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Los Estados Unidos país vírgen
para Reporteros Sin Fronteras
En Venezuela y otras
partes del mundo,
Reporteros Sin Fronteras apoya hace dos años a
medios de prensa cómplices de numerosas violaciones de
los derechos humanos... y pisa el acelerador de la
campaña mundial contra el gobierno de Hugo Chávez.
¿Cuáles son los medios de prensa cuyas informaciones
tienen el apoyo de RSF? ¿Por qué esta estrategia de
parte de una organización que debería ser imparcial?
En
Caracas, en junio del 2004 se descubre un escondite de
armas en locales pertenecientes a la cadena televisiva
Venevisión, hecho que pone en manifiesto hasta donde son
capaces de llegar, en términos de desestabilización
política, los medios de prensa comerciales que
prácticamente monopolizan la difusión en Venezuela.
El
director de la cadena que participó en la organización
del golpe militar en abril de 2002, afirma que se trata
de «armas oxidadas».
La
misma cadena de televisión había afirmado semanas antes,
al igual que François Meurisse en el periódico francés
Libération, que el descubrimiento de
91 paramilitares colombianos en una de las
propiedades de un dirigente de la oposición venezolana
era, también, una manipulación del presidente Chávez.
Al
parecer se apresuraron porque el gobierno colombiano, al
que no se le puede achacar simpatía alguna por el
presidente venezolano, denunció esta invasión y envió a
su ministro de Relaciones Exteriores para supervisar la
repatriación de los reclutas a Colombia.
Venevisión pertenece a un amigo personal de George Bush
y Jimmy Carter:
Gustavo Cisneros. Autor del primer golpe de estado
mediático de este siglo, habiendo logrado hacer creer al
mundo durante 24 horas que Hugo Chávez había ordenado
disparar contra su pueblo, «el Murdoch latinoamericano»
coordina el golpe en abril de 2002, junto con la elite
patronal, desde su bunker de Caracas y pone su jet a la
disposición de los militares golpistas para que evacuen
al presidente.
Mientras tanto, Venevisión, Globovisión y las demás
cadenas privadas celebran con aires de júbilo el decreto
de los golpistas que elimina de un plumazo parlamento,
constitución, defensor del pueblo y otras instituciones
democráticas.
Durante las 48 horas que dura el golpe, los medios de
prensa que no dejaban de hablar de salvar la libertad de
expresión en Venezuela muestran su verdadero rostro.
Sus
«periodistas» emprenden una caza de opositores, en vivo
y en tono jadeante, junto a la policía política mientras
que esconden la información sobre la resistencia
creciente de la población civil. Los medios de prensa
asociativos son blanco de una persecución
particularmente intensa, algunos de sus miembros son
arrestados, sin que se haya producido la menor protesta
de Reporteros Sin Fronteras (RSF).
Medios como Venevisión tienen una larga lista de
cómplices en la violación de los derechos humanos. Esa
complicidad no ha cesado, como lo demuestran hoy las
campañas mediáticas contra dirigentes campesinos que
participan en la reforma agraria del gobierno de Chávez,
tildados de invasores, de guerrilleros e incluso
asesinados después.
En
agosto de 2003, cuando la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones, en una operación que hubiera sido de
simple rutina en Estados Unidos o en Francia, aplica la
ley y retira algunos equipos de retransmisión que
Globovision había instalado sin la autorización legal
necesaria, esta cadena televisiva desencadena una
violenta campaña contra este «nuevo atentado contra la
libertad de expresión» (campaña de la cual RSF se hace
eco inmediatamente) y llama a la ciudadanía a la
resistencia contra la dictadura que se instaura en
Venezuela.
Aunque la programación de Globovisión no se ve
interrumpida en ningún momento, ya que no existe ningún
problema con su frecuencia legal y habitual, los
funcionarios de la Comisión son insultados y un comando
nocturno lanza una granada de mano contra sus oficinas.
