Año III
La Habana
Semana 22 - 28
ENERO
de 2005

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La promoción de los
derechos humanos en Cuba


PESE A la confrontación que se le impone, Cuba MANTIENE una cooperación plena con los mecanismos legítimos y universales de la maquinaria  de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos.

A pesar de nuestra oposición de principios frente al ejercicio selectivo, discriminatorio e injusto que promueve Estados Unidos contra Cuba en materia de derechos humanos, Cuba ha continuado avanzando en su cooperación tradicional con todos los mecanismos en la esfera que se aplican de forma universal y sobre bases no discriminatorias.

Cuba reitera su inequívoca disposición al diálogo franco y abierto, sobre la base del respeto mutuo; no tolerará jamás, sin embargo, que se le pretenda singularizar o se intente pisotear su derecho a la libre determinación y la igualdad soberana.

Cuba tiene un digno y amplio historial en materia de cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos. Como muestra de dicha voluntad, en 1988, a invitación del Gobierno cubano, se llevó a cabo una misión a la Isla encabezada por el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos e integrada por otros cinco miembros del órgano, a fin de observar la situación en materia de derechos humanos en nuestro país e informar posteriormente a la Comisión.   Esta disposición fue recogida en la decisión 1988/106, adoptada por la Comisión de Derechos Humanos.

La visita se materializó entre el 16 y el 25 de septiembre de ese propio año, y la Misión recibió del Gobierno cubano plenas facilidades y garantías para el desarrollo tanto de sus trabajos preparatorios, como de sus labores en nuestro país.  En el Informe rendido por la Misión, se reconoció la actitud positiva y la buena voluntad mostradas por las autoridades cubanas y se puso claramente de manifiesto que en Cuba no existía una situación de derechos humanos que justificara en modo alguno el establecimiento de un procedimiento especial de seguimiento.

Al año siguiente (1989) y en virtud de la decisión 1989/113 de la Comisión, Cuba dejó clara su disposición a seguir cooperando con el Secretario General de las Naciones Unidas en el seguimiento a las recomendaciones incluidas en el Informe de la Misión. Este proceso fue interrumpido, sin embargo,  por la decisión de Estados Unidos de manipularlo con fines de propaganda anticubana, imponiendo una injusta resolución de condena a Cuba en la Comisión.

Cuba, por otra parte,  fue unos de los primeros países que invitó y tuvo la visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al recibir al Sr. José Ayala Lasso en1994, apenas un año después de haber sido establecido este cargo en la estructura de las Naciones Unidas.

En 1995, el Gobierno de Cuba invitó a una delegación de organizaciones no gubernamentales internacionales para que visitaran nuestro país, la cual tuvo lugar entre el 28 de abril y el 5 de mayo de ese año.  La Misión estuvo integrada por las organizaciones France Libertés, la Federación Internacional de las Ligas de Derechos Humanos, Médicos del Mundo y Human Rights Watch. En el desarrollo de su Misión en Cuba recibieron todo el apoyo de las autoridades cubanas, y lograron cumplir con todos los objetivos que se plantearon, incluyendo la visita a varias cárceles y entrevistas con los convictos de su interés.

En 1998, Cuba extendió sendas invitaciones a los Relatores Especiales de la Comisión sobre el Uso de Mercenarios y sobre la Violencia contra la Mujer, las que se materializaron en el año 1999.

El Gobierno cubano ha respondido las solicitudes de información acerca de supuestos casos de violaciones a los derechos humanos que les han sido enviadas a través de los distintos procedimientos y mecanismos de la Comisión y el mecanismo de la resolución 1503 del Consejo Económico y Social.  Ha cumplido, como pocos países, sus compromisos de presentación de informes periódicos a los órganos establecidos en virtud de tratados internacionales de derechos humanos.

