Año III
La Habana
Semana 19 - 25
MARZO
de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

ENTREVISTA CON EL ECONOMISTA WIM DIERCKXSENS
En busca de la teoría perdida
Jorge Sariol La Habana


La crisis  global precisa urgentemente de la  construcción de una nueva lógica económica;  pero las propuestas de alternativas y las tendencias actuales, lejos de   quitarle al mundo el dolor de estómago se los agudiza.

El llamado “siglo de la Pax Americana” cuya piedra filosofal es “la mejor manera de mantener la paz según nuestros propios términos” intenta extenderse hacia otra centuria el gobernante norteamericano, cada vez muestra haber sido más que  “electo”,  “selecto” como Presidente de Greenspan y no  de EE.UU.

Sin embargo, algunos piensan que al imperio le está llegando el “cuarto de hora”.

“El ‘sálvese quien pueda’ no va a perdonar a nadie”, ha dicho Wim Dierckxsens, investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) de San José,  Costa Rica. Este profesor  está muy seguro de lo que dice  con más de un libro dedicado al tema económico, incluyendo Suzy y las maravillas del mundo-dinero, una novela hecha para explicar al mundo de hoy y a los niños con una mirada diferente el porqué los adultos han perdido la capacidad del disfrute como el valor central de la vida y a través de los ojos de Suzy, la protagonista.

Dierckxsens es un holandés miembro del Foro Mundial de Alternativas, que habla un español salpicado de palabras “fuertes” y con  acento latinoamericano indefinible, fruto de sus más  de treinta años afincado en Costa Rica y con tránsito continuo por buena parte de la geografía al sur del río Bravo: “vengo a Cuba cada vez que puedo, en los últimos siete años,”, dice.

Con un  doctorado en  la universidad de Nimega, Holanda y un postgrado en La Sorbonne, París, este demógrafo de profesión, trabajó en Naciones Unidas y en la Universidad de Tilburg, Holanda.

Los títulos de algunos de sus libros dan fe de que no habla  por dar la nota: De la globalización a la Perestroika en Occidente, Del neoliberalismo al poscapitalismo, La Utopía Reencontrada y Los limites de un capitalismo sin ciudadanía,  quizá uno de sus textos más leídos, una obra que va por su 4ta. edición y  que en sus 205 páginas busca  respuestas a  lo que vendrá después del neoliberalismo. 

Asistimos a la  crisis del neoliberalismo,  pero algunos se atreven a asegurar que hay ―y habrá―  más de lo mismo...

Se están dando las  condiciones para que esto explote pronto, pero a diferencia de lo que creen muchos, en mi opinión no será una explosión externa sino interna,  y será por EE.UU.

El pensamiento neoliberal defiende la idea de que la economía del mundo es una sola en cualquier parte. Lo fundamental,  según esta teoría, es establecer el equilibrio de los fundamentos de la economía: el equilibro cambiario, el monetario y  el fiscal.

Es tesis también del neoliberalismo  garantizar ganancia transnacionales y financieras  sin aumentar el mercado, sino acaparándolos;  o creando un solo mercado donde puedan penetrar las transnacionales. Esto no es integración,  es penetración en las distintas economías, sin barreras; es sustituir productos y mercados nacionales por mercados transnacionales, privatizar empresas estatales, hacer fusiones,  adquisiciones; sencillamente es conseguir reagrupaciones enormes a favor de una cantidad cada vez más pequeña de transnacionales.

Eso significa,  al final de cuentas, el aspecto global del neoliberalismo; es decir, reparto del mundo.

Eso lleva un primer paso. Si no se puede legalmente,  se hace con hachas. Y eso se ha visto particularmente a partir del 2001. 

En el mundo esto está más claro. Dondequiera que aparece el FMI hay protestas, pero en Norteamérica existe la tendencia a analizar: “bueno,  si no hay lugar para todas las transnacionales en este mundo, por lo menos que lo haya para las nuestras”; en fin  una especie de ¡sálvese quien pueda!,  a la brava.

Aquí están eliminados en primera instancia los países con fuerte presencia indígena; no es raro que México fuera el primer lugar donde se gritara, ¡queremos un mundo donde también quepamos! Y así sucedió con Ecuador y  Bolivia, donde el movimiento indígena dijera, “¡este modelo no trae nada para nosotros!”.

Estamos asistiendo al rechazo político y electoral contra el neoliberalismo, a las grandes movilizaciones en contra de las políticas neoliberales.  Y en América Latina es muy fuerte.

