami contra Cuba.
La imposición de
nuevas medidas de hostigamiento contra el trabajo de la
Sección de Intereses de Cuba en Washington (SICW) y la
Misión de Cuba ante las Naciones Unidas también ha
caracterizado este período.
En los últimos 13
meses (hasta enero del 2004), EE.UU. expulsó
arbitrariamente a 19 diplomáticos cubanos de Washington
y Nueva York. (Ver Declaración del compañero Rafael
Dausá, Director de América del Norte del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la República de Cuba de 7 de
enero de 2004)
El 12 y el 13 de mayo
de 2003, el Gobierno de los EE.UU. comunicó a través de
la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas y de la
Sección de Intereses en Washington, su decisión de
declarar personas “non grata” a un total de 14
diplomáticos cubanos acreditados en ambas Misiones,
entre los que se incluían a varios miembros del personal
consular en Washington, aduciendo falsamente que habían
desarrollado actividades fuera de su capacidad oficial,
consideradas lesivas a los EE.UU.. Hasta el presente y,
frente al emplazamiento de Cuba, no han podido presentar
una sola prueba de estas alegaciones.
El 4 de enero, el
diario The Washington Post publicó un artículo de la
periodista Robin Wright en el que, citando a
funcionarios no identificados del Departamento de
Estado, se señalaba que el diplomático cubano Roberto
Socorro García, acreditado en la Sección de Intereses de
Cuba en Washington, había sido expulsado de los Estados
Unidos en el mes de diciembre por "actividades
relacionadas con el narcotráfico".
Cuba rechazó y
desmintió totalmente esas acusaciones infundadas,
mientras EE.UU. no pudo refutar el desmentido cubano. La
supuesta “filtración” a la prensa de la alegación en
cuestión, responde al manido esquema de manipulación
propagandística anticubano, que fabrica pretextos cada
vez que se planea recrudecer la hostilidad contra Cuba.
Al parecer, existe la decisión de revivir la ya
desarticulada campaña dirigida a involucrar a Cuba en
actividades relacionadas con el tráfico de drogas.
También se han
incrementado notablemente las provocaciones y
actividades subversivas de la SINA en La Habana
encaminadas a potenciar una crisis que justifique una
agresión militar a Cuba.
El actual Jefe de la
Sección de Intereses de los Estados Unidos de América en
Cuba (SINA), incluso desde antes de su arribo al país,
incrementó las provocaciones abiertas y todo tipo de
acciones injerencistas dirigidas a potenciar, organizar,
financiar y estimular la actividad subversiva de
organizaciones mercenarias al servicio de los intereses
de dominación de la superpotencia. Los funcionarios de
dicha oficina diplomática, entre los que destacan
numerosos oficiales de los servicios de inteligencia
estadounidenses, incrementaron de manera exponencial el
uso de los viajes de monitoreo a la situación de
emigrantes ilegales devueltos a Cuba, para llevar a cabo
operaciones subversivas en todo el territorio nacional.
Las instalaciones de la SINA y la propia Residencia de
su Jefe, se convirtieron en centros de entrenamiento y
orientación a la conspiración subversiva.
Han aumentado
sustancialmente los recursos financieros para la
fomentar la actividad subversiva contra Cuba.
Los Estados Unidos
han incrementado sustancialmente los fondos públicos y
secretos para el financiamiento a las organizaciones
mercenarias que ha organizado en Cuba, a las cuales
pretende presentar como defensoras de derechos humanos y
oposición política pacífica
Se ha reforzado la
ejecución e incrementado los fondos asignados a través
de la USAID. Desde 1997, esa agencia federal ha
destinado más de 27 millones de dólares a la aplicación
de la Sección 109 de la “Ley Helms Burton” y ha enviado
más de un millón de materiales subversivos impresos, más
de 7000 radioreceptores con capacidad de sintonizar las
señales de radio subversivas. Los congresistas
anticubanos se proponen aprobar este año en el Congreso
la cifra de 15 millones de dólares anuales para el
financiamiento a la subversión. Ello representaría 10
millones de USD adicionales cada año, en comparación con
el presupuesto aprobado en 2002.
Se han recrudecido,
como nunca antes, las restricciones de viajes de
norteamericanos a Cuba.
