Año III
La Habana
Semana 2 - 8
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Valora Fidel dimensión histórica
de Juan Pablo II
Prensa Latina La Habana


El presidente Fidel Castro aseguró que los cubanos se sienten honrados porque una personalidad tan descollante y prestigiosa como el Papa Juan Pablo II albergara sentimientos de amistad y nobleza hacia el pueblo de Cuba.

El mandatario celebró que en ocasión de su visita a la isla en enero de 1998 el Pontífice condenara el bloqueo norteamericano contra la pequeña nación caribeña cuando apuntó que se trataba de una medida injusta y éticamente inaceptable.

Durante una intervención transmitida la víspera a todo el país por radio y televisión, el jefe de Estado consideró que atribuir a Juan Pablo II el derrumbe de la comunidad socialista constituye un análisis anticientífico del papel de los hombres en el curso de la historia.

Señaló que la participación del prelado en la lucha contra el socialismo fue "muy activa, muy militante", pero estimó inexacta la apreciación de que fue el mayor responsable del derrumbe del campo socialista y de la antigua Unión Soviética.

Recalcó que "el Papa no nació ni se educó para destruir el socialismo" e hizo un pormenorizado análisis de los factores subjetivos cuya conjugación resultó en el derrumbe de la comunidad socialista.

Tras exponer las consecuencias que de tales sucesos se derivaron para Cuba, recordó que antes de la visita del Papa a la isla en enero de 1998 muchos esperaban que también cayera el socialismo cubano.

Pensaron que Cuba se derrumbaría como Jericó ante el sonido de las trompetas, pero el Papa no traía trompetas ni intenciones de destruir a la Revolución, expresó.

Más adelante manifestó que atribuirle a una persona la culpa del derrumbe del socialismo en Europa del Este sería como achacarle la culpa de una eventual derrota del socialismo en Cuba.

Si un día el socialismo cubano se derrumba la culpa no será de nadie más que de nosotros mismos, subrayó.

El jefe de estado recordó pasajes de su intervención en vísperas de la visita del Papa a Cuba, leyó sus intervenciones durante la estancia del Pontífice en la isla y dio a conocer varias cartas intercambiadas entre él y Juan Pablo II en los últimos años.

El mandatario dedicó al tema una de sus ya habituales reuniones semanales con dirigentes de todas las esferas de la vida nacional y subrayó que a Juan Pablo II le correspondió ejercer su pontificado en un momento extremadamente complejo de la humanidad.

En otra parte de su intervención apuntó que pese a la caída del socialismo en Europa del este, la historia siempre avanza hacia delante y apuntó que los cambios que se operan en América Latina, en especial en Venezuela, son la mejor prueba.

Señaló que en sus últimos tiempos Juan Pablo II también fue muy crítico contra el capitalismo y que invariablemente se preocupó por la suerte de los pobres, la salvaguarda de la paz mundial y el incierto destino de la humanidad.

Tras advertir que al mundo lo acechan el hambre y el agotamiento de los recursos naturales, en particular del petróleo, lamentó no atisbar una solución para poner fin a este bochornoso y calamitoso camino.

Si de factores humanos se trata, aseveró, el pueblo cubano será el último sobreviviente de un planeta que se dirige a un callejón sin salida.

Niega que Juan Pablo II causara derrumbe del socialismo

El presidente cubano, Fidel Castro, consideró hoy aquí que quien atribuya al Papa Juan Pablo II la responsabilidad del derrumbe de la comunidad socialista hace un análisis anticientífico del papel de los hombres en el curso de la historia.

El mandatario señaló que la participación del Pontífice en la lucha contra el socialismo fue "muy activa, muy militante", pero estimó injustificado achacarle la mayor responsabilidad por el derrumbe del campo socialista y de la antigua Unión Soviética.

El Papa no nació ni se educó para destruir el socialismo, recalcó.

Señaló que en sus últimos tiempos Juan Pablo II también fue extremadamente crítico contra el capitalismo y que invariablemente se preocupó por la suerte de los pobres y la salvaguarda de la paz mundial.

Cuba fue de los primeros Estados en comunicar sus sentimientos con motivo del deceso del Pontífice, pues unos minutos después de que la noticia conmoviera al mundo, el canciller Felipe Pérez Roque hizo una sentida declaración oficial a la prensa nacional y extranjera.

Siempre vimos y seguiremos viendo al Papa Juan Pablo II como un amigo, como alguien que se preocupó por los pobres, que combatió el neoliberalismo y que luchó por la paz, dijo el titular cubano de Exteriores.

También pronta y sincera fue la reacción del presidente Fidel Castro, quien en nombre del pueblo y el gobierno cubanos envió un mensaje de condolencia al Cardenal Eduardo Martínez Somalo, Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

La humanidad guardará un emotivo recuerdo de la incansable labor de Su Santidad Juan Pablo II a favor de la paz, la justicia y la solidaridad entre todos los pueblos, escribió el líder cubano.

El mandatario, además, asistió en compañía de otros dirigentes del Partido Comunista, el Estado y el gobierno, a una misa funeral en memoria del Papa después de firmar un libro de condolencias abierto en la sede de la Nunciatura Apostólica.

Antes de oficiar la misa, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, expresó al mandatario cubano su gratitud por el modo tan sentido con que ha sido acogido en la isla el deceso de Juan Pablo II.

Poco antes, al firmar el libro de condolencias abierto en la Nunciatura Apostólica, el presidente cubano escribió: "Descansa en paz, infatigable batallador por la amistad entre los pueblos, enemigo de la guerra y amigo de los pobres".

También recordó que antes de regresar a Roma el Pontífice dijo que las medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país eran injustas y éticamente inaceptables.

Una delegación cubana encabezada por el presidente de la Asamablea Nacional del Poder Popular (Parlamento), Ricardo Alarcón, viajó a Roma para asistir a las honras fúnebres al Papa.

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