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¡Qué podré decir yo de esta historia! ¡Cómo podrá
corresponderme a mí, tan pequeño, hablar en nombre del
ballet de Cuba, cuando tenemos aquí a Fernando Alonso, a
Manuel Corrales, a Ángela Grau, que me enseñaron a
querer, a respetar y a conocer el ballet! Mi labor ha
sido llevar al papel la maravillosa trayectoria del BNC...
(A Josefina:) Siempre estuve muy cerca de ti, he
visto crecer tu estatura artística, te acompañé en
muchas tarimas, desgranando el arte del ballet entre
el pueblo.
Tal vez prevalezca en ti el espíritu que le hizo a
Haskell definirte como Reina de la Tragedia, pero tú no
eres trágica, todo el mundo no sabe cuánto tú hacías
reír con La fille mal gardée; todo el mundo no
conoce el sentido de tu humor, yaciente en las
travesuras de tu Lisett o de tu Coppelia.
Llevo 45 años a tu lado, viéndote bailar, compartiendo
contigo los escenarios, pero también hay otras páginas
de tu trayectoria que no por poco conocidas son menos
inmensas: hablo de lo que tú significaste durante años,
de la ayuda que diste para que la carrera de Alicia
Alonso continuara...
Ese capítulo lo vivimos en la casa de la calle 24, a
donde llegábamos después de cada función, y donde yo me
enteraba, por tus diálogos con Fernando Alonso, y por
sus señalamientos y observaciones, que el espectáculo
que habíamos presenciado no era tan perfecto como yo
imaginaba... Sobre esa actitud ante la vida se levantó
tu estatura de gigante.
Contigo
estuve en los grandes camerinos de Europa, pero también
en los improvisados a campo traviesa en Nicaragua, con
una pizarra de aula puesta en diagonal como única pared.
Así te vi bailar sobre la gravilla y el asfalto en la
Base Naval de Guantánamo, con un letrero de fondo a
pocos metros que rezaba, “¡Peligro, campo minado!” Con
esos recuerdos me decía yo hace un momento, “¿qué le
digo a Yuyi en su aniversario?”
Entonces,
sin abusar de la memoria, busqué entre mis archivos,
entre mis papeles y encontré que de tus 34 estrenos
mundiales estuve presente en 33.
Estos
son: Remembranzas cubanas, La noche de
Walpurgis, Liberación, Exorcismo,
Majísimo, Espacio y movimiento, El circo,
Un retablo para Romeo y Julieta, La bella
durmiente, Mujer, Cecilia Valdés,
La noche de Penélope, Génesis, Bachianas,
Tú-yo, La catedral, Flora,
Misión Korad, Fandango, Canon,
Sendas, Divertimento, Libertango,
El Cid, Do-Re-Mi, La saeta dorada,
Dionaea, O-Ye-Ye-O, Jardín, Para
Gershwin, Viva Lorca, Fantasía, y, por
último, Intimidad. ¡He aquí una razón más que
suficiente para rendirte este homenaje!
Como
Josefina Méndez y yo estamos unidos desde hace tantos
años, desde los tiempos de las comadritas de aquella
casa de la calle 24, a un ser que desafía el tiempo (se
refiere a Alicia Alonso), ella, Josefina, me ha pedido
que haga el siguiente anuncio: ¡Invito a todos los
presentes para que el 27 de marzo de 2055 nos reunamos
aquí y festejemos el centenario de su debut profesional!
Palabras de Miguel Cabrera, historiador
del Ballet Nacional de Cuba, con motivo del aniversario
50 del debut escénico de Josefina Méndez. Vestíbulo
principal de la sala García Lorca del Gran Teatro de La
Habana. Domingo 27 de marzo de 2005 |