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Todo el fin de semana la televisión, la radio y las
páginas de los periódicos informaron profusamente sobre
el fallecimiento del Papa Juan Pablo II. Su deceso
acaparó la mayor parte de los espacios de los medios de
comunicación con programas o trabajos especiales sobre
su labor como máximo patriarca de la Iglesia Católica,
calificándolo como “el Papa Peregrino” o “Papa Amigo”.
Los canales comerciales de televisión venezolanos
colocaron en señal de duelo un letrero de “LUTO ACTIVO”,
que acompañó la transmisión de estas informaciones. Pero
también en el horario nocturno siguió sin reparo la
publicidad de las líneas calientes.
Esa grotesca capacidad de pasar del dolor a la alegría,
del llanto a la risa, de lo divino a lo profano, lleva a
revisar la postura que en vida sostuvo el Santo Padre,
Juan Pablo II ante lo medios de comunicación social.
Para ello se recurre a un documento emanado del Vaticano
el 24 de enero de este año, que se encuentra en: (http://vatican.mondosearch.com/index_sp.html).
La “CARTA APOSTÓLICA DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II A
LOS RESPONSABLES DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES”.
La lectura de ese documento ilustra sobre la opinión que
el Papa Juan Pablo II tenía de los medios, la
importancia que les asignaba y la labor que pueden
desempeñar en el futuro de la humanidad. A continuación
se ofrecen algunos párrafos de ese documento
La importancia de los medios en la actualidad
“3. En un mundo rico de potencialidad comunicativa como
el nuestro, los desafíos para la nueva evangelización
son múltiples. Por ello, en la Carta encíclica
Redemptoris missio he querido subrayar, que el primer
areópago de los tiempos modernos es el mundo de la
comunicación, capaz de unificar a la humanidad
convirtiéndola, como se suele decir, en “una aldea
global”. Los medios de comunicación social han alcanzado
tal importancia que para muchos constituyen el principal
instrumento de guía y de inspiración en su
comportamiento individual, familiar y social. Se trata
de un problema complejo, puesto que tal cultura, aún
antes que por “los contenidos”, nace por el hecho de que
existen nuevos modos de comunicar con técnicas y
lenguajes inéditos.”
La ética de los medios de comunicación
En opinión de Juan Pablo II dada la importancia de los
medios de comunicación es vital que tengan un
desenvolvimiento ético. Así queda expuesto en el
mencionado documento.
“Dentro de una visión orgánica y correcta del desarrollo
del ser humano, los medios de comunicación pueden y
deben promover la justicia y la solidaridad, refiriendo
con verdad y cuidado los acontecimientos, analizando en
modo completo las situaciones y los problemas, y dando
voz a las diversas opiniones.(*) Los criterios supremos
de verdad y de justicia, en el ejercicio maduro de la
libertad y de la responsabilidad, constituyen el
horizonte donde situar una auténtica deontología en el
aprovechamiento de los modernos y potentes medios de
comunicación social.”
El papel de la Iglesia ante los medios de
comunicación
La Iglesia no puede permanecer indiferente ante la
determinante influencia que los medios ejercen. Por ello
el Sumo Pontífice señala el deber que debe asumir la
Iglesia y sus pastores.
“10. La Iglesia, que es maestra de humanidad en virtud
del mensaje de salvación confiado por su Señor, siente
el deber de dar su propia contribución en aras de una
mejor comprensión de las perspectivas y de las
responsabilidades que conlleva el actual desarrollo de
las comunicaciones sociales. Precisamente porque
influyen sobre la conciencia de los individuos,
conforman su mentalidad y determinan su visión de las
cosas, se hace preciso insistir, en modo claro y
determinante, en que los medios de comunicación social
constituyen un patrimonio que se debe tutelar y
promover. Es necesario que también las comunicaciones
sociales sean englobadas en un cuadro de derechos y
deberes orgánicamente estructurados, ya sea desde el
punto de vista de la formación y responsabilidad ética,
cuanto en referencia a las leyes y a las competencias
institucionales.”
Los medios y el futuro del mundo
“Por último, no se deben olvidar las grandes
potencialidades que los medios de comunicación tienen
para favorecer el diálogo, convirtiéndose en vehículos
de conocimiento recíproco, de solidaridad y de paz.
Dichos medios constituyen un poderoso recurso positivo
si se ponen al servicio de la comprensión entre los
pueblos y, en cambio, son un “arma” destructiva si se
usan para alimentar injusticias y conflictos. De manera
profética, mi predecesor, el beato Juan XXIII, en la
Encíclica Pacem in terris, ya había puesto en guardia a
la humanidad acerca de tales riesgos potenciales[13].”
El papel de los medios: responsabilidad de todos
“El positivo desarrollo de los medios de comunicación al
servicio del bien común es una responsabilidad de todos
y cada uno[12]. Debido a los fuertes vínculos que los
medios de comunicación tienen con la economía, la
política y la cultura, se hace preciso un sistema de
gestión que pueda salvaguardar la centralidad y la
dignidad de la persona, la primacía de la familia,
célula fundamental de la sociedad, y la correcta
relación entre las diversas instancias.”
La profundidad de sus observaciones demuestra que el
mejor homenaje que pueden rendir los medios comerciales
venezolanos al Papa Juan Pablo II, es seguir sus
señalamientos.
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