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Los funerales del Papa Juan Pablo II se realizarán el
viernes próximo, informó hoy el alcalde de esta capital,
Walker Vettroni, cuando se prepara el traslado de los
restos del Sumo Pontífice del Palacio Apostólico a la
Basílica de San Pedro.
El entierro se efectuará el viernes a las 8 de la
mañana, hora de Roma (10:00 GMT), confirmó el vocero del
Vaticano, Joaquín Navarro Valls. El cadáver del polaco
Karol Wojtyla, quien falleció el sábado pasado, será
depositado en la cripta de la Basílica.
Vettroni indicó que toda Roma se prepara para el gran
acontecimiento, por lo cual se priorizarán las medidas
para garantizar el desarrollo normal de las
manifestaciones de los fieles y la seguridad de la
presencia de jefes de Estado.
Las declaraciones del alcalde de esta urbe ocurren
cuando en el Vaticano concluyeron dos cónclaves de los
cerca de 117 cardenales que deberán decidir en estos
días quien será el sucesor de Wojtyla.
Esa congregación de cardenales deberá anunciar
oficialmente la fecha, el lugar y como será sepultado el
jefe de la iglesia católica, quien se mantuvo durante 26
años en ese puesto.
Asimismo, el cuerpo sin vida del Papa, quien murió a
causa de un choque séptico y un colapso cardiovascular
irreversible, será trasladado en hombros desde la
capilla Clementina, a través de la Plaza de San Pedro,
hasta el altar mayor de la Basílica.
En ese sentido, el portavoz del Vaticano informó que
ello ocurrirá este lunes a las 5:00 de la tarde, hora de
Roma, por la puerta principal de la Plaza y una hora
después quedará expuesto para los fieles.
La Basílica se mantendrá abierta toda la noche, aclaró
Navarro Valls ante la posibilidad que unos dos millones
de personas rindan tributo a quien en su momento fue
conocido como el Papa viajero por sus recorridos por más
de 130 países.
Los restos de Juan Pablo II, vestido con una casulla
blanca y una capa roja, las manos cruzadas sobre el
cuerpo, el báculo de pasto bajo el brazo izquierdo y una
mitra en la cabeza, fueron depositados en un catafalco
de tela color oro.
Por su lado, los cardenales juraron guardar el secreto
de las deliberaciones de los dos cónclaves que ya se
efectuaron hoy en la Capilla Sextina, acorde con las
regulaciones introducidas en 1996 por el propio Wojtyla
para este tipo de funerales.
A las especulaciones de quien podría ocupar la jefatura
de la iglesia católica se sumaron hoy las declaraciones
del arzobispo de Sydney, George Pell, el único cardenal
australiano asistente al cónclave, de que el próximo
Papa será un conservador.
El nuevo Sumo Pontífice, para cuya elección el colegio
de cardenales podría tardarse hasta dos semanas,
"seguirá la onda filosófica de su predecesor sobre
cuestiones doctrinales", afirmó.
De acuerdo con Pell, conocido por sus posiciones
conservadoras, nadie que conozca la Iglesia puede pensar
que la reunión cimera de los católicos haga un cambio
radical.
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