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ADIÓS
A UN DEFENSOR DE LA PAZ
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La
elección del nuevo Papa
La noticia de la
muerte del Papa Juan Pablo II, acontecida a las 9:37
p.m. (3:37 p.m. en Cuba), conmovió a los más de de 100
000 fieles congregados en la plaza de San Pedro para
despedir a uno de los hombres más prominentes de la
historia contemporánea.
“El Santo Padre murió esta noche a las 21:37 en su
apartamento privado. Se pusieron en práctica los
procedimientos previstos en la Constitución apostólica
Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II
el 22 de febrero de 1996 (para la elección de un nuevo
Pontífice)”, dijo el portavoz Joaquín Navarro Vals,
citado por ANSA.
Un minuto después de que la televisión anunciara la
muerte del Pontífice a los 84 años, tras una larga
agonía, el cardenal Camillo Ruini, vicario de Roma, dio
la noticia a los fieles de la Plaza de San Pedro, que
entonaron una oración antes de estallar en un aplauso y
guardar un minuto de silencio, refirió AFP.
A continuación, sobrevino otro aplauso en agradecimiento
al Papa de los jóvenes, que formaban en buena parte el
público asistente.
El cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del
Vaticano, entonó a continuación el De profundis, tras el
cual los fieles estallaron en una sentida ovación de
homenaje al fallecido Pontífice.
La campana mayor de San Pedro empezó a sonar para
anunciar al mundo la noticia de la muerte del Papa, y el
mismo tañido de dolor se repitió en los cientos de
iglesias diseminadas por toda la ciudad.
Una luz en una de las ventanas de los apartamentos del
Papa, en el tercer piso del palacio renacentista, fue la
señal que anunciaba su muerte. Después la plaza se quedó
casi en penumbra.
La emisora oficial de la Santa Sede, Radio Vaticana,
interrumpió su programación habitual para difundir un
Réquiem (oración por los difuntos).
Poco antes, los cardenales que habían salido a las
escalinatas para orar con los fieles se habían retirado
y solo volvieron a aparecer para arropar a Ruini en su
difícil cometido de mensajero.
En el silencio, la multitud se abrazaba y reconfortaba,
mientras otros muchos, sentados en el suelo, mantenían
las velas encendidas.
Añade la agencia ANSA que una multitud adicional de
fieles se dirigió hacia la plaza de San Pedro del
Vaticano tras conocerse la muerte de Juan Pablo II, y
que la circulación en torno a la zona del Vaticano
prácticamente quedó bloqueada, ya que una larga fila de
vehículos paralizó las calles adyacentes a Vía de
Conciliación, la ancha avenida que desemboca en la
plaza.
El cuerpo sin vida del Papa polaco será expuesto en la
basílica de San Pedro del Vaticano no antes de la tarde
del próximo lunes, dijeron a EFE fuentes vaticanas.
En las próximas horas será trasladado a la sala
Clementina del Palacio Apostólico. Según la tradición,
en la basílica de San Pedro, donde será colocado el
cadáver en un catafalco delante del Altar de la
Confesión, permanecerá tres días antes de las exequias.
Desde los fallecimientos de Pablo VI y Juan Pablo I, los
funerales se celebran en la plaza de San Pedro, ante la
presencia de mandatarios y personalidades de todo el
mundo.
El gobierno italiano decretó tres días de luto nacional,
a partir de este domingo, por el fallecimiento del Papa
Juan Pablo II. A esas tres jornadas se sumará una más,
el día de los funerales del Pontífice, indicó un
comunicado del gobierno.
El gabinete dispuso asimismo que las banderas italianas
y europeas sean expuestas a media asta en todos los
edificios públicos del territorio nacional.
ADIÓS A UN DEFENSOR DE LA PAZ
Hijo de un oficial del ejército polaco y de una maestra,
Karol Józef Wojtyla —conocido como Juan Pablo II desde
su elección al papado el 16 de octubre de 1978— nació en
la pequeña ciudad polaca de Wadowice, el 18 de mayo de
1920. A los nueve años recibió el sacramento de la
Comunión, y a los 18, el de la Confirmación, dos de los
ritos iniciales de la religión católica.
Sus inquietudes intelectuales lo llevaron a matricular
en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en
una escuela de teatro. Al año siguiente, cuando las
tropas nazis ocuparon Polonia y cerraron el centro de
altos estudios, el joven Karol tuvo que trabajar en una
cantera y luego en una fábrica química para ganarse la
vida y evitar ser deportado a Alemania.
Desde 1942, advertida su vocación al sacerdocio, comenzó
su formación en el seminario clandestino de Cracovia,
mientras promovía la actividad del también secreto
Teatro Rapsódico.