Los agentes federales
norteamericanos recrudecieron las medidas contra los
viajes a Cuba: más de 1226 norteamericanos han recibido
cartas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros
del Departamento del Tesoro (OFAC), el doble que todas
las enviadas durante los últimos cuatro años de la
Administración Clinton. Estas notificaciones de la OFAC
constituyen la fase inicial de procesos legales contra
ciudadanos norteamericanos por violaciones de las
regulaciones del Departamento del Tesoro en materia de
viajes a Cuba, que pueden concluir en multas de miles de
dólares e incluso en la privación de libertad. Siguiendo
instrucciones de la Casa Blanca, el Departamento de
Seguridad Interna ha puesto sus recursos de inteligencia
en función de detectar a aquellos que viajan ilegalmente
a Cuba.
Se han prohibido los
llamados intercambios “pueblo a pueblo”.
El 24 de marzo de
2003, el Gobierno de los EE.UU. recrudeció el bloqueo
contra Cuba, eliminando la licencia para los
intercambios educacionales pueblo a pueblo,
restringiendo de esta forma las escasas licencias que se
venían otorgando para viajes de intercambios académicos
y culturales entre ambos países
Por otra parte,
creció el número de negativas de visas a artistas,
intelectuales, académicos y científicos cubanos
invitados a participar en eventos en los Estados Unidos.
Se han incrementado
las transmisiones radiales y televisivas de naturaleza
subversiva.
El 20 de mayo del
2003, la radio establecida por el Gobierno de los
Estados Unidos de América con el objetivo de promover la
subversión en Cuba, salió al aire utilizando cuatro
nuevas frecuencias, provocando interferencias y
afectaciones a las transmisiones radiales cubanas.
El mismo día, un
avión C-130 de la Fuerza Aérea norteamericana, trasmitió
la señal de la televisión subversiva anticubana
establecida por el Gobierno de los Estados Unidos,
desde las 18.00 a las 20.00 horas, utilizando canales y
sistemas asignados legalmente a estaciones cubanas de
televisión e inscritas debidamente en la UIT.
Estos actos
constituyen una franca y grosera violación del Derecho
Internacional y las normas y regulaciones establecidas
por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT),
en particular, de su Reglamento de Radiocomunicaciones
que prohíbe las transmisiones televisivas más allá de
los límites nacionales y las interferencias
perjudiciales a los servicios de otros Estados.
A partir de
septiembre, comenzaron las transmisiones radiales y
televisivas anticubanas con el uso de satélites. Como
parte de su agresión radio-electrónica, desde Estados
Unidos se transmiten a Cuba señales televisivas y
radiales que alcanzan las 2 220 horas semanales. Desde
estaciones gubernamentales y privadas se transmiten
falsas informaciones y mensajes dirigidos a promover la
subversión en Cuba, la emigración ilegal y a promover
artificialmente una situación de crisis que sirva para
justificar una agresión militar a Cuba.
Se ha incluido a Cuba
en cuanto informe elabora el Departamento de Estado en
materias tales como narcotráfico, terrorismo, armas
biológicas, derechos humanos, tráfico de personas,
libertad religiosa, etc.
El 30 de abril de
2003, el Gobierno de los Estados Unidos presentó el
informe anual "Patrones del Terrorismo Mundial". En
dicho documento, se incluyó nuevamente a Cuba dentro de
la lista de Estados que, supuestamente, auspician el
terrorismo a nivel internacional. En estos momentos la
lista incluye siete países: Iraq, Irán, Siria, Sudán,
Libia, la República Popular Democrática de Corea y Cuba.
La composición de la misma coincide “casualmente” con
países que plantean un importante escollo a los planes
de dominación hegemónica de los Estados Unidos.
Nunca el gobierno de
los Estados Unidos ha podido, ni podría, probar la
participación de Cuba en acto terrorista alguno. Sus
falsos argumentos se han ido desgastando de forma
sistemática con el paso del tiempo, lo que ha llevado,
incluso, a que funcionarios del gobierno estadounidense
reconozcan que la inclusión de Cuba en la referida lista
es simplemente un instrumento político contra nuestro
país.
Paradójicamente, es
EE.UU. el que rechaza mediante argumentos vacíos,
irracionales y sin ningún sustento real, la propuesta
realizada por Cuba para suscribir un Programa Bilateral
de lucha contra el terrorismo, presentada al gobierno de
ese país desde el 29 de noviembre de 2001 y reiterada el
3 de diciembre de 2001, el 12 de marzo del 2002 y el 17
de diciembre del 2002, en ocasión de celebrarse la 19na
Ronda de Conversaciones Migratorias entre ambos países.
