Año III
La Habana
Semana 26 - 25
FEBRERO
de 2005

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Las metáforas de la soledad
Rafael Acosta de Arriba La Habana

“La necesidad interior de un creador de ser artista
conecta íntimamente con su género y su sexualidad”
Louise Bourgeois



Plato 7. Hacer click sobre la imagen para ampliar

La muestra de la revelante artista francesa-americana Louise Bourgeois, una de las más grandes creadoras del siglo XX, en el Centro de Arte Contemporáneo “Wilfredo Lam”, será, sin lugar a dudas, un auténtico suceso artístico-cultural.

Se une esta exposición a otras muestras notables exhibidas en la capital cubana en los últimos diez años: Richard Deacon, Henry Moore, Salvador Dalí, Manuel Álvarez Bravo, Basquiat, Jean Pierre Raynaud, Picasso, Erró...

Ahora se trata de una de las artistas más influyentes de la centuria pasada, una creadora subversiva, genial, plural, alguien a quien no le han sido ajenos ninguno de los más diversos soportes para la producción de su obra. El mármol, la tela, el látex, el metal, la madera; han pasado por sus manos demiúrgicas y sus ojos poliédricos, para dar lugar a una poética de singular fuerza.

Nacida en pleno apogeo del cubismo y de formación en escuelas de artes plásticas y más tarde en talleres con destacados maestros, la Bourgeois ha sido pintora, escultora, dibujante, grabadora, instalacionista, en fin, una artista total.

El espectro temático de sus inquietudes la ha llevado a recrear el dolor humano, el erotismo, la sexualidad pura, la introspección sicológica, el mutismo, la incomunicación, la vulnerabilidad y la represión de la mujer y, quizás, como dos de sus temas más caros: lo autobiográfico y la identidad. lndagadora de la otredad humana, su hondura sociológica marca toda su obra. Artista pues, en constante renovación expresiva y argumental, Louise Bourgeois es, desde finales de los 70, una de las creadoras más influyentes del arte contemporáneo universal, arte que ha pasado todas las latitudes y que desde la amplia retrospectiva que le hiciera en 1982 el MOMA de Nueva York (la primera realizada a una mujer por esa prestigiosa institución) la convirtió en una de las artistas más demandadas de la recta finisecular.

Son emblemáticas de esta obra capital los trabajos con tejidos utilizados por ella misma a lo largo de su vida, las series totémicas hechas con madera, sus espacios teatrales o celdas (cells) recreando el infinito dolor del ser humano, sus bustos de telas cargados de simbolismo, sus enormes arañas metálicas, sus esculturas con racimos de pechos femeninos (a veces pechos fálicos) y sus penes erectos de medio metro, estos dos últimos, motivos temáticos reveladores de la importancia que la creadora concedió siempre al erotismo y la sexualidad.

Si tenemos en cuenta los dos sentimientos vitales posibles: la soledad y la comunión, entonces no es difícil advertir que la obra de Louise Bourgeois es un interesante alegato por llamar la atención sobre la soledad, el signo clave de los tiempos modernos y más aun de la llamada post modernidad.

Para el público, la crítica y los artistas cubanos será una ocasión excepcional. El Centro Wifredo Lam, espacio que ha exhibido a creadores de relieve del mundo entero en particular durante las ediciones de las Bienales de Artes Plástica de La Habana se viste de lujo con esta muestra de Louise Bourgeois.

Manos solidarias han hecho posible la exposición. Deseo reconocer al Sr. Jerry Gorovoy asistente de la artista por veinticinco años y al curador Sr. Philip Larratt. De manera particular a la Sra. Pamela Ruiz su esencial gestión en el proyecto. Sin su concurso este no hubiese sido posible.

Louise Bourgeois, una auténtica humanista, llega a La Habana. Su obra, una de las más radicales experiencias de la expresión abstracta y conceptual, creará sensación entre nosotros. Será probablemente la más importante exposición personal del último lustro. Para el diverso y rico panorama del arte cubano contemporáneo, en particular para la zona más experimental y conceptual de nuestra creación, significará un momento único e inolvidable.

Es casi imposible no estar de acuerdo con una reciente expresión sobre la obra de Louise Bourgeois y su rol en el arte contemporáneo: "A sus 93 años continúa siendo la mayor de los artistas jóvenes de la actualidad" .Esto, mejor que nadie, lo entenderán nuestros más jóvenes creadores.

La misma artista se ha considerado siempre una corredora de fondo (aludiendo a la absoluta soledad del fondista), pues bien, su arte llegará a la meta habanera con la fuerza indiscutible de su talento.

La Habana, diciembre 2004
 

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