Año III
La Habana
Semana 19 - 25
MARZO
de 2005

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Sin soledad en el frente
Paquita Armas Fonseca La Habana


Desde hace unos cuantos lustros la milenaria y culta Ginebra deviene frente de una guerra de ideas contra el chantaje y las amenazas, de David frente a Goliah. Año tras año asistimos a la nada sutil telaraña que tejen los gobiernos del Norte para condenar a una pequeña isla del Sur.

Buscan títeres (este año aún no lo han encontrado) que presentan como papagayos amaestrados denuncias made in USA, de supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba. Ya cercano el día de las votaciones el despliegue abarca todos los medios de comunicación: el cara a cara con enviados especiales, el teléfono y el e-mail para amenazar a presidentes y cancilleres: lo mismo, según el caso, le dicen que el FMI no dará un nuevo crédito, o les aseguran que no serán condenados por alguna violación, a partir de los buenos oficios de Washington.

Las presiones son tantas que no han faltado en oportunidades las declaraciones de mandatarios admitiendo que tuvieron que cambiar su intención de voto. El pasado año, por ejemplo, Cuba se enteró sorpresivamente de que República Dominicana se sumaría al voto contra Cuba. El presidente de ese país caribeño, Hipólito Mejía, expresó públicamente en Miami que "había estado recibiendo llamadas de presión sobre el voto del proyecto anticubano en Ginebra del subsecretario de Estado norteamericano, Roger Noriega y del entonces enviado especial del presidente Bush para las Américas, el también anticubano Otto Reich".

Si no fuera un hecho tan serio causaría risa porque mira que Goliah hace ridiculeces por tal de destruir a David, lo ha hecho por 46 años. Lo hace en este 2005 cuando más que defenderse, los cubanos atacan en Ginebra.

La delegación de la mayor de las Antillas presentará varias recomendaciones, la primera y más importante ya la hizo el canciller Felipe Pérez Roque: modificar la Comisión de Derechos Humanos a partir de cambios en este planeta donde un poder pretende imponerse en cada metro cuadrado de tierra y hectolitro de agua.

Y como no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, en esta oportunidad, antes de las deliberaciones, centenares de intelectuales, algunos de los que fueron envueltos por una guerra mediática hace dos años, han firmado el llamamiento "Detengamos una nueva maniobra contra Cuba". Librado desde la Casa de Todos, la Casa de las Américas, el texto advierte que una vez más EE.UU. quiere condenar a Cuba y con ello abrir el camino a una intervención directa, acto contra el que se debe luchar desde todas las trincheras.

Al llamado diariamente se unen importantes firmas reconocidas, desde las más diversas latitudes y también ha sido publicado por diferentes órganos de prensa. Hombres y mujeres de los más variopintos credos filosóficos y religiosos, habitantes de países fríos o cálidos se unen en esta alerta contra el hegemonismo unipolar.

Sin soledad en el frente actual de lucha, cubanos y cubanas esperan por la votación de Ginebra. Sea cual sea, la verdad está dicha desde antes: los torturadores de las cárceles de Iraq o de la Base Naval de Guantánamo debían ser los verdaderos condenados, los que ya, de hecho, se enfrentan al más implacable de los juicios: el de la historia.

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