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“Esperamos que sea electo un Papa de América Latina,
África o Asia. Un hombre que abra, en la Iglesia, el
debate en torno de los temas congelados por Juan Pablo
II: células madre o troncales, moral sexual, celibato
facultativo, papel de la mujer en la Iglesia, uso del
preservativo, etc. Sobre todo, un papa que anteponga el
Evangelio al derecho canónico, el amor a la ley, la
misericordia a la disciplina, la justicia a las
conveniencias, la alegría al dolor, la libertad a la
opresión”. Con esta afirmación de Fray Betto, uno de los
más importantes exponentes de la Teología de la
liberación en Brasil, se traduce el sentimiento de la
iglesia progresista del país. Es hora de repensar los
rumbos de la Iglesia y aceptar el pluralismo. El nuevo
Papa va a tener que enfrentar desafíos no administrados
por Juan Pablo II, como la epidemia del Sida, el
celibato de los sacerdotes, el movimiento ecuménico y
los oficios religiosos, la disminución del número de
fieles y sacerdotes.
Incluso hasta aquellos que no están tan identificados
con la línea progresista como el “papable” arzobispo de
San Pablo, Cláudio Hummes, dice que es hora de repensar
la iglesia y modernizarla. En entrevista para Globonews,
ayer en la noche, declaró que para cada pontificado hay
una nueva iglesia. Hummes afirmó que Juan Pablo II
durante su pontificado hizo a la iglesia “vivir” las
decisiones del Concilio Vaticano II y ahora es hora de
repensarla y reinsertarla en la sociedad, ante los
avances de la ciencia y de las culturas, resaltando la
necesidad de discutir la bioética y el papel de la
mujer.
El monje benedictino Marcelo Barros opina que el
Cónclave servirá para que los cardenales analicen la
situación actual de la Iglesia Católica y enumeren
ciertos criterios a partir de los cuales deberá ser
escogido el próximo Papa, y cree que tienen que asumir
el compromiso de volver a la simplicidad del Evangelio y
unirse a las otras Iglesias en el testimonio del amor
divino para con la humanidad. Y arriesga:
“Probablemente, desde el mundo entero, llegarán pedidos
para que se valorice una mayor autonomía de las Iglesias
locales, se reencuentren caminos de un más profundo
diálogo de la Iglesia con el mundo actual, con las otras
Iglesias cristianas y con las demás religiones”.
El sacerdote Marcelo recuerda además que, desde la
década del 60, muchos fieles y obispos ilustres como Don
Helder Cámara, proponen que el Papa renuncie al cargo de
Jefe de Estado, entregue el Vaticano para ser un Museo
de la Humanidad y asuma plenamente el cargo de obispo de
la Iglesia local de Roma, colocando el primado “petrino”
al servicio de la unidad de las Iglesias y de la paz
mundial. Sostiene que la Iglesia Católica debe aceptar
la recomendación que los obispos latinoamericanos
hicieron en 1968, en su 2a asamblea general en Medellín,
Colombia: “Que se presente cada vez más nítido el rostro
de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y
pascual, desligada de todo el poder temporal y
valientemente comprometida con la liberación de todo ser
humano y de toda la humanidad” (Medellín. 5, 15 a)
Para Don Tomás Balduíno, presidente de la Comisión
Pastoral de la Tierra, ahora existe la posibilidad del
“surgimiento de la fuerza de las iglesias y eso va a
fortalecer la expresión de las identidades plurales del
mundo". Defiende que esa pluralidad tiene que ser
respetada ya que las diversas culturas no pueden ser
tratadas de la misma forma a partir de Roma, de manera
universal. “Una Iglesia es la de Brasil y la de Uruguay,
por ejemplo; y otra la de Europa y Estados Unidos".
El obispo emérito de São Félix do Araguaia (en Mato
Grosso), Don Pedro Casaldáliga, 77 años, sostiene que un
Papa que no tenga las mismas resistencias anticomunistas
de orden personal de Karol Wojtyla a un abordaje de la
fe que flirtee con el marxismo, podría en tesis,
ensanchar el camino para la recuperación de la Teología
de la liberación. El obispo opina que el perfil de la
elección de la curia también es importante porque,
recuerda, parte importante de la resistencia del
Vaticano a esa doctrina venía de los consejeros más
cercanos del Papa, como el cardenal alemán Joseph
Ratzinger.
Perspectivas teológicas
La "Conferencia sobre el Cristianismo en América Latina
y el Caribe – Trayectorias, diagnósticos, prospectivas",
que reunió en agosto de 2003 a más de 700 teólogos de
toda América Latina en San Pablo (PUC-SP), ya muestra el
camino que los latinoamericanos defienden. Discusión,
inclusive, profundizada en el Foro Mundial de la
Teología de la liberación, ocurrido este año en Porto
Alegre, donde se profundizaron aspectos importantes de
la teología orientada hacia las minorías sociales.
João Batista Libânio, doctor de la Universidad
Gregoriana de Roma y profesor del Centro de Estudios
Superiores de la Compañía de Jesús, destacó en San Pablo
la perplejidad del Cristianismo ante los cambios
actuales. Entre los enfrentamientos sociopolíticos y
económicos, destaca: el neoliberalismo y el mundo de los
pobres y la confrontación con la subjetividad del
intercambio competitivo, donde el cristianismo sugiere
una colectividad y la tecnología y el ritmo de la vida
moderna aleja a las personas de la convivencia social.
Sin embargo, sugiere algunas pistas pastorales, como una
agenda temática a partir de América Latina y del Caribe,
que incluye el papel de la mujer en la sociedad y en la
Iglesia; la confrontación con la ignorancia; el pasaje
de un nivel de información a la praxis; y el pasaje de
una fe individual a la comunitaria y comprometida,
creando una red de comunidades.
En el mismo encuentro, Don Demétrio Valetin, obispo de
la Pastoral del Emigrante, propone que se apueste a la
visión bíblica de "Iglesia del pueblo de Dios";
reuniendo nuevamente al pueblo en comunidades;
cultivando la práctica liberadora del Evangelio;
cultivando la lectura popular de la Biblia; y buscando
un nuevo modelo de Iglesia. “Una Iglesia más
participativa; superando las dicotomías y cultivando la
fraternidad; diversificando los ministerios; valorizando
los nuevos sujetos eclesiales; y fortaleciendo la
solidaridad y el compromiso con la causa de la vida”.
Traducción: Daniel Barrantes
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