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El Presidente Fidel Castro exigió al presidente de
Estados Unidos, W. Bush, que responda ante el mundo si
es cierto o no que, hace ya tres semanas, el Gobierno de
ese país tiene a su amparo, en territorio
norteamericano, al connotado terrorista internacional
Luis Posada Carriles.
Con el de ayer sumaron 19 los días de estancia de Posada
Carriles en EE.UU. y las máximas autoridades de esa
nación no han dicho hasta el momento ni una sola
palabra; solo se ha hecho correr la noticia mediante
reportes de prensa como el publicado en el diario The
Miami Herald, al cual un funcionario federal confirmó la
presencia del terrorista.
Todo indica que la entrada amañada, silenciosa y
conspirativa del asesino a EE.UU., responde al interés
de Washington de dejar correr el tiempo, pues en estos
días intenta condenar a Cuba en la Comisión de Derechos
Humanos de Naciones Unidas, y no resulta conveniente que
el mundo conozca la actitud hipócrita del imperio,
consideró el líder de la Revolución.
Los emplazamos a que digan algo, a que expresen la
opinión de algo que ya es como una criatura que tiene
que nacer. La verdad es que el honorable Presidente de
Estados Unidos está en estos momentos como una
embarazada que tiene un monstruo en el vientre y debe
darlo a luz, o a la luz, y pronto, porque va a ser muy
difícil darse marcha atrás; tienen que presentarlo,
demandó Fidel, en su comparecencia especial de este
lunes en el Palacio de las Convenciones.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
le recordó al mandatario estadounidense palabras
pronunciadas por este último el 26 de agosto del 2003,
en las que Bush afirmó que enviaba un mensaje que podía
ser entendido por todo el mundo: Si alguien protege a un
terrorista, si alguien apoya a un terrorista, si alguien
alimenta a un terrorista, es tan culpable como los
terroristas.
Entonces, ¿cómo entender la protección a Posada
Carriles? En opinión de Fidel, hacer eso es un ultraje a
los ciudadanos norteamericanos que murieron en las
Torres Gemelas de Nueva York, olvidar que allá, como
aquí, viven miles de familiares de los que han sido
sacrificados en atroces actos terroristas.
El líder de la Revolución hizo su intervención ante
combatientes y familiares de los caídos en el sabotaje
al barco La Coubre y en la lucha contra bandidos en
nuestro país iniciada a fines de 1960; sobrevivientes y
familiares de las víctimas del sabotaje cometido contra
la tienda El Encanto en abril de 1961; combatientes y
familiares de los muertos en el enfrentamiento a los
mercenarios que invadieron nuestro territorio por Playa
Girón, y miembros de la brigada sanitaria que prestó
servicios en aquellos momentos.
Escucharon sus palabras también familiares y
sobrevivientes del atentado con bomba realizado en
febrero de 1974 a la Embajada cubana en Perú; familiares
de víctimas de la voladura en pleno vuelo de una
aeronave de Cubana de Aviación en 1976 (el crimen más
monstruoso de ese tipo cometido en este hemisferio); y
familiares de los muertos en los sucesos de Tarará en
enero de 1992.
Estaban igualmente en el Palacio de las Convenciones
víctimas de la epidemia de dengue hemorrágico provocada
por la CIA en Cuba, familiares de los fallecidos en el
sabotaje a la refinería Ñico López y de Adriana Corcho,
asesinada en nuestra embajada en Portugal en 1976, el
padre del joven italiano Fabio Di Celmo, quien fue
víctima de las acciones terroristas cometidas contra
hoteles y otras instalaciones de La Habana en años
recientes, y familiares de los Cinco Héroes prisioneros
en EE.UU.
Asistieron abogados participantes en las dos demandas
presentadas por el pueblo de Cuba al Gobierno de Estados
Unidos por daños humanos y económicos, trabajadores
sociales, dirigentes del Partido, la UJC y las
organizaciones de masas, combatientes de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.
Sobre todos ellos Fidel dijo: Escuche bien, señor Bush,
aquí están las víctimas de los crímenes y de los actos
terroristas cometidos contra nuestro pueblo durante
decenas de años. Es en nombre de ellos que pronuncio
estas palabras.
A continuación solicitó a los gobiernos de Europa que
opinen sobre la realidad de que monstruos asesinos (los
cómplices) sean recibidos en Estados Unidos con más de
un acto de homenaje y reconocimiento.
