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Habría que enjuiciar a otros muchos
junto al terrorista Luis Posada Carriles, afirmó el
Comandante en Jefe Fidel Castro, durante su
comparecencia para analizar las revelaciones de
documentos desclasificados del FBI y la CIA, en relación
con la voladura del avión de Cubana en 1976 y otras
acciones criminales, y las abundantes informaciones y
comentarios de la prensa norteamericana e internacional
sobre el tema.
Al menos 14 informes han sido desclasificados por el
Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la CIA, los que
aparecen en el sitio Web del archivo de Seguridad
Nacional de la Universidad George Washington, y cuatro
de ellos —que ya han sido traducidos y analizados por
Cuba—, fueron punto de partida para que el líder de la
Revolución continuara el examen de la criminal agresión
de que ha sido objeto nuestro pueblo desde hace más de
40 años con el auspicio, fundamentalmente, de la Agencia
Central de Inteligencia, los grupos
contrarrevolucionarios creados por esta y el padrinazgo
de las administraciones estadounidenses.
Esos documentos evidencian no solo los vínculos de los
asesinos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles con otros
personeros del gobierno de EE.UU., sino también la
actividad de la CIA reclutando, creando y financiando a
la contrarrevolución, entre ellas el CORU, una
organización que en esos informes se describe como
“terrorista”, que tuvo su reunión fundacional en Santo
Domingo en junio de 1976, y poco después ocurría el
atentado al avión de Cubana y el asesinato de Orlando
Letelier. Fueron los días del CORU, señaló Fidel.
En ese examen de la impunidad que gozan quienes ahora
están juntos en territorio de Estados Unidos, reiteró
tres puntos sustanciales sobre el caso: la exigencia de
que sean juzgados; la renuncia a la prerrogativa de
hacerlo en Cuba porque el interés del pueblo cubano no
es buscar venganza sino que se haga justicia; y la
ratificación de que sea Venezuela quien ejerza ese
derecho para que los autores de graves hechos criminales
no vuelvan a escapar, o sean enjuiciados por un tribunal
internacional realmente neutral y con el visto bueno de
Cuba y de Venezuela.
En el volumen cada día mayor de artículos de prensa que
desde Estados Unidos exigen una conducta coherente de la
actual administración de George W. Bush, destacó el
editorial del diario The New York Times titulado Una
norma única para los terroristas, en el que plantea de
inicio que a Luis Posada Carriles no se le debe dar
asilo, que debe ser extraditado, y como el presidente de
EE.UU. no cree en la Corte Penal Internacional, solo le
queda responder a la solicitud de extradición formulada
por Venezuela, pues Washington ofendería los principios
del país haciendo una excepción especial a un terrorista
confeso.
EL HILO DE LA CONSPIRACIÓN TERRORISTA
Una solución sería deportarlo a un país europeo, dice el
editorial, o enviarlo a la Corte Penal Internacional. Al
respecto, preguntó Fidel ¿a cuántos habría que llevar?,
pues no son solo Luis Posada Carriles y Orlando Bosch
los culpables, habida cuenta de sus relaciones con otros
reclutados por la CIA, entre los que fueron mencionados
Félix Rodríguez, Guillermo Novo Sampoll y Otto Reich.
Habrá que llenar un teatro de acusados, apuntó. A los
creadores del terrorismo, los que desarrollaron métodos
y definieron los objetivos, pues la ideología del
terrorismo debiera estar allí, en un tribunal
internacional, añadió Fidel.
En otro momento de su intervención, el Comandante en
Jefe precisamente se había preguntado cuál es la raíz
secreta de ese amiguismo entre Posada, su pandilla, y la
actual jefatura de la Casa Blanca, con Bush junior a la
cabeza.
“Hay que investigar cuáles son las conexiones, cuáles
son los porqué y cuáles son los secretos que conoce
Posada Carriles y su pandilla”, expresó.
Acotó al respecto que por algo no quiere Estados Unidos
reconocer ni siquiera a ese Tribunal de La Haya que
nadie sabe cómo es, tampoco nosotros, ya que en Europa
ocurren cosas extrañas, dijo.
Puntualizó entonces que cuando Cuba dice tribunal
neutral no acepta a ningún país de la OTAN como neutral,
ni a ninguno de esos países que votan en bloque en la
Comisión de Derechos Humanos y que además crean el
resorte político, las bases políticas justificativas del
bloqueo y de los ataques terroristas contra Cuba.
“¿Puede ser neutral alguno de esos países? No”. Cuba se
opone categóricamente a que algunos de esos países
cómplices del imperio puedan ser considerados como
neutrales, pues sería demasiado bochornoso por parte de
unos países que ni siquiera condenaron en la Comisión de
Derechos Humanos las torturas que comete Estados Unidos
en la Base Naval de Guantánamo, ni quieren llevar esos
actos de tortura a ningún tribunal internacional.
En cuanto a ese necesario juicio, reclamó que el mismo
tribunal que juzgue a Luis Posada Carriles debe juzgar a
Orlando Bosch, pues son conocidas las conexiones
existentes entre ambos terroristas con otros tenebrosos
personajes, también miembros de la CIA, que han recibido
en unos casos el indulto de George Bush padre o
estuvieron bajo sus órdenes cuando este dirigía la
Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.
Esos extraños vínculos llevaron al líder de la
Revolución Cubana al análisis de otro hecho en el que
también aparecieron los mismos personajes: el asesinato
del presidente John F. Kennedy en Dallas, Texas.