La política de la
Revolución Cubana con relación al terrorismo no admite
cuestionamientos de ningún tipo y mucho menos
provenientes de Washington. Cuba, condena todos los
actos, métodos y prácticas de terrorismo en todas sus
formas y manifestaciones, dondequiera, por quienquiera
que los cometa, contra quienquiera que se cometan y
cualesquiera que sean sus motivaciones. Asimismo,
condena toda acción que tenga por objeto alentar,
apoyar, financiar o encubrir cualquier acto, método o
práctica terrorista.
Cuba ha conocido,
quizás como ningún otro país en el mundo, las
consecuencias de las acciones terroristas. Desde los
primeros días de la Revolución, hombres, mujeres y niños
cubanos han sido víctimas del terrorismo más cruel y
despiadado, muchas veces auspiciado, protegido,
financiado y organizado por el propio gobierno de los
Estados Unidos y por sus ahijados de las organizaciones
anticubanas radicadas en Miami.
Se ha mantenido y
recrudecido el hostigamiento, las torturas y los malos
tratos contra los cinco luchadores antiterroristas
cubanos condenados injustamente en los EE.UU. y sus
familiares.
El Gobierno de los
Estados Unidos aplica arbitrarias medidas de castigo
contra cinco jóvenes cubanos injustamente sancionados
en ese país por buscar información que permitiera
proteger al pueblo cubano de las acciones terroristas
que llevan a cabo organizaciones con sede en La Florida.
Agencias federales continúan saboteando el proceso de
apelación, incrementan los obstáculos a las visitas
consulares y a los contactos con sus familiares, demoran
injustificadamente el otorgamiento de visados a los
familiares de estos 5 luchadores antiterroristas y
niegan la entrada a los Estados Unidos para visitar a
sus cónyuges a las esposas Gerardo Hernández y René
González, así como a la pequeña hija de René.
Se han incrementado
las campañas para lograr condenas a Cuba en organismos
multilaterales e internacionalizar la política de
hostilidad anticubana.
El Gobierno de los
EE.UU. se empleó a fondo utilizando todo tipo de
presiones y condicionamientos con el objetivo de lograr
una condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de
la ONU y en la Organización de Estados Americanos; en
ambos casos fracasaron.
Asimismo y,
valiéndose principalmente de los servicios de sus
aliados incondicionales en la Unión Europea, los señores
Aznar y Berlusconi, EE.UU. logró imponer a la Unión
Europea una total subordinación en el diseño de su
política hacia Cuba, convirtiéndola en cómplice de su
política imperialista y de hostilidad contra el pueblo
cubano.
Ha aumentado
significativamente la campaña de propaganda anticubana
en los EE.UU.
Se realizaron
numerosas declaraciones con un peligroso tono agresivo
de los voceros de la Administración, utilizando
pretextos como la justa sanción a más de 70 mercenarios,
pagados y al servicio de la política de hostilidad de
los EE.UU. contra Cuba.
Se utilizó el sitio
web del Departamento de Estado para promover historias
de la contrarrevolución cubana y publicar cinco
panfletos de la más burda propaganda anticubana en temas
de Economía, Deuda Externa, Situación de los mal
llamados prisioneros políticos, Política de EE.UU.
hacia Cuba y Espionaje.
Se ha prohibido la
celebración de una nueva Feria de Alimentos y Productos
agrícolas de EE.UU.
Tras las dos exitosas
Ferias de Alimentos y Productos Agrícolas de compañías
privadas de los EE.UU., efectuadas en La Habana en los
años 2002 y 2003, el Gobierno norteamericano prohibió
la organización de una nueva exposición comercial.
Se ha creado la
comisión denominada “Comisión presidencial para la
Asistencia a una Cuba Libre”, presidida por el
Secretario de Estado, Colin Powell y por el Secretario
de Vivienda, Melquiades Martínez.
El pasado 10 de
octubre, el Presidente norteamericano anunció en un
discurso repleto de amenazas contra Cuba, nuevas
acciones punitivas contra la Isla, entre las que
destacan la creación de una llamada "Comisión
Presidencial para la asistencia a una Cuba libre”. La
misma está presidida por el Secretario de Estado
norteamericano, Collin Powell y por Melquíades Martínez,
fiel exponente de la mafia terrorista de Miami en la
Administración Bush, y tendría como tarea fundamental
el asesoramiento y presentación de propuestas al
Presidente norteamericano para hacer realidad su
voluntad de recrudecer el bloqueo e incrementar la
subversión y la política de agresiones con el objetivo
de derrocar a la Revolución Cubana (Ver Declaración del
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de
Cuba de 13 de octubre de 2003).