¿Libertad de expresión o dictadura
mediática?
A
pesar del fracaso de su golpe de estado, todos estos
medios siguen llamando cotidianamente a los militares a
«actuar rápido» para derrocar al presidente, y acentúan
su presión sobre el Consejo Electoral, a pocas semanas
del referéndum presidencial.
La
contradicción política prácticamente no existe en las
transmisiones. «Que se vaya Chávez» es el slogan que día
tras día lanzan al éter políticos, periodistas,
expertos, todos de común acuerdo.
Venevisión, RCTV, Televen, CMT, Globovisión, la radio
privada, que ocupan el 95% de la gama de frecuencias y
nueve periódicos de los diez en circulación son
propiedad de la oposición. Como antes en Chile o en
Nicaragua, utilizan «la libertad de expresión» como eje
central de la
guerra mediática contra un gobierno anti-neoliberal
que ha restablecido la soberanía sobre el petróleo y que
incomoda mucho a la administración Bush.
Medios de prensa que, además, racistas
Chávez, algunos de sus ministros y hasta los embajadores
y presidentes africanos que lo visitan, son llamados
«monos», lo cual ha dio lugar a protestas diplomáticas
hacia una de las cadenas -RCTV- en marzo de 2004.
Por
su lado, el gobierno de Chávez no ha encarcelado a
ningún periodista, cerrado ningún medio de prensa o
censurado ningún artículo. Siendo así, ¿por qué razón
Reporteros Sin Fronteras convierte a Chávez en uno de
sus blancos y confirma las alegaciones de los medios
privados según los cuales el gobierno de Chávez reprime
la libertad de expresión?
La estrategia de RSF en Venezuela
Desde sus primeros informes del año 2000, RSF habla de
Hugo Chávez como de un futuro Fidel Castro. Descubrimos
entonces que la persona escogida para representar a RSF
en Caracas, María José Pérez Schael, es... consejera de
la oposición.
En
2002, la honorable representante de RSF se refiera a los
golpistas en el diario caraqueño El
Universal: «mi corazón vibra al ver a los militares
sublevados, al ver a esos hombres virtuosos que desfilan
ante nuestra bandera nacional». Ante las protestas, RSF
se resigna a escoger a otra persona.
Pero sigue aceptando sin más averiguaciones la versión
de la prensa opositora. Y omite decir, por ejemplo, que
tribunales venezolanos han comprobado la existencia de
un vínculo entre militares golpistas y «auto-atentados»
como el de Globovisión, destinados a alimentar una
campaña mundial de saturación.
Sin
embargo, cuando la televisión asociativa Catia TVE,
cuyos programas son elaborados directamente por los
habitantes de los barrios populares y que transmite
hacia todo el oeste de Caracas, es clausurada en junio
de 2003 por un alcalde de la oposición, RSF,
visiblemente incómodo porque la oposición es responsable
de la única clausura de un medio de prensa en Venezuela,
se apresura a anunciar su «reapertura» en septiembre de
2003. Se trata de una mentira. En el momento que se
escribían estas líneas (en junio de 2004), Catia TVE
sigue clausurada.
La
periodista Naomi Klein expresó su sorpresa ante la
afirmación de RSF que habla del gobierno de Chávez como
de una amenaza para la libertad de expresión.
Según ella, la más grave amenaza viene en realidad de
los propios medios que han sido capaces de organizar un
golpe de estado y de grupos transnacionales cuyo dueño,
Gustavo Cisnero, no esconde su deseo de convertirse en
el próximo presidente de Venezuela.
El
cineasta argentino Fernando Solanas y el escritor
uruguayo Eduardo Galeano, dos personas que nadie puede
acusar de ingenuidad en materia de derechos humanos,
atestiguaron recientemente sobre «la increíble libertad
de expresión que reina en Venezuela».
