Año III
La Habana
Semana 2 - 8
ABRIL
de 2005

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Teólogos evalúan pontificado
de Juan Pablo II
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No obstante las críticas realizadas al tratamiento dado a la Teología de la Liberación por Juan Pablo II, muchas cualidades también son puestas de manifiesto. Según Leonardo Boff, obligado a callarse por la Santa Sede cuando todavía era fraile franciscano en 1984, “Juan Pablo II fue un hombre de profunda fe”. Evalúa que el Papa siguió y creyó en todas las reglas canónicas a ser seguidas por un “patriarca de Occidente”.

“Lo importante no es la avalancha de documentos de todo orden que dejó, más de cien mil páginas. El gran discurso es su figura. Lo que permanecerá en la historia es su imagen carismática, al mismo tiempo vigorosa, tierna y profundamente religiosa. ¿Cuál es su legado? Él mismo. ¿Cuál es el contenido de este legado? La religión”, escribió en su artículo “El legado: el rescate de la religión”. Boff, sin embargo, resalta que es discutible la orientación que le dio a la religión, “en una línea conservadora, doctrinariamente fija y moralmente rígida”, no obstante no niega la relevancia del elemento religioso y místico incorporado por Juan Pablo II en la configuración de la nueva humanidad.

El sacerdote Marcelo Barros, monje benedictino y autor de 27 obras, evalúa que Karol Wojtyla innovó el modo de ser del papado, al inaugurar un ministerio itinerante. “En medio de un mundo en guerras, predicó la paz; en países ricos, insistió en el diálogo entre las naciones; condenó regímenes dictatoriales y enseñó a todos el derecho de los pobres, de los indios, de los negros y la sacralidad de todo ser humano”. El sacerdote Marcelo recuerda que Juan Pablo II “sedujo al mundo con su personalidad mediática”, fundamentalmente por los gestos proféticos y valientes como la aproximación a los judíos, musulmanes, al Dalai Lama y a los otros religiosos que visitaba y que invitó a reunirse para orar por la paz; así como destacó la iniciativa personal de pedir perdón a los negros y a los indios por la participación de la Iglesia Católica en la esclavitud y opresión de sus ancestros.

Recuerda además que este Papa hizo algunos intentos de reforma espiritual de la Iglesia, aunque no hayan sido exitosos exactamente por fortalecer una organización de la Iglesia Católica como una diócesis única en la cual él era el obispo con jurisdicción universal. “Dentro de este modelo medieval de Iglesia, se vuelve difícil hacer reformas que suponen otra forma de organización eclesial”, concluye. El monje benedictino critica además a Juan Pablo II, porque “insistió en el extremo dogmatismo de la moral sexual, firmó la condena de la Teología de la liberación, negó a la mujer su participación plena en los ministerios eclesiales e intentó restaurar el discurso religioso en el debate público de la sociedad postmoderna”.

Don Tomás Balduíno, presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra en Brasil, afirmó en una entrevista a una agencia de noticias internacional que el Papa retrocedió toda la apertura que la Iglesia Católica había alcanzado en el Concilio Vaticano II. “Juan Pablo II creó una iglesia más clerical, masculina, ortodoxa, centralizadora, sin la visión del pueblo de Dios”. Al mismo tiempo el obispo emérito de São Félix do Araguaia, D. Pedro Casaldáliga, evalúa que "Juan Pablo, como polaco que vivió bajo el imperio rojo, tenía una oposición visceral a todo lo que pudiese parecerse al marxismo. Y eso es comprensible".

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