Sin  embargo, partamos de esta premisa: EE.UU. tiene hoy  dificultades en sus dos pilares principales, la reserva de la moneda imperial y el poderío militar,  en el que siempre se está apoyando y que garantiza el acceso a los recursos naturales mundiales,  a través de invasiones y guerras.  Esto último es de un costo cada vez más grande ―que ahonda la deuda interna―, ¡y los beneficios, habrá que ver! Tal y como están las cosas, las ganancias son  solo para unas pocas empresas privadas.

Hemos visto que con Iraq no funcionó. El Consejo de seguridad de la ONU, fue dejado a un lado, y los aliados están reticentes a financiar la guerra, es decir,  se la han tenido que cargar arriba. 

Ahí viene la tercera dimensión de todo esto: “si yo no puedo  transferir el costo de la guerra a terceros,  no me queda otra que aumentar mi deuda interna”.

¿Qué hacen?, bajan el impuesto de los empresarios, alzan las tasas de ganancias y dejan además que gane  el complejo militar industrial: negocio redondo, pero a costa de una deuda pública,  que algún día tendrá que pagar alguien.

El fondo de pensiones del Estado está en bancarrota y eso significa que lo van a privatizar;  eso a su vez significa pelea social en EE.UU.

¿Cuándo será el  momento  de ruptura? Recordemos la esencia de la filosofía pragmática norteamericana: “si yo veo muertos en el exterior es terrible para mi patriotismo, pero aún  me suena abstracto, pero si a mí me agarran mi bolsillo, yo reacciono”.

Otro punto es que la guerra no es solo por recursos naturales, sino también es entre el euro y el dólar. En ese sentido,  Iraq fue el primero que cambió sus reservas internacionales,  en cuanto al precio del petróleo, de dólar a euro ―el segundo fue Irán y el tercero fue Corea del Norte;  ¡qué casualidad! : uno,  dos y tres en el eje del mal que definió Bush.

En noviembre, Rusia cambió dólares para euro, pero amenazar a Rusia   ―ya no invadir―  como lo hicieron con Iraq, no es lo mismo.  La reacción ha sido “¡okay  con estos rusos! dejémoslos pasar,  jodamos a  los otros, para no perder la hegemonía”, y además no todos  se atreven a cambiar de repente de dólares para euros;  la mayoría empezará  de a  poco, cautelosamente,  sin resultar provocadores.

EE.UU. tiene otra bomba interna: “el problema inmobiliario”  ―Europa, Australia y dos terceras partes del mundo están también en esta burbuja especulativa inmobiliaria―, y  al nivel en que aumentan las altas tasas de interés, no tengas dudas de que todo explota,  y va a barrer con todo, como un tsunami financiero en el futuro cercano. 

Y hablando de tsunami, ¿no habrá un poco de malicia en todo lo que está apareciendo en Internet?

Hay que ser cauteloso porque hay demasiada información provocadora en Internet, pero evidentemente siguen sin respuestas las preguntas que se han hecho muchas personas, por ejemplo,  el economista y profesor canadiense de la Universidad de Ottawa,  Michel Chossudovsky: ¿Por qué la National Oceanic & Atmospheric Administration (NOAA) fue incapaz de proporcionar alerta a tiempo? ¿Por qué los pescadores de la India, Sri Lanka y Tailandia no recibieron el mismo aviso que la Marina y el Departamento de Estado de EE.UU. dio a la base norteamericana en la isla de Diego García?  ¿Cómo es que los epicentros detectados por diferentes observatorios no coinciden, ni las magnitudes tampoco? ¿Por qué fue designado responsable de todas las actividades de socorro al ex Jefe de Estado mayor de las tropas que tomaron Bagdad en 2003, teniente general de marines Rusty Blackman, ahora jefe de la 3ª fuerza expedicionaria naval ―121 mil marines fuertemente armados, sin ninguna oposición del mundo― que se desplegó desde Okinawa.

Según algunos expertos,  un terremoto por causas naturales emite más ondas "S" que ondas "P"; lo contrario a una explosión, que emite más ondas "P" que "S",  y además no produce las réplicas antes mencionadas. Por lo tanto, si todo lo que se observa en el sismógrafo es una acumulación de ondas de compresión "P", se está detectando probablemente una explosión bajo tierra o submarina.
 Ya hemos visto que EE.UU. está buscando formas menos costosas políticamente, para legitimar su presencia  en lugares estratégicos, y Sumatra,  por ejemplo,  es sitio por donde pasa el comercio chino que van de oriente a occidente.

