Año III
La Habana
Semana 2 - 8
ABRIL
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Profunda consternación en
San Pedro del Vaticano
Luis Luque Álvarez Ciudad del Vaticano


ADIÓS A UN DEFENSOR DE LA PAZ
 
La elección del nuevo Papa

La noticia de la muerte del Papa Juan Pablo II, acontecida a las 9:37 p.m. (3:37 p.m. en Cuba), conmovió a los más de de 100 000 fieles congregados en la plaza de San Pedro para despedir a uno de los hombres más prominentes de la historia contemporánea.

“El Santo Padre murió esta noche a las 21:37 en su apartamento privado. Se pusieron en práctica los procedimientos previstos en la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996 (para la elección de un nuevo Pontífice)”, dijo el portavoz Joaquín Navarro Vals, citado por ANSA.

Un minuto después de que la televisión anunciara la muerte del Pontífice a los 84 años, tras una larga agonía, el cardenal Camillo Ruini, vicario de Roma, dio la noticia a los fieles de la Plaza de San Pedro, que entonaron una oración antes de estallar en un aplauso y guardar un minuto de silencio, refirió AFP.

A continuación, sobrevino otro aplauso en agradecimiento al Papa de los jóvenes, que formaban en buena parte el público asistente.

El cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, entonó a continuación el De profundis, tras el cual los fieles estallaron en una sentida ovación de homenaje al fallecido Pontífice.

La campana mayor de San Pedro empezó a sonar para anunciar al mundo la noticia de la muerte del Papa, y el mismo tañido de dolor se repitió en los cientos de iglesias diseminadas por toda la ciudad.

Una luz en una de las ventanas de los apartamentos del Papa, en el tercer piso del palacio renacentista, fue la señal que anunciaba su muerte. Después la plaza se quedó casi en penumbra.

La emisora oficial de la Santa Sede, Radio Vaticana, interrumpió su programación habitual para difundir un Réquiem (oración por los difuntos).

Poco antes, los cardenales que habían salido a las escalinatas para orar con los fieles se habían retirado y solo volvieron a aparecer para arropar a Ruini en su difícil cometido de mensajero.

En el silencio, la multitud se abrazaba y reconfortaba, mientras otros muchos, sentados en el suelo, mantenían las velas encendidas.

Añade la agencia ANSA que una multitud adicional de fieles se dirigió hacia la plaza de San Pedro del Vaticano tras conocerse la muerte de Juan Pablo II, y que la circulación en torno a la zona del Vaticano prácticamente quedó bloqueada, ya que una larga fila de vehículos paralizó las calles adyacentes a Vía de Conciliación, la ancha avenida que desemboca en la plaza.

El cuerpo sin vida del Papa polaco será expuesto en la basílica de San Pedro del Vaticano no antes de la tarde del próximo lunes, dijeron a EFE fuentes vaticanas.

En las próximas horas será trasladado a la sala Clementina del Palacio Apostólico. Según la tradición, en la basílica de San Pedro, donde será colocado el cadáver en un catafalco delante del Altar de la Confesión, permanecerá tres días antes de las exequias.

Desde los fallecimientos de Pablo VI y Juan Pablo I, los funerales se celebran en la plaza de San Pedro, ante la presencia de mandatarios y personalidades de todo el mundo.

El gobierno italiano decretó tres días de luto nacional, a partir de este domingo, por el fallecimiento del Papa Juan Pablo II. A esas tres jornadas se sumará una más, el día de los funerales del Pontífice, indicó un comunicado del gobierno.

El gabinete dispuso asimismo que las banderas italianas y europeas sean expuestas a media asta en todos los edificios públicos del territorio nacional.

ADIÓS A UN DEFENSOR DE LA PAZ

Hijo de un oficial del ejército polaco y de una maestra, Karol Józef Wojtyla —conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado el 16 de octubre de 1978— nació en la pequeña ciudad polaca de Wadowice, el 18 de mayo de 1920. A los nueve años recibió el sacramento de la Comunión, y a los 18, el de la Confirmación, dos de los ritos iniciales de la religión católica.

Sus inquietudes intelectuales lo llevaron a matricular en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro. Al año siguiente, cuando las tropas nazis ocuparon Polonia y cerraron el centro de altos estudios, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química para ganarse la vida y evitar ser deportado a Alemania.

