Existe una clara
conciencia de lo que no está bien visto, de lo que en
absoluto se debe pretender: jamás se le deberá ocurrir
al autor decir que él quiere dar respuestas con lo que
escribe, que las respuestas las den los editorialistas
de los periódicos y sobre todo sus dueños, en cuanto a
él, solo le está permitido plantear preguntas.
La
literatura te multiplica la capacidad, la posibilidad de
vivir. Entonces, he ahí el gran compromiso del escritor:
transmitir con sinceridad.Realmente la única obligación que
tiene un escritor es ser persuasivo, ser creíble. Pero
todo eso se reduce a ser bueno.
Confío mucho en mi pueblo y en el destino de este
planeta, después de que Cuba me ha dado la seguridad
de que es posible la construcción de una sociedad
humana solidaria.