El Secretario
Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio
Occidental, Roger Noriega, declaró el día 16 de enero
del presente año, en un seminario organizado por el
Proyecto de Transición de Cuba de la USAID, que la
Comisión para la asistencia a una Cuba Libre, tiene como
objetivo presentar un informe inicial para el 1ro de
mayo de 2004.
Se ha intensificado
una activa oposición ejecutiva frente a cualquier
intento en el Congreso de modificar la política hacia
Cuba.
Altas figuras del
Gobierno de los EE.UU. vinculadas con la política
anticubana, anunciaron repetidamente la intención del
Ejecutivo de vetar cualquier proyecto de ley destinado
a flexibilizar, aunque fuera parcialmente, las medidas
de bloqueo contra Cuba.
Ante esa permanente
amenaza y para evitar que en un año electoral el
Presidente se viera forzado a ejercer el veto frente a
un proyecto de ley que contaba con apoyo bipartidista,
el 12 de noviembre de 2003, el Comité de Conferencia
bicameral del Congreso de los Estados Unidos que
examinaba el proyecto de Ley sobre Asignaciones
Presupuestarias para los Departamentos del Tesoro y
Transporte, decidió eliminar antidemocráticamente y
violando las normas y regulaciones del Congreso, la
enmienda a ese proyecto de ley que abogaba por una
flexibilización en las restricciones a los viajes de los
ciudadanos norteamericanos a Cuba. Esto se produjo a
pesar de que tanto en la Cámara como en el Senado
norteamericanos esta enmienda había sido aprobada por
una sustantiva mayoría (Ver Declaración del Ministerio
de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de 13
de noviembre de 2003)
En el año 2003
también se incrementaron la frecuencia y el carácter
agresivo de las amenazas contra Cuba en las
declaraciones de representantes del Gobierno
estadounidense. Entre ellas podrían mencionarse:
.. El 10 de abril, el
Embajador de los EE.UU. en República Dominicana, Hans
Hertel, amigo cercano del Presidente Bush, declaró que
“... lo que está pasando en Iraq va a mandar una señal
muy positiva y es muy buen ejemplo para Cuba” agregando
que la guerra contra Iraq es el inicio de una cruzada
liberadora para “democratizar” a todos los países del
mundo.
.. Al día siguiente,
el Gobernador de La Florida, Jeb Bush, hermano del
Presidente de los EE.UU., afirmó que “tras el éxito de
la guerra en Iraq, EE.UU. debe volver la mirada al
vecindario y usar su poder para presionar a la comunidad
internacional, en el sentido de que el régimen cubano no
pueda continuar”
.. El 13 de abril, el
Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ante una
pregunta de si se consideraría en algún momento la
agresión a Cuba, declaró: “esperamos que ellos tengan
libertad y que tengan la oportunidad de decir lo que
quieran y practicar la libertad de religión y de
expresión y la libertad de reunión”, sin descartar una
agresión militar contra Cuba.
.. En abril,
representantes del Gobierno de los EE.UU., realizaron en
tono amenazador hipócritas declaraciones en el sentido
de que su país no tolerará éxodos masivos de balseros
procedentes de Cuba.
.. El 25 de abril,
el Jefe de la Oficina Cuba del Departamento de Estado,
le transmitió al Jefe de la Sección de Intereses de Cuba
en Washington que la Oficina de Seguridad Doméstica,
adscrita al Consejo de Seguridad Nacional, consideraba
que los continuados secuestros desde Cuba constituían
“una seria amenaza para la seguridad nacional de los
Estados Unidos”, como si no fuera acaso Estados Unidos
el que ha estimulado y tolerado las actividades
criminales de traficantes y terroristas secuestradores.
.. El 4 de mayo, el
Secretario de Estado, Colin Powell, ante una pregunta
sobre la posibilidad de “liberar” a Cuba, respondió:
“no pensamos que sea apropiado en este momento
considerarlo, si usted está hablando de la fuerza
militar para ese propósito particular”. Obsérvese que
la frase utilizada por Powell deja abierta la
posibilidad de una agresión militar en un futuro sin
especificar.
