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Cuando se
acerca el 61 período de la Comisión de Derechos Humanos
de la ONU, crece la escalada belicista del Gobierno de
EE.UU. contra Cuba, y sabedores de la confesa intención
de este Gobierno de ubicarla en un supuesto eje del mal
latinoamericano, intelectuales de todo el mundo, y
diversas denominaciones políticas, han respaldado el
manifiesto "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba",
que pide a los países representados en la Comisión
no ceder a las crecientes presiones de EE.UU. Emir Sader,
importante sociólogo brasileño, con una extensa
trayectoria en la izquierda y autor, entre otros libros,
de “La industria del anticomunismo”; ha accedido a
ofrecer algunas consideraciones.
El manifiesto
"Detengamos una nueva maniobra contra Cuba", firmado
por cientos de prestigiosos intelectuales, entre
ellos tú, ha tenido gran repercusión mundial. ¿Cómo
se manifestó en los medios masivos brasileños?
El manifiesto fue
divulgado por la prensa, hoy, en particular, por Folha
de São Paulo, aunque en general, es muy fuerte el tono
de discriminación respecto a todo lo que significa
izquierda: Cuba, Venezuela, MST. La presencia de nombres
de prestigio mundial en el Manifiesto, incluidos muchos
brasileños, revela al gran público que el problema no
le ha sido correctamente presentado, pues no explica por
qué tantos nombres importantes sean solidarios con Cuba.
¿Según tu óptica cuál es el significado político del
debate sobre derechos humanos en Ginebra?
El debate tiene
claramente un sentido político, no se trata de una
discusión de derechos humanos. Caso fuera así, los EE.UU.
serían reos y no acusadores. El país que más viola los
derechos humanos en el mundo son los EE.UU, incluidos
los casos de la base naval de Guantánamo y el hospital
de Abu-Graihb, además de la situación interna de los
propios EE.UU. La propuesta llevada a Ginebra tiene así
que ser entendida en el marco de la "guerra infinita" de
la nueva doctrina militar norteamericana.
¿Cuál es la posición de Brasil al respecto?
Brasil adopta una
posición de abstenerse en ese tipo de debate, alegando
precisamente su sobrepolitización. El año pasado, Brasil
se abstuvo, así como Argentina. Aunque se pueda entender
la lógica de esa posición, en la práctica, ha sido un
voto decisivo para aprobar la propuesta de EE.UU.
presentada por su fantoche de entonces, el ex Presidente
de Uruguay.
Sin embargo, Brasil votó en contra de propuestas
similares sobre derechos humanos en China y en Rusia,
alegando que se trataba de un intento político de
condenación y que no llevaba en cuenta la mejoría de la
situación en esos países. El mismo argumento puede ser
invocado para que Brasil vote en contra de la propuesta
contra Cuba —llevando a que Argentina haga,
posiblemente, lo mismo—, y en consecuencia, la derrota
de la maniobra norteamericana sea muy probable.
¿Cómo analizar la
situación de los derechos humanos en el mundo de hoy?
La llamada
globalización neoliberal ha aumentado la miseria o la
marginalización en el mundo. Los derechos universales
son antes de todo los derechos sociales, que atañen a la
vida cotidiana de la gente: empleo, habitación,
saneamiento básico, educación, salud, transporte,
información, láser, cultura. En ese aspecto, se puede
decir que la concentración del acceso a los bienes
materiales y espirituales ha aumentado como nunca en la
historia de la humanidad en un período tan corto de
tiempo. Sin embargo, África ha retrocedido, en todo el
mundo millones de personas no tienen acceso a los bienes
básicos; millones no son ciudadanos, porque al no tener
acceso a derechos, no son sujetos de derechos, y por lo
tanto, no son ciudadanos. Por eso es que el mundo está
cada vez más inestable, más violento, más explosivo. Lo
cierto es que sin la ruptura con el modelo liberal que
se impuso al mundo, será imposible que mejore la
situación de los derechos humanos, así como el clima de
guerra o de violencia a que las potencias imperiales
someten al mundo. |