Estados Unidos espera que los europeos le ofrezcan su
bochornoso apoyo contra Cuba en la Comisión de Derechos
Humanos de Ginebra, aunque no tendrían que sentirse
demasiado abochornados porque llegarán a esa situación
desvergonzada, incivilizada y cobarde conociendo con
antelación que el Gobierno de la gran superpotencia
comete monstruosos crímenes bélicos, preconiza acciones
extrajudiciales y es responsable de las torturas
cometidas en las cárceles de Iraq y de las perpetradas
en territorio de la Base de Guantánamo, ocupado por la
fuerza.
Fidel conminó al mandatario de Estados Unidos a que
responda si es cierto o no que determinadas personas de
su círculo más cercano se interesaron porque él, Bush,
diera hospitalidad a Posada Carriles. Y si no lo sabía,
desde cuándo lo conoce. Además, reclamó que dijera
públicamente si sabía que los más íntimos amigos en la
Casa Blanca estaban en esos trajines de proteger al
terrorista mientras Juan Pablo II agonizaba, y si sabía
de esos hechos, cuando viajó a Roma y se inclinó ante el
cadáver del Papa.
Preguntó también Fidel a Bush, si en ese momento de
consternación de la humanidad por el fallecimiento del
Sumo Pontífice, tenía conciencia de que algo tan
bochornoso y tan repugnante como la protección a Posada
Carriles estaba teniendo lugar en Estados Unidos.
¿Aprobaría alguna vez el Papa semejante conducta,
aprobarían esa conducta la opinión pública mundial, los
pueblos, entre ellos el nuestro, los familiares de las
víctimas de los actos terroristas?, inquirió el
Comandante en Jefe para luego agregar: Todos desean
saber si usted lo sabía o no, si tiene conciencia o no
de lo que estaba ocurriendo, pues algo así sería como si
Bin Laden estuviera en territorio de Estados Unidos y el
Presidente de ese país no lo supiera o no hiciera nada.
¿Qué clase de Presidente tiene los Estados Unidos, que
permite que un monstruo terrorista que hizo volar en
pleno vuelo un avión con 73 personas a bordo y llevó
explosivos para hacer volar el Paraninfo de la
Universidad de Panamá, con lo cual hubieran podido morir
cientos de personas, esté en su país a buen recaudo?
¿Qué seguridad puede tener el pueblo norteamericano con
un Presidente así?, ¿Para qué sirven todos los cuerpos
de seguridad, todos los órganos de inteligencia, la
maquinaria que cuesta cientos de miles de millones de
dólares, si no sabían que allí estaba Posada Carriles?,
cuestionó Fidel.
Y si lo sabían y se lo informaron a usted, prosiguió
Fidel, ¿por qué no lo dijo?, ¿por qué no lo ha informado
a la opinión pública mundial?, recalcó.
Usted, dijo refiriéndose a Bush, tiene una gran
responsabilidad ante esa opinión mundial, ante el pueblo
de Estados Unidos, ante las víctimas de actos
terroristas contra norteamericanos que hayan tenido
lugar en cualquier lugar del mundo, ante los pueblos de
América Latina, ante el pueblo de Cuba y ante los
familiares aquí reunidos, que no han recibido jamás el
consuelo siquiera de una palabra de arrepentimiento, de
una solicitud de perdón por parte de ningún Gobierno de
Estados Unidos, advirtió el líder de la Revolución.
Como hecho trascendente y grave calificó la actuación de
Washington en relación con Posada Carriles, de cuyo
historial terrorista, y el de sus más cercanos
cómplices, existe un amplio y públicamente conocido
récord.
Fidel también rememoró que la dirección cubana ha estado
dispuesta siempre a cooperar con las autoridades de
EE.UU. y a proporcionarles la información necesaria
acerca de la trayectoria de esos terroristas, aunque la
Casa Blanca y sus agencias, incluida la CIA, los conocen
bien porque durante décadas esos asesinos han trabajado
a las órdenes del imperio.
De manera detallada, el Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros relató los hechos que condujeron a
la excarcelación de Posada Carriles y sus cómplices
luego de haber sido sancionados en Panamá y liberados
por el indulto concedido por la ex mandataria de ese
país, Mireya Moscoso, cuya conducta corrupta y
alineación a las posturas del imperio y de la mafia
cubano-americana, resultan igualmente muy conocidas,
como constata un artículo de la prestigiosa publicación
digital Rebelión, reseñado por Fidel.
Fidel, tras recordar que fue Cuba la que proporcionó
todos los datos para la detención de los terroristas por
parte de la policía panameña, señaló que nuestro país
podía haberlos capturado; pero nunca lo hicimos ni lo
haremos, porque tenemos ética, respetamos la soberanía
de los demás países y no acostumbramos a realizar
acciones de ese tipo, en las que siempre anda enrolado
el imperio.
