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El fallecido Papa Juan Pablo II consideró en el 2000 la
posibilidad de abdicar a su cargo, a la edad de 80 años,
y de que su cadáver fuera sepultado en su natal Polonia,
según extractos de su testamento, divulgados hoy aquí.
El Sumo Pontífice, quien murió el pasado sábado a los 84
años de edad, dejó un testamento espiritual de 15
páginas, escrito en polaco, en el cual aclara que,
finalmente, decidió dejar al Consejo de Cardenales la
decisión de dónde depositar sus restos.
De acuerdo con fragmentos del texto de ese documento,
Juan Pablo II escribió en 1982 que se debía consultar
también a la Conferencia Episcopal polaca sobre su lugar
de entierro.
Pero en 1985 reconsideró esa voluntad y excluyó que el
consejo de cardenales este obligado a acudir a los
prelados de su país natal para decidir el lugar del
sepulcro.
Asimismo, menciona a su mano derecha durante 40 años, su
coterráneo Stanislaw Dziwisz, y al rabino de Toa, quien
estaba al frente de la Sinagoga de esta urbe cuando en
1986 visitó ese recinto religioso.
El también Obispo de Roma no dejó ninguna propiedad como
herencia y se llevó a la tumba el nombre de un nuevo
cardenal que habría designado in pectore (en el pecho),
en octubre del 2003.
El cadáver del polaco Karol Wojtyla, elegido en octubre
de l978 para mantenerse en ese cargo por 26 años, se
expone desde el lunes pasado en el altar mayor de la
Basílica de San Pedro.
Más de dos millones de peregrinos ya pudieron darle su
último adiós, en medio del refuerzo de las medidas de
seguridad en esta capital.
La Plaza de San Pedro se encuentra bajo estricta
vigilancia, incluida la inspección con hombres-rana en
las aguas del río Tíber que rodea a Roma.
En los techos del Vaticano y en otras partes de esta
urbe también fueron colocados custodios y
francotiradores que se unen al control ejercido por
agentes de seguridad vestidos de civil, infiltrados
entre los peregrinos.
La entrada a la larga y gruesa fila de fieles, que se
extiende por toda la Vía della Conciliazione, principal
avenida de acceso al Vaticano, fue bloqueada ayer para
poder garantizar el cierre definitivo, esta noche, de la
Basílica de San Pedro.
Esa medida busca crear las condiciones para garantizar
la seguridad de los cerca de 150 jefes de Estado o
Gobierno que asistirán mañana a los funerales del Papa,
ceremonia que se extenderá por unas dos horas y media.
Organizadores de las exequias afirman que la fase del
entierro en la gruta de la Basílica de San Pedro durará
media hora. La televisión del Vaticano informó que no
ofrecerá ninguna imagen de ese hecho específico, aunque
si de la misa de despedida.
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