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En Cuba trabajamos por los derechos de todos, aseguró
hoy Eliades Acosta, director de la Biblioteca Nacional
José Martí, en intercambio con Cubarte, y cuestionó las
llamadas democracias occidentales, en las que, más allá
del discurso oficial, sólo un grupo dispone de esa
posibilidad.
En la práctica, y en muchos casos a pesar de sus enormes
recursos, estos países no han sido capaces de
democratizar la salud, la educación, la cultura, el
deporte, de que cada persona pueda votar y ser electa,
sostuvo el historiador, y agregó que en Estados Unidos,
por ejemplo, no todos los ciudadanos pueden referirse a
esos temas como conquistas.
Más allá del derecho a hablar y que las palabras se las
lleve el viento, lo importante es que a través de los
mecanismos establecidos, nuestra voz influya en la vida
social del país, dijo.
Acosta calificó el sistema cubano como "imperfecto",
pero, enfatizó: "es el que garantiza la mayor suma
posible de libertades y derechos al ser humano, y
millones de cubanos lo apoyan a pesar de las amenazas y
el bloqueo".
¿Qué apreciación le provoca las confrontación que se
genera en Ginebra alrededor de Cuba?
La postura de Cuba es radical y muy bien fundamentada
ante lo que se ve venir, que como otros años es una
condena amañada de Estados Unidos a la Isla a propósito
de los derechos humanos. Ahora evidentemente le va ser
más difícil al imperio: Se ha empantanado mucho más en
Iraq, ha mostrado su verdadero rostro de torturador,
represor, asesino y mentiroso, de violador por
excelencia de los derechos humanos; ya no tiene a
Uruguay, que en 2002 y 2003 fue el peón que presentó la
propuesta, y la situación en América Latina ha cambiado
a favor de los verdaderos derechos de las mayorías.
No descarto que Estados Unidos pueda lograr su objetivo,
tiene enormes recursos para ello, pero la posición de
Cuba se vislumbra muy fuerte.
A propósito de la reciente intervención del canciller
cubano, Felipe Pérez Roque, él se refirió a la comisión
de derechos humanos de la ONU como un organismo caído en
el descrédito, que se aparta de sus propósitos
fundacionales...
El sistema general de Naciones Unidas, del cual forma
parte la Comisión de Derechos Humanos, está en quiebra,
y la primera muestra de ello es que ha sido incapaz de
garantizar los objetivos que se trazó: ni ha logrado una
paz equitativa entre las naciones, ni justicia para
todos, ni derechos para todos, ni ha sentado en el
banquillo de los acusados a los verdaderos causantes de
las desgracias de la humanidad, ni ha impuesto una
conciencia legal en el concierto internacional como se
propuso cuando surgió, después de la II Guerra Mundial.
Se le deben pequeños avances, por supuesto. ¿Qué sería
el mundo sin Naciones Unidas? La selva, la jungla en
todo su esplendor.
Primero hay que crear un nuevo orden mundial, para luego
repensar el sistema de Naciones Unidas, porque éste es
un reflejo de un planeta en donde se impone la
injusticia y la unipolaridad. No lancemos el termómetro
cuando tenemos fiebre, hay que ir a la causa de ésta, a
la infección, y la infección del mundo es el sistema
capitalista.
Ha habido un cambio en la intelectualidad alrededor
de Cuba, hace un tiempo figuras que históricamente
fueron de izquierda discreparon de la posición de Cuba a
raíz de algunas medidas radicales, y se distanciaron.
Esto ha cambiado mucho, ha habido una ola de solidaridad
recientemente. ¿A qué atribuye el giro?
A que el mundo está cambiando, a veces no lo notamos
porque no nos da tiempo ni a analizar las noticias del
día. Hace un año para esta misma fecha, compañeros de
mucho tiempo de la revolución cubana se distanciaron de
ella, cosa que ocurre entre compañeros también, no hay
que dramatizar, hasta en la familia ocurre.