.. La Representante
de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen
(Republicana-Florida), en carta con fecha 27 de mayo
comunicó al Presidente Bush: “Señor Presidente, bajo su
liderazgo, los Estados Unidos han presenciado la
liberación de los pueblos de Afganistán e Iraq (...) Yo
le quiero ofrecer propuestas y recomendaciones que
permitirán a su Administración idear un curso de acción
que ayude a precipitar un cambio de régimen a sólo 90
millas de las costas norteamericanas”, aludiendo
claramente a Cuba.
.. John Bolton,
Subsecretario de Estado para el Control de Armamentos y
la Seguridad Internacional, en testimonio ante el Comité
de Relaciones Internacionales de la Cámara de
Representantes, el 4 de junio del 2003, expresó:
“aunque Cuba ha ratificado la Convención de Armas
Biológicas, pensamos que tiene al menos un esfuerzo
limitado, ofensivo y de investigación y desarrollo de
guerra biológica ofensiva. Cuba ha suministrado
biotecnología de uso dual a estados “villanos”, que
podría apoyar sus programas de armas biológicas. Mas
aún, la industria biotecnológica cubana es una máxima
prioridad nacional y se caracteriza por su uso dual,
equipamiento sofisticado, modernas instalaciones,
financiamiento generoso y personal altamente entrenado”.
.. El Subsecretario
Asistente de Estado, Dan Fisk, declaró el 18 de junio
que “Estados Unidos ha adoptado varias acciones desde la
última ola de arrestos y condenas (refiriéndose a los 75
mercenarios sancionados por sus servicios a la política
de hostilidad anticubana de los EE.UU), pero no ofrecerá
información a la ciudadanía, se analizan acciones para
tomar en el futuro, algunas de las cuales se van a ver y
otras no”, dejando entrever que una parte significativa
de las acciones serían llevadas a cabo en operaciones
encubiertas.
.. El 2 de octubre de
2003, Roger Noriega, Secretario Asistente de Estado para
Asuntos del Hemisferio Occidental, ratificó ante una
audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores del
Senado de los Estados Unidos, la política de creciente
hostilidad y agresión de la Administración Bush contra
Cuba, anunciando un nuevo plan de acciones subversivas
contra nuestro país y reiterando las cínicas acusaciones
de que Cuba está desarrollando un programa limitado de
armas biológicas. (Ver Declaración del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la República de Cuba de 5 de
octubre de 2003)
.. El 10 de octubre
de 2003, el Presidente Bush afirmó: “el régimen cubano
no va a cambiar por su propia iniciativa, pero Cuba
tiene que cambiar”. En esa oportunidad Bush lanzó una
nueva infamia anticubana al señalar que el Gobierno
cubano fomenta el comercio sexual ilícito.
.. El señor Otto
Reich, Enviado Especial de la Casa Blanca para América
Latina, dijo el 19 de diciembre, según informaciones
cablegráficas, que “a Estados Unidos le preocupa
sobremanera los continuos informes de la presencia de
agentes de Cuba en Venezuela", en una burda manipulación
de la presencia solidaria de más de 10 mil médicos
cubanos y de maestros en Venezuela que apoyan la campaña
de alfabetización.
.. El 6 de enero del
2004, el Secretario Asistente de Estado para Asuntos
del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, entre otras
mentiras y amenazas criticó a Cuba por “apoyar a
elementos desestabilizadores de varios países
democráticos en América". Indicó que "debe quedarle muy
claro a Fidel Castro que sus acciones para
desestabilizar América Latina son crecientemente
provocadoras para la comunidad interamericana, incluido
Estados Unidos", a lo que añadió que "‘aquellos que
continúan desestabilizando a gobiernos electos
democráticamente interviniendo en los asuntos internos
de otros gobiernos están jugando con fuego." Aún más,
dijo que "su país y otros vecinos siguen de cerca la
actuación del líder cubano en sus últimas aventuras",
alegando acerca del Jefe de Estado cubano que estaría
"en sus días finales” (Ver Editorial del Diario Granma,
órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. 8 de
enero de 2004)
.. El día 16 de enero
del presente año, en el seminario del Proyecto de
Transición de Cuba de la USAID, Roger Noriega refirió la
decisión del Gobierno que integra en “cooperar con
organizaciones internacionales y mantener la comunidad
internacional enfocada en los continuos abusos de los
derechos humanos de Castro”, confirmando con ello la
voluntad de seguir manipulando los trabajos de órganos
como la CDH en función de la política de hostilidad de
Estados unidos contra Cuba.