Curiosamente los medios de prensa franceses, como los
diarios Le Monde y
Libération, aunque también más recientemente
Charlie Hebdo, se hicieron eco de
los medios privados venezolanos. El diario de derecha
Le Figaro ha sido paradójicamente el
único que no ha sucumbido hasta ahora a esa histeria.
El
jefe de RSF, Robert Ménard, repercute y refuerza las
campañas de los imperios mediáticos contra una
democracia transformada en «una futura Cuba». En la
nueva revista «Médios» - la revista de los que no
quieren criticar a los medios-, que pertenece en parte a
RSF, Robert Ménard firmaba recientemente con Pierre
Veilletet un largo y venenoso artículo sobre el tema «La
guerrilla de los antiglobalización en contra de la
información».
Después de echar pestes contra Bourdieu, Ramonet, PLPL y
Hamili, los autores de dicho artículo escriben: «Los
“antiglobalistas” le perdonan todo al ex-golpista Hugo
Chávez, caudillo de opereta que arruina a su país pero
se contenta, ¿por ahora?, con hacer discursos al estilo
de Castro sin demasiadas consecuencias reales para las
libertades de sus conciudadanos».
Ménard le reprocha seguidamente a Ramonet su «silencio
sobre los virulentos discursos de Hugo Chávez contra la
prensa, los excesos y las reacciones de sus partidarios,
la impunidad de la que gozan».
RSF
ni siquiera existía cuando Armand Mattelard, al analizar
la alianza entre los grandes
medios de comunicación y la SIP (asociación de
propietarios de medios) durante el derrocamiento de
Allende, escribía: «La investigación judicial sobre la
administración del diario El Mercurio, acusado de
irregularidades fiscales, sirvió como pretexto para
denunciar supuestas medidas coercitivas contra la
«prensa libre» (...).
El
mensaje enviado por la prensa burguesa chilena vuelve a
su punto de origen, reforzado por la autoridad que le
confiere el hecho de haber sido reproducido en el
extranjero. (...)
Estamos ante una SIP que se repite a sí misma. Su
campaña no es más que una inmensa serpiente que se
muerde la cola». En momentos en que se desmorona en
Francia la aureola de los intelectuales mediáticos y
expertos en «Derechos humanos» que apoyaron una guerra
cuya barbarie era previsible, es hora de investigar
sobre la estrategia política de Robert Ménard, a través
de RSF, hacia Venezuela.
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Los Estados
Unidos país vírgen para
Reporteros Sin Fronteras RSF |
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En el sitio internet de la
asociación Reporteros Sin Fronteras
(RSF) existe un mapa del planeta
donde figura una clasificación por
países, del más respetuoso al menos
respetuoso de la libertad de prensa
(ver gráfico arriba de RSF).
Extrañamente los Estados Unidos no
figuran. Ni por las muertes
misteriosas de periodistas, ver
enlaces abajo:
Las evidencias comienzan a indicar
que Gary Webb fue asesinado
Libertad de prensa estilo USA:
¿Quién mató a Gary Webb?
El periodista que escribió la
primera biografía de George W. Bush
fue hallado suicidado
misteriosamente
Ni por
las manipulaciones mediáticas a gran
escala que se practican en los
Estados Unidos, y que de este hecho
constituye un serio agravio a la
libertad de prensa por sus aspectos
manipuladores, ver enlaces abajo:
Judith Miller, periodista de
desinformación masiva
Un editorialista de prensa se vende
a Bush por 240,000 dólares (tarifa
USA)
y por
no citar solamente que estos dos
ejemplos aquí arriba, ante un
diluvio existente de desinformación
masiva en los EEUU.
La
asociación RSF no es una ONG
credible a pesar de su fachada de
buenas intenciones, la cual utiliza
para hacerse una reputación, un
noble objetivo, el de defender la
prensa y los periodistas, pero su
imparcialidad es más que notoria y
responde a una lógica bien
determinada, bien adiestrada. |
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*Thierry Deronne
Periodista belga residente en Venezuela desde hace
ocho años.
Benjamin Durand
Periodista francés. |