Desde 1942, advertida su vocación al sacerdocio, comenzó su formación en el seminario clandestino de Cracovia, mientras promovía la actividad del también secreto Teatro Rapsódico.

Ordenado sacerdote el 1ro. de noviembre de 1946, Wojtyla fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia en 1958 por el Papa Pío XII, y seis años más tarde, Pablo VI lo consagró como arzobispo de esa urbe. El mismo Pontífice lo hizo cardenal el 26 de junio de 1967.

El futuro Papa polaco participó en el Concilio Vaticano II (1962-1965), y brindó una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes.

Uno de los acontecimientos más conocidos de su vida, tuvo lugar en la tarde del 13 de mayo de 1981, cuando el terrorista turco Mehmet Alí Agca atentó contra él en la Plaza de San Pedro. Cuatro días después, expresó haberlo perdonado.

Entre los aspectos más notables de su vida estuvo su constante búsqueda de la paz entre las diversas religiones, en pos de la cual celebró tres encuentros mundiales en la localidad italiana de Asís. Igualmente, fue el primer Pontífice en entrar a una sinagoga y a una mezquita (en Roma y Damasco, respectivamente), como muestra de la fraternidad católica hacia musulmanes y judíos, y tendió numerosos puentes a las diferentes iglesias ortodoxas.

Asimismo, Juan Pablo II se pronunció con fuerza contra la carrera armamentista y los conflictos armados. En referencia a la agresión desatada por EE.UU. contra Iraq el 20 de marzo de 2003 —contienda que había tratado de impedir con sendas delegaciones a Washington y Bagdad— expresó que “cuando la guerra, como la de ahora en Iraq, amenaza el destino de la humanidad, resulta más urgente para nosotros proclamar, con voz firme y decidida, que la única paz es la construcción de una sociedad más justa y compasiva”. “La violencia y las armas —añadió— nunca pueden resolver los problemas del hombre”.

Otras formas de injusticia, como la pobreza, estuvieron en el centro de sus reflexiones. En su encíclica Centessimus Annus, de 1991, precisó que “será necesario abandonar una mentalidad que considera a los pobres —personas y pueblos— como un fardo, o como molestos e inoportunos, ávidos de consumir lo que otros han producido. Los pobres exigen el derecho de participar y gozar de los bienes materiales y de hacer fructificar su capacidad de trabajo, creando así un mundo más justo y más próspero para todos. La promoción de los pobres es una gran ocasión para el crecimiento moral, cultural e incluso económico de la humanidad entera”.

Digno de mención es el hecho de que desde su elección al frente de la Iglesia, Wojtyla realizó 104 viajes pastorales fuera de Italia, uno de ellos (el número 81) a Cuba, entre el 21 y el 25 de enero de 1998, ocasión en la que no dudó en calificar de “injustas y éticamente inaceptables” las restricciones impuestas por sucesivas administraciones norteamericanas contra nuestro país.

Durante la misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, cálidamente acogido por el pueblo cubano, recordó que “resurge en varios lugares una forma de neoliberalismo capitalista que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables. Así, en ocasiones, se imponen a las naciones, como condiciones para recibir nuevas ayudas, programas económicos insostenibles. De este modo se asiste en el concierto de las naciones al enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”.

Juan Pablo II, el Papa número 264, tuvo la singularidad de ser el primer Pontífice no italiano en más de 400 años, y de haber regido la Iglesia por 26 —el tercer pontificado más largo—. Escribió 14 encíclicas, 15 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 45 cartas apostólicas y cinco libros. Creó 231 nuevos cardenales, y se encontró con más de 17 600 100 peregrinos durante las más de 1 160 Audiencias Generales de los miércoles en el Vaticano.

La elección del nuevo Papa

Cuando muere un Papa, se declara la Sede Vacante y el gobierno de la Iglesia queda confiado al Colegio de Cardenales, que debe preparar la elección del nuevo Pontífice mediante el cónclave. En él participarán los cardenales no mayores de 80 años, que se reúnen y efectúan la votación.

Según la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, de 1996, el cónclave comenzará 15 días después del fallecimiento del Papa, y se realizará dentro de los límites territoriales del Estado del Vaticano (en la Capilla Sixtina).

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