Año III
La Habana
Semana 19 - 25
MARZO
de 2005

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ENTREVISTA CON EL SOCIÓLOGO BRASILEÑO EMIR SADER
Sin la ruptura del modelo neoliberal
no mejorarán los derechos humanos
Jorge Timossi La Habana
 

Cuando se acerca el 61 período de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, crece la escalada belicista del Gobierno de EE.UU. contra Cuba, y sabedores de la confesa intención de este Gobierno de ubicarla en un supuesto eje del mal latinoamericano, intelectuales de todo el mundo, y diversas denominaciones políticas, han respaldado el manifiesto "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba", que pide a los  países representados en la Comisión no ceder a las crecientes presiones de EE.UU. Emir Sader, importante sociólogo brasileño, con una extensa trayectoria en la izquierda y autor, entre otros libros, de “La industria del anticomunismo”; ha accedido a ofrecer algunas consideraciones.  

El manifiesto "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba", firmado por cientos de prestigiosos intelectuales, entre ellos tú, ha tenido gran repercusión  mundial. ¿Cómo se manifestó en los medios masivos brasileños?

El manifiesto fue divulgado por la prensa, hoy, en particular, por Folha de São Paulo, aunque en general, es muy fuerte el tono de discriminación respecto a todo lo que significa izquierda: Cuba, Venezuela, MST. La presencia de nombres de prestigio mundial en el Manifiesto, incluidos muchos brasileños, revela al  gran público que el problema no le ha sido correctamente presentado, pues no explica por qué tantos nombres importantes sean solidarios con Cuba.

¿Según tu óptica cuál es el significado político del debate sobre derechos humanos en Ginebra?

El debate tiene claramente un sentido político, no se trata de una discusión de derechos humanos. Caso fuera así, los EE.UU. serían reos y no acusadores. El país que más viola los derechos humanos en el mundo son los EE.UU, incluidos los casos de la base naval de Guantánamo y el hospital de Abu-Graihb, además de la situación interna de los propios EE.UU. La propuesta llevada a Ginebra tiene así que ser entendida en el marco de la "guerra infinita" de la nueva doctrina militar norteamericana.

¿Cuál es la posición de Brasil al respecto?

Brasil adopta una posición de abstenerse en ese tipo de debate, alegando precisamente su sobrepolitización. El año pasado, Brasil se abstuvo, así como Argentina. Aunque se pueda entender la lógica de esa posición, en la práctica, ha sido un voto decisivo para aprobar la propuesta de EE.UU. presentada por su fantoche de entonces, el ex Presidente de Uruguay.

Sin embargo, Brasil votó en contra de propuestas similares sobre derechos humanos en China y en Rusia, alegando que se trataba de un intento político de condenación y que no llevaba en cuenta la mejoría de la situación en esos países. El mismo argumento puede ser invocado para que Brasil vote en contra de la propuesta contra Cuba —llevando a que Argentina haga, posiblemente, lo mismo—, y en consecuencia, la derrota de la maniobra norteamericana sea muy probable.
 

¿Cómo analizar la situación de los derechos humanos en el mundo de hoy?

La llamada globalización neoliberal ha aumentado la miseria o la marginalización en el mundo. Los derechos universales son antes de todo los derechos sociales, que atañen a la vida cotidiana de la gente: empleo, habitación, saneamiento básico, educación, salud, transporte, información, láser, cultura. En ese aspecto, se puede   decir que la concentración del acceso a los bienes materiales y espirituales ha aumentado como nunca en la historia de la humanidad en un período tan corto de tiempo. Sin embargo, África ha retrocedido, en todo el mundo millones de personas no tienen acceso a los bienes básicos; millones no son ciudadanos, porque al no tener acceso a derechos, no son sujetos de derechos, y por lo tanto, no son ciudadanos. Por eso es que el mundo está cada vez más inestable, más violento, más explosivo. Lo cierto es que sin la ruptura con el modelo liberal que se impuso al mundo, será imposible que mejore la situación de los derechos humanos, así como el clima de guerra o de violencia a que las potencias imperiales someten al mundo.

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