Indicó que a Lee Harvey Oswald, a quien acusaron de ser
el único autor del magnicidio, intentaron involucrarlo
con Cuba buscándole un viaje a la entonces Unión
Soviética pasando por La Habana, lo que no llegó a
ocurrir, pero que llevaba clara la idea de una
conspiración contra la Isla, que todavía no ha sido
esclarecida.
Sin embargo, señaló que había que buscar el hilo de todo
ese grupo que estaba en Dallas en el momento en que fue
asesinado Kennedy, mencionando a los entonces agentes
CIA Félix Rodríguez, quien participó luego en el
asesinato del Che en Bolivia; Guillermo Novo Sampoll, el
que interviene en el asesinato del ex canciller chileno
Orlando Letelier en Washington y 20 años después estaba
en el plan del atentado en Panamá; y en el mismo grupo
estaban Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, y algunos
más “que hay que ir localizando”, advirtió Fidel.
Agregó que todos ellos estaban asociados a otro bandido,
Otto Reich, quien participó con Posada Carriles en el
escándalo de la entrega de armas a la contrarrevolución
de Nicaragua, suministradas por Estados Unidos.
Hay que indagar —alertó Fidel— y ver quién estaba en la
CIA entonces y quiénes estaban en la CIA en cada uno de
esos momentos, y en la Casa Blanca cuando Posada escapa
de Venezuela. También qué vínculos tenía y cómo es
posible que a las 24 horas de su salida de una cárcel
venezolana apareció con dos cargos, uno en el
Departamento de Estado y otro en la propia Casa Blanca.
Doble cargo tenía el caballero a las 24 horas de llegar
a Estados Unidos, ironizó el presidente cubano.
Hay cosas curiosas y extrañas, aseguró, cuando detallaba
esos vínculos y también el hecho de que a unos días del
atentado al avión cubano, la CIA inventó que ya Posada
no pertenecía a ese organismo, y aparecía en una
organización llamada CORU, presidida por Bosch, en la
que la propia CIA unió a todos los grupos
contrarrevolucionarios, que estaban divididos, pero que
se confabulaban en la corrupción y en la perversidad.
El CORU emitía partes de guerra desde el territorio de
Estados Unidos, aunque se declaraba como independiente.
Sin embargo, han seguido 30 años después actuando con el
gobierno de Estados Unidos, disfrazados de formas
distintas, unas veces como la Fundación y otras como el
CORU, aunque todas las acciones terroristas las hicieron
de acuerdo con las autoridades de EE.UU., denunció el
Comandante en Jefe en su intervención especial de este
miércoles.
ESTADOS UNIDOS SIGUE NEGANDO
Por eso es que Estados Unidos sigue negando la presencia
del monstrico en su territorio. “En términos de dónde se
encuentra en el presente, pienso que es justo decir que
no sabemos”. Así, con galimatías y retruécanos el vocero
del Departamento de Estado, Tom Casey, eludió las
preguntas al ser interrogado en rueda de prensa sobre la
presencia allí de Luis Posada Carriles.
Fidel, al leer los reportes de esas declaraciones del
funcionario estadounidense, afirmó que este recurrió a
cuanto subterfugio pudo para no dar una respuesta clara
a cuatro simples preguntas de un periodista, sobre el
paradero, el pedido de asilo, el juzgamiento y la
posible extradición de Posada.
El canciller cubano Felipe Pérez Roque, a instancias de
Fidel aclaró que las dos instituciones estadounidenses
que han estado desclasificando documentos sobre el
terrorismo practicado por Orlando Bosch y Luis Posada
Carriles han tenido falta de coordinación burocrática.
Todo un desliz.
La CIA desclasificó en 1994 un documento, 18 años más
tarde de haberlo mandado, y tachó partes del informe,
pero la CIA no sabía que el FBI lo iba a desclasificar
en octubre de 1998, sin borrar los párrafos censurados
por la agencia de espionaje.
El documento en cuestión, se refiere al ataque con bomba
contra el avión de Cubana y menciona que Posada es un
antiguo agente de la CIA —desde 1965—, que amigablemente
terminó la relación en julio de 1967, pero que en
octubre de ese mismo año volvieron a restablecerla.
Añade que perdió su posición en la DISIP (Policía
Política de Venezuela) en marzo de 1974, como resultado
de un cambio en el gobierno venezolano y fue
amigablemente cesado, aunque la CIA mantuvo contactos
ocasionales con él, el último en junio de 1976, cuando
infructuosamente buscó ayuda en relación con una visa,
reconoció la CIA.
Aclaró el canciller cubano que Posada Carriles, como
reconocen los documentos fue agente formal y pagado de
la CIA, y tuvieron relaciones con él hasta unos días
antes de que crean el CORU, el 11 de julio de 1976.
Este hombre es nuestro, dice la CIA, en ese documento,
pero no quería que eso se supiera, por eso lo borraron
en su documento, y el FBI sí sacó el párrafo.
Viene la pregunta, añadió el canciller cubano, ¿y
después? A lo que Fidel respondió: Fue empleado del
gobierno, del Departamento de Estado, cuando cayó en
Centroamérica.
Las revelaciones y la demanda cubana de que se haga
justicia con este y otros terroristas, han provocado una
catarata de artículos y comentarios de todo tipo, como
también un montón de noticias, afirmó Fidel.
Al respecto dijo que muchas de las agencias noticiosas
han hablado de la convocatoria a la marcha del pueblo
combatiente hecha el martes para exigir justicia en el
caso de Posada Carriles, y al respecto hizo una
aclaración: “La marcha no es contra Estados Unidos, la
marcha es contra el terrorismo. La marcha es a favor del
pueblo de Cuba y a favor del pueblo de Estados Unidos
que han sido víctimas de un terrorismo que tiene el
mismo origen, los mismos métodos y la misma academia”.
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