De acuerdo con los comentarios que circulan dentro de la
ultraderecha de EE.UU., ahora hay una gran expectativa
por el costo político que podría pagar la Administración
ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, al
existir silencio total por parte del Gobierno y de los
cabecillas contrarrevolucionarios, tratando de mantener
en secreto a Posada Carriles, comentó.
Sin embargo, agregó, la información se filtró antes de
lo previsto, pues a varios miembros del Consejo por la
Libertad de Cuba (una connotada organización
contrarrevolucionaria), les solicitaron apoyo financiero
para el terrorista; es decir, respaldo, para hacer lo
que ya tenían previsto.
HISTORIAS DE CANALLAS
El Presidente cubano inició la comparecencia haciendo
referencia al editorial publicado en el periódico Granma,
pero acto seguido aclaró que el motivo de su
intervención no era profundizar en el tema de los
intentos por frustrar la visita del Papa a Cuba, sino
hacer una denuncia de un hecho actual.
Explicó cómo las noticias de los periódicos y emisoras
de radio de Miami desde hace unos diez días han ido
elaborando una estrategia para presentar de nuevo en esa
ciudad al connotado terrorista contrarrevolucionario
Luis Posada Carriles con calificativos de "veterano
guerrero anticastrista", "figura simbólica", "exiliado
cubano"...
Tras calificar de indignante y repugnante la maniobra de
quienes se autotitulan defensores de los derechos
humanos, el líder de la Revolución abundó acerca del
enfoque cínico que han lanzado esos medios al informar
que se trata de un "legendario luchador" que ahora pone
fin a una "vida errante y clandestina" y busca asilo en
Estados Unidos.
Enumeró muchas de las acciones que componen la hoja de
servicios de este reconocido criminal y sus acompañantes
durante más de 40 años y condenó la actitud de las
administraciones estadounidenses que desde el mismo
triunfo de la Revolución optaron por entrenarlos,
dirigirlos y protegerlos.
Fidel se refirió a la confesión pública que hizo el
criminal Posada Carriles al The New York Times en
relación con su orgullo por haber perpetrado el atentado
de 1976 en Barbados contra el avión en el cual
perecieron 73 personas, en su mayoría jóvenes
deportistas cubanos.
Mucho antes, desde 1960, Posada Carriles había
organizado planes contrarrevolucionarios con el vínculo
directo de la CIA. Sobre el asunto, recordó que en un
documento desclasificado por el imperio se dio a conocer
que el cabecilla trabajó bajo el seudónimo de "El
Cazador" en la organización terrorista llamada "Halcones
Negros". También señaló que en 1961 Posada recibió
entrenamiento militar para secundar el desembarco
mercenario por Playa Girón, pero la rápida victoria
miliciana de nuestro pueblo le impidió actuar.
Los nexos del connotado enemigo de la Revolución con las
peores causas en América Latina quedaron evidenciados
por la relación de hechos recordados por Fidel, que
incluyeron actividades contra los revolucionarios
venezolanos en la década del 60 y en otros países de
Nuestra América.
La lista de hechos de sangre de Posada Carriles y sus
secuaces es extensa e incluye asesinatos de funcionarios
cubanos en el exterior y la organización de atentados
dirigidos contra el Comandante en Jefe, particularmente
durante las diferentes Cumbres Iberoamericanas
celebradas en la década del 90.
En Cartagena de Indias, Colombia, en 1994, y
aprovechando la reunión de mandatarios, el cabecilla
Posada Carriles organizó un atentado a Fidel, que debió
concretarse en el momento en que el Presidente cubano
viajara en coche por la ciudad, junto al Premio Nobel de
Literatura, Gabriel García Márquez, como parte del
programa de la Cumbre. El hecho no se llegó a realizar.
El Jefe de la Revolución abundó sobre la extensa lista
de actos terroristas perpetrados por Posada Carriles,
Pedro Remón Rodríguez, Gaspar Jiménez Escobedo y
Guillermo Novo Sampol.
Habló de cómo los terroristas intentaron destruir lo que
Cuba venía haciendo en el turismo, una vía para salir
adelante en medio del período especial y del derrumbe de
la URSS y del campo socialista. Es preciso no olvidar
que pretendían con esos sabotajes crear un ambiente de
caos interno en el país y así derribar a la Revolución.
Fidel ofreció detalles sobre la detención el 17 de
noviembre del 2000 del terrorista Luis Posada Carriles y
sus compinches, quienes tenían todo planeado para
atentar contra su vida cuando se reuniera con los
estudiantes en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.
Nada menos que más de 40 kilogramos de TNT y otros
armamentos sofisticados poseían para llevar a cabo la
fechoría.
