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Entre 10 y 15 horas de espera. Sin poder ir a un cuarto
de baño, comprar alimentos o salir a un lugar despejado.
Así, a lo largo de cinco kilómetros hasta conseguir ver
al Papa. El Ejército ha tenido que intervenir para
controlar la situación y a las 22.00 de esta noche se
prohibirá a más feligreses sumarse a la larga fila.
Protección Civil ha pedido a los vecinos de la zona que
"asistan" a los peregrinos.
La avalancha de fieles que quiere ver la capilla
ardiente del Pontífice está creando situaciones tensas
en las calles del Vaticano y los barrios aledaños.
Protección Civil estima que son cerca de 1,2 millones
las personas que aguardan en la fila para entrar en la
Basílica de San Pedro.
Algunos llevan muchas horas en la cola: 12, 15, 17... la
media de tiempo de espera varía a medida que pasa el
tiempo. No consiguen llegar al templo, pero tampoco
pueden abandonar la fila ya que están atrapados entre
centenares de miles de personas, además de entre las
vallas que delimitan el recorrido. Los mareos y desmayos
se suceden: sólo en uno de los puestos de Protección
Civil se ha atendido hoy a 400 personas.
Además, el sol que ha lucido a lo largo del día en Roma
ha provocado casos de deshidratación. Ante estas
perspectivas, algunos ancianos desisten de intentar
llegar al Pontífice y se salen de la fila antes de que
sea demasiado tarde.
En vista de la situación, el responsable de Protección
Civil, Guido Bertolaso, ha hecho un llamamiento a los
vecinos de la zona para que asistan a los peregrinos.
A las 22.00 se cierra la fila
En vista de que la procesión de feligreses estaba
desbordando todas las previsiones, las autoridades
italianas anunciaron a primera hora de la tarde que a
las 22.00 de esta noche no se dejaría a nadie más
sumarse a la cola. La fila se 'cerrará' por tanto 24
horas antes que la capilla ardiente (el viernes a las
22.00). "Se calcula que al final serán necesarias 24
horas para llegar a la basílica vaticana, y queremos
evitar cualquier riesgo", dijo el comisario
extraordinario del Gobierno italiano para las exequias
del Papa Wojtyla, Guido Bertolaso.
Pero en vista de que el goteo de feligreses no cesa, las
autoridades están desaconsejando durante la tarde a los
visitantes que se sumen a la 'procesión', que serpentea
a lo largo cinco kilómetros.
Así lo hizo el prefecto de Roma, Achille Serra, tras una
supervisión de la Plaza de San Pedro. Serra afirmó que
en la organización "se ha hecho todo lo posible", pero
que no podían esperar que llegasen cuatro millones de
fieles, que son los que en estos días y hasta el jueves
por la noche podrán entrar en la Basílica.
El prefecto explicó que en la organización están
colaborando "miles y miles" de personas desde la
Protección Civil, a los bomberos, la Cruz Roja, la
Policía y cientos de voluntarios.
El Ejército también está interviniendo para evitar males
mayores. Despejan las zonas más concurridas y esta
mañana distribuyeron café y chocolate caliente a las
personas que habían pasado la noche haciendo cola.
Además, el Ayuntamiento se ha visto obligado a cortar el
tráfico en varias calles y plazas, invadidas por los que
esperan acceder al Vaticano y ha procedido de urgencia a
desviar la circulación, ya de por sí difícil en la
ciudad.
Al terminar la jornada de ayer, el Vaticano estimaba que
habían pasado por la capilla de Juan Pablo II un millón
de personas; 600.000 el martes y 400.000 el lunes,
cuando se abrió el templo a las 19.45 horas. La apertura
tuvo que adelantarse más de una hora debido al gran
número de fieles que aguardaban ya en esas primeras
horas.
Pantallas gigantes
en toda Roma
Los cuatro millones de fieles que se espera que lleguen
a Roma para los funerales del Papa, el próximo viernes,
podrán seguir la ceremonia a través de pantallas
gigantes de televisión que serán instaladas en siete
grandes lugares de la capital italiana, entre ellos los
estadios Olímpico y Flaminio, con capacidad para 80.000
y 30.000 espectadores, respectivamente. Las pantallas
también se colocarán en el Circo Máximo, la Piazza del
Popolo, la Plaza de San Juan de Letrán, la Plaza de San
Pablo Extramuros y en la zona de Tor Vergata, a las
afueras de Roma.
Las autoridades ya han subrayado que, en ningún caso, la
masa ingente de peregrinos, fieles o simples curiosos
que se están acercando a Roma, y que podría superar los
dos millones de personas, podrá asistir al funeral en la
Plaza de San Pedro y su entorno. Tan sólo unos 300.000
fieles podrán seguir el funeral en el área comprendida
entre un pequeño segmento de la Plaza de San Pedro, la
Via della Conciliazione (la calle que une el Vaticano
con Roma) y la Plaza del Risorgimento.
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