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La Habana
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Histórico adiós al Papa
Raquel Quílez El Mundo


Juan Pablo II descansa en las Grutas Vaticanas

El Vaticano ha vivido hoy una jornada histórica. El entierro más multitudinario de un Papa, al que han acudido personalidades de todos los países, todas las culturas y todas las religiones. Los miles de fieles que se han congregado en las calles de Roma han respaldado con sus gritos un sentimiento común: Juan Pablo II merece ser canonizado.

Juan Pablo II descansa ya en las Grutas Vaticanas. Tras un funeral sin precedentes en el pequeño estado, sus restos mortales han sido inhumados en el subsuelo de la Basílica de San Pedro, en la capilla que ocupó Juan XXIII hasta ser beatificado. Según sus deseos, el Papa ha sido enterrado directamente en la tierra, en un triple ataúd y bajo una lápida de mármol. El ritual se hizo ante un reducido grupo de cardenales y no fue retransmitido por televisión.

Con el descenso a las Grutas terminó por tanto la exposición a los fieles del fallecido Pontífice. Los peregrinos han tenido una semana para despedir al que fue su líder religioso y espiritual. Los últimos momentos han sido para sus más allegados, como sus secretarios, las monjas que le cuidaron hasta el final o su médico personal, que pudieron honrarle en la intimidad.

El entierro ha sido privado, pero el funeral fue masivo. Millones de personas pudieron seguirlo a través de televisión en todo el mundo y cientos de miles lo han hecho en Roma y en la misma Plaza de San Pedro, abarrotada por peregrinos de todas las nacionalidades.

Durante la ceremonia, que duró cerca de dos horas y media y estuvo presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, el féretro de ciprés con el cuerpo del Pontífice fue expuesto desde la escalinata de la Basílica. A escaso metros, más de 200 dirigentes de todos los países y todos los credos seguían la liturgia.

El funeral comenzó a la hora prevista, las 10.00 de la mañana. Cuando los 'sediarios' sacaron a hombros el féretro del Pontífice de la Basílica de San Pedro, los peregrinos respondieron con aplausos. Entonces comenzó la homilía.

El ambiente solemne se ha roto en ocasiones con aplausos o gritos de "Santo, ya", "Santo, ya", que incluso han interrumpido varias veces el discurso de Ratzinger. Algunas pancartas también pedían la canonización del Pontífice. Según informa José Manuel Vidal desde el Vaticano, este sentimiento es generalizado entre los fieles que están en la ciudad.

En el terreno religioso, la homilía de un emocionado Ratzinger ha dejado frases como "Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana del Padre, nos ve y nos bendice" y palabras de agradecimiento al Pontífice por haber seguido en activo hasta el final a pesar de su débil estado de salud.

Se calcula que en la Plaza de San Pedro y vías adyacentes había unas 300.000 personas. Eran las privilegiadas que, tras una noche de espera, consiguieron un lugar cercano al Pontífice. Alrededor de un millón y medio de peregrinos, según informan las televisiones italianas, han seguido el funeral desde alguna de las pantallas gigantes que se habían colocado estratégicamente en distintos puntos de Roma.

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