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Alain Garrido comenzó a acercarse a la música a través
del rock pero luego enrumbó sus intereses hacia la
trova, donde evidentemente encontró el cauce exacto de
su vocación y posibilidades, y ya en 1992 llama la
atención con sus primeras composiciones que anunciaban
una obra original.
Cuando escuchamos
a Alain, su música nos parece ya aprobada por el
tiempo; conocida de siempre, y no porque sea una
obra mimética o fácil, sino porque Alain, como todo
buen artista, ha sabido encarnar las esencias más
puntuales de la espiritualidad, especialmente del
habitante cubano.
Con una ambiciosa
diversidad recorre buena parte del repertorio genérico
nacional e internacional, componiendo cada tema sobre la
guía de un género, pero abriéndose a otros en una fusión
enriquecedora, así aparecen baladas con aires
brasileños, sones con sonoridades de rock, canciones con
ritmo de danzón tradicional o abolerados, nanas en
tiempo de bolero, rumbas, etc.
Compositor
impenitente, se ha aferrado al interés de mantener su
música en la rítmica cubana y llevarla al formato
tradicional con preferencia por lo acústico, y aunque
melódicamente sus composiciones no están lejos de la
vertiente de la música pop y rock al uso, sus giros se
enmarcan dentro de la tradición.
La trova villaclareña,
y esto se ha dicho bastante, está entre lo mejor que hoy
se compone en Cuba y Alain Garrido es uno de sus
excelentes muestras. Con un estilo de entrañable
sinceridad y voz de tesitura desgarrada que denota
pasión, dice hermosísimos textos de fácil incorporación
a la memoria, pero de gran profundidad reflexiva y
llenos de símbolos e imágenes metafóricas que hacen al
compositor esencialmente trovador y lo distinguen dentro
de su generación, de su obra se destaca: “Resguardo”,
“Si tú conjuras”, “Veleidades de la gloria”, “Mirando y
dejando” y “Eternidad”, esta última es una de las más
completas canciones de la trova hecha por acá.
Alain es graduado de
Educación Musical en el Instituto Superior Pedagógico
“Félix Varela”, pero además es un consecuente estudioso
de la música y actualizado lector, sensible ante los
avatares humanos, desde la pena más particular hasta los
asuntos de mayor connotación social, actitud que ha
volcado en su quehacer y lo avecina cada día a esa
eternidad de la obra plena. |