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Miles de personas han desfilado por la capilla ardiente
de Juan Pablo II, abierta al público desde este lunes a
las 19.45 hora local. En procesión, pasan ante el cuerpo
del Pontífice para rendirle un último adiós. A las
puertas de la Basílica, una multitud espera su turno
para ver el cuerpo sin vida del que fue su líder
religioso.
Los feligreses pasan a buen ritmo ante el cuerpo del
Papa. Muchas personas esperan para ofrecerle su
particular homenaje y no les está permitido detenerse.
Miran al que fue su referente espiritual, algunos se
santiguan, y siguen adelante. No hay tiempo para más.
De las 3 a las 5 de esta madrugada la capilla ardiente
permaneció cerrada para que el servicio de limpieza
trabajara en el lugar en el que los fieles dicen su
último adiós a Juan Pablo II.
"Es indescriptible la
sensación que se tiene viéndolo a pocos metros. Me
gustaría quedarme aquí (en la Plaza de San Pedro) esta
noche porque quiero entrar otra vez ", señalaba un
ciudadano austríaco que ha viajado a Roma para la
ocasión.
Mientras, a las puertas de la Basílica se extiende una
larga cola, en la que esperan su turno muchos jóvenes e
incluso varios niños. Guardan un solemne silencio al
acercarse a las puertas del templo, sólo roto en
ocasiones por cánticos que secundan algunos grupos de
religiosos.
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En una mesa colocada a las puertas de la Basílica,
muchos fieles depositan flores o mensajes de despedida
al Papa Wojtyla, como el de una joven que le pedía
perdón por no haberle conocido en vida, o el de un grupo
de estudiantes romanos que dejó un abultado sobre con la
inscripción "para nuestro amado Papa".
La capilla ardiente de Juan Pablo II está instalada en
la nave central de la Basílica de San Pedro, delante del
llamado altar de la confesión y junto al famoso
baldaquino de Bernini.
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Fue trasladado allí
desde la Sala Clementina del Palacio Apostólico, en un
recorrido que atravesó la Plaza de San Pedro, donde le
aguardaban los fieles.
Los fieles dispondrán de tres días para despedirle. El
jueves se cerrará la capilla y el viernes a las 10.00
hora local se celebrarán el funeral y el entierro de
Wojtyla en la cripta del Vaticano.
La primera exposición al pueblo
El traslado del Papa hasta la Basílica de San Pedro
comenzó con una oración en el interior de la Sala
Clemenentina, para posteriormente iniciar una procesión
por la llamada escalera noble, la primera Logia, la sala
Ducal y la sala y la escalera Regia. El cuerpo del Papa,
a hombros de doce silleros pontificios, estuvo en todo
momento acompañado por los cardenales de la Curia,
encabezados por el camarlengo Martínez Somalo. Además,
le escoltaban miembros de la Guardia Suiza.
Tras recorrer las estancias vaticanas, salió a la Plaza
de San Pedro por el Portón de Bronce. Allí le esperaban
los fieles, que habían esperado durante horas para ver
sus restos. A su paso, las campanas de San Pedro tocaron
a duelo, mientras los religiosos que le acompañaban
entonaron una letanía. Algunas personas aplaudieron,
mientras otras optaron por guardar un absoluto silencio.
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La gran cantidad de
gente que hacía cola desde hace horas en la Plaza de San
Pedro para ver al Pontífice ha sido el motivo de que se
adelantase más de una hora la apertura de su capilla
ardiente, prevista para las 21.00. Protección Civil
instó a las autoridades vaticanas a que tomaran esta
decisión para garantizar su integridad.
Antes de que el cadáver del Papa llegase a la Basílica,
los empleados del Vaticano, tanto los seglares como los
religiosos, pudieron verlo en la Sala Clementina del
Palacio Apostólico. Antes lo hicieron altos cargos del
Gobierno italiano y de la Santa Sede, que pudieron
despedirse en la intimidad del Santo Padre.
Seguridad y alojamiento
El Vaticano y Roma se preparan para lo que podría ser la
mayor afluencia de personas de los últimos tiempos. Las
autoridades italianas estiman que hasta dos millones de
peregrinos podrían viajar a Roma para despedir a Juan
Pablo II.
Desbordados ante este aluvisón, han pedido a los fieles
que en la medida de lo posible escalonen sus llegadas.
Mientras, la ciudad planifica medidas de seguridad a la
vez que han previsto un plan de acogida habilitando
tiendas de campaña para que puedan dormir y descansar
los peregrinos en el estadio Olímpico, Flaminio y en el
área de Tor Vergata.
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"Para nosotros será un
desafío extraordinario", afirmó el alcalde de Roma,
Walter Veltroni. "Será como organizar un jubileo en 48
horas", agregó, refiriéndose a las celebraciones en 2000
que atrajeron a varios millones de peregrinos a la
capital italiana y que requirieron preparaciones en gran
escala.
El Gobierno de Silvio Berlusconi designó al titular del
Departamento de Protección Civil, Guido Bertolaso, como
encargado de los preparativos. Bertolaso ha sido el
hombre clave para la organización de todos los grandes
acontecimientos en Italia en los últimos años, y manejó
con éxito la movilización de más de un millón de jóvenes
en Roma para las reuniones con el Papa durante el Día
Mundial de la Juventud en el 2000.
La Conferencia Episcopal y Protección Civil han llegado
a un acuerdo para escalonar las visitas al Vaticano.
Así, las 20 provincias italianas han sido divididas en
tres grupos para repartir las visitas entre el martes,
el miércoles y el viernes.
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Más de 10.000 personas, entre fuerzas de seguridad y
voluntarios de Protección Civil, se ocuparán de
garantizar la seguridad y el buen desarrollo de los
actos.
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