Nuestro país ha ratificado un número importante de instrumentos internacionales en materia de derechos humanos.  De los 26 tratados identificados como principales en esta esfera, Cuba es Estado Parte en 15, a saber:

-       Convención sobre los Derechos del Niño

-       Protocolo Facultativo a la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la pornografía y la prostitución infantiles

-       Convención contra la Tortura

-       Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer

-       Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial

-       Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio

-       Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad

-       Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen del Apartheid

-       Convención Internacional contra el Apartheid en los Deportes

-       Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer

-       Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer Casada

-       Convención sobre el Consentimiento para el Matrimonio, la Edad Mínima para Contraer Matrimonio y el Registro de los Matrimonios

-       Convención sobre la Esclavitud de 1926 y Protocolo para modificar la Convención sobre la Esclavitud

-       Convención suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas

-       Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena

Asimismo, Cuba ha firmado los siguientes instrumentos:

-       Protocolo Facultativo a la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer

-       Protocolo Facultativo a la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la Participación de los Niños en los Conflictos Armados.

En relación con los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y Económicos, Sociales y Culturales, Cuba reafirma su compromiso con sus postulados, el cual fuera asumido al momento de la adopción de sus respectivos textos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Constitución y la legislación cubanas consagran ampliamente para todos los ciudadanos del país, los derechos que dichos instrumentos protegen. Son múltiples las políticas y programas del Estado dirigidas especialmente a la protección y promoción de dichos derechos para los cubanos. Sin embargo, Cuba no asumirá nuevas obligaciones internacionales en un marco de confrontación y de manipulación con fines políticos de la cooperación internacional en materia de derechos humanos. 

Cuba está abierta al diálogo con todos los países interesados sobre la base del respeto mutuo y ha mantenido el curso de su cooperación bilateral en el tema con aquellos que enfrentan el diálogo con respeto y seriedad. En su propia región, América Latina, Cuba ha sostenido intercambios periódicos sobre diversos temas, incluyendo cuestiones relativas a los derechos humanos.

Al tiempo que rechazamos toda posibilidad de cooperación en la aplicación de las resoluciones anticubanas adoptadas en cerrada votación en la Comisión - y lo cual ha sido posible sólo por las grandes presiones ejercidas por la superpotencia hegemónica -, desea reafirmar su voluntad de seguir cooperando de manera plena con el resto de los mandatos adoptados por la Comisión de Derechos Humanos sobre bases no selectivas ni discriminatorias, y en particular, con el descargo del mandato planteado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en virtud de la resolución48/141 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Cuba redoblará sus esfuerzos por el fortalecimiento de la efectividad y credibilidad de la Comisión. Como país subdesarrollado y claramente comprometido con la causa de la realización de todos los derechos humanos para todos, Cuba necesita una Comisión fuerte y justa, que sea capaz de responder a las más amplias expectativas de los pueblos del mundo y enfrentar las acciones unilaterales de la superpotencia.

El país seguirá promoviendo el derecho a la alimentación; la solidaridad internacional; el establecimiento de un orden internacional democrático y equitativo en el que puedan hacerse realidad para todos los seres humanos y todos los pueblos, todos los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos; el derecho al desarrollo para todos los pueblos e individuos; el derecho de los pueblos a la paz y una cooperación cultural internacional que respete el rico patrimonio de la diversidad.

Los representantes cubanos seguirán cuestionando en los trabajos de la Comisión el impacto de la carga de la deuda externa en el disfrute de los derechos humanos de los pueblos del Tercer  Mundo; combatirán el uso de mercenarios como medio para coartar el ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos y la aplicación de medidas coercitivas unilaterales.

Cuba seguirá teniendo una posición destacada por el número y la calidad de sus contribuciones a las solicitudes de información del Alto Comisionado y continuará respondiendo de manera sistemática a las comunicaciones remitidas a través de los mecanismos temáticos de la Comisión.

En resumen, el Gobierno cubano seguirá fiel a su compromiso con el multilateralismo en las relaciones internacionales, en particular, en la esfera de los derechos humanos, lo que presupone el enfrentamiento resuelto a toda maniobra encaminada a manipular con fines de dominación hegemónica el sistema internacional.
 

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