Hubo fricciones ante medidas tomadas por Cuba haciendo
uso de su derecho legítimo a la defensa. Eran decisiones
necesarias, al margen de que quizás debíamos explicar
mejor nuestra posición, nuestras razones. Evidentemente,
los verdaderos culpables fueron sentados en el banquillo
de la historia. Estados Unidos, provocador de la
situación que obligó a Cuba a tomar esas medidas, está
siendo cuestionado hoy.
Esto se ha reflejado en el triunfo de fuerzas de
izquierda en varios países latinoamericanos, en el
Encuentro Mundial de Intelectuales En defensa de la
humanidad en Caracas. Hacía varios años que no se reunía
un grupo importante de intelectuales de izquierda, de
gente comprometida, de avanzada.
Es importante para demostrar que a pesar del acoso, de
las campañas de descrédito para dividir, estamos unidos,
y tenemos percepciones similares para defender a Cuba, a
Venezuela, al pueblo palestino, varias causas nobles.
Que muchos de los que criticaron hace un año, estén al
lado de Cuba en esta trinchera, es muy alentador, y
habla muy bien de la madurez de Cuba y de la madurez de
muchos de nuestros compañeros, que por encima de
diferencias tácticas y de discrepancias, son capaces de
unir fuerzas para enfrentar los problemas esenciales.
¿Cómo usted percibe la democratización de la cultura
en Cuba?
La democracia no consiste en parlamentos, ni en
multipartidismos, esas son sus expresiones más
superficiales. La democracia es el respeto a los
derechos de las personas. Cuando tú percibes que una
sociedad ha alcanzado un estadío de solidaridad elevado
y puede movilizarse para, por ejemplo, que sus niños
sean vacunados o para que sus niños no tengan que pedir
limosnas, entonces puede hablarse de democracia. Mira
que criticamos el uniforme, sin embargo éste es un
elemento democratizador, porque el niño más humilde de
la clase y el que tiene más recursos materiales visten
iguales.
La verdadera democracia se expresa en la cultura. Todo
lo que hace el hombre en la esfera política, social,
etcétera, si no se sedimenta en la cultura colectiva e
individual, deviene nada. En Europa del este, sociedades
que tenían 70 años, con armas atómicas y ejércitos con
millones de hombres, no sedimentaron una cultura
socialista y perecieron.
En Cuba hay condiciones excepcionales para lograr
procesos de profunda democratización de la vida a partir
de su realidad social, política, su historia, su
integración racial. En Africa hombres con la piel tan
oscura como otros y que no se diferencian exteriormente
de manera significativa, se matan sólo por pertenecer a
otra etnia.
Nosotros tenemos esos problemas resueltos desde hace
siglos, los resolvimos en la manigua uniendo a blancos y
a negros por un objetivo común, el fin del colonialismo.
Tenemos condiciones excepcionales y hemos avanzado
enormemente.
Aquí antes de 1959 había que hacer una campaña para
recoger centavos y comprarle un aparato a un niño con
poliomielitis. Eso habla del buen corazón de la gente,
pero el cubano se horrorizaría hoy si un niño impedido
físicamente no dispusiera de un artefacto que le
facilitara la vida.
Se ha avanzado por ejemplo con el sistema de máquinas
Riso que se articuló en el país y gracias al cual un
escritor de lo más recóndito de la Isla puede publicar
sus obras, con la revitalización del sistema de
enseñanza a través del cual un niño de un lugar apartado
y de difícil acceso puede estudiar ballet y formar parte
de los mejores cuerpos de baile de Cuba.
Hay que lograr, sin embargo, que en cualquier rincón de
la Isla haya igualdad de oportunidades en relación con
la información, en ese sentido hay un desbalance entre
la capital y el resto de las provincias.
Pero, de cualquier modo, el trecho andado es enorme.
¿Dónde publicaba Nicolás Guillén antes de 1959? En
Argentina, España o México. ¿Dónde publicaba Virgilio
Piñera? En Argentina. ¿Dónde publicaba Alejo Carpentier?
Eran grandes desconocidos en este país. Por eso me da
risa oír a una parte del exilio cubano criticar la
política cultural de la revolución como clase burguesa
desplazada del poder, porque ellos tuvieron la
oportunidad de hacer algo en los 56 años de República y
no lo hicieron. Esas condenas son burlas a la
inteligencia.
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