El peligro de una
agresión militar contra Cuba es hoy una realidad. Miles
de destacadas personalidades y figuras de renombre
mundial, incluso norteamericanas, tienen esa visión.
En el “Llamamiento a
la conciencia del mundo”, lanzado en México en abril
del 2003 y leído, el primero de mayo, por el
investigador y sociólogo mexicano Pablo González
Casanova, en la Plaza de la Revolución José Martí, de La
Habana, ante más de un millón de cubanos, más de 5 mil
personalidades, artistas, intelectuales, académicos y
politólogos de todas las latitudes denunciaron que
“hoy existe una dura campaña en contra de una nación de
América Latina. El acoso de que es objeto Cuba puede ser
el pretexto para una invasión. Frente a esto, oponemos
los principios universales de soberanía nacional, de
respeto a la integridad territorial y el derecho a la
autodeterminación, imprescindibles para la justa
convivencia de las naciones”.
A este llamamiento se
adhirieron entre otros, los Premios Nobel: Rigoberta
Menchú, Nadine Gordimer, Adolfo Pérez Esquivel y Gabriel
García Márquez e innumerables personalidades, entre los
que cuentan Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Oscar
Niemeyer, Harry Bellafonte y Danny Glover.
En mayo del 2003 la
coalición A.N.S.W.E.R. (Actúa Ahora para Parar la
Guerra y terminar con el Racismo), con sede en los
EE.UU. realizó también un llamado de emergencia en
solidaridad con Cuba, dirigido al movimiento en contra
de la guerra y por la paz de los Estados Unidos y de
todo el mundo.
En su llamamiento
A.N.S.W.E.R. destacó que “en las últimas semanas, se
han sucedido una serie de eventos en las relaciones
entre EE.UU. y Cuba. La administración Bush ha llevado a
un nuevo nivel sus hostilidades en contra de Cuba. Hay
crecientes signos de que Bush esta tratando de provocar
una nueva crisis y una posible guerra en contra de Cuba”
(Ver http://www.internationalanswer.org).
La información
presentada y las acciones y declaraciones agresivas del
Gobierno de los EE.UU. contra Cuba, evidencian la
voluntad de la Administración Bush de fabricar cualquier
pretexto, no importa cuan descabellado sea, en sus
intentos de justificar ante la opinión pública
norteamericana y mundial, la política hostil contra el
pueblo cubano, su criminal bloqueo económico, comercial
y financiero, e incluso, para desatar una agresión
militar directa.
Este inventario no
exhaustivo de las principales acciones y declaraciones
agresivas anticubanas de los EE.UU., confirma, como ha
sido denunciado reiteradamente por nuestro Gobierno, que
se está ejecutando contra Cuba un plan dirigido a crear
artificialmente una crisis y propiciar una confrontación
entre los dos países, que posibilite desatar una
agresión militar directa y, con ello, intentar
reinstaurar un régimen de dominio neocolonial al pueblo
cubano.
Ninguno de los
dirigentes y voceros del Gobierno de los EE.UU. ha
excluido la posiblidad de emplear la fuerza militar
contra Cuba, cuando se les ha preguntado directamente.
Por el contrario, se recurre reiteradamente al factor
circunstancial o de oportunidad (no en este momento, no
por ahora).
La situación se
agrava en el año 2004, por ser éste un año electoral. No
puede descartarse que el Presidente Bush recurra a la
agresión militar a Cuba si lo necesita en sus planes
para la reelección y en particular, para consolidar el
apoyo de la maquinaria política de la mafia terrorista
de origen cubano.
Todas estas acciones,
por otra parte, son claras señales de la creciente
desesperación de los sectores extremistas de la derecha
que Gobierna en Washington y Miami, ante la
supervivencia y nuevos bríos de la Revolución Cubana y
frente a la imperiosa necesidad de erradicar el ejemplo
que brinda, en una coyuntura de cambios contrarios a la
subordinación automática a los intereses de EE.UU. en
América Latina y de total descrédito de sus recetas
neoliberales.
La escalada de
agresiones y provocaciones del Gobierno de los Estados
Unidos contra Cuba, contrasta con la conducta del
Gobierno y el pueblo cubano, que han demostrado con
múltiples hechos, su disposición y voluntad de trabajar
por la mejoría de las relaciones bilaterales entre ambos
países y por promover las relaciones y la amistad entre
ambos pueblos.
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