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Siguen muestras de duelo en Cuba
por muerte de Juan Pablo II
Prensa Latina La Habana


La muerte y los funerales del Papa Juan Pablo II continúan acaparando la atención de los medios locales de prensa, mientras los cubanos, tanto los creyentes como los que no, continúan lamentando la pérdida del prelado.

Transcurrieron ya los tres días de duelo oficial decretados por el gobierno cubano, durante los cuales se suspendieron las actividades festivas y la enseña nacional ondeó a media asta, pero el deceso del pontífice continúa conmoviendo a los pobladores de la isla.

Cuba fue de los primeros Estados en comunicar sus sentimientos con motivo del infausto suceso, pues apenas unos minutos después de que la noticia corriera por al mundo, el canciller, Felipe Pérez Roque, hizo una sentida declaración a la prensa nacional y extranjera.

Siempre vimos y seguiremos viendo al Papa Juan Pablo II como un amigo, como alguien que se preocupó por los pobres, que combatió el neoliberalismo y que luchó por la paz, dijo el titular cubano de Exteriores.

También rápida y sentida fue la reacción del presidente Fidel Castro, quien en nombre del pueblo y el gobierno cubanos envió un mensaje de condolencia al Cardenal Eduardo Martínez Somalo, Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

La humanidad guardará un emotivo recuerdo de la incansable labor de Su Santidad Juan Pablo II a favor de la paz, la justicia y la solidaridad entre todos los pueblos, escribió el líder cubano.

Fidel Castro recordó la visita del Sumo Pontífice a la isla en enero de 1998 y afirmó que "quedará grabada en la memoria de nuestra nación como un momento trascendental en las relaciones entre el Estado Vaticano y la República de Cuba".

El estadista, además, asistió el martes 5 a una misa funeral en memoria del Papa después de firmar un libro de condolencias abierto en la sede de la Nunciatura Apostólica.

A la ceremonia, celebrada en la Catedral de La Habana, también concurrieron los vicepresidentes Carlos Lage y Esteban Lazo, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, el canciller Pérez Roque, y el ministro de Cultura, Abel Prieto.

La misa fue oficiada por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, y concelebrada por el Nuncio Apostólico en Cuba, monseñor Luigi Bonazzi, y todo el clero de la Arquidiócesis. Cientos de fieles y pueblo en general colmaron la iglesia y la plaza aledaña.

Antes de su homilía, el cardenal Ortega expresó al mandatario cubano su gratitud por el modo tan sentido con que ha sido acogido en la isla el deceso de Juan Pablo II.

Poco antes, al firmar el libro de condolencias abierto en la Nunciatura Apostólica, el presidente cubano escribió: "Descansa en paz, infatigable batallador por la amistad entre los pueblos, enemigo de la guerra y amigo de los pobres".

En otra parte de su dedicatoria apuntó que fueron vanos los esfuerzos de quienes quisieron utilizar el prestigio y la enorme autoridad espiritual del prelado contra la causa justa del pueblo cubano en su lucha contra el gigantesco imperio.

"Nos visitaste en tiempos difíciles y pudiste percibir la nobleza, el espíritu solidario y el valor moral del pueblo, que te recibió con especial respeto y afecto porque supo apreciar la bondad y el amor por los seres humanos que impulsaron tu largo peregrinar sobre la Tierra", apuntó.

También recordó que antes de regresar a Roma el Pontífice dijo que las medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país eran injustas y éticamente inaceptables.

"Eso te ganó para siempre la gratitud y el cariño de todos los cubanos, que hoy te rendimos merecido tributo", escribió el presidente cubano, siempre como dirigiéndose directamente al Papa.

"Nos duele tu partida, inolvidable amigo, y deseamos con fervor que tu ejemplo perdure", apuntó el estadista antes de estampar su firma en el libro de condolencias.

Este había sido firmado momentos antes por el primer vicepresidente cubano, Raúl Castro, quien escribió: "Juan Pablo II, Su Santidad, clamó por los pobres, luchó por la paz. Lo recordaremos siempre con respeto y profunda amistad".

En la propia fecha se anunció que la delegación cubana a las honras fúnebres del Papa Juan Pablo II estará encabezada por Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento).

La integrarán, entre otros, Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y Teresita Vicente, directora de Europa en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

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