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El testamento de Juan Pablo II, escrito de puño y letra
en polaco, fue abierto y leído hoy a los cardenales pero
mañana será hecho público.
El texto de 15 páginas, que el pontífice empezó a
redactar en 1979, no contenía el cardenal "in pectore",
que tantas especulaciones causó en días anteriores.
El testamento del Papa Juan Pablo II fue leído esta
mañana durante la congregación general de los
cardenales, pero mañana jueves será difundido
públicamente.
Se trata de unas 15 carpetas, de contenido estrictamente
espiritual, escritas en su lengua y en diferentes
momentos a partir de 1979, dos años antes de sufrir el
atentado del turco Ali Agca.
La difusión está prevista en polaco y con traducciones
en varias lenguas, motivo por el cual se hará pública 24
horas más tarde, ya que "fue necesaria una traducción
exacta, visto que se trata del testamento del Papa",
explicó hoy el vocero vaticano Joaquin Navarro-Valls.
Juan Pablo II se llevó consigo el secreto sobre el
cardenal "in pectore" designado en el consistorio de
octubre de 2003, y el purpurado no podrá por lo tanto
participar siquiera en el cónclave para la elección de
su sucesor.
El Papa no sólo no dijo públicamente el nombre
("expectorar" es el término técnico) cuando vivía, sino
que ni siquiera dejó escrito en su testamento o en
cualquier otro documento el nombre del elegido.
"Puedo confirmar -dijo Navarro Valls- que el Papa antes
de su deceso no comunicó el nombre del cardenal que se
había reservado "in pectore". Por lo tanto, no se
plantea la cuestión" (de si habrá un nuevo cardenal en
el cónclave, NDR).
El nombramiento de un cardenal "in pectore" es usado por
el papa por motivos de oportunidad, tal vez porque el
designado pertenece a un país donde podría ser
perseguido, en cuyo caso se prefiere mantener en reserva
la identidad del nuevo purpurado.
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