Ordenado sacerdote el 1ro. de noviembre de 1946, Wojtyla
fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia en 1958 por el
Papa Pío XII, y seis años más tarde, Pablo VI lo
consagró como arzobispo de esa urbe. El mismo Pontífice
lo hizo cardenal el 26 de junio de 1967.
El futuro Papa polaco participó en el Concilio Vaticano
II (1962-1965), y brindó una contribución importante en
la elaboración de la constitución Gaudium et spes.
Uno de los acontecimientos más conocidos de su vida,
tuvo lugar en la tarde del 13 de mayo de 1981, cuando el
terrorista turco Mehmet Alí Agca atentó contra él en la
Plaza de San Pedro. Cuatro días después, expresó haberlo
perdonado.
Entre los aspectos más notables de su vida estuvo su
constante búsqueda de la paz entre las diversas
religiones, en pos de la cual celebró tres encuentros
mundiales en la localidad italiana de Asís. Igualmente,
fue el primer Pontífice en entrar a una sinagoga y a una
mezquita (en Roma y Damasco, respectivamente), como
muestra de la fraternidad católica hacia musulmanes y
judíos, y tendió numerosos puentes a las diferentes
iglesias ortodoxas.
Asimismo, Juan Pablo II se pronunció con fuerza contra
la carrera armamentista y los conflictos armados. En
referencia a la agresión desatada por EE.UU. contra Iraq
el 20 de marzo de 2003 —contienda que había tratado de
impedir con sendas delegaciones a Washington y Bagdad—
expresó que “cuando la guerra, como la de ahora en Iraq,
amenaza el destino de la humanidad, resulta más urgente
para nosotros proclamar, con voz firme y decidida, que
la única paz es la construcción de una sociedad más
justa y compasiva”. “La violencia y las armas —añadió—
nunca pueden resolver los problemas del hombre”.
Otras formas de injusticia, como la pobreza, estuvieron
en el centro de sus reflexiones. En su encíclica
Centessimus Annus, de 1991, precisó que “será necesario
abandonar una mentalidad que considera a los pobres
—personas y pueblos— como un fardo, o como molestos e
inoportunos, ávidos de consumir lo que otros han
producido. Los pobres exigen el derecho de participar y
gozar de los bienes materiales y de hacer fructificar su
capacidad de trabajo, creando así un mundo más justo y
más próspero para todos. La promoción de los pobres es
una gran ocasión para el crecimiento moral, cultural e
incluso económico de la humanidad entera”.
Digno de mención es el hecho de que desde su elección al
frente de la Iglesia, Wojtyla realizó 104 viajes
pastorales fuera de Italia, uno de ellos (el número 81)
a Cuba, entre el 21 y el 25 de enero de 1998, ocasión en
la que no dudó en calificar de “injustas y éticamente
inaceptables” las restricciones impuestas por sucesivas
administraciones norteamericanas contra nuestro país.
Durante la misa en la Plaza de la Revolución de La
Habana, cálidamente acogido por el pueblo cubano,
recordó que “resurge en varios lugares una forma de
neoliberalismo capitalista que subordina la persona
humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las
fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros
de poder a los países menos favorecidos con cargas
insoportables. Así, en ocasiones, se imponen a las
naciones, como condiciones para recibir nuevas ayudas,
programas económicos insostenibles. De este modo se
asiste en el concierto de las naciones al
enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del
empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los
ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más
pobres”.
Juan Pablo II, el Papa número 264, tuvo la singularidad
de ser el primer Pontífice no italiano en más de 400
años, y de haber regido la Iglesia por 26 —el tercer
pontificado más largo—. Escribió 14 encíclicas, 15
exhortaciones apostólicas, 11 constituciones
apostólicas, 45 cartas apostólicas y cinco libros. Creó
231 nuevos cardenales, y se encontró con más de 17 600
100 peregrinos durante las más de 1 160 Audiencias
Generales de los miércoles en el Vaticano.
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La elección del nuevo Papa
Cuando muere un Papa, se declara la Sede Vacante
y el gobierno de la Iglesia queda confiado al
Colegio de Cardenales, que debe preparar la
elección del nuevo Pontífice mediante el
cónclave. En él participarán los cardenales no
mayores de 80 años, que se reúnen y efectúan la
votación.
Según la Constitución Apostólica Universi
Dominici Gregis, de 1996, el cónclave comenzará
15 días después del fallecimiento del Papa, y se
realizará dentro de los límites territoriales
del Estado del Vaticano (en la Capilla Sixtina).
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