Año III
La Habana
Semana 12 - 18
FEBRERO de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Corrales:
Instantáneas de una historia conversada
Andrés D. Abreu La Habana
Fotos.
Corrales


Días antes del 80 cumpleaños de Raúl Corrales y de la inauguración en el Museo Nacional de Bellas Artes de su exposición Pasos por la Historia, visité la casa de ese maestro de la fotografía épica cubana con ocho preguntas para una entrevista. Satisfechas fueron todas mis interrogantes, pero como los viejos marinos, tal vez por su vida en Cojímar y su amor por la pesca, Corrales tiene mucha historia para contar.  Más que responder, el artista del lente  conversaba lentamente como si repasara imágenes en la memoria. Por eso he decidido entregar su testimonio como instantáneas y sin preguntas. Aquí les va su voz recordando:

“Yo miraba y me llamaba la atención las imágenes de la vida difícil que llevábamos  los cubanos en los años 30. Por eso creo que fui fotógrafo antes de ser fotógrafo”. 

Malagón

“En el año 1938 trabajaba de botones en el Carmelo de Calzada. Mi función era abrir  las puertas y recibir con un “buenas doctor” y un “buenas señorita” a alta clase que  asistía a la exclusiva cafetería. Entre puerta y puerta me entretenía en hojear las revistas  americanas y europeas que allí se vendían. En una Life encontré un reportaje de Dorothea Lange sobre a la recesión en EE.UU. La penuria, el hambre, la evacuación y el abandono de la tierra reflejados en aquellas fotos eran tan similares a que había vivido de niño en las sabanas de Ciego de Ávila, que me golpearon. Pero también me emocionó  la belleza de aquellas fotos. Entonces descubrí la magia que tiene transformar las cosas que tú vez en imágenes artísticas que sirven de testimonio,  y tome una decisión: Si tengo que trabajar para vivir voy a trabajar en algo que me guste. Voy a ser fotógrafo y me hice fotógrafo.”

“Tomé los ahorros  que tenía y me compré una cámara Kodac Baby Brawnier. Los ahorros alcanzaban también para comprar los rollos pero no para revelarlos e imprimirlos. Entonces utilizaba una lupa grande para hacer crecer el negativo y disfrutar de parques, monumentos y cosas que ocurrían en las calles cubanas a finales de los años 30.”

Hemingway chofer

 “Me fui a trabajar a  la Cuba Sonofilm donde  me contrataron como mozo para hacer cualquier cosa que hiciera falta y en mis tiempos libres me dedicaba a ver como trabajaban los fotógrafos. Ellos brindaban servicio fotográfico y de audio a  las actividades de los  sindicatos y núcleos funcionales del Partido. Yo iba a esas actividades a instalar los equipos y aprovechaba para hacer las fotografías cuando no había fotógrafo disponible.  Allí publiqué mis primeras fotos en una publicación que creo se llamaba Aguja.”

“El  trabajo en la Cuba Sonofilm y en el periódico Hoy,  por un problema de economía de materiales, me exigieron  el hábito de no disparar hasta tener la imagen lograda en mi mente. Desarrollé entonces el don de componer la imagen en mi cabeza y esperar el momento preciso. Yo miro y busco 5 ó 6 cortes de la imagen. La fotografía tiene que conllevar además un mensaje que trasmita ideas de lo que está sucediendo. No siempre que se levanta la cámara y se pone al alcance de los ojos se está haciendo una fotografía. Yo miro y veo porque todo el mundo mira pero no todo el mundo ve.”

“En mi fotografía hay mucho de política, social y económico hasta en las del mar. Nunca hice una foto de una mujer desnuda. Sin embargo, tengo fotos que sin llegar al desnudo te muestran lo sexual. Imágenes sensuales sin encuerar a nadie".  

Anselmo y Niño

“Yo me había criado rodeado de sabanas por todo los lados. Podrás imaginar la sensación que me provocó la inmensidad del mar. La foto de la red es la foto más sencilla y que con menos esfuerzos yo he echo porque cuando la realicé ya la había procesado. Es un trabajo que técnicamente se denomina open flash.  Yo llegué a la playa y le dije a un pescador: “Tíreme para encima la atarraya”. Él se preocupó porque la atarraya tiene plomos y me podían dar en la cabeza.  Pero yo le insistí.   Preparé la cámara para el open flash porque esa foto es casi imposible con la luz y el obturador sincronizado. Apenas se abrió la red disparé el bombillo. Tiré dos fotos solamente y son rivales una de la otra".

“Hemingway fue mi única pifia profesional porque solo le tiré un rollo de 12 vistas. El problema es que cuando él llegó aquí a Cojímar se encontró un pequeño pueblecito de pecadores con una escasez de cultura tremenda. A nadie importaba quién era él, nadie tenía interés en acosarlo con fotos y autógrafos y él podía caminar libremente por las dos únicas calles que tenía este lugar. Por eso le gustó tanto este lugar y se quedó aquí. Y yo solo le tiré 12 fotos.”

Tata oruga

“Oscar Pino Santos y yo nos quedamos sin trabajo cuando Batista mandó a cerrar el periódico Hoy. Todas las fotos de aquel período se las llevaron cuando saquearon los archivos. Comenzamos entonces a trabajar para convertirnos en colaboradores de las revistas Bohemia y Carteles. Los temas tan interesantes que escribía Oscar Pino Santos y con el apoyo fotográfico mío enseguida encontraron espacio,  sobre todo en Carteles. Así trabajamos juntos toda la década del 50 hasta el Triunfo de la Revolución.”    

“El único gran cambio que hay en mi fotografía lo propició la Revolución. La Revolución fue un momento de eclosión para todo. Lo que se hacía por la mañana ya por la tarde no era noticia. La transformación era vertiginosa. Te acostabas de una manera y te levantabas de otra. Esa era la gran vorágine de la Revolución en sus primeros años, muy dinámicos. Independientemente de que lo hecho y logrado por la Revolución años después es importante, hacer despegar aquel barco cargado de problemas y llevarlo a navegar por el mar en que lo encauzaron, es un cuento aparte. Son esos los años más fructíferos de la Revolución cubana.”

“En los años 70 yo desaparecí de la prensa y de todo acto social, me esfumé, porque Celia Sánchez me llamó un día y me dijo: ‘Corrales, hay muchos documentos de la guerra escritos por Fidel, Camilo y el Che, entre otros, que están en materiales que se pueden desaparecer y queremos fotografiar esos papelitos porque preservarlos como documentos de la Revolución. Usted es el único que puede hacer eso.

Yo le respondí: Está bien Celia tráigame algunos para probar.

Regresó con una bolsa grande de correo que vació encima de la mesa de su casa. Aquello era una montaña de papelitos que me sorprendió y entonces ella me dijo: No se asuste, cuando usted termine con esa bolsita yo tengo otros más allá adentro.

Ella pensó que quince días serían suficientes para aquel trabajo y estuve 22 años haciéndolo, hasta que me jubilé. Aunque de vez en vez logré una escapadita e hice mis fotos.”

“Después de jubilado volví a hacer fotos cuando los balseros. Cojímar fue uno de los centros de ese fenómeno. Yo veía la gente con los botes y toda esa locura.  Y me dije: Coño, toda mi vida he sido un fotorreportero, no puedo renunciar a lo que quise ser y siempre he sido. Tomé la cámara y me fui a hacer fotos de los balseros. “

“Ahora realmente no hago fotos. A veces me pica la necesidad, pero ya mis trípodes (las piernas) no aguantan. A lo mejor un día vuelvo a disparar el obturador si algo grande sucede o pasa una mujer bonita.”
 

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600