No es raro que Condoleeza Rice se pronunciara  inmediatamente después del desastre, casi la misma idea  que expresó el 11 de septiembre de 2001, al decir: ojalá que esta situación beneficie la política exterior norteamericana.

Como no es posible separar lo económico de lo político,  hay que estudiar esta sospecha terrible para hacer la denuncia correcta donde corresponde.

Hay una organización de médicos ―a escala mundial― contra el uso de la fuerza nuclear en la guerra y ellos se van a reunir pronto en Londres y han propuesto indagar al respecto en un estudio serio.

Amerita el estudio, porque hay demasiadas coincidencias y es todo tan monstruoso que sospecho que  detrás de todo puede estar un  crimen contra la humanidad, de envergadura no conocida hasta la fecha. 

¿Como la bomba atómica?

Peor,  porque en Hiroshima y Nagasaki se lanzó la bomba abiertamente para advertir “miren lo que tenemos y de lo que somos capaces”.

De ser ciertas las sospechas, detrás de la cortina de humo de la ayuda humanitaria, hay en el fondo todo lo contrario;  es por lo tanto, más sucio.

Ahora nadie puede tirar una bomba porque tendría la repulsa del mundo entero.

Aparentar un desastre y aparecer después como salvadores del mundo con ayuda humanitaria llevada por militares ¡eso es  otra cosa, carajo! Sería realmente un cinismo demasiado grande. 

Esto explica quizás por qué EE.UU.  parecía estar demasiado pasivo ante China... mientras el dólar pierde frente al euro.

En relación con ese punto,  lo que a mi juicio está pasando es que hay muchos intereses puestos en  mantener este “bailongo” adelante.

Los europeos no tienen interés, porque si el euro se aprecia demasiado inestabiliza la economía.

Para mantener la atracción de dólares, para seguir financiando la deuda creciente, EE.UU.  tendrá que aumentar las tasas de interés, como ha estado haciendo desde junio del año pasado.

Este año se espera un mínimo de duplicación de esa tasa de interés, esto significa que los que están pagando hipoteca, no van a poder seguir haciéndolo, y si lo hacen  tendrán menos ingresos para el consumo y este, por consiguiente, se va a contraer.

Eso va a movilizar a las gentes hacia acciones sociales dentro de  EE.UU. Por ahí es por donde comenzará la detonación.

No digo que será la crisis, pero sí creo que será el comienzo y será por EE.UU.,  desde dentro, no desde fuera,  donde ellos lo resuelven, si pueden, apuntando con mísiles,  y como ya hemos visto,  algunos sospechan que con otros métodos tan horrendos como un tsunami. 

En este mundo neoliberal globalizado, ¿qué economía se enseña en las facultades universitarias?

Hay dos respuestas y depende si te refieres a las alternativas económicas o a lo que en realidad se está haciendo. 

Me refiero al posible academicismo de las universidades, alejado de la realidad.

Academicismo es un piropo. Lo que se está transmitiendo es vulgar neoliberalismo. Enseñar las recetas neoliberales es lo que se hace en el mundo entero.

Dejo fuera las lógicas excepciones institucionales, y a personas que se niegan a ser irresponsables y seguir la tendencia; pero como tónica se enseña neoliberalismo.

Hoy en día aunque se reconoce que el neoliberalismo ha fracasado no se opta por otra solución. Algunos apuestan por el neokeynesianismo, por el “neoquesécuánto”, un nuevo interés hasta por Marx ―incluso por aquellos que lo negaron en los 90―, en la búsqueda desesperada de  alternativas, preguntándose ¿Cómo salimos de la crisis que está a las puerta? 

Parecen ser muchos los que apuestan por una segunda vuelta del keynesianismo.

Después de la crisis de los años 30, y la II Guerra Mundial,  el keynesianismo resolvió el problema,  al hacer reascender la tasa de ganancia en el ámbito productivo,  a través de lo que se conoció como la demanda efectiva.

El punto  ―una tesis que no es nueva― es  que  no es posible un neokeynesianismo después del neoliberalismo,  y a mi modo de ver, entre otras cosas,  la esencia del asunto es el acortamiento de la vida media de las cosas.

En vez de larga vida,   tenemos más artículos desechables.

Eso explica también el agotamiento cada vez más veloz de los recursos.