Nosotros los teníamos chequeados, controlados, filmados
y les dimos un tiempo a las autoridades panameñas para
que tomaran medidas. Recuerden que comparecí ante la
prensa allí reunida, le ofrecí los pormenores de la
monstruosa matanza que planeaban, después de lo cual
fueron arrestados, explicó el Comandante en Jefe.
A renglón seguido dedicó unos minutos para dar a conocer
una síntesis de cada uno de los expedientes de Posada
Carriles y sus incondicionales, Remón Rodríguez, Novo
Sampol y Jiménez Escobedo, en todos los casos llenos de
punta a cabo de asesinatos y acciones repugnantes como
la cometida contra Eulalio J. Negrín en noviembre de
1979. Negrín asistió en Cuba a una reunión de la Nación
y la Emigración, después de lo cual Pedro Remón
(siguiendo órdenes de Orlando Bosch, otro esbirro en
aquel momento encarcelado en Venezuela), lo asesinó en
presencia de su hijo.
También habló de los asesinatos del canciller chileno
Orlando Letelier y de Félix García Rodríguez,
funcionario de Cuba en la ONU, en los que igualmente
tomaron parte estos personajes. Semejantes criminales
permanecen en Estados Unidos, y ¿acaso los
norteamericanos pueden desconocer la presencia de los
denunciados por nuestro país?
Una vez indultados por la presidenta panameña Mireya
Moscoso, los "amiguitos" de Bush empezaron a recibir
homenajes en Miami y en otras ciudades, donde hasta les
hicieron colectas de dinero. El Consejo por la Libertad
de Cuba fue uno de los más sobresalientes cuando el 28
de septiembre del 2004 les organizó una fiesta en su
honor, en Miami.
El Jefe de la Revolución recordó que mientras estos
asesinos andan sueltos, Cinco Compatriotas nuestros,
luchadores contra el terrorismo, permanecen en cárceles
norteamericanas cumpliendo cadenas perpetuas, donde los
familiares apenas los pueden visitar. ¡Qué nobles, qué
democráticos, qué justos esos señores del imperio!
Aquí están las notas diplomáticas de Cuba dirigidas a
eso que se llama Gobierno de Estados Unidos, dijo Fidel.
Nuestro país protestó contra lo que se trataba de hacer
por variar el proceso contra los asesinos que se seguía
en Panamá, maniobras en las que aparecía la mano de
Estados Unidos presionando al ejecutivo para liberar a
los terroristas.
Mientras esa patraña se fraguaba, la visita a Panamá de
Colin Powell, secretario de Estado norteamericano,
servía para hacerle saber a la presidenta Mireya Moscoso
que al mandatario W. Bush le interesaba que el viejo
asesino y sus compinches encarcelados por intento de
magnicidio fueran juzgados como reos en ausencia. El
proceso judicial se convertiría en una burla a los
pueblos panameño y cubano.
También el infausto Otto Reich fue utilizado para que
fuera a Panamá a interceder por los juzgados. El
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX)
denunció estas artimañas y la intimidación a la que
sometieron a figuras clave para destruir un proceso
judicial que se había desarrollado con imparcialidad y
justicia. En una de esas notas dirigida a la Honorable
Embajada de Suiza, Sección de Intereses de los Estados
Unidos de América, Cuba expresaba que conocía de la
intención de Mireya Moscoso de indultar a los
terroristas, y ninguna de esas comunicaciones recibieron
respuesta.
Le hicimos saber al Gobierno de Estados Unidos,
supuestamente comprometido en la lucha contra el
terrorismo internacional, que si estos criminales
entraban en ese país debían ser entregados a las
autoridades y que Cuba cooperaría en ofrecer cualquier
información que sobre ellos solicitaran, señaló.
Estamos informando al mundo antes de que terminen su
basura. Tantas notas enviadas y esta es la hora en que
no han dicho ni una sola palabra. Recordó que se le
pidió al Gobierno de Estados Unidos que se refiriera a
las informaciones conocidas de que Posada Carriles se
encontraba en Miami, el MINREX reclamó su detención y
entrega a Cuba para juzgarlo por los crímenes cometidos
contra nuestro pueblo y allí se decía que se espera que
a él y a sus compinches los juzguen por el delito de
terrorismo internacional. Esperamos que Estados Unidos
actúe de forma responsable y no permita que estos
"caballeros" burlen nuevamente la acción de la justicia.
Enjuició el líder de la Revolución que para ese Gobierno
es como si contra nosotros no se hubieran cometido actos
terroristas. Al parecer, para Estados Unidos, en Cuba no
hubo un Playa Girón, no hubo lucha contra bandidos, ni
asesinaron a Conrado Benítez y a Manuel Ascunce, tampoco
murieron cientos de compatriotas luchando contra esas
acciones. Estas no son cosas del pasado, para nosotros
valen más los principios.
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