|
La política de
hostilidad, bloqueo y agresividad de sucesivos Gobiernos
de los Estados Unidos contra la libre determinación y la
soberanía de la nación cubana - en la cual se integra el
injusto ejercicio anticubano en el marco de la Comisión
de Derechos Humanos - no se iniciaron con el triunfo de
la Revolución Cubana en 1959, ni con la proclamación de
su carácter socialista en 1961. Estas han sido líneas
permanentes de conducta por más de 200 años, en virtud
de las apetencias imperialistas que han determinado la
política hacia la Isla de los círculos de poder en la
superpotencia. El bloqueo económico, comercial y
financiero de Estados Unidos contra Cuba, es una de las
más importantes violaciones masivas, flagrantes y
sistemáticas de los derechos humanos del pueblo cubano
que genera la política de hostilidad contra la nación
cubana, pero no la única.
El pueblo cubano ha
sido víctima de invasiones mercenarias, agresiones
biológicas, radiales y televisivas, del aliento externo
a la migración ilegal y violenta, de planes de
asesinato a sus principales dirigentes, así como
sabotajes y actos terroristas que han causado daños
directos a objetivos económicos y sociales del país por
más de 54 mil millones de dólares, la muerte probada de
3.478 personas y la incapacidad permanente de otros
2.099 cubanos.
La resolución contra
Cuba en la Comisión de Derechos Humanos es una maniobra
de manipulación de los Estados Unidas. No importa que su
aparente autoría sea asumida públicamente por otros
gobiernos, los hechos han demostrado que el texto de
sucesivos proyectos anticubanos ha sido concebido en
Washington y que su adopción ha sido sólo posible por
las presiones directas de la superpotencia.
Las acciones
agresivas, medidas hostiles, provocaciones y
declaraciones de amenaza de la Administración Bush
contra Cuba en los últimos tres años, han tenido un
grave recrudecimiento en el curso del 2003 y en los
meses transcurridos del 2004. La posibilidad de una
agresión militar contra la Isla es hoy muy cierta y
real; ha quedado demostrado en este informe. Aquellos
que se han sumado al apoyo del ejercicio anticubano en
la CDH, actúan en complicidad con la injusta fabricación
de pretextos para propiciar una agresión militar a Cuba.
No se pueden juzgar
las medidas soberanamente adoptadas por Cuba, al
enjuiciar y sancionar severamente a elementos
mercenarios al servicio de la superpotencia o a
terroristas — aplicadas en legítima defensa, con pleno
respeto y apego a la legalidad y al derecho y como
inaplazable requerimiento de seguridad nacional -
desconociendo las circunstancias del agravamiento sin
precedentes de la hostilidad de Estados Unidos contra el
pueblo cubano y de la inminente amenaza de agresión
militar que daría al traste con su propia existencia
independiente como nación.
Resulta denigrante a
la justa causa de los derechos humanos y
escandalosamente falso, el contenido de la campaña
mediática orquestada por Washington, con el objetivo de
presentar a sus mercenarios sancionados en Cuba como
supuestos “periodistas, sindicalistas y opositores
políticos pacíficos”. Ninguno fue condenado por la
expresión de opiniones o ideas, o por el ejercicio de
alguno de los derechos reconocidos en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Todos fueron juzgados
con total respeto a los procedimientos del debido
proceso y a todos los sancionados les fueron probados
debidamente los graves cargos que determinaron las
decisiones de los tribunales. Se encuentran cumpliendo
sus respectivas sentencias en las condiciones de
dignidad, atención y respeto que se garantizan a todos
los cubanos y extranjeros que son objeto de reclusión
penitenciaria en la Isla.
Cuba ha cooperado y
continuará cooperando plenamente con todos los
procedimientos y mecanismos no discriminatorios y de
aplicación universal de la maquinaria de las Naciones
Unidas en materia de derechos humanos. Sin embargo, no
puede reconocer, ni cooperar, con la aplicación de las
espurias resoluciones anticubanas que impone la
superpotencia en la Comisión, de las que deriva su
mandato la llamada “Representante Personal” del Alto
Comisionado para Cuba. Como ocurrió en el pasado con el
llamado Relator Especial, este nuevo procedimiento
desaparecerá un día en que la justicia pueda volver a
abrirse paso, sin que la persona que detenta tan
ilegítimo mandato pueda ejercerlo nunca en el territorio
cubano.
La resistencia y
decisión de lucha hasta la victoria del pueblo cubano
son sometidas continuamente a duras pruebas. Cinco
jóvenes luchadores contra el terrorismo y defensores de
los derechos humanos del pueblo cubano, permanecen
detenidos arbitrariamente en EE.UU. y sometidos, tanto
ellos como sus familiares, a las más crueles formas de
tortura sicológica. Para ellos el pueblo cubano - con la
solidaridad de muchas personas honestas de todo el
mundo, incluidos los propios Estados Unidos - exige la
liberación y el derecho de regresar a su patria.
A pesar de las
condiciones de subdesarrollado heredadas y del férreo
bloqueo que le impone el Gobierno de los Estados Unidos,
el pueblo cubano ha podido avanzar significativamente en
sus transformaciones revolucionarias con el objetivo de
construir una sociedad cada vez más justa, equitativa y
que garantice amplias posibilidades al ejercicio de la
participación democrática de todos los ciudadanos. Las
instituciones y componentes de un Estado que consagra el
poder de las grandes masas de trabajadores,
intelectuales, profesionales y artistas, trabajan junto
a una numerosa y activa sociedad civil, permitiendo a
todo cubano y cubana una efectiva y sistemática
participación en las decisiones que afectan su presente
y determinarán su futuro.
El pueblo cubano
seguirá luchando en defensa de sus derechos a la libre
determinación, al desarrollo, a la paz y a un orden
internacional más justo y equitativo en el que pueda
hacerse realidad definitivamente el objetivo de Todos
los Derechos Humanos para Todos. A su justa
reivindicación está dispuesto a entregar su talento, su
sudor y su sangre si fuera necesario.
|