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Un parque del
barrio capitalino del Vedado rememora, con un modesto
busto, el aniversario 150 del natalicio de Víctor Hugo.
La obra, erigida en 1952, fue el sencillo homenaje que
podía ofrecer en aquel momento el pueblo habanero y en
particular su historiador, Emilio Roig de Leuchsenring,
al autor de Los Miserables, al que los cubanos
habíamos aprendido a conocer y a querer a través de los
escritos de nuestro Apóstol José Martí, quien tuviera la
dicha de conocerlo durante su estancia en París. Fue
Martí quien, como pocos, reflejó con intensidad en su
obra lo que Víctor Hugo significó para el mundo de su
tiempo, el que habló en detalles del humanismo del
escritor francés y de su simpatía por Cuba y su
independencia.
Cincuenta y tres años
después de haber sido develado aquel busto y dejada
atrás la época de las dictaduras militares y los males a
ellas inherentes, los habaneros redoblaron sus esfuerzos
y como tributo de recordación al prominente escritor en
el bicentenario de su natalicio, dejaron inaugurada una
flamante instalación cultural, el pasado 16 de marzo.
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Se trata de una
mansión de estilo neoclásico erigida en 1754 por don
Miguel de Ayala, situada en la calle O’Relly, número
311, en la Habana Vieja. Años después serviría de
morada a otras prestigiosas familias habaneras como la
del ilustre sabio Felipe Poey. En épocas más recientes
dio abrigo a numerosas familias habaneras, que
abandonaron la instalación al entregárseles sus propias
viviendas y, finalmente, luego de exhaustivas
investigaciones históricas y arqueológicas, se dio
inicio a su remodelación a cargo de especialistas de la
Oficina del Historiador de la Ciudad, quienes contaron
con la colaboración financiera del Senado de Francia y
de la Asociación Francesa Cuba Cooperación.
La Casa cuenta con
salas para conferencias, aulas para ofrecer estudios de
idioma francés, laboratorios de computación, una
biblioteca y una sala de proyecciones, entre otros
espacios destinados a oficinas, cafetería y almacén.
Esta nueva
instalación cultural, cuyo propósito primordial será la
preservación y divulgación de la obra de Víctor Hugo,
así como resaltar su espíritu a través de conferencias,
charlas, mesas redondas y exposiciones temporales y
permanentes, entre otras muchas actividades, será una
identidad de la Oficina del Historiador, como las ya
existentes Casas de Simón Bolívar y Benito Juárez. En la
inauguración de la misma, el día 16 de marzo en horas de
la tarde, estuvieron presentes, junto a personalidades
de la cultura y el gobierno cubanos, alrededor de cien
invitados franceses.
Las palabras de
Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, y la
inauguración de la exposición Sonrisas de Mujer,
del fotógrafo francés Michel Belhomme, dejaron
oficialmente abiertas al público las puertas de esta
institución, suerte de aliento nuevo para quienes
defendemos el criterio humanista de la cultura.
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