Año III
La Habana
Semana 22 - 28
ENERO
de 2005

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¿Se justifica condenar a Cuba en Ginebra?
 


La política de hostilidad, bloqueo y agresividad de sucesivos Gobiernos de los Estados Unidos contra la libre determinación y la soberanía de la nación cubana - en la cual se integra el injusto ejercicio anticubano en el marco de la Comisión de Derechos Humanos - no se iniciaron con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, ni con la proclamación de su carácter socialista en 1961.  Estas han sido líneas permanentes de conducta por más de 200 años, en virtud de las apetencias imperialistas que han determinado la política hacia la Isla de los círculos de poder en la superpotencia. El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, es una de las más importantes violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos del pueblo cubano que genera la política de hostilidad contra la nación cubana, pero no la única. 

El pueblo cubano ha sido víctima de invasiones mercenarias, agresiones biológicas, radiales y  televisivas, del aliento externo a la  migración ilegal y violenta, de planes de asesinato a sus principales dirigentes, así como sabotajes y actos terroristas que han causado daños directos a objetivos económicos y sociales del país por más de 54 mil millones de dólares,  la muerte probada de 3.478 personas y la incapacidad permanente de otros 2.099 cubanos.

La resolución contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos es una maniobra de manipulación de los Estados Unidas. No importa que su aparente autoría sea asumida públicamente por otros gobiernos, los hechos han demostrado que el texto de sucesivos proyectos anticubanos ha sido concebido en Washington y que su adopción ha sido sólo posible por las presiones directas de la superpotencia.

Las acciones agresivas, medidas hostiles, provocaciones y declaraciones de amenaza de la  Administración Bush contra Cuba en los últimos tres años, han tenido un grave recrudecimiento en el curso del 2003 y en los meses transcurridos del 2004. La posibilidad de una agresión militar contra la Isla es hoy muy cierta y real; ha quedado demostrado en este informe. Aquellos que se han sumado al apoyo del ejercicio anticubano en la CDH, actúan en complicidad con la injusta fabricación de pretextos para propiciar una agresión militar a Cuba.

No se pueden juzgar las medidas soberanamente adoptadas por Cuba, al enjuiciar y sancionar severamente a elementos mercenarios al servicio de la superpotencia o a terroristas — aplicadas en legítima defensa, con pleno respeto y apego a la legalidad y al derecho y como inaplazable requerimiento de seguridad nacional - desconociendo las circunstancias del agravamiento sin precedentes de la hostilidad de Estados Unidos contra el pueblo cubano y de la inminente amenaza de agresión militar que daría al traste con su propia existencia independiente como nación.

Resulta denigrante a la justa causa de los derechos humanos y escandalosamente falso, el contenido de la campaña mediática orquestada por Washington, con el objetivo de presentar a sus mercenarios sancionados en Cuba como supuestos “periodistas, sindicalistas y opositores políticos pacíficos”. Ninguno fue condenado por la expresión de opiniones o ideas, o por el ejercicio de alguno de los derechos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Todos fueron juzgados con total respeto a los procedimientos del debido proceso y a todos los sancionados les fueron probados debidamente los graves cargos que determinaron las decisiones de los tribunales. Se encuentran cumpliendo sus respectivas sentencias en las condiciones de dignidad, atención y respeto que se garantizan a todos los cubanos y extranjeros que son objeto de reclusión penitenciaria en la Isla.

Cuba ha cooperado y continuará cooperando plenamente con todos los procedimientos y mecanismos no discriminatorios y de aplicación universal de la maquinaria de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Sin embargo, no puede reconocer, ni cooperar, con la aplicación de las espurias resoluciones anticubanas que impone la superpotencia en la Comisión, de las que deriva su mandato la llamada “Representante Personal” del Alto Comisionado para Cuba. Como ocurrió en el pasado con el llamado Relator Especial, este nuevo procedimiento desaparecerá un día en que la justicia pueda volver a abrirse paso, sin que la persona que detenta tan ilegítimo mandato pueda ejercerlo nunca en el territorio cubano.

La resistencia y decisión de lucha hasta la victoria del pueblo cubano son sometidas continuamente a duras pruebas. Cinco jóvenes luchadores contra el terrorismo y defensores de los derechos humanos del pueblo cubano, permanecen detenidos arbitrariamente en EE.UU. y sometidos, tanto ellos como sus familiares,  a las más crueles formas de tortura sicológica. Para ellos el pueblo cubano - con la solidaridad de muchas personas honestas de todo el mundo, incluidos los propios Estados Unidos - exige la liberación y el derecho de regresar a su patria.

A pesar de las condiciones de subdesarrollado heredadas y del férreo bloqueo que le impone el Gobierno de los Estados Unidos, el pueblo cubano ha podido avanzar significativamente en sus transformaciones revolucionarias con el objetivo de construir una sociedad cada vez más justa, equitativa y que garantice amplias posibilidades al ejercicio de la participación democrática de todos los ciudadanos. Las instituciones y componentes de un Estado que consagra el poder de las grandes masas de trabajadores, intelectuales, profesionales y artistas, trabajan junto a una numerosa y activa sociedad civil, permitiendo a todo cubano y cubana una efectiva y sistemática participación en las decisiones que afectan su presente y determinarán su futuro.

El pueblo cubano seguirá luchando en defensa de sus derechos a la libre determinación, al desarrollo, a la paz y a un orden internacional más justo y equitativo en el que pueda hacerse realidad definitivamente el objetivo de Todos los Derechos Humanos para Todos. A su justa reivindicación está dispuesto a entregar su talento, su sudor y su sangre si fuera necesario.
 

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