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Electo como
Sumo Pontífice el 16 octubre de 1978, Karol Wojtyla, se
insertó en el devenir planetario durante el último
cuarto de siglo. Juan Pablo II fue el primer Papa no
italiano en 455 años. Polaco de nacimiento, estableció
una suerte de records difíciles de igualar: entre ellos
el tercer período de
pontificado más largo después de Pedro (entre 34
a 37 años), Pío IX (30 años, de junio de 1846 a febrero
de 1878) y León XIII (25 años y cinco meses, de 1846 a
1903). Fue el que más viajes realizó por el mundo: 103,
el primero fue a República Dominicana, México y Bahamas,
en 1979, mientras que el último lo hizo a Eslovaquia, a
comienzos de septiembre de 2003. Es el Papa que ha
proclamado el mayor número de santos y beatos de la
historia, entre ellos varios latinoamericanos, tales
como el Hermano Pedro de Betancourt, en Guatemala, y el
indígena Juan Diego, de México.
Uno de los
pontífices más políglotas de la historia: capaz de
hablar en todas las lenguas occidentales y en buena
parte de las de los países del Este, así como latín
y griego, y también algunos dialectos. En sus viajes
visitó 130 países y 620 pueblos, ciudades y
santuarios (el último fue el 4 de octubre al
santuario Mariano de Pompeya, cerca de Nápoles, en
Italia).
Por sus viajes vivió una décima parte de su mandato
fuera del Vaticano y según cálculos estadísticos,
cerca de 400 millones de personas lo vieron en Roma
o en el curso de sus viajes. Entre discursos,
encíclicas y documentos acumuló unas 80 mil páginas,
divididos en 54 tomos publicados por el Vaticano.
Juan Pablo II proclamó en total a 476 santos y 1,314
beatos, según los cálculos del Vaticano. Hasta 1978,
todos sus predecesores habían proclamado sólo 300
santos y 1,310 beatos. “Creó”, como se dice en
términos religiosos, a 201 cardenales. De los 195
cardenales que integran el del Sagrado Colegio
Cardenalicio, Juan Pablo II nombró a 130. Durante su
pontificado reanudó relaciones diplomáticas con 56
países de un total de 178.
Mantuvo una intensa
actividad de relaciones internacionales que lo llevaron,
por ejemplo, a reunirse el 16 de septiembre de 1995 con
Nelson Mandela en Johannesburgo, Sudáfrica, un país que
se negó a visitar durante el régimen del apartheid.
Mientras el 22 de enero de 1998, se encontraba en La
Habana con el líder cubano Fidel Castro, Este viaje fue
muy criticado por Estados Unidos, especialmente por la
mafia miamense lo que no evitó que Juan Pablo desde Cuba
afirmara el bloqueo es “éticamente inaceptable”.
Juan Pablo II fue el
Papa más amenazado de la historia desde el mismo 1978;
el 13 de mayo de 1981 fue víctima de un atentado a
manos del terrorista turco Mehmed Ali Agca quien le
disparó tres tiros de pistola que lo dejan gravemente
herido en el abdomen, la mano izquierda y el brazo
derecho. Se dice que su cuerpo nunca se recuperó de esa
agresión.
Tales intentos de asesinato no son extraños: un
total de cuarenta y cuatro papas murieron a lo largo de
la historia de forma violenta, entre ellos figuran:
Teodoro II, en el 897; Juan X, en el 928; Benedicto VI,
en el 974; Juan XIV, en el 984, y Gregorio V, en el 999.
El hombre que acaba
de morir y tuvo en vida un inmenso poder realizó actos
inéditos para un Pontífice: visitó una
sinagoga 13 de abril de 1986, y el 12 de marzo del
2000 en una ceremonia de "autopurificación" sin
precedentes en la historia del catolicismo, Juan Pablo
II pidió "perdón" a Dios por los pecados y las culpas
cometidas en el pasado por los católicos.
Su tacto y búsqueda de justicia hicieron que el 30 de
diciembre de 1993 firmara un acuerdo fundamental entre
la Santa Sede e Israel, primer acto jurídico entre los
dos Estados, y el 29 de septiembre del 94 se realizó la
presentación de las cartas credenciales del primer
embajador de Israel ante el Vaticano. El 25 de octubre
de ese mismo año se establecieron relaciones oficiales
entre la Santa Sede y la OLP (Organización de Liberación
de Palestina) y el 15 de febrero del 2000 firma con los
palestinos de un acuerdo histórico que oficializa las
actividades de la iglesia católica en los territorios
autónomos.
Sin embargo, no pocas veces Juan Pablo II despertó
polémica: el 4 de abril de 1991 desarrolla el
consistorio extraordinario consagrado a las “amenazas
contra la vida humana”, entre ellas el aborto y en
febrero de 1993, durante un viaje a África el Papa
reafirma la oposición de la Iglesia al preservativo,
afirmando que “la castidad es el único medio de poner
fin a la trágica plaga del SIDA”. Tales posiciones
entran en contradicción con a defensa que realiza de las
mujeres.
Pero más allá de
puntos de vista contradictorios, el balance del
pontificado de Juan Pablo se inclina a la defensa que
hizo del tercer mundo, su apoyo a la guerra contra el
hambre y la injusticia social. Si en mayo de 1993 en
Agrigento (Sicilia), pronunció una crítica contra la
mafia, en febrero del 2003, lanza un llamamiento a no
resignarse, afirmando que la guerra en Irak “puede ser
evitada”, y recibe a varios dirigentes mundiales
pidiéndoles hacer todos los esfuerzos posibles para
evitar una guerra en Irak.
Karol Wojtila, nacido en Wadowice, en 1920, en el seno
de una familia obrera, trabajó durante la II Guerra
Mundial en unas canteras y más tarde en una fábrica de
productos químicos. Fue ordenado sacerdote en 1946,
amplió sus estudios en Roma, donde obtuvo el doctorado
en teología por el Angelicum, con una tesis sobre san
Juan de la Cruz.
De
regreso a Polonia, enseñó ética en la Universidad de
Lublin y en la Facultad católica de Cracovia. Fue
consagrado obispo de Ombi en 1958 y nombrado arzobispo
de Cracovia en 1964. Durante el Concilio Vaticano II
participó activamente en la redacción del documento
sobre la Iglesia en el mundo actual.
Su
designación ponía a la cabeza de la Iglesia a una
persona de perfiles hasta entonces poco habituales en
los pontífices romanos: obrero, actor, dramaturgo,
poeta, alpinista, políglota.
Su pasión por las caminatas y el esquí, además de su
pasado como aficionado al fútbol, le valieron el mote de
“Atleta de Dios”. Pero durante la última década el mal
de Parkinson melló su salud que este año se le fue
complicando, pero fiel a su tesis de
“interrumpir formas de
tratamiento que sólo aseguren una prolongación de la
vida precaria y onerosa” no quiso en el último día que
lo llevaran al hospital, sino insistió en que lo dejaran
en el Vaticano.
Los expertos coinciden en que las
dos obras de mayor alcance de Juan Pablo II, llamadas a
tener honda y prolongada influencia en el mundo
católico, han sido la promulgación, en enero de 1983,
del nuevo Código de Derecho Canónico y el
Catecismo de la Iglesia católica (octubre 1992). |