Si la edad media de los equipos ―finales de los años 40―  era de cuarenta años, hoy en día en Japón entre equipos y edificios es menos de cinco años.

Uno entiende cómo es el asalto a la naturaleza,  la contaminación y el problema de los desechos.

Y estoy hablando del equipamiento tecnológico de las empresas, es decir, los medios de producción;  ni hablar de la vida media de los objetos de consumo, cuya vida media es casi cero,  que importa ya si los usan o no.

¿Por qué sucede esto?, porque cambian constantemente las tecnologías de punta y así ganarles a la competencias.

Pero si se acorta la vida media de la tecnología de una empresa  ―digamos teóricamente hasta cero―  no es transferible este costo al producto, es pérdida absoluta y cuanto más se acerca la vida  media a cero,  tanto más se dispara el costo de la tecnología de sustitución por otra. Esto no tiene por qué dar ganancia, puede dar pérdidas.

Si la velocidad con que se sustituye la tecnología en el afán de competir no es compensada mediante la introducción de esta nueva tecnología, en una rebaja en el costo laboral, en la misma medida de lo que sube el costo de innovación, la tasa de ganancia tiende a la baja.

Es clave, a mi modo de ver, para entender por qué es muy difícil retornar, después del neoliberalismo,  al keynesianismo.

En mi opinión si se prolonga, al menos si se duplicase la vida media de los productos ―que van al  20 % de la población mundial, que consume el 80 % de esos productos―,  tendría una agresión mucho menor  a los recursos naturales, mucha menos contaminación, mucho menos desechos y como el valor de uso sería superior ―porque serían más duraderos―  tendríamos también bienestar.

Sé que es un poco duro de tragar  ―incluso entre economistas― la tesis de que el bienestar no depende del crecimiento.

Todo eso es presentado solo  como una cuestión ideológica,  cuando es realmente un instrumento de análisis económico, social y político.

Pero aunque hay síntomas de despertar, eso solo un despertar a medias; la mayoría cree todavía que podemos seguir adelante, incluso hasta gente de izquierda ni cree que esta vaina vaya a explotar o que habrá alternativas. 

Muchos insisten en que a pesar de todo, el dólar seguirá siendo la moneda de referencia.

No lo creo.  Tengo la impresión de que este año incluso  pudiera ser la detonación, tanto que ni siquiera el euro será interesante;  será el oro el refugio,  o la plata, ¡qué sé yo!, pero nadie va a confiar en moneda alguna, en medio de una crisis financiera mundial.

Si el dólar se cae,  el  ALBA sería  la alternativa como  proyecto común y corriente, sin pago de la deuda externa, ni nada: puede mandarse un E-mail diciendo, “la deuda está pagada,  porque esa moneda no vale, y adiós señores, muchas gracias, nosotros vamos a financiar hacia adentro,  en vez de depender de  afuera”.

Eso será el toque del cambio. 

Si casi  nadie  cree en los gobiernos,  pocos creen en los sindicatos,  no se tiene mucha fe  en los pensadores, no  se está preparando a las generaciones futuras ―incluso a los economistas―, y  muchos dudan del “abismo cercano”,  ¿qué nos queda?

El día en que tengamos arriba la crisis de verdad, será el momento de volver a crear nuevos modelos y a la fuerza se tendrá que ser creativos en todo sentido. No tengo ninguna duda.

Con guerra o si ella habrá colapso financiero y como no habrá postkeynesianismo después del neoliberalismo,  el problema será terrible.

No será una crisis internacional  ―es decir de muchos países del mundo― sino global, no habrá país que se escape.

Va a provocar una estampida con esa teoría.

¡No,  hombre, no! Mira,  para los que andamos “a cuatro patas en tierra”, no habrá posibilidad de caída; para los pobres, será más de lo mismo, además, qué explicación les darías, qué teoría vale para explicar la crisis a los que siempre comieron tierra.

El problema será para los que tienen muchísimo dinero y lo han invertido. 

¿Los que deben aterrarse, lo saben?  ¿Están conscientes de lo que se  avecina?

Van a morirse de terror cuando despierten,  si no se han despertado ya y,  atontados, no consiguen  reaccionar.

El “sálvese quien pueda” no va a perdonar a nadie, y las pérdidas serán encadenadas,  nadie sabe hasta cuándo.

Sé que  es dificilísimo andar con bolas de cristal, y por mucho que des brillo no te va ha dejar ver con claridad el futuro, pero tengo la impresión de que la detonación